edición: 3003 , Lunes, 6 julio 2020
23/12/2019
banca 
El banco central sueco marca el camino al BCE

El riesgo de iliquidez y la caída del crédito provocarán el final de los tipos negativos

Los efectos colatelares de la política monetaria expansiva se convierten en peligrosos riesgos para el sector financiero, para los ahorradores y para el sistema
Juan José González
Se desconoce si el movimiento del Riksbank, banco central sueco, de subir los tipos de interés a cero, anunciado la semana pasada, es una inspiración del nuevo modelo que piensa aplicar a modo de giro de la política monetaria la presidenta del BCE, Christine Lagarde, o bien, al contrario, se puede considerar como un adelanto del que vaya a presentar Lagarde en su nueva estrategia monetaria. En cualquier caso, todo parece indicar que los tiros de la futura política monetaria irán tarde o temprano en esa dirección, que no es otra que la de dar el corte final a la política de tipos negativos que viene aplicando el banco central europeo. Para el sector financiero, como también para el resto de agentes económicos, el giro del banco central sueco es una novedad, una buena noticia que podría ser interpretada como una rectificación o como un simple cambio de rumbo. Pero en todo caso, significa que en adelante, los agentes económicos podrán cambiar sus comportamientos estratégicos habida cuenta que los tipos de interés ya no se moverán en zonas negativas y, por lo tanto, los riesgos que se corran como consecuencia del endeudamiento serán distintos, menores y más ajustados. No es que el banco central sueco, que venía aplicando tipos negativos desde hace poco más de cuatro años, vaya a marcar el camino exacto por el que tenga que discurrir la futura política monetaria del BCE, pero sí puede servir para marcar tendencia.
El cambio se produce en un momento singular del mercado, en una situación peculiar de la coyuntura económica, como es la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la desaceleración de la economía y los problemas derivados de la guerra comercial de EE UU. Sirve la decisión de las autoridades centrales bancarias suecas para preguntarse por las razones que les han llevado a tomar dicha decisión, como también que esta última se produce justo en el momento en el que la economía sueca siente cómo se desacelera lentamente y los precios suben hasta situarse muy cerca del 2%, el objetivo fijado por las autoridades locales. 

Puede marcar tendencia en la Unión Europea si el banco central sigue los razonamientos del banco central sueco, al considerar que sólo se modifica la tasa de depósito mientras se mantienen el resto de medidas monetarias que conlleva una política expansiva. En este sentido, es probable que el futuro cambio o giro anunciado por Lagarde considere que su novedad se reducirá únicamente a subir la tasa de depósito y mantener inalterables el resto de medidas. Si esto es así el `movimiento corto´ de Lagarde equivaldrá, en la práctica, a imitar al Risbank sueco y sólo eso. De lo contrario, podemos estar asistiendo a un verdadero giro en la política monetaria del banco europeo.

Pero la decisión del Riksbank tiene dos puntos o razonamientos interesantes. Por un lado, el reconocimiento expreso de las que medidas vigentes hasta ahora han agotado sus efectos benéficos, y por otro la constatación de que ha llegado el momento de dar el giro y cambiar la política monetaria. Por el primero, los suecos expresan los efectos colaterales -negativos- que provocan los tipos negativos en el sector bancario en tanto que provocan, a largo plazo, una contracción en la demanda de crédito. 

Igualmente consideran las autoridades suecas en sus argumentaciones para el cambio de tipo de la facilidad de depósito que el sector bancario, en una coyuntura prolongada de tipos de interés negativos, acaban por tomar más riesgos, lo cual podría causar otros problemas de mayores dimensiones. En otras palabras, las autoridades suecas ya han constatado que los tipos de interés negativos por largo tiempo acaban siendo perjudiciales para la actividad económica y financiera, algo que probablemente haya valorado también el nuevo equipo de la presidenta del BCE Chirstine Lagarde. Si esto es así, la economía estaría en los aledaños de un giro monetario novedoso cuyo principal objetivo sería combatir la desaceleración económica.

La novedad en el movimiento del Riksbank, sin embargo, reside en que la decisión de cambiar el tipo de interés de negativo a positivo es un cambio de una medida que venía causando un gran impacto negativo a los ahorradores en tanto que estos ya han comenzado a soportar el coste del dinero de los tipos negativos que las entidades ya habían comenzado a trasladar a los depositantes, que a su vez, vienen retirando cantidades crecientes de efectivo de las cuentas con el consiguiente riesgo de iliquidez que ya habían comenzado a advertir algunos bancos españoles.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...