edición: 3049 , Viernes, 18 septiembre 2020
31/05/2018
Más consolidación

El secreto está en el tamaño, dice el BCE, seguro de que garantiza la rentabilidad bancaria

Bruselas quiere evitar curvas y que los bancos estén bien preparados y consolidados para hacer frente a un escenario que se intuye adverso
Juan José González
Se agitan los mercados y con ellos regresan a la primera línea de las preocupaciones algunas de las asignaturas pendientes con el BCE y la Comisión Europea. Siguen las dos instituciones inquietas por el retraso del Gobierno español en acelerar la privatización de Bankia como también por animar al resto del sector bancario a que inicie una nueva fase de concentración de entidades, bien a nivel local, bien a nivel trasnacional. Son dos aspectos -privatizar y concentrar- distintos pero que dependen de un mismo conductor. La privatización de Bankia, que es evidente que debe esperar a un buen momento de mercado, y que no es precisamente el actual, está destinada, según el BCE y la CE, a fortalecer el sistema bancario local y al que debe sumarse otra de las tareas pendientes del ministerio de Economía como es acelerar (ir cerrando operaciones) la salida de activos de la Sareb como también las desinversiones pendientes del Frob. En resumen, las autoridades presionan por la rápida liquidación de la sociedad gestora de los activos de la reestructuración bancaria como del Frob. Fue una de las asignaturas pendientes de Luis de Guindos, y así continúa pendiente en la etapa del nuevo ministro de Economía Ramón Escolano, más destacadas de los técnicos de la CE y del BCE en su reunión con las autoridades españolas a mediados del pasado mes de abril. La teoría dominante en las dos instituciones europeas se inclina por la venta rápida de los activos -caso de Sareb y Frob- incluso sacrificando precio, esto es, aceptando una valoración inferior o, lo que es lo mismo, vender a pérdida, pero vender. En este punto se enfrentan al sector bancario, titular de la gran mayoría de los activos de la cartera de la Sareb.
Un sector privado bancario que asiste a una recuperación rápida del mercado inmobiliario, lo que parece ser una garantía para recuperar también viejas -y mejores- valoraciones, pero a la que restan importancia las instituciones europeas, que ven con más agrado una limpieza rápida, algo que en el caso español no se cumple ni parece que se vaya a cumplir mientras las entidades de la Sareb no consideren el criterio europeo. Tanto la CE como el BCE entienden que el mercado se encuentra en una situación óptima para la desinversión y colocación de los activos en cartera de Sareb y Frob, con los mercados en posición de liquidez y un escenario positivo de expansión económica. 

Al respecto, los técnicos del BCE fueron muy directos al citar como ejemplo de rapidez y aprovechar la coyuntura, la venta de Santander de los activos tóxicos del Popular, frente a la de dejar pasar el tiempo y evitar malvender, dos posturas diferentes con resultados muy dispares. Claro que, en el caso de Bankia, la opción de acelerar la venta -privatizar- tendría una honda repercusión en las cuentas públicas dado que el valor de recuperación de su venta al sector privado estaría muy alejada de las expectativas y los cálculos del Estado: no sería asumible una pérdida mayor del 20% en la inversión -rescate- de Bankia, una meta que se presenta cada vez más lejana y que sólo una venta con prima sería capaz de compensar.

El segundo aspecto, o asignatura pendiente de las autoridades españolas -según el BCE y la CE- es la concentración del sector financiero. La banca, como las autoridades, conoce desde hace tiempo el criterio de Bruselas sobre el tamaño de las instituciones financieras que, en el caso del sector bancario apunta a una capitalización no inferior a los 70.000 millones de euros. El BCE fija en ese cifra una primera línea de exigencia de tamaño y añade a continuación que se trataría de una primera fase para posteriormente subir el listón de la valoración.

Un valor superior a los 70.000 millones sólo está en condiciones de ser superado en España por el Banco Santander (hoy en los 74.800 millones). En Europa le seguirían BNP Paribas con 73.000 millones y en un segundo escalón, con más de 30.000 millones de diferencia, se encontrarían ING, Intesa Sanpaolo y el segundo representante español, BBVA (hoy con 39.000 millones), Credit Agricole, Unicredit, Nordea Bank, Societe Generale y KGC (este con 28.000 millones) cerrarían el grupo de los diez mayores grupos bancarios por capitalización bursátil.

Las autoridades de Bruselas entienden (y así lo han explicado en Madrid a los técnicos del ministerio de Economía y del Banco de España e mediados de abril) que esa lista de bancos, con tres niveles diferentes de valor, permiten `jugar´ y hacer cábalas suficientes como para lograr una consolidación de la banca europea capaz de formar al menos tres grupos por encima de los 120.000 millones de euros, un listón al que todos apuntan como óptimo para hacer frente a las adversidades financieras que se puedan producir en el futuro. 

Llama la atención el olvido del BCE respecto a la exigencia de rentabilidad de los diez grupos señalados -muy baja en algunos casos y al borde de negativa en otros-, si bien, en algunos informes del supervisor bancario se advierte que el tamaño (grande) sería decisivo para asegurar la rentabilidad, condición que como se sabe no tiene por qué cumplirse. De hecho no se cumple.

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