edición: 2700 , Miércoles, 17 abril 2019
11/02/2019
banca 
Cambio de estrategias

El sector bancario mira a negocios con mayor margen, pero también con más riesgo

Mientras Sabadell se hunde el sector se plantea estrategias de medio y largo plazo para aumentar ingresos aunque también con mayores riesgos
Juan José González
Se retrasa el horizonte de la subida de tipos en Europa, la economía entra en una fase de lenta desaceleración y el consumo de familias y el crédito empresarial comienzan a dar señales de un próximo enfriamiento. El sector bancario español ha completado la temporada de presentación de resultados del pasado ejercicio con cifras razonablemente buenas con el crecimiento de negocio. El horizonte cambia, sin embargo, de color a la vista de las peores expectativas empresariales para el presente ejercicio y obliga a corregir objetivos y modificar estrategias. La recuperación de las provisiones, mayores ingresos por comisiones y el mantenimiento de las políticas de control de costes fueron la llave que permitió al sector cerrar unas cuentas anuales con crecimientos por encima de lo esperado. Los inversores están valorando últimamente el impacto en los balances bancarios de la permanencia de los tipos de interés bajos, que al parecer pueden superar el final del año y algunos analistas ya sitúan el cambio de la política monetaria en el primer trimestre del próximo ejercicio. En el impacto también se tienen en cuenta algunas de las tareas pendientes de `limpieza´ en el balance que pueden afectar a unas entidades más que a otras. Una situación (retraso en la subida de tipos y activos tóxicos en los balances) que pone en riesgo la rentabilidad a largo plazo de algunas entidades que difícilmente verán cubierto su objetivo en 2019 de superar el coste de capital.
Si se une a este inconveniente el hecho del retraso en el desapalancamiento en varios bancos, se puede concluir que el sector en general, pero en particular las entidades más `necesitadas´ de retornos, se verán obligadas a tomar más riesgos que les compensen en uno o dos ejercicios la rentabilidad perdida en 2018 y parte de 2019. La sensación más extendida es que el presente ejercicio no se parecerá en casi nada al anterior: si la recuperación del sector se había producido por la bonanza económica española de los últimos cuatro ejercicios, esta se ve frenada en el actual con la llegada de nuevos riesgos, menor crecimiento económico, como corresponde al inicio de la caída del ciclo, y más dificultades de financiación exterior para la banca española.

Dificultades que ya han comenzado a cotizar en el mercado bursátil y cuya primera consecuencia es la salida de numerosos inversores de la renta variable (y de la renta fija) en busca de inversiones más seguras. Tienen en cuenta inversores y analistas la valoración financiera de los precios de las compañías. Y en este caso, en los bancos, el valor en libros sigue mostrando las debilidades del sector. Si bien se trata de una valoración teórica, lo cierto es que (también en un plano teórico) los inversores obtendrían más dinero si vendieran los activos de la entidad que si vendieran los títulos del banco.

En esta situación se encuentra en solitario Bankinter, mientras Banco Sabadell firma la peor situación de todo el sector bancario. Hay que tener en cuenta que se llega a esta situación tras conocer los resultados de los ocho bancos cotizados en 2018, que se saldaron con unas ganancias del 24,8% respecto al año anterior, casi 17.000 millones de euros más. Buenas cifras que sin embargo no logran superar el coste de capital. 

Y mientras el consejo y la alta dirección de Sabadell tratan de evitar una mayor caída del valor de sus acciones (un 15% en 2019) la entidad trata de corregir algunas malas decisiones del pasado, como la de mantener en cartera su filial Salvia a la espera de la recuperación de los precios inmobiliarios. Lo que no ha evitado que el banco sufra un particular calvario en el mercado bursátil. Una situación que revela que la entidad está perdida y enredada en su propia estrategia, lo que demuestra que no ha hecho los deberes a tiempo.

No debería extrañar que los inversores, al igual que la mayoría de los analistas, no se crean los objetivos de algunos bancos que, como Sabadell, no ha logrado cumplir desde la adquisición de TSB, la filial británica cuya debilidad está siendo aprovechada por el mayor inversor del mundo (Blackrock) para aumentar su posición en el banco. La venta de la filial británica despejaría buena parte de los problemas que tiene el banco catalán en su particular horizonte.

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