edición: 2847 , Viernes, 15 noviembre 2019
11/09/2019

El sector español del acero, a la espera de los pagos para compensar los sobrecostes en emisiones

El borrador de electrointensivas sin definición del coste final de la factura eléctrica necesita Gobierno
Carlos Schwartz
En un cuadro de producción menguante y débil crecimiento de la demanda de acero la siderurgia española languidece por la falta de definición del marco regulador para las industrias electrointensivas. El borrador de la regulación correspondiente quedó en suspenso en el primer semestre de este año, sin que en el texto se llegara a definir en cuánto abarataría la factura eléctrica su concreción. “En ausencia de una investidura, un Gobierno en funciones carece de la capacidad suficiente para adoptar las normas correspondientes”, señala una fuente parlamentaria que reconoce que la falta de concreción afecta seriamente a las industrias con un alto consumo de electricidad. 
El largo periodo de estancamiento político está afectando al sector industrial no sólo en la forma, sino en el contenido, por la ausencia de una política industrial. España tiene un coste de kilovatio superior a países competidores directos, como Francia o Alemania, por una estructura de compensaciones determinadas por la Unión Europea (UE) en la que el país vecino de hecho quedó incluido en un grupo de naciones al que realmente no pertenece, “pero esta es la situación que hay y eso no es modificable. De lo que se trata es de cómo operar con esa realidad y un tratamiento adecuado de las electrointensivas es una forma de hacerlo.

Es un mecanismo elemental de defensa de la competitividad de una industria que ofrece empleo fijo de alta calificación”, señala una fuente del sector siderúrgico. Mientras tanto la siderurgia que representa el 25% del consumo de las industrias electrointensivas espera, como las restantes industrias con esas características, el pago de la compensación indirecta en función del sobrecoste por el comercio de derechos de emisión que representa para todo el sector 180 millones de euros, de los cuales se ha pagado la mitad y restan por cobrar en torno a los 91 millones de euros, que se repartirán a prorrata las industrias electrointensivas con exclusión del cemento y el petróleo.

Este es un compromiso firme del gobierno y el sector industrial espera que se honre, máxime cuando se trata de una compensación regulada por Bruselas. Mientras tanto según los datos de la Asociación Mundial del Acero la producción acumulada en los primeros siete meses del año en España creció el 1,8% respecto de igual periodo en 2018 con un total de 8,5 millones de toneladas con un incremento de la demanda para este año estimada en el 1%.

Mientras tanto, la UE debió corregir a la baja el incremento de importaciones contemplado en el régimen de salvaguarda de la producción europea de acero frente a los contingentes de importación. En enero el incremento en las importaciones para 2019 fue establecido en el 5% sobre la base de que esa sería la tasa de incremento de la demanda en la región. Sin embargo en julio, a la vista de la desaceleración de la economía mundial, Bruselas corrigió la cuota para dejarla en un incremento del 3% para los 12 meses de 2019, lo que supone una reducción de importaciones hasta fin de año para compensar el exceso en los primeros siete meses, explica a ICNreport el director general de Unesid, Andrés Barceló. 

La industria mientras se ha visto afectada por la caída en las exportaciones, como en el caso de Turquía que, pese a ser un proveedor del mercado español, importa de nuestro país aceros de alta calidad y productos terminados. Otro elemento decisivo en la debilidad de la demanda interna está en la industria del automóvil. En el periodo enero-junio este año la producción de turismos de acuerdo con los datos de ANFAC cayó un 6,74% respecto de igual periodo un año antes. Si se incorporan a las estadísticas de producción los todo terreno y los vehículos industriales y comerciales la caída de la producción fue del 5,64% en el primer semestre de este año. Esta producción representa 1,5 millones de unidades totales. El dato de producción es relevante para la siderurgia porque las matriculaciones en España representan menos del 20% de la producción en la medida que el 83% de la producción de automóviles -que son el grueso de la producción automotriz- se exporta.

El total de las exportaciones españolas del sector automotriz cayó un 6,54% en el periodo enero-junio con un total de 1,23 millones de unidades comparado con 2018. Esta reducción de la producción tiene un fuerte impacto sobre la siderurgia porque la industria del automóvil es una de las principales consumidoras de acero en España.

Mientras tanto, la producción de acero en China sigue en cotas muy altas a pesar del cierre parcial de acerías con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 y los niveles de contaminación de la atmósfera.

Pekín se ha empeñado en hacer un efecto escaparate respecto de sus niveles de emisiones con motivo del 70 aniversario de la revolución que estableció el régimen de Mao Ze Dong. Pese a ello la industria del país, que aporta más del 50% de la producción mundial de acero, ha registrado cifras diarias récord de producción en los meses de julio y agosto. Las autoridades chinas insisten en que el incremento de la oferta en el mercado está dirigida a los activos inmobiliarios en desarrollo, que son un reflejo de la inversión del estado en estímulos económicos para sostener las tasas de crecimiento del país, que están en torno al 6% anual de acuerdo con cifras oficiales, pese a las suspicacias de analistas occidentales que sospechan que la desaceleración en la economía del país no permitiría esas tasas de crecimiento. 

Pese a estas suspicacias, el desarrollo de la actividad en el sector de la construcción en el que se han concentrado parte de los estímulos, se nota en el incremento de la demanda. Los funcionarios en Pekín afirman que lo que determina los niveles de producción de acero no es la industria, sino la demanda 'down stream'. Lo cierto es que tras la imposición de aranceles a la importación de productos chinos en Estados Unidos una parte de la producción de acero se ha desviado hacia Europa ocasionando una fuerte presión sobre los precios locales. En un escenario como este la peor de las medicinas es el bloqueo político y la ausencia de un Gobierno capaz de tomar decisiones postergadas durante demasiado tiempo.

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