edición: 3027 , Miércoles, 12 agosto 2020
10/01/2018

El sector europeo de la siderurgia vive un periodo de recuperación perceptible en sus cuentas anuales

Menor exportación china, mayor control de la UE, mejores precios y más demanda explican el éxito
Carlos Schwartz
Los inversores institucionales han detectado con antelación una tendencia a la mejoría de las cuentas en la industria europea del acero con una mayor demanda por las acciones de las empresas del sector. La siderurgia ha salido de forma tímida aún de un largo periodo de declinación tras el comienzo de la crisis internacional de 2007/2008. La abrupta caída de la demanda, un colapso de los precios en especial entre 2014 y 2016, y el fuerte peso de la energía en los costes de producción se acoplaron con una crisis en la industria china de la construcción que desembocó en una avalancha de productos chinos de acero a bajo precio. Las empresas agrupadas en la patronal europea Eurofer, entre ellas la española representada por Unesid, han librado una batalla por paliar los efectos de  adversos ante la Unión Europea con menor o mayor éxito según las circunstancias políticas. Pero la presión internacional sobre China y la persecución en la UE y en varios países con gran producción de acero como Estados Unidos y Brasil contra el dumping siderúrgico que se extiende a otros países asiáticos desembocó en el compromiso de Pekín con una fuerte reducción de la producción mediante el cierre de plantas para reducir los excedentes. 
Este presunto éxito tiene una explicación un poco más compleja que lo que habitualmente se escucha y está vinculado al hecho que los bajos precios de exportación de los productos de acero chinos van acompañados de pérdidas empresariales que sufraga el estado. Motivo por el cual en las presentes circunstancias es más eficiente para el estado chino llevar adelante un plan de cierre de plantas siderúrgicas que financiar sus pérdidas. Eurofer se ha quejado, al igual que Unesid, de forma reiterada de las medidas de control de las importaciones a bajos precios de la UE pero al final lo cierto es que Bruselas ha acabado escalando las medidas de control uniéndose a la presión internacional contra el dumping del principal productor mundial de acero con un 50% del total.

Arcelor Mittal, la empresa con mayor producción mundial de acero, obtuvo los mejores resultados para el tercer trimestre desde que inició su informe europeo consolidado en 2014 y las perspectivas para el cuarto trimestre son de continuidad en la mejoría. Una situación similar viven otros fabricantes del continente como es el caso de la austriaca Voestalpine que ha anunciado los mejores resultados desde “Lehman” para el semestre acabado en noviembre. 

El segundo productor de acero de Alemania, Salzgitter, anunció también  haber logrado sus mejores resultados desde 2008 en los tres primeros trimestres del año pasado. En línea con estos resultados la rentabilidad en el sector de la siderurgia europea se ha colocado en los 100 dólares de beneficio antes de impuestos amortizaciones y depreciaciones por tonelada de acuerdo con el broker Jefferies. Este indicador cayó a 75 dólares la tonelada tras la crisis internacional, y está muy cerca del registro histórico de 105 dólares por tonelada. 

Los analistas muestran optimismo respecto de los resultados en 2018 y señalan que los márgenes son más altos que lo que se percibe por el retraso en la difusión de los contratos que ha impedido ver la fortaleza del mercado spot de acero. A lo largo de 2017 estas perspectivas se han reflejado en la demanda de acciones del sector siderúrgico en Europa. El precio de las acciones de Arcelor Mittal subió más del 25% y el de Voestalpine un 30% y el de Salzgitter un 40%. La inversión tiene una clara racionalidad alentada por la situación del mercado y las cuentas de las empresas. Si las predicciones se cumplen 2018 será otro buen año para la siderurgia y de ser así las acciones de las empresas del sector tienen terreno que ganar.

Las empresas mientras no bajan la guardia y mantienen su batalla dentro de la UE en temas como la repercusión de los derechos de emisión de carbono y los precios de la energía en una industria que se ve especialmente afectada por las medidas de preservación del medio ambiente y por el precio de la electricidad. Pero si el margen de la industria se mantiene alto y la demanda de acero crece en línea con las previsiones de los analistas el precio seguirá su curso ascendente. 

En la base de este comportamiento está la mejoría de algunos sectores industriales europeos como construcción y automóvil que están entre los grandes consumidores de productos del acero como la chapa. Mientras tanto surgen otros factores que hacen más compleja la competencia. Hasta ahora China era el gran competidor en acero al carbono. Sin embargo en años recientes se ha volcado hacia los aceros especiales y los inoxidables del que estaba prácticamente ausente. Esta especialización es competitiva con las tendencias hacia la especialización en la industria europea que optó por esta estrategia precisamente para ocupar un nicho más seguro ante los bajos precios del acero asiático de importación. 

De momento, los fabricantes europeos se mantienen en esta estrategia y el año pasado Voestalpine decidió construir una nueva planta de acero especial que es la primera que se levanta en el continente desde la década de 1980. Hasta ahora las siderúrgicas se habían ocupado de cerrar plantas en el continente. En realidad es el conjunto de la industria la que se ha embarcado en planes de mejora de la capacidad productiva y de incremento de tecnología destinada a mejorar la competitividad de su producción. “Otro elemento importante de la industria siderúrgica el año pasado ha sido el diferencial entre el coste de la materia prima y el precio del acero en el mercado. 

El diferencial ha sido muy alto, y en 2018 bajará aunque seguirá en línea con las expecativas inauguradas en 2015 con la caída de los precios del mineral de hierro”, señala una fuente del sector. Las tendencias a la consolidación en la siderurgia europea entretanto se encuentran estancadas. Las negociaciones para una fusión entre Thyssen y Tata desde hace un año y medio no terminan de cuajar, mientras que el intento de Arcelor Mittal destinado a adquirir a la mayor planta siderúrgica europea, la italiana Ilva, ha tropezado con una fuerte resistencia de la administración local. Ninguno de los procesos de consolidación ha anunciado intención de cerrar plantas con lo cual la posibilidad de una reducción de la producción a escala europea no está a la vista. Sin embargo quienes apoyan el proceso de consolidación señalan que en el medio plazo la reducción de la competencia ayudará a la mejoría de los precios en el sector.

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