edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
02/12/2019

El sector europeo del automóvil sigue reduciendo plantilla por una caída de la demanda y su reconversión

Alemania y sus industrias satélites en el este europeo apuntan como las más afectadas por la coyuntura
Carlos Schwartz
Daimler anunció que va reducir plantilla en más de 10.000 empleados. El fabricante de Mercedes Benz señaló que la medida se adoptaba por la caída en las ventas y la reconversión de la industria que abandona de forma paulatina los motores de combustión interna para adoptar un estándar eléctrico. Los datos difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) ponen de relieve que Europa es la región más afectada por la desaceleración económica. Las exportaciones de la Unión Europea se contrajeron 1,8% en el tercer trimestre comparado con el periodo inmediato anterior, mientras las importaciones cayeron el 0,4%. Este comportamiento afectó a la mayor parte de las principales economías de Europa, con una caída del 3,6% de las exportaciones y del 1,4% de las importaciones en Francia, y del 0,4% y del 1,8% respectivamente en Alemania. De este proceso no se libra la economía italiana. Los resultados de la UE han sido peores que la media de los países miembro del G20, que sufrieron una contracción de las exportaciones del 0,7%.
El anuncio de los recortes en Mercedes Benz lleva el total de la reducción de empleo anunciada en el sector del automóvil alemán a unos 50.000 trabajadores este año. El fabricante de componentes y partes Continental dijo en septiembre que peligraban 20.000 empleos. Audi anunció esta semana una lista de despidos de 10.000 trabajadores. En Daimler no se dieron cifras sobre la reducción global de plantilla de la empresa, pero el consejero de recursos humanos dijo que se trataba de una cifra de cinco dígitos baja. Daimler ya anunció que va a prescindir de la décima parte de sus ejecutivos, con el objetivo de ahorrar 1.400 millones de euros. Pero a esa cuenta se han añadido miles de empleados administrativos y los analistas consideran que se va a exceder la cifra de 10.000. En noviembre Daimler advirtió que tendría beneficios significativamente más bajos en los próximos dos años, citando como causas el Brexit, las tarifas resultado de la guerra comercial, además del esfuerzo por fabricar suficiente cantidad de coches eléctricos para cumplir con los objetivos de emisiones de la UE.

Si Daimler no logra un nivel de emisiones en la producción anual de su flota, de 100 gramos de CO2 por kilómetro para 2021, puede ser objeto de multas de hasta 1.000 millones de euros por parte de la Comisión Europea (CE). Las dificultades que la industria del automóvil enfrenta son las responsables del intento de fusión entre la ítalo americana Fiat-Chrysler con la francesa PSA, el fabricante de Peugeot. Como expresión de los movimientos defensivos del sector Volkswagen y Ford anunciaron este año planes conjuntos en el desarrollo de un coche eléctrico. Hasta ahora la industria en Alemania no ha apelado a despedir plantilla involucrada directamente en la producción de los coches en las líneas de montaje.

La empresa firmó un acuerdo con los sindicatos de los obreros de la industria en el que se comprometía a mantener el nivel de empleo de operarios en las plantas hasta finales de 2029. Hace dos años PSA adquirió de General Motors la marca Opel, tras años de cooperación e integración industrial de las plataformas de las dos marcas, una operación que afectó directamente a España, país que no es ajeno a los expedientes de regulación de empleo, definitivos y temporales en el sector. La producción española depende fundamentalmente de las exportaciones. En la segunda mitad del año las exportaciones españolas han remontado, y en los primeros 10 meses del año caen sólo el 1% respecto de 2018.

Pero el problema es más agudo en el este de Europa donde la producción de coches tiene un papel estratégico porque es la principal actividad económica en Eslovaquia, República Checa y Hungría. El primero de estos países es el principal productor mundial de automóviles por habitante, con 200 unidades por cada mil habitantes del país. En los tres países el modelo, prohijado por la ambición alemana, concentró en el sector del automóvil los polos de desarrollo y estímulo del conjunto de la economía. Hasta ahora, y desde 1989, el sector no ha sufrido una crisis severa, más bien un bache con la crisis internacional de 2008, pero con una firme demanda alemana como soporte durante el periodo de dificultades más extremas. Todo parece indicar que esta vez será diferente. 
La dependencia de una industria con un comportamiento muy cíclico es una verdadera espada de Damocles pendiendo sobre las cabezas de los gobiernos populistas de la región. Con la caída del muro de Berlín, Alemania apostó a la colonización industrial de los países del este europeo con una tradición industrial. Volkswagen compró la industria checa del automóvil, Skoda, y la industria alemana estableció allí y en Hungría plantas para la fabricación de automóviles y componentes aprovechando la brecha salarial con el resto de Europa. La diferencia salarial se ha estrechado, pero se mantiene, aunque en Hungría este año se han registrado fuertes enfrentamientos entre los trabajadores y la industria del automóvil con el resultado de significativos incrementos salariales en Hungría.

El Gobierno de Viktor Orban se enfrentó a una importante movilización en contra de la denominada Ley de Esclavitud, por la cual se elevaban las horas extraordinarias que se podían hacer cada año a 400 de las 250 anteriores, y las empresas podían aplazar el pago de las mismas hasta tres años. La medida del Gobierno provocó la primera reacción social de envergadura en el país en ocho años de gobierno del derechista Fidesz. Pero la iniciativa del gobierno de Viktor Orban tuvo una consecuencia imprevisible. En febrero, tras dos meses de lucha y una semana de huelga total los trabajadores del automóvil arrancaron  a la marca Audi un aumento salarial del 18%. La planta de Gyor de la marca emplea 13.000 trabajadores y produce 9.000 motores al día y es la principal fábrica de motores de toda Europa.

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