edición: 3010 , Miércoles, 15 julio 2020
29/06/2020
banca 
Nuevos criterios para eliminar barreras

El supervisor bancario da el primer paso para flexibilizar la normativa de fusiones

Los planes del BCE rebajan el papel principal de la ratio del capital en las entidades bancarias de cara a un proceso de integración
Juan José González
El supervisor bancario europeo ha tomado una iniciativa, quizá la única reseñable en los últimos meses, para pulsar el grado de inquietud entre las entidades bancarias europeas de cara a evaluar su disposición a emprender operaciones de concentración. Parece tratarse de un intento de encontrar algún punto de acuerdo con el sector bancario con la vista puesta en el futuro. La iniciativa consiste en una consulta general a los bancos de la Eurozona con la quiere mostrar la necesidad de un cambio ante las nuevas realidades de la economía, una nueva situación que será más patente en la medida en que avance la post pandemia, un nuevo escenario al que ya están aplicando empresas de otros sectores como las telecomunicaciones o la hostelería. Si en estos dos casos la necesidad de adaptación a la nueva realidad (normalidad según la clase política) se debe a las dificultades propias de la falta de liquidez y un horizonte cercano de pérdidas insoportables, en el sector bancario la preocupación inmediata es el agravamiento de la falta de rentabilidad. Ante esta situación es probable que el supervisor único bancario haya creído necesario poner en marcha algo parecido a un plan, a una consulta general en el sector que permita conocer los planes de los bancos para la nueva etapa económica. Sospecha con razón el supervisor bancario que las entidades valoran desde hace tiempo la posibilidad de emprender fusiones.
Algunas entidades, caso de Liberbank, Unicaja, Abanca y Sabadell habrían sondeado en estos tres meses de estado de alarma la posibilidad de anunciar los primeros contactos para alcanzar un acuerdo de fusión en los próximos meses, final de año. La normativa que rige en Europa las operaciones corporativas del sector puede darse por fracasada, un conjunto de medidas a todas luces sin éxito orientadas a estimular la integración en el mundo bancario no ha dado resultado. En principio, las autoridades supervisoras europeas habían pensado que el sector necesitaba ser más competitivo, para lo que era necesario un mayor peso del tamaño de las entidades, lograr sinergias, reducción de costes, lo de siempre. Pero no resultó.

La normativa de fusiones vigente consiguió provocar el interés de algunas entidades, pero sólo el interés, pues a la hora de la verdad las exigencias del legislador, las ratios de capital, de liquidez y solvencia, eran de tal magnitud que hacía imposible que cualquier proyecto llegase a buen puerto. No se conocen operaciones corporativas voluntarias en los últimos meses, sólo algunas con carácter de urgencia y por imposición del legislador, más bien rescates y operaciones para salvar quiebras cantadas.

En pocas palabras, las iniciativas del supervisor único bancario han sido un fiasco, no han servido para los objetivos previstos. El Banco Central Europeo no ha logrado dar con la clave. Y así continua el sector bancario, con problemas de eficiencia, de tamaño, de rentabilidad y de futuro, habida cuenta que el escenario económico para los próximos tiempos no invita al optimismo para abordar expansiones de negocios. La iniciativa del supervisor se centra ahora -según parece indicar la propuesta del plan de consultas- en modificar exigencias, flexibilizar la normativa y rebajar el papel principal que se le viene atribuyendo a la ratio de capital -una obsesión de los reguladores-.

El supervisor quiere proponer más exigencia pero diferentes porque asegura tener nuevas ideas respecto al papel y a los límites de la ratio de capital. En este sentido, una entidad que el pasado años vivió la experiencia previa a un proceso de fusión destaca que en la nueva realidad el supervisor bancario renuncia a la rigidez del requisito de mayores fondos propios para llevar cabo una operación. Según el plan que ya está en poder de los grandes bancos, el supervisor tiene nuevas ideas al respecto al haber comprobado que la exigencia del capital ha actuado como barrera de entrada para las fusiones.

Nuevas ideas pero también nueva metodología de valoraciones y criterios del supervisor. Se pretende algo parecido a un análisis de la eficacia de los modelos de actuales de banca, la gestión de riesgos y la sostenibilidad del propio negocio bancario. Los nuevos planes del supervisor bancario pasan por lograr conectar con el sector, crear el escenario propicio para la integración bancaria. El BCE deberá abordar aspectos clave del negocio bancario de cara a una fusión como por ejemplo la integración de las gestiones del capital y la liquidez, el tratamiento de las insolvencias, la comercialización de productos financieros, aspectos que el supervisor ya debería tener resueltos hace tiempo. Ahora deberá espabilar si quiere conectar con el sector. De lo contrario, es probable que las fusiones no sigan el mismo camino emprendido por otros sectores.

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