edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
30/05/2018

El temor a una nueva crisis financiera internacional provoca una caída en los mercados bursátiles

Los inversores venden deuda soberana europea mientras crece la inestabilidad política del continente
Carlos Schwartz
Los mercados de acciones europeos sufrieron fuertes caídas en particular en Italia, España y Portugal como secuela a la inestabilidad política. El rechazo del presidente de Italia, Sergio Mattarella, el domingo, al candidato a ministro de Economía, el euroescéptico Paolo Savona presentado por el candidato a primer ministro designado por la Liga Norte (Liga) y el Movimiento 5 Estrellas (M5E) Giuseppe Conte, ha puesto de relieve la inmensa fragilidad del tejido político del país tras el derrumbe de los grandes partidos herederos del bipartidismo de la península. Con la mayoría del parlamento en sus manos la Liga y el M5E amenazan la gobernabilidad del país. Mientras tanto Mattarella ha sustituido al candidato Conte por un tecnócrata asesor de diversos gobiernos y hombre de confianza y ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI) Carlo Cottarelli que debe timonear la tormenta hasta convocar a nuevas elecciones probablemente en enero próximo si no logra lo imposible: el apoyo del parlamento controlado por los partidos desplazados por el presidente Mattarella que intentarán derribarlo con un juicio político. En medio de esta situación que parece un verdadero callejón sin salida el magnate George Soros advirtió en declaraciones públicas en París que estamos ante una inminente nueva crisis financiera internacional. 
En una conferencia Soros afirmó que “Mirando hacia adelante lo que ahora enfrentamos es la terminación del acuerdo nuclear con Irán y la destrucción de la alianza transatlántica” entre Estados Unidos y Europa, y esto tendría un efecto de nuevas dislocaciones sobre la economía del viejo continente. Los signos de la crisis que se avecina estarían en la huída de los capitales de los mercados emergentes de un lado y en la mayor fortaleza del dólar. “Nos podemos encaminar hacia una nueva gran crisis financiera internacional”, afirmó en su conferencia durante la cual expuso el riesgo de desintegración de Europa como la clave de la situación presente. Los fondos de inversión del magnate mientras se preparaban a recoger los frutos colocándose a la baja en una larga lista de valores en Europa y el mundo.

En este contexto la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tuvo la desafortunada idea de adjudicar la caída de la bolsa española a la moción de censura propuesta por el secretario general del PSOE Pedro Sánchez. El broche de la jornada ha sido la caída de 400 puntos del índice Dow Industrials en la bolsa de Nueva York encabezado por los bancos que muchos medios han atribuido a la inestabilidad en Italia. 

Sin embargo los indicios de que existen tensiones en la profundidad de la economía internacional y que el inmenso volumen de capital ficticio acumulado a escala global no encuentra una inversión rentable sobrevuela la escena económica. La venta masiva de deuda soberana en diversos episodios en los últimos seis meses han sido una manifestación de estas tensiones. Los grandes excedentes de capital que vagan por el mundo comienzan a temer la fragilidad económica y al retirarse de forma abrupta de los mercados provocan trastornos monetarios como la caída del peso argentino o de la lira turca. 

El Gobernador del Banco de Italia recordó a los empresarios y a los políticos en su país que están cerca de perder algo que cuesta mucho recuperar: la credibilidad. Ignazio Visco abogó en la junta anual del banco emisor por mantener las reformas económicas en el país afirmando que la situación después de años de reveses comenzaba su mejoría. Sin embargo, la banca en Italia sigue siendo el talón de Aquiles del conjunto de la economía con un volumen de créditos morosos superior a los 350.000 millones de euros. Esto indica con claridad que la cuestión del legado de la crisis financiera internacional sigue atormentando a las economías de Europa a pesar de haber pasado una década desde que estalló dicha crisis.

Que la banca es el eslabón más débil de la cadena en este periodo de inestabilidad se refleja en el hecho que las acciones de las entidades financieras han sido las más castigadas en todos los mercados, no sólo en el español. Ciertamente para la banca en Italia la inestabilidad es un riesgo inmenso porque la deuda soberana del país representa el 130% de su producto interior bruto (PIB) y está en las manos de sus bancos algo que no se puede dejar de lado. 

Por su parte, los bancos financian sus posiciones en el Banco Central Europeo (BCE) entregando en garantía esa deuda en las operaciones de mercado abierto del banco emisor. Pero la evolución inevitable de la política del BCE es a reducir de forma paulatina esta línea de liquidez para el conjunto de las economías de la zona del euro lo cual puede hacer que el problema de la deuda soberana europea se vuelva a presentar como un obstáculo imposible de ser gestionado sin una acción colectiva de Europa. 

Esta no es una preocupación secundaria para España cuya deuda pública ha crecido sin cesar y está en el 100% del PIB. También los bancos españoles están cargados de deuda soberana hasta los topes y como el caso de Italia se refinancian en el BCE. La deuda externa de España está en los 1,91 billones de euros, de los cuales 444.000 millones los debe el Banco de España en lo que indica su papel como intermediario entre los mercados y la banca privada puesto que de acuerdo con los datos a diciembre de 2017 (los últimos disponibles en el Banco de España) la deuda con el exterior de las “otras instituciones financieras monetarias” es de 432.614 millones de euros. 

En una clara indicación del nivel de preocupación por la situación de Italia en una subasta en Roma de deuda pública a seis meses que en abril se colocaba con un rendimiento negativo se adjudicó gracias a un rendimiento del 1,213% con poca demanda de los inversores. El bono del país a dos años ofreció por su parte una rentabilidad del 2,69% cuando hasta hace dos semanas ofrecía una rentabilidad negativa.

Las consideraciones de algunos analistas y consultores de banca sobre la necesidad de que las entidades financieras realmente se deshicieran del legado de la crisis en materia de créditos morosos y que se dedicaran a reforzar su capital porque una crisis de deuda no era un mal sueño que nos había abandonado para siempre solía ser escuchada con una sonrisa en los labios por los altos ejecutivos de banca en nuestro país. Ahora quienes sonríen son los inversores globales que como George Soros se han colocado a la baja con las entidades financieras a escala global pero en particular en Europa.

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