edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
31/03/2017

Cosechando votos

Bullicio en las gradas sindicales, vocerío en la filas de la función pública, jaleo en las tribunas de los empleados del Estado y su Administración a propósito del `ofertón´ de empleo público por el que en los tres próximos ejercicios (2017 incluido) unos 250.000 trabajadores hoy interinos podrán consolidar su puesto de trabajo en la Administración General del Estado. Buena noticia, sin duda, aunque no exenta de matices y mentiras.

Los más viejos del lugar, funcionarios con más de 58 años de edad, recuerdan el vacío, el éxodo o migración de aquella salida de más de 18.000 funcionarios en la Transición, cuando cambiaron silla, mesa -o despacho- y ventana (pack del funcionario) en la General por lo mismo o similar en una Autonomía o en un Ayuntamiento. Aquello fue una reconversión, reestructuración o reforma en toda regla y encubierta de la Administración Central o General. Eran otros tiempos y la cosa no fue a más. Aunque podría haberse montado la mundial.

Pasan los años y con la crisis de 2007 se cortan los presupuestos, las oposiciones, las promociones y demás movimientos de índole orgánico en la Administración. En ese paso cruel de los tiempos, la fuerza laboral se hace mayor, tiende al menor esfuerzo y mínimo rendimiento y el talento se viene abajo. Mientras tanto, el salario conserva su vigor y esplendor, como si nada, como si los años sólo dejaran a su paso su huella en las arrugas faciales y poco más.

Pero ahora toca hacer campaña, siembra, porque luego el tiempo pasa solo. A la chita callando se obra el milagro de los panes y los peces; en un abracadabra se `limpian´ o desaparecen por jubilación natural cerca de 70.000 funcionarios en las tres Administraciones, y abracadabra son cubiertas a la velocidad de ipso facto en la relación de tres a una, es decir, unos 210.000. A la misma chita significa una reforma tan pactada con los sindicatos, como silenciada por los mismos. Los mismos que conservan sus años como `liberados´ (eso sí que es un estatus y no el de estibador, que también). Es lo que tienen los ataques de necesidad, los repentinos, los que como los diarreicos no suelen esperar, explotan, no respetan lugar ni situación. Necesidad de emplear, de fidelizar, sembrar lealtades futuras. Porque detrás de la temporalidad, ahora convertida y consolidada en empleo fijo, en propiedad, se esconde y encubre hoy una reforma en toda lid, semillero que sin duda está llamado a dar sus frutos en el futuro. Y a dar sus votos, claro.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...