edición: 2844 , Martes, 12 noviembre 2019
05/07/2011
Inseguridad jurídica, lentitud burocrática y sistema fiscal, principales barreras

Empresas españolas se replantean sus planes de inversión en Brasil

Expertos advierten síntomas de formación de una burbuja especulativa en el país
Juan José González

Algunos de los inversores que escuchaban con atención a la vicepresidenta primera del Gobierno, entonces Mª Teresa Fernández de la Vega, han reconocido su error en seguir sus consejos, pero en especial el que hacía alusión a los beneficios seguros de apostar por un mercado que, como el brasileño reportaría en el próximo futuro importantes ganancias. Cerca de medio centenar de empresas –pymes en su mayoría- que habían escuchado a De la Vega, siguen esperando a diversas resoluciones jurídicas o permisos para materializar inversiones en Brasil. Adquisición de empresas, formación de sociedades mixtas, esperan permisos y visados de las autoridades de aquel país, caracterizado por la lentitud de la justicia y, en particular, por el complejo sistema fiscal, bien diferente al europeo y, por supuesto, al español. Un asesor jurídico del Gobierno brasileño, entendía como razonables “algunas dudas sobre temas de seguridad jurídica y del sistema tributario” de su país.

El Dorado brasileño es como el sol en fase de poniente, o como la luna en menguante, pero esta claro que la próxima estación de aquella economía, en particular, para la mayoría de las empresas pequeñas y medianas, no así para las más grandes, es el ocaso. Brasil concentra en la actualidad el 34% de la inversión española en América Latina y alrededor del 20% de las exportaciones españolas de la región tienen por destino Brasil. Como argumento de mercado, por volumen y por demanda, es una economía de primer orden para las exportaciones españolas, lo que no quiere decir, ni por supuesto, es garantía, de que Brasil se encuentre con capacidad suficiente como para agilizar trámites y mejorando en su burocracia. Sin embargo, esto no es decisivo para que las empresas españolas –al igual que otras del continente europeo- se estén planteando otro destino a sus productos, o a sus inversiones empresariales.

Según distintas fuentes de información se estima en alrededor de 2.000 empresas españolas que están interesadas en el mercado brasileño, en su mayoría de pequeño y mediano tamaño, una cifra que superó las 3.000 con el anuncio de los dos eventos deportivos que se celebrarán en el planeta en 2014 y en 2016, mundial de fútbol y JJ OO. El foco de interés principal para la mayoría de las pymes españolas, se centra ahora en los negocios alrededor de la construcción de infraestructuras del Estado con vistas al mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. En general, proyectos de infraestructuras por valor de 900.000 millones de euros (algo más de 2 trillones de reales) que implicarían a sectores como el eléctrico, construcción inmobiliaria, carreteras, ferrocarriles, etc, muchas de ellos en marcha para el mundial de 2014.

Lo cierto es que inversiones españolas por valor de 4.800 millones de euros se replantean un giro en su destino inicial hacia apuestas en otros mercados, sobre todo si comienzan a apreciar los primeros signos de burbuja en numerosos sectores. Sin embargo, algunos problemas burocráticos y jurídicos pueden estar frenando la entrada de inversiones en el país.

Las tecnológicas de todo el mundo, no son el único foco de peligro inminente de burbuja. Otros como las materias primas –oro, plata y demás metales- así como algunos países de los llamados emergentes, se encuentran en primera posición para encabezar la próxima burbuja económica. Estudios recientes, expertos económicos, Krugman y varios ‘Nobeles’ más, no hacen si no confirmar la desaceleración de la demanda inmobiliaria –entre otras, tras una fase de locura en la construcción, así como de los precios de la vivienda.

Los primeros síntomas de una burbuja generalizada, ya se han comenzado a sentir en algunos indicadores económicos como son: inversión, renta disponible, ahorro y consumos privado. Moderación en general, pero muy visible en el sector inmobiliario, así como en el frenazo en los concursos para la adjudicación de obras públicas de infraestructura. Los economistas suelen citar, además, a la distribución de la riqueza, en este caso, con fuerte concentración, tanto individual como en instituciones, como uno de esos efectos que tiende a acelerar la creación de burbujas. En este sentido, no solamente las pymes están siendo testigos de cómo se reducen los pedidos y suben los precios, sino que esta misma tendencia la observan, y dan fe, otras empresas de gran tamaño del sector inmobiliario.

El mercado esta mostrando alguno de los síntomas que indican la formación –o que alimentan la misma- de burbujas especulativas en el continente americano, y especialmente en Brasil. El país es víctima del exceso de liquidez en un momento donde se combina el exceso de liquidez con la desconfianza generalizada. Liquidez que, seguramente, se dirigirá hacia activos sobrevalorados con una mala relación entre la rentabilidad y el riesgo, es decir, la base de una nueva burbuja, en esta ocasión, en Brasil.

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