edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
24/04/2009
Práticas engañosas y agresivas

En España todavía se pueden vender crecepelo y hasta bálsamo de Fierabrás

El TUE condena a España por no aplicar a tiempo la directiva que prohibe las prácticas comerciales desleales
Beatriz Lorenzo

Billetes de avión anunciados a cero euros con posterior sobrecargo de tasas aéreas. Propaganda insistente y no solicitada por teléfono o correo electrónico. Anuncios que encaprichan a los niños de un producto en concreto. Estratagemas como éstas, el pan de cada día para los gurús del marketing español, merecen la consideración de prácticas agresivas o engañosas por parte de la Comisión Europa y el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, que ha condenado ayer a España por el incumplimiento de la directiva 2005/29/CE sobre prácticas comerciales desleales.

Esta disposición establecía entre otras cláusulas que los Estados miembros debían adoptar y publicar las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a esta norma a más tardar el 12 de junio de 2007, e informar inmediatamente de ello a la Comisión. Unos plazos que España no ha cumplido, culpando del retraso a la celebración de elecciones y al gran número de normas a modificar en virtud de esta adaptación. El Tribunal ha respondido a esta cuestión recordando que, según reiterada jurisprudencia, un Estado miembro no puede alegar disposiciones, prácticas ni circunstancias de su ordenamiento jurídico interno para justificar el incumplimiento de las obligaciones y los plazos establecidos en una directiva.

PRÁCTICAS ENGAÑOSAS, PRÁCTICAS AGRESIVAS

La directiva sobre prácticas comerciales desleales vio la luz  en un escenario de incertidumbre ocasionado por las marcadas diferencias entre las legislaciones de los distintos estados en relación a prácticas comerciales desleales. Así pues, la directiva nació para reemplazar las innumerables normativas en vigor de cada país por una sola legislación común y proporcionar así, tanto a consumidores como a comerciantes, un punto de referencia capaz de eliminar de una vez por todas las zancadillas que la regulación fragmentada venía poniendo al desarrollo del mercado interior europeo, adolecido hasta entonces por lacras como la falta de confianza del consumidor en las transacciones transfronterizas  o la inseguridad de las compras internacionales.

Este afán de unificación se percibe ya en la definición de prácticas comerciales desleales que da la directiva, que describe muy detalladamente dos grandes categorías de prácticas desleales; las “engañosas” y las “agresivas”. Partiendo de la base de que el consumidor medio se encuentra “razonablemente bien informado y es razonablemente atento y perspicaz”, la directiva reúne disposiciones encaminadas a proteger a los consumidores vulnerables, ya lo sean por una dolencia física, un trastorno mental, o bien por su edad o credulidad, como puede ser el caso de los niños y personas mayores. En general, se puede deducir de la literalidad de la directiva que una práctica es engañosa cuando contiene información falsa, pretenda engañar en su fondo al consumidor medio o le haga tomar una decisión sobre una transacción que de otro modo no hubiera tomado. Así, los productos milagrosos cuyas bondades van a permitir recuperar el cabello o perder kilos en un tiempo récord entrarían en esa categoría. Prácticas agresivas serían en cambio aquellas que hagan mermar significativamente la libertad de elección del consumidor; como ejemplo de esto, la muy extendida costumbre de adquirir paquetes vacacionales que no dejan clara la cobertura, y posteriormente los usuarios descubren que deben pagar aparte múltiples actividades.

La Comisión Europea deja claro que perseguirá cualquier desviación jurídica que pueda producirse en el ámbito nacional con respecto a la total armonización jurídica que se desprende de la directiva. No es de extrañar, pues, que el TUE haya sido tajante en su aplicación de la condena en costas a España. En la sentencia, el Tribunal se hace eco  del argumento esgrimido por España de que su normativa nacional existente no contradice la directiva. Pero contraataca afirmando que los escritos remitidos por las autoridades españolas "no contienen ningún elemento que pueda sustentar la tesis de que esta normativa puede constituir una adaptación correcta y total del derecho interno a la directiva". Además, el propio Gobierno "reconoce expresamente que tal adaptación no se llevó a cabo en el plazo fijado".

En consecuencia, el Tribunal de Justicia declara que España "ha incumplido las obligaciones que le incumben" al no haber adoptado en el plazo fijado las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para dar cumplimiento a lo dispuesto en la directiva sobre prácticas comerciales desleales. La concienciada aplicación de esta directiva que la Comisión Europea espera de los estados miembros hace que esta sentencia no sea única, sino que va a la par con otras similares, como la del 5 de febrero de este año, que condenaba en costas a Luxemburgo por el mismo motivo.

LA LISTA NEGRA

Algunas prácticas comerciales que quedarían prohibidas en virtud de la nueva directiva son:

- Sellos de confianza y códigos de conducta

“Afirmar el comerciante ser signatario de un código de conducta cuando no es cierto”.

“Exhibir un sello de confianza o de calidad o un distintivo equivalente sin haber obtenido la necesaria autorización”.

“Afirmar que un código de conducta ha recibido el refrendo de un organismo público o de otro tipo cuando no es cierto”

- Publicidad señuelo

“Realizar una invitación a comprar productos a un precio determinado sin revelar la existencia de motivos razonables que el comerciante pueda tener para pensar que no estará en condiciones de ofrecer, él mismo o a través de otro comerciante,dichos productos o productos equivalentes a ese precio durante un período y en cantidades razonables, teniendo en cuenta el producto,  el alcance de la publicidad que se le haya dado y el precio de que se trate (publicidad señuelo)”

- Publicidad de productos de venta ilegal

“Afirmar o crear por otro medio la impresión de que un producto puede ser legalmente vendido cuando no es así”.

- Presentación engañosa de los derechos del consumidor: “Especial para usted”

“Presentar los derechos que otorga la legislación a los consumidores como si fueran una característica distintiva de la oferta del comerciante”

- Ofertas limitadas: oferta especial, hoy único día!

“Afirmar falsamente que el producto sólo estará disponible durante un período de tiempo muy limitado o que sólo estará disponible en determinadas condiciones durante un período de tiempo muy limitado a fin de inducir al consumidor a tomar una decisión inmediata, privándole así de la oportunidad o el tiempo suficiente para hacer su elección con conocimiento de causa”.

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