edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
23/05/2017
banca 
De Guindos insiste en ir de farol con Bankia

En marcha la tercera vía, fondos privados y garantías públicas, para salvar al Popular

La intervención del Estado en el `rescate´ mediante la subasta pública cuenta con muchos inconvenientes técnicos y contratiempos políticos
Juan José González
Desde el minuto uno el Ministerio de Economía ha mostrado su interés por `dirigir´ la etapa de Saracho al frente del Popular, al entender que se trataba de una buena coyuntura para poner en valor, se entiende que al alza, el estado de Bankia en tanto que nacionalizado tras el rescate financiero. Pero no contento tan sólo por hacer visible su influencia en la crisis del Popular, el Gobierno parece haber ido un paso más allá y utilizar su dominio como accionista mayoritario (a través del FROB, con el 65%) de Bankia y amagar con una operación corporativa. Se trataría de evitar una venta del Popular a modo de saldo, a ocasión de rebajas habida cuenta del escaso interés mostrado por los grandes del sector bancario, en particular, Santander y BBVA. Si el precio ofrecido en una `puja´ por el Popular es demasiado baja, el Estado con su banco público al frente rescataría a la entidad en crisis mediante la inyección de dinero público. Esta parece ser la teoría de la solución oficial que pretende, entre otros, una venta a la baja (temeraria) a uno de los dos bancos citados, y al mismo tiempo mostrar que la Bankia del Estado puede asumir perfectamente el balance del Popular. En los últimos días parece estar tomando cuerpo una denominada tercera vía para cerrar la crisis del Popular. 
Otro asunto sería que los actuales gestores de Bankia aceptasen la idea que le ronda en la cabeza al Gobierno, puesto que la incógnita principal se centra en conocer si Santander, BBVA u otro pretendiente actualmente desconocido, dejarían escapar el negocio del Popular. Lo cierto es que hasta el momento, han mostrado interés por hacerse con el Popular dos de los más grandes: el Santander y BBVA, y para lo que han encargado los trabajos de análisis de aquel a City y a Rothschild respectivamente. Bankia, en boca de Luis de Guindos, ministro de Economía y `consejero externo´ en representación del principal accionista, el Estado, aseguró en público el interés del Gobierno en formar la terna en la puja por Popular. 

La idea que al parecer mueve al Ejecutivo a participar en la puja no es otra que asegurar la viabilidad de la entidad, pues una subasta cuyo resultado fuera declarada desierta sería difícilmente asumible en el mercado, pues significaría la caída directa por el precipicio y la posterior catástrofe. Porque otro asunto, también controvertido en la puja por el Popular, es el relativo a los fondos necesarios que seguramente necesitará la entidad absorbente, estimados en una banda de entre 6.000 y 7.000 millones de euros, los cuales difícilmente podrían ser aportados por Bankia, siendo precisa una inyección de fondos por parte del Estado. Una operación que se da por seguro que tendría una difícil `venta´ ante el Banco Central Europeo. 

Por tanto, la participación del Estado en la operación de venta del Popular contaría, además de los inconvenientes técnicos, con el contratiempo de la negativa de Bruselas a que el Estado suscribiera la ampliación de capital que necesitaría, en este caso, Bankia, para absorber el Popular. Si la opción del rescate del Popular por la vía del banco público, Bankia, como todo indica que sucederá es desestimada por el BCE y la Comisión Europea, y los bancos hasta ahora, o finalmente, interesados en absorber la entidad pujan a la baja con precios de derribo, la salida de la situación actual del Popular quedaría bloqueada y a expensas de una oferta, al margen de la terna, por parte de un nuevo inversor, por el momento desconocido.

En los últimos días, sin embargo, las entidades interesadas, a través de distintas informaciones en medios especializados, así como en opiniones de expertos, han barajado una tercera vía para el Popular. A imagen y semejanza de otras operaciones de rescate llevadas a cabo en entidades financieras en Latinoamérica, la tercera vía estaría formada por la convergencia de una entidad privada y otra pública. La primera se encargaría de reunir los recursos necesarios para suscribir una ampliación de capital y la segunda, el Estado, se concentraría en constituir los avales y garantías necesarios para cubrir las contingencias legales y técnicas, que, en este caso, no son otras sino las procedentes de los impagados y pérdidas del sector inmobiliario.

Mientras se profundiza en el diseño y propuesta de la tercera vía, el ministro de Economía Luis de Guindos no ceja en su empeño de mantener la posición oficial del Gobierno, una postura que el sector bancario identifica como un farol del ministro, más preocupado en construir un buen precio para detener la caída del valor del banco que en ofrecer alguna solución más imaginativa. En todo caso, el futuro propietario del Popular, además de fuerte musculatura, deberá contar con el Ejecutivo si desea hacer la compra con todas las garantías y avales en previsión de males mayores y hoy desconocidos pero inmersos en la profundidad de la contabilidad.

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