edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
03/12/2014

E.ON deprecia activos por 4.900 millones de euros llevando el total para 2014 hasta los 5.600 millones

Las inevitables provisiones anuncian fuertes pérdidas y la empresa escinde los activos convencionales

El consejero delegado de la mayor eléctrica de Alemania, E.on, salió en defensa de los planes para escindir la cartera de activos de la eléctrica. La empresa anunció la escisión de los activos de generación convencionales -los accionados a gas, derivados del petróleo y carbón así como  los nucleares- en una empresa separada que adoptará un nuevo nombre mientras que agrupará los activos para generación renovable, redes de distribución y soluciones para clientes, bajo la marca E.on. El plan, calificado de fútil por analistas críticos, ha dejado en la sombra un hecho sin precedentes. La gigantesca eléctrica ha anunciado una depreciación de activos para el tercer trimestre de este año por importe de 4.900 millones de euros que se suman a los 700 millones de euros anotados en el tercer trimestre por el mismo concepto. La decisión surge de la aplicación de las normas contables generalmente aceptadas (GAAP por su siglas en inglés) que autorizan la corrección del valor de los activos para ajustarlos a valor de mercado. Pero la decisión, que suma de momento 5.600 millones de euros para 2014, anuncia una pérdidas espectaculares por las dotaciones que deberá efectuar para equilibrar el balance.

Johannes Teyssen afirmó que lo que impulsa la separación de activos en dos empresas distintas no es la revolución energética de Alemania que prima a las renovables, sino la revolución tecnológica del sector. Sin embargo el efecto de la denominada Energiewende ha sido una caída del precio mayorista de la energía y un aumento del precio minorista en el país sobre la base de los subsidios a la generación renovable. El precio del kilovatio al consumidor residencial e industrial lleva una carga fiscal para los subsidios. Esos subsidios se conceden al consumo de las grandes industrias que se pasan a la energía renovable. Pero mientras el precio de la energía al por menor ha crecido un 30% en los últimos 10 años, los mayoristas han caído un 32% desde 2010 y los analistas del mercado eléctrico esperan que sigan cayendo.

Este comportamiento de los precios ha aplastado los márgenes de las compañías eléctricas y ha conducido a las tres primeras generadoras del país a los números rojos.
Es este problema de fondo lo que ha llevado al consejo de la empresa a diseñar una política en la cual la generación tradicional se agrupa en una unidad separada. Los críticos de esta estrategia afirman que se trata de un “banco malo” donde se aparcan los activos menos rentables, así como los que están en proceso de extinción: las nucleares.

El consejero delegado de la empresa destacó que en el acto de escisión de la nueva sociedad que agrupará los activos convencionales, junto con la prospección y explotación de gas, se devolverá el valor de sus acciones a sus accionistas de forma tal que la sociedad dejará de consolidar su balance con la otra empresa. La carga de la seguridad del sistema reposará sobre esta nueva compañía mediante los activos de generación convencionales. Tras esta operación la sociedad hará una salida a bolsa para capitalizarse. Teyssen afirmó que la nueva empresa estará lo suficientemente dotada de recursos como para soportar el cierre paulatino de las plantas de generación nuclear que ocasionarán un coste que no está depurado y que puede variar por la escasa experiencia que hay en un apagón nuclear tan grande como el previsto en Alemania. El 25% de la energía del país se produce mediante generación nuclear lo cual implica un muy alto coste en el desmantelamiento de los reactores, las plantas y el almacenamiento de combustible radiactivo. El núcleo de rentabilidad quedaría encerrado dentro de lo que conservará el nombre de E.on.

El consejero delegado apuntó que la estructura propuesta responde a la ruptura de la cadena de valor en la industria a raíz de la revolución energética alemana que apunta a la sustitución de generación convencional por renovable. E.on anunció que se centrará en energía eólica y solar en Europa. Como parte de esta amplia operación la eléctrica vende su negocio de generación en España y Portugal por 2.500 millones de euros al grupo de infraestructuras australiano McQuarie y refuerza la intención de vender sus operaciones en Italia. Estas decisiones se deben a que estos son los países en los que ha sufrido sus mayores reveses y los que contribuyen más a la carga por desvalorización de activos.
Pero detrás de la escisión de activos y la formación de dos sociedades está el riesgo de quebranto de la generación tradicional lastrada además por el cierre de las nucleares. E.on ya cerró dos reactores el año pasado y deberá cerrar otro más el año que viene y los últimos tres en 2020. La cuestión es la persistente disminución de la rentabilidad de los activos en la nueva compañía por el exceso de oferta de electricidad de origen renovable alentada por los subsidios y que ha llevado a una caída de los precios mayoristas. Los analistas más suspicaces consideran que esta estrategia de separar activos apunta a traspasar al estado los costes de amortización de los activos si su digestión amenaza la viabilidad de las empresas. Teyssen ha respondido a estas críticas señalando que las provisiones de 14.500 millones de euros creadas para aportar a la sociedad serán suficientes para la disposición de los activos nucleares y cargas por la generación con lignito y otros combustibles fósiles.

Mientras, el Gobierno encabezado por Angela Merkel tiene previsto esta semana anunciar nuevas reducciones al límite de emisiones para la generación eléctrica con combustibles fósiles, lo que aumentará las cargas sobre los activos convencionales que usan esos combustibles. Las grandes eléctricas en Europa han centrado su esfuerzo en la generación renovable dentro de la energía eólica y se han convertido en las propietarias de los mayores parques de generación de esta forma barata de energía. La caída del precio de las turbinas y el abaratamiento de la tecnología ha hecho a esta forma de generación sumamente rentable con el añadido que por ser renovable tiene preferencia para entrar en la distribución. Pero en el sector eléctrico está ocurriendo una transformación importante por la entrada de nuevos competidores en el sector de servicios a la clientela que puede suponer cambios significativos en la cultura del consumo eléctrico. Un ejemplo es la reciente adquisición por Google del fabricante de termostatos inteligentes Nest, algo que no pasó desapercibido a Teyssen.

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