edición: 2765 , Lunes, 22 julio 2019
17/05/2019

¡Era el fútbol, estúpido!

Vodafone ha hecho gala de su falta de sensibilidad social y torpeza estratégica con su renuncia al fichaje futbolero, así como su desconocimiento del universo del deporte nacional en un país donde se tolera, por parte de las autoridades estatales, las cuentas de los clubes, los importes reales de los fichajes y traspasos, así como los farragosos sistemas cruzados de productos financieros que suelen intervenir en la mayoría de las operaciones de compra y venta, y pagos, de los jugadores, incluidas aquí las relativas al importe de sus fichas anuales y cláusulas y demás blindajes, habitualmente, al margen de cualquier registro oficial.

Se da por sabido que Vodafone conocía el peso social, y por ello televisivo, del fútbol en Reino Unido, donde cuentan con una de las ligas nacionales de mayor prestigio mundial. Por este motivo, también parecía evidente que, tratándose de un país cuyo deporte nacional es el fútbol, asimismo con un calendario deportivo intensivo, con liga, copas y demás eventos, todos de gran volumen de seguidores, la teleco británica no podría renunciar a la contratación del Partidazo de la Liga española ni de la Champions League para su emisión a un público que se le fue en número superior a 150.000 en un año y que le será difícil, a la par que muy costoso, recuperar.

Cuesta trabajo pensar que la multinacional británica no haya considerado los costes de oportunidad de tan fatídica decisión, como tampoco que no haya hecho las cuentas, siquiera de la vieja, de la diferencia entre la inversión que le exigía el fútbol y la caída de ingresos, pérdidas, endeudamiento y ajustes obligados que a la postre ha significado el no al fútbol. Siempre se podrán argumentar razones de mercado para justificar una decisión, aunque en este caso, ninguno de sus competidores parece haber sufrido mal alguno por haber invertido en el balompié. Recordarle al presidente del consejo de administración de la compañía que el fútbol equivale aquí a la economía, como bien entendió en su día Bill Clinton.

Por todo ello, al margen del craso error de estrategia empresarial que ha cometido la alta dirección de la compañía, que ya ha comenzado a purgar con ajustes de calado, caso de la reducción del 40% del dividendo, la compañía debería intentar poner los pies en el suelo, en el suelo de la realidad, y reflexionar que no todos los suelos donde opera son iguales, ni siquiera similares. También debería recapacitar sobre la gestión de la marca y de los servicios que ofrece al público, sus costes y calidades. Quizá así se daría cuenta que los precios de los servicios deben ser competitivos, que no se puede dejar tirado a la clientela (sin fútbol) y que, a fin de cuentas la dependencia exterior, la falta de autonomía local, como es el caso, se acaba pagando. Y el precio suele ser muy alto.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...