edición: 2388 , Viernes, 19 enero 2018
26/03/2013

Es lícito el estatuto de una SL que permite separase al socio con títulos que le obligan a prestar servicios profesionales

Javier Ardalán
El Tribunal Supremo, en una sentencia de 14 de marzo de 2013,  aclara que una sociedad de responsabilidad limitada, que decide acogerse al régimen especial de participaciones sociales con una prestación accesoria que consista en prestar sus servicios profesionales, puede incluir en sus estatutos cláusulas que permitan la separación del socio titular cuando éste decida cesar la prestación y por tanto, comprarle las acciones.

Las prestaciones accesorias son obligaciones a cargo de todos o algunos de los socios, que han de estar previstas en los estatutos sociales, según determinó la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, de 9 de julio de 2007, y que son distintas de la obligación principal de realizar las aportaciones sociales correspondientes a las participaciones asumidas por cada uno de ellos.

Por lo tanto, estima el Tribunal Supremo, que integran el patrimonio social pero no el capital social. Su contenido puede ser muy variado: desde prestar financiación a la sociedad, cubrir pérdidas, hasta realizar pagos periódicos. Pueden tener también un carácter personalísimo, como es el caso de la realización de actividades laborales o profesionales para la sociedad. Asimismo, pueden ser de prestación continuada o periódica, o de una sola vez.

La previsión de una prestación accesoria de esta naturaleza explica que al constituirse la sociedad, los socios fundadores establezcan en los estatutos sociales el régimen especial. Para el socio obligado a una prestación accesoria de carácter continuado consistente en la prestación de sus servicios profesionales o laborales para la sociedad, la situación puede llegar a ser muy desfavorable si la relación laboral o de servicios con la sociedad no se desarrolla satisfactoriamente para él.

Lo terrible sería, que a falta de una previsión estatutaria que regule la cuestión, el socio se encontraría obligado a prestar tales servicios de forma indefinida. En caso de que dejase de hacerlo, la sociedad no podría exigir un cumplimiento específico de la prestación, no sólo por la imposibilidad intrínseca de una sujeción de esta naturaleza, sino porque vulneraría el principio general del ordenamiento que prohíbe las vinculaciones perpetuas, tal y como se establece en el artículo 1583 del Código Civil. Pero, es que además, la sociedad podría acordar su exclusión de la sociedad (artículo 98 de la Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada), sin obligación de adquisición de las acciones, o exigir la indemnización de daños y perjuicios por el incumplimiento.

El ponente, el magistrado Rafael Saraza dispone que no cabe entender como límite de la libertad de dotarse de normativa propia de los particulares, el carácter cerrado de las sociedades de responsabilidad limitada, constitutivo de una configuración que solo se quiebra de forma excepcional, dado que la posibilidad de separación de los socios en cualquier momento está expresamente admitida por la Ley, que incluso subordina la validez de las cláusulas de prohibición de transmisión voluntaria de participaciones al reconocimiento de la facultad de separación en cualquier momento, según estipula el artículo 108.3 de la Ley de Sociedades de Capital.

Por otra parte, el Tribunal Supremo resuelve que la admisión de las cláusulas de separación por propia voluntad del socio no supone vulneración de lo previsto en el artículo 1256 del Código Civil, ya que no deja al arbitrio de uno de los socios la validez y eficacia del contrato de sociedad, puesto que se limita a facultar al socio, no ya por el contrato de sociedad, sino por los estatutos, para el ejercicio del derecho potestativo unilateral de separarse de un contrato de duración indefinida.

Ello explica que antes de aceptar integrarse en una sociedad limitada asumiendo prestaciones accesorias consistentes en la prestar servicios profesionales para la sociedad, el socio que va a resultar gravado con tales prestaciones negocie la inclusión de cláusulas estatutarias que le permitan cesar en la prestación de tales servicios y separarse de la sociedad si su integración en ella, y en concreto la prestación de sus servicios profesionales prevista como prestación accesoria de sus participaciones sociales, no le satisface.

El ponente considera, como reflexión, que es significativo que el artículo 13 de la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de sociedades profesionales, establezca en su primer apartado que “los socios profesionales podrán separarse de la sociedad constituida por tiempo indefinido en cualquier momento”.

La sociedad profesional regulada en esta ley presenta unas características de sociedad cerrada y personalista similares a los de la sociedad limitada con prestaciones accesorias consistentes en la prestación de servicios profesionales, y el socio profesional de aquella presenta también similitudes con el socio de la sociedad limitada obligado a prestar servicios profesionales a ésta en virtud de las prestaciones accesorias que gravan sus participaciones sociales.

En consecuencia, considera esta sentencia, que no puede considerarse ilícita una cláusula estatutaria que permita la separación del socio que ha de prestar servicios profesionales a la sociedad limitada constituida por tiempo indefinido, cuando la ley reconoce tal derecho de separación al socio profesional en las sociedades profesionales constituidas por tiempo indefinido.

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