edición: 2761 , Martes, 16 julio 2019
09/06/2010
Moncloa no consigue que cuajen sus planes ante la UE

España cerrará su presidencia europea con las manos casi vacías y los fantasmas energéticos revueltos ante Bruselas

No habrá Plan de Acción bajo impulso español, Moncloa pone en cuarentena el 22,7% en renovables y es uno de los pocos países sin concretar su PER
La CE quiere ya un modelo de residuos nucleares; no avanzó en el Reglamento del Carbón que vence en diciembre
Las interconexiones acabaron en bronca con Bruselas, Sarkozy les 'baila' el Plan Solar Mediterráneo y aún busca la última oportunidad para Biriatou y Midcat
Miguel Sebastián, ministro de Industria
Javier Aldecoa

Apuran la cuenta atrás y recogen los platos rotos de sus promesas. Zapatero intentó investirse la capitanía de una UE que aspiraba a definir un Plan de Acción Energética a cinco años antes de julio. Hoy Moncloa sabe que las nuevas directrices energéticas de los Veintisiete no llegarán bajo su amparo. Sólo los objetivos 20/20/20 están claros, los mismos que la presidencia española se encontró hace cinco meses. Nada que Sebastián pueda decir a domicilio. España aspiraba a definir una Ley de Renovables y de Ahorro Energético -o al menos un nuevo PER hasta 2020- y se atrevió a estrenar el semestre fijando el objetivo del 22,7% de renovables. Pero se le han vuelto ‘calabazas’ sus ‘carrozas’ y ha terminado por airear ante Bruselas los ‘puntos negros’ de un mix no resuelto al sur de los Pirineos y al que la Comisión le afea su dependencia foránea superior al 80%, con interconexiones que deben multiplicarse por 40 en una década. París, Berlín y Bruselas se encargan de cortocircuitar el mapa exterior de Zapatero: buscaban ponerle apellidos españoles a un Plan Integral del Coche Eléctrico, a la consolidación del Plan Solar para el Mediterráneo y el recién creado Consejo de Energía entre la UE y EE UU; un nuevo programa de interconexiones gasistas con la red interpirenaica como válvula de escape. Hoy, nada de nada. Moncloa ya sólo trata de salvar una directiva para la garantía del suministro del gas europeo y un modelo común de gestión de residuos nucleares, aunque sea en plena polémica por el Almacén Centralizado español, cuya definición llegará con retraso de Industria. Con lo demás, la consigna es ‘mejor no meneallo’: nada de hacer lobby para el nuevo reglamento comunitario del carbón y cruza los dedos para que la presión de la industria nuclear europea no agriete la indefinición nuclear de Zapatero.

Apura sus cartuchos, pero la diplomacia comunitaria española ya sabe que, de sus grandes planes energéticos, como mucho, -si hay suerte y la mirada del Comisario Oettinger a los ductos del Este de la UE y al rol de Gazprom no lo altera- podrá consumar sólo una nueva directiva de seguridad de suministro gasista para los Veintisiete, una genérica, hija en realidad a grandes rasgos de la ‘guerra del gas’ de 2009. La Presidencia de Zapatero intenta cerrar un acuerdo en primera lectura con el Parlamento Europeo. Ambas instituciones mantuvieron reuniones informales el 26 de abril y el 6 de mayo en las que adelantaron la mayor parte de las cuestiones técnicas del dossier, pero quedan por delante aún asuntos más políticos como determinar a qué tipo de clientes se considera “protegidos” y se asegura el suministro incluso en situaciones de emergencia como la vivida en enero de 2009 y está por ver hasta donde se extienden el papel de la Comisión Europea en el marco de esta normativa.

Después del jarro de agua fría en Madrid del vicepresidente de la Comisión, Marcos Sefcovic, nadie intentará desde Industria ni sacudir las expectativas de la gran reforma energética para la UE que España buscaba al principio de la presidencia -la heredera de Lisboa para el sector energético-. Quedará para la presidencia belga, a partir de julio. No sólo -aseguran en la CE- porque el Parlamento ya no tendría tiempo de someter a sus sesiones las propuestas, sino porque la propia Comisión, ante las dudas y la avalancha de urgencias financieras prefiere ‘dejarlo estar’ con el debate energético. Los nuevos retos para detallar y complementar la estrategia "Europa 2020" -un 20% más de eficiencia energética y que un 20% de la energía que consume la UE proceda de fuentes renovables en 2020- no llegarán a concretarse bajo la bandera de España, como mucho estará a tiempo de un borrador de conclusiones que sirva de boceto para apoyar la preparación de un nuevo plan de acción energético para 2011-2020 que debe elaborar la CE. Nada diferente a la estrategia del ‘laissez faire’ con la que Industria aspira a consumir los últimos veinte días de su presidencia y la cuenta atrás para el Consejo Europeo de Bruselas del 17-18 de junio.

Que España esperaba algo más de Bruselas y de los Veintisiete en sus planes de acción es un secreto a voces. “Lo han tenido difícil; ha tenido que asumir todas las complicaciones de la implementación del Tratado de Lisboa, entre ellas que nueva Comisión no se llegó a aprobar hasta febrero”, explicaba el propio Comisario de Energía. La falta de sintonía de Moncloa y de Castellana 160 con el Comisario de Energía, el alemán Oettinger, no ha ayudado. Las recriminaciones cruzadas con Marín durante la Conferencia sobre Infraestructuras Energéticas de Madrid han sido sólo el colofón más chirriante de un semestre de desencuentros. A España le gustaría que la UE pudiera intervenir en los casos en los que las políticas nacionales no cumplen con los objetivos comunes de seguridad del suministro, algo en lo que tendrá mucho que aportar la Agencia Europea de Reguladores. Si Moncloa esperaba oficialmente la cooperación de la Unión y de al menos un puñado de socios para acelerar las interconexiones gasistas y eléctricas transpirenaicas, ya sabe que no habrá nada nuevo bajo el sol de Bruselas, está satisfecha con los 32 proyectos eléctricos y 10 gasistas del  TEN-E.

La CE no quiere pensar en un nuevo plan de infraestructuras a diez años al menos hasta noviembre y en sus informes apunta a la urgencia de sistemas de cofinanciación para el Programa Trans-European Energy Networks (TEN-E). Y si Pedro Marín -a falta de Sebastián-  se atrevió en la Cumbre a denunciar el “desencanto y la incredulidad” con las interconexiones y con el cumplimiento de los objetivos de renovables en 2020, la Comisión no ha dudado en responder con el ‘tú más’: si no se han cumplido los objetivos en interconexiones -Oettinger dixit- buena parte de la responsabilidad está en los rezagos de Francia y de España. “Los dos países -advierte- deberían considerar formar un mercado único de energía” y sólo las interconexiones eléctricas permitirán a España seguir ostentando su segundo lugar en eólica comunitaria y acceder a la eólica marina y sus redes, que han despegado desde Francia al Mar del Norte de espaldas a los proyectos españoles que reposan aún en la mesa del Ministro de Industria. Durante estos meses, cada vez que la Comisión ha hecho ondear la bandera del “mercado europeo de la electricidad” -una de las obsesiones de Barroso- han vuelto la mirada a los Pirineos y a informes como el que la 'European Climate Foundation' presentaba ante Bruselas el mes pasado. Les sabe a muy poco que Francia y España desbloqueen tras quince años de paralización el proyecto de una línea eléctrica por los Pirineos. Calculan que la capacidad de las conexiones interregionales ha aumentado un 17% en diez años, pero tiene crecer un 23% en la próxima década. Y el mayor incremento se tiene que producir entre España y Francia, de 1 a 32 gigavatios, (mientras la conexión entre Francia y Alemania pase de 6 a 20 GW, la de Francia y Reino Unido de 2 a 12 GW y la de Francia con Europa Central de 3 a 15 GW) si España, el principal productor de energía solar de la UE -en palabras de la Comisión y de la ECF- quiere dejar de perjudicar la seguridad del suministro de los Veintisiete y dejar de ser una isla energética que necesita importar el 80% de los recursos.

La MAT no llegará como pronto hasta 2014. Como REE ha recordado, el mix de generación español es muy demandante de red, y ésta tiene que ser mucho más robusta, mallada y flexible para hacer viable el compromiso europeo del 20% de energía renovable en 2020, y necesita avanzar en una nueva interconexión con Francia en 2020, que en estos momentos no está ni siquiera trazada sobre el mapa. Se necesita, según la propia Comisión, “reforzar las interconexiones con Europa en primera instancia y en segundo lugar, hacia el sur, con los vecinos del Norte de África”. Nada que, en su vertiente Mediterránea, le hayan permitido desplegar durante este semestre Nicolas Sarkozy o Angela Merkel. Todo lo contrario: si Moncloa esperaba hacer del Plan Solar del Mediterráneo llamado a transportar en 2020 desde la otra orilla del Mare Nostrum 20Gw de energías renovables al sur de Europa el más concreto de los horizontes de expansión de las renovables europeas bajo capitanía ibérica, desde la Conferencia de Alto Nivel del PSM de Valencia en abril Moncloa ha  dejado caer sus expectativas y sus calendarios hasta reconocer -con la cancelación de la Cumbre de la Unión del Mediterráneo prevista para junio- que los ‘soles’ del Magreb no le han lucido. La UE y el Banco Europeo de Inversión quieren darle más tiempo a la iniciativa privada y la sintonía regulatoria: Argelia, Marruecos y Túnez aún despegan ahora sus planes de renovables. Oettinger, tan cercano a sus compatriotas de Desertec como al Plan de la UdM, no incluye ningún proyecto Magreb-UE en la partida de financiación energética, descuenta que los primeros pilotos “concretos” no arrancarán antes de 2 ó 3 años. Sarkozy y Merkel dejan a Sebastián entre la pared germana de Desertec y la espada gala de Transgreen. El Elíseo y EDF potencian un modelo de red entre Italia y Túnez, Italia y Libia, e incluso Grecia y Egipto. Si España quiere tendrá que ajustarse en él, pero por ahora, Transgreen, ha nacido con once empresas a bordo: EDF, RTE, Areva, Nexans, Prysmian, Véolia, Atos Origin, Caisse des Dépôts, TERNA y Siemens y Abengoa. Pero nada de sitio para REE. Francia baraja además un banco de desarrollo interregional con banqueros de confianza de Sarkozy.

La de las interconexiones eléctricas es la misma suerte que han corrido los planes regionales gasitas de la presidencia española. En los mapas de Oettinger por ahora no habrá cambios en las grandes infraestructuras gasistas, incluso el alemán ha insinuado una posible sobreoferta de la región gasista del sur, en la que España aspiraba a ser el hub con Medgaz en 2010 y las interconexiones de Larrau desde 2013 y Midcat y Biriatou desde 2015. España es uno de los diez mercados más diversificados de la Unión, tiene seis de las quince regasificadoras de GNL de los Veintisiete, fuentes de provisión de diez países en tres continentes, acceso a dos gasoductos internacionales, el Medgaz  a punto de rematarse, y producción propia en Argelia, Egipto, Trinidad y Nigeria. Puede llegar a inyectar en las venas de la UE el 5% de la demanda del gas.

 El estreno este año del gasoducto hispano argelino y sus 8 millones de bcm adicionales iban a ser el preludio para la expansión del hub gasista ibérico en el marco del Corredor del Sur a partir de 2011. Por eso, ni en Industria ni en la CNE se resignaban a digerir la pinza de Sarkozy sobre los gasoductos interpirenaicos de Biriatou y de Midcat, que no consiguieron la luz verde de París en la open season de 2009, por ‘culpa’ de un GWh/día que quedó sin adjudicar. Aunque la salida de gas de España es hoy casi nula (0,2 bcm, a través de Irún), Francia se conformaría con Larrau: Medvedev  le despejaba en abril el sitio a EDF en el South Stream y a GDF en North Stream, Francia podría llegar por sí sola al GNL de Sonatrach y saltará la dependencia de Medgaz con el ducto de Galsi, ahora que Sarkozy acaba de definir su nuevo ramal francés en Córcega. No ha sido por las presiones de Oettinger, pero la Iniciativa Regional del Sur, que coordina la CNE con su homólogo francés CRE, abría en mayo a las comercializadoras de gas, los transportistas de ambos países la segunda fase de la Open Season para los gasoductos, MidCat (Gerona) y Biriatou (Irún), a partir de 2015.

EL COCHE ELÉCTRICO NO ACABA DE ATERRIZARLE

No ha sido tampoco, por descontado, Oettinger el que ayudaba a vestir de dimensión paneuropea y de medidas concretas el Plan Integral del Vehículo Eléctrico, la estrella industrial de los planes energéticos españoles para el Viejo Continente. El ministro incluyó su exportación y el impulso y la homologación de sistemas de recarga, infraestructuras e incluso baterías entre los objetivos prioritarios para su presidencia. Pero la letra ‘pequeña’ y los calendarios no acompañan a los planes ibéricos. El propio ministro lo intuía en la primera Conferencia de Ministros de Competencia en febrero en San Sebastián. Ya tuvo que presentar oficialmente su Plan Integral Nacional sin el acuerdo europeo que esperaba firmar el 1 de marzo. Después de tres meses de tiranteces, sólo conseguía que los ministros de Industria pidan a la CE que presente rápidamente medidas sobre “incentivos financieros” para estimular los coches limpios, aunque sin dar preferencia a ninguna tecnología.

Ya desde abril, el Comisario de Transporte, Antonio Tajani, admitió que mientras España, Francia, Alemania, Portugal y Dinamarca quieren apostar por el coche eléctrico, otros como Reino Unido o República Checa están a favor de que haya diversos modelos de vehículos poco contaminantes. Polonia, Dinamarca, Suecia y Estonia prefieren dejar la puerta abierta a otras tecnologías como combustibles alternativos y tecnologías como las baterías de hidrógeno. Un choque de intereses en el que la CE no se decanta, resguardada en lo que Tajani llama “un punto de vista tecnológicamente neutro”. La ‘repesca’ del Consejo de Competitividad del 24 de mayo sólo lograba por parte de la CE un reconocimiento de que los vehículos eléctricos “pronto estarán listos” para su introducción en el mercado por algunos fabricantes y una cláusula de excepción, que deja constancia del “avance de algunos países como Francia, Alemania o España”. La CE se plantea cómo incluir en la revisión de la directiva sobre fiscalidad de la energía nuevos incentivos a su adquisición. Bruselas propondrá este año requisitos mínimos de seguridad para este tipo de vehículos, pero los detalles de la estandarización a nivel europeos de los sistemas de recarga de los vehículos eléctricos, puntos abiertos y redes eléctricas inteligentes quedarán para la presidencia belga, o más tarde aún.

EL MIX RENOVABLE CON FRENO Y MARCHA ATRÁS ASUSTA A LA UE

Los vaivenes ‘verdes’ de Sebastián y la guerra de las renovables han llegado ya a Bruselas. Sebastián empieza a dar marcha atrás: su mix de Zurbano costaría 100.000 millones de euros sin tres centrales nucleares más. El objetivo del 22,7% de consumo final de renovables, con una reducción de la dependencia energética hasta el 66,4% y un descenso del 19% de la intensidad energética que prometió en diciembre a la UE y presentó el Gobierno el 1 de marzo en las conversaciones de Zurbano ahora ya sólo es un ‘horizonte tentativo’ deseable, aunque en su momento respondía ya al avance del PANER 2011-2020 en cumplimiento de la Directiva de renovables. España ya no traduce a cifras los compromisos con la Directiva y no ha hecho referencia al Plan de Acción de Renovables, que como el resto tiene que presentarse antes del 1 de julio y que ya han detallado Polonia, Dinamarca, Suecia, Austria, Portugal, o Alemania. No es casual que advirtiera durante su viaje a Pamplona el Director General de Energía de la Comisión Europea, Phillip Lowe, que sea cual sea el objetivo que se marque cada Estado con sus Planes Nacionales, puede haber  sanciones si luego se incumplen. 

La CNE le advierte que ha conseguido el ‘más difícil todavía’: una electricidad cara -un 5% sobre la media de la UE- y subvencionada, con muchas horas a cero coste en el mercado mayorista en un momento en el que hay sobrepotencia instalada para una demanda voluble. El ministro reconoce que en 2009 las primas le dispararon el déficit con 6.215 millones para el Régimen Especial. En el documento marco presentado al Congreso para definir el mix energético a 25 años, Industria culpa directamente a las renovables de más del 120% de la variación de la factura eléctrica. Y le saca los colores a las comparaciones con Europa. En instalaciones eólicas, “las tarifas están en línea con Europa, sin embargo, en solar fotovoltaica, la retribución española ha sido la más elevada”. Sebastián aún no ha decidido su brújula para la eólica, la fotovoltaica y la termosolar, pero se le acaban todos los limbos. El del calendario, le obliga a un nuevo Plan de Renovables 2011-2015 antes de fin de año. Ni rastro de la prometida Ley de Energías Renovables.

La batalla española no pasa inadvertida. Ahora que todos los informes de los analistas encienden las luces rojas del riesgo renovable español e invitan a los inversores a diversificar en otros mercados, no son GE y Vestas las únicas que apuntan la proa a mercados europeos para zafarse de la inseguridad regulatoria española y de retrasos como el de la eólica marina-que va a crecer un 75% anual en Europa-. España ya ha empezado a perder atractivo para los inversores energéticos en este trimestre: ha caído ya dos puestos en el ranking de inversiones mundiales del sector, según el informe de Ernst & Young. Sigue ocupando el sexto lugar entre los mejores países para invertir en energías limpias y que aún sostiene un segundo lugar en termosolar, pero en tan sólo dos años ha perdido dos puestos en la escala global -por detrás de Estados Unidos, China, Alemania, India e Italia- y le ha dicho adiós a su liderazgo solar. La implementación de la Renewable Energy Directive sufre retrasos en España. Y ni siquiera la eólica se salva de que le saquen los colores desde Bruselas: España es el segundo país que más tarda para conceder permisos de parques eólicos, según el informe de mayo Wind Barriers, financiado por la Unión Europea y coordinado por la European Wind Energy Association (EWEA): 57 meses frente a los 8 de Finlandia, o los 42 de media comunitaria.

FUERA DE JUEGO CON LA NUCLEAR

Moncloa no ha querido enseñar sus cartas atómicas ante sus vecinos durante este semestre, no mejoraba a tiempo el paquete de medidas de emergencia y le atrasan los trenes de la investigación en la cuarta generación atómica, a los que Merkel, Sarkozy y Brown acaban de darles de nuevo cuerda. Tendrá ahora que adaptarse a la UE en la regulación de la responsabilidad nuclear y los daños medioambientales. Zapatero se ha salvado -al menos por ahora- de la regulación comunitaria, de definir objetivos mínimos de producción con toda la UE como esperaba Oettinger y varias de las potencias atómicas europeas, con Francia en cabeza. La CE se conforma con que cada Estado decida la vida útil de sus reactores y el peso de la nuclear en su mix de generación. En España no habrá debate ni pacto de Estado sobre el futuro de las centrales, ni regulación específica y la LES  no despeja las incógnitas atómicas del sector: el nuevo techo de cristal -40 años de vida útil- se podrá estirar con otra prórroga del Gobierno.

Pero el presidente ya no quiere ser la ‘bestia negra’ de la nuclear europea. Tanto el  ministerio de Industria como expertos y algunos legisladores del PSOE hacen lobby ante Bruselas para que España retome su apuesta por la energía nuclear a la salida del poder de Rodríguez Zapatero. Sebastián, por primera vez, retoma los argumentos que hace años defiende Bruselas y le recuerda a Moncloa que la atómica “será una renovable más”. No es sólo el Foro Nuclear el que recuerda que, con una dependencia energética del 81,4% -frente al 53,8% de la UE- no puede prescindir de la energía atómica y de su ahorro de 400 millones de toneladas de CO2 anuales. No era otro que el vicepresidente del Parlamento Europeo, Vidal Quadras, el que le hacía de anfitrión al Comisario en Córdoba y- junto al Foro Nuclear y la industria- aprovechaba la recta final de la presidencia para sacarle los colores atómicos a Zapatero.

La CE trata de retomar la iniciativa del Paquete Nuclear de 2004. Su prioridad es una regulación uniforme -que se intentará  lograr aún en el Consejo y ante la Eurocámara-, estándares de seguridad de carácter técnico y geológico para los almacenes de residuos, que España se comprometió a impulsar este semestre. Bruselas intenta dejar sellado un modelo que Madrid prefiere ‘tocar’ lo menos posible, al menos no hacerlo ante le escaparate de los debates españoles. Para disgusto de Sebastián, cualquier definición sobre los residuos nucleares europeos, si llega en junio, lo hará en plena batalla entre los ocho municipios candidatos (y las CCAA que lo rechazan) por el ATC (Almacén Centralizado de Residuos) español que su Ministerio aspiraba a haber despejado al menos en su primera fase más técnica ya antes de las vacaciones parlamentarias. El Gobierno no podrá evitar pagarle además a los vecinos europeos las facturas de sus retrasos nucleares. A Zapatero ya le queman los residuos de Garoña, el material procedente del reprocesado de combustible de la central le cuesta cada año 330.000 euros que van a las arcas del Reino Unido. Ni las prisas para licitar ahora el ATC y poder fijar una fecha para el retorno de los 679 metros cúbicos de alta y media radioactividad procedentes de la desmantelada Vandellòs I que están en Francia y cuyo contrato finaliza el 31 de diciembre de 2010 llegarán ya a tiempo. El Ministerio lo ha admitido que no habrá Almacén Centralizado en 2012, como muy pronto, 2014.

MONCLOA NO QUIERE ‘MANCHAS’ DEL CARBÓN ANTE LA UE

Castilla y León y Asturias unen fuerzas con Renania Westfalia para exigir a seis manos ante la UE un nuevo reglamento específico de ayudas al carbón ante la caducidad del vigente, el 31 de diciembre de 2010. Su objetivo es conseguir que si no se redacta uno nuevo al menos se prorrogue el actual. Juan Vicente Herrera y Álvarez Areces sintonizan en los olvidos de Presidencia para acelerar un impulso que el propio Zapatero se había comprometido a abanderar para llevar hasta la última consecuencia el ‘credo de Rodiezmo’ que proclamó ante sus vecinos leoneses y darle cuerda al consumo de carbón nacional. Enero -prometía Zapatero- iba a ser el mes de la puesta de largo del Real Decreto de Restricciones por Garantía de Abastecimiento con incentivos al consumo del mineral autóctono y la hora también de impulsar desde Bruselas la prórroga del reglamento comunitario a las ayudas estatales al carbón. Cinco meses después, la diplomacia española no ha querido ni tocar el Reglamento; ya en su momento, Sebastián se había resistido a incluirlo en las prioridades de la UE y fue el Director General de Energía y Minas, Antonio Hernández, el que dio la cara ante el sector en Asturias y León. La palabra ‘maldita’ no salió de la boca del ministro durante toda la Cumbre de Energía de la UE de Sevilla ni en las presentaciones y balances de los objetivos energéticos ante el Parlamento Europeo.

La estrategia de Moncloa ha sido el bajo perfil. Cuatro meses de demoras de la entrada en funcionamiento del Real Decreto de Incentivos al consumo del mineral autóctono -después de dos modificaciones para salvar los recelos de la CE- han ayudado. Las grandes eléctricas se han dirigido al comisario Almunia, para instarle a retrasar el visto bueno comunitario al real decreto a pesar de que -como adelantaba Cinco Días- “la CE quiere resolver el expediente con rapidez”. Mientras tanto, la consigna en Moncloa es no agitar la polémica del carbón. No consideran que la renovación del reglamento de las ayudas públicas que subsidian la producción del carbón en el seno europeo -que caduca en 2010- deba ser una de las prioridades de la presidencia española. No hay prisas. Y se salvaguardarán tras la figura del comisario de Energía, el alemán Günter Oettinger. Saben que desde que asumió su cargo, lleva ya en la maleta un borrador de reglamento que puede llegar hasta 2018 -el año hasta el que su país ha estirado ya el plan de incentivos- y han dejado que tome la avanzadilla, aunque después tendrá que ser debatido y aprobado por el Consejo de Ministros de Energía de los 27.

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