edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
23/04/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

España mira aún de lejos a la cuarta generación de telefonía móvil

El retraso de Industria con el reparto de frecuencias móviles, el refarming y el dividendo digital dificultan a las telecos las decisiones de inversión en LTE
Sólo Telefónica, con acuerdos con Huawei y otros seis fabricantes y con sitio en el pacto global Open Voice, comienza este año un piloto real en Mérida con LTE
Ana Zarzuela

Tienen sobre la mesa el embrión de la última revolución de la telefonía móvil, las prisas de los vecinos asiáticos y europeos y la urgencia de desplegar redes de nueva generación para superar el colapso de la velocidad de datos que Cisco vaticina para 2014. A mano, las operadoras disponen de la ventaja de que -a diferencia de las redes 3G- el LTE no requiere inversiones tan fuertes. Y en el caso de Movistar y Vodafone, ya han sellado alianzas con media docena de fabricantes. Todo a favor para el bautismo y -sobre todo- para  la penetración en el mercado de luna tecnología capaz de alcanzar 326 megas de descarga y 80 de subida para catapultarse en el segmento con más crecimiento en todo el sector e la telefonía española, cinco veces más que el adsl fijo. Pero antes de poner de largo un despegue previsto para 2010 y 2011, las redes Long Term Evolution deben pasar por el peaje de la asignación de la banda entre los 2,50 y los 2,69 Mhz, una subasta que en España se esperaba para finales de este año. El ministro de Industria ha devuelto a la ‘nevera’ la macrosubasta de todas las frecuencias móviles. Su demora topa con el repudio de las telecos españolas, aún recuerdan la ola del 3G en 2003 y 2004 y esta vez no quieren tener que profesar un ‘acto de fe’ con el 4G: ni que las frecuencias lleguen antes de la tecnología, ni quedarse en fuera de juego con la UE -como con la fibra óptica-. Antes de desembarcar en la cuarta generación celular esperarán a conocer el resto de frecuencias, las dimensiones del refarming, la posibilidad de combinar GSM y 3G y el techo del dividendo digital al que pueden aspirar. Por ahora, sólo Movistar se atreve a estrenar el LTE, driblar la ‘excepción española’ y aprovechar la certeza de sus frecuencias de 900 Mhz recién renovadas. Junto a Vodafone, estirará mientras tanto la transición del HSPA+, hasta al menos 42 megas.

Acelera los destellos de sus primeros pasos comerciales. Aunque la gestación del LTE comenzó con el cambio de milenio, la industria ha tenido que esperar hasta este año para ver el primer estándar oficial 3GGP LTE y la primera plataforma sobre la que desarrollar dispositivos, la M700 de Ericsson. Las operadoras calculan que hasta 2011 no habrá un catálogo de terminales que respalde la oferta de LTE y que la madurez no llegará en 2013, cuando esta tecnología, según Infonetics Research, genere unos 3.500 millones de euros y alcance a más de 72 millones de abonados en todo el mundo. Pero el ajedrez del Long Term Evolution se juega antes de empezar el despliegue comercial y quieren un mapa claro con el que poder empezar a pensar en el día después. No sólo es la consultora estadounidense Gartner la que vaticina que “la banda ancha inalámbrica multimegabit (especialmente los servicios 4G, como LTE y WiMAX) seguirá creciendo y expandirá un rango de aplicaciones y reproductores multimedia portátiles que no requerirán conexiones de red fijas” y que en 2011 el 85% de los celulares ofrecerán navegadores web.

El LTE está ya en la lista de tendencias para el sector móvil en los dos próximos años, junto a Widgets móviles, App Stores, Mercado M2M (máquina a máquina), o pantallas táctiles. Y según los expertos de Citigroup, ya es parte del decálogo que marcará las huellas de todo el sector de la telefonía en 2010. Para los consumidores podría ser además el primer estándar completamente internacional de telefonía, ya que el 4G a través del Long Term Evolution ha sido elegido por operadores de Asia, Europa y América y permitiría a los usuarios no perder cobertura en ciertos países cuando se viaje con un móvil europeo. Pero a cambio, las operadoras, tendrán que replantearse su oferta de servicios, a la vista de que LTE será la primera tecnología en la que toda la red de telefonía se tratará como una red IP, sin posibilidad de ofrecer un canal separado y específico para la voz. Las conversaciones viajarán como paquetes de datos con un sistema de identificación para garantizar prioridad y fluidez en las llamadas. Lo mismo ocurrirá con los SMS, que pasarán a transmitirse como los actuales MMS, a través de la conexión de datos.

La eclosión de internet móvil y el atisbo de los problemas de conectividad por el aumento del tráfico de datos pueden acelerar la demanda la red de nueva generación y el impulso de la tecnología LTE. Tienen aún tiempo. Los diseños básicos y del silicio para conseguir los objetivos de costes y potencia para los datos de la 4G o los dispositivos basados en terminales móviles todavía no están listos y “la definición de 4G y el sistema de modulación todavía es confusa”, según un informe de Future Horizons. Pero ya ha encendido todas las luces rojas Openwave, a la vista de que la capacidad está llegando al límite en los picos de aumento del tráfico de datos, que cada vez ocupan más horas del día. Los estudios de Cisco le han puesto cifras: estima que en cinco años las redes de telefonía móvil podrían colapsarse por el incremento de tráfico que provocarán las conexiones de banda ancha móvil: los 5.000 millones de dispositivos móviles y cada uno de los 400 millones de usuarios de internet conectados sólo a través del móvil que estima para ese momento consumirá una media de 7 GB al mes. Mira a los antecedentes como el del operador ATT en EE UU, que dejó de vender el teléfono de iPhone en Nueva York para evitar problemas de saturación por la descarga masiva de aplicaciones. Y suma y sigue en el impulso al LTE con informe de la compañía británica Unwired Insight, que advierte que los operadores de banda ancha móvil tienen “la urgente necesidad de encontrar formas complementarias para ofrecer servicios a los usuarios, incluyendo soluciones como el uso de puntos de acceso inalámbrico y las  femtoceldas”.

El modelo Wimax se la juega en los muros del LTE. Y viceversa. Teléfonos y dispositivos compatibles con la tecnología wimax ya están a la venta, ofrece velocidades de transferencia de hasta 300 Mbps teóricas y un amplio radio de cobertura con pocas antenas, el coste de despliegue de redes es muy inferior al de LTE y está consolidada en algunos países de Asia, Latinoamérica y EE UU (donde Sprint y Clearwire tienen la mayor red mundial, diseñada para dar servicio a 120 millones de personas), pero la industria de la telefonía, tras el repudio inicial de Nokia, Ericsson o la mismísima le ha dado la espalda en la carrera por la sucesión del 3G. Sus últimas cartas se juegan en brazos del rápido despliegue y la subvención de productos compatibles por los que han apostado fabricantes como Intel. WiMax ha estado en el mercado desde hace más tiempo y su tecnología es más madura. Pero hasta su principal abanderado,  Clearwire, que ya cuenta con 25 redes 4G activas que dan servicio a más de 30 millones de personas y espera para finales de este año estar en 100 mercados, prevé que las tecnologías de red WiMax y LTE, actualmente incompatibles, convergirán en un estándar común para servicios inalámbricos de banda ancha y reconoce que la mayoría de los productos como cámaras, MP3, eReader y consolas portátiles estarán disponibles para LTE y no Wimax.

UN MAPA REGULATORIO AÚN BORROSO EN BANDA ANCHA MÓVIL

Miguel Sebastián ha dejado que le adelante por la derecha el modelo germánico de subasta de espectro móvil. Como en España, tienen sobre la mesa un proceso pendiente de refarming (reasignación de frecuencias de GSM para utilizarlas en 3G), frecuencias liberadas de la transición a la TDT y el despegue de las superiores a los 2 Ghz, pero la diferencia es que ya han comenzado su concurso. A pesar de las advertencias de la patronal de las telecomunicaciones y las operadoras de telefonía móvil, el Ministerio de Industria se arriesga a reeditar el fuera de juego con el que bautizó la 3G en España: no espera haber consumado el reparto del dividendo digital entre las telecos antes del 2 de enero de 2015 –con dos años de retraso respecto a los mercados del entorno- nada que permita a las empresas componer su mapa de inversiones en redes móviles a medio plazo, ni entregarse al despliegue del LTE ante de esa fecha.

Los operadores de telefonía móvil de todo el mundo podrían invertir este año hasta 53.000 millones de euros en tecnologías inalámbricas de banda ancha para afrontar el crecimiento de la demanda, según la patronal del sector de las telecomunicaciones, lo que supone un aumento de alrededor del 15% frente al 2009. Las españolas no lo tendrán tan claro por ahora, no al menos en los mapas de Sebastián. De poco le ha servido al equipo de Sebastián colgarse -a contrapié de las operadoras agrupadas en Redtel- el anuncio del servicio universal de banda ancha de un mega y su voluntad de ‘exportarlo’ a la UE. Le ha puesto tamaño al servicio obligatorio, beneficiarios -cuatro millones de usuarios hoy sin internet- y ahora espera cargar las facturas a los apellidos de las telecos. Quiere hacer de él, además, el salvoconducto ante las telecos para las inversiones y las promesas de cesión de frecuencias en el refarming y el dividendo digital. Si Redtel pide un marco regulador claro y un Plan E para la fibra ultrarrápida con respaldo del Plan Avanza y apoyo de la Administración para expandir la banda ancha móvil, Moncloa les obligará a hacerse cargo del servicio universal antes de 2011.

A la vista de las ‘coronas’ de la banda ancha móvil española que consuma el “Informe de la Sociedad de la Información 2009”, Industria busca acelerar una ecuación de las frecuencias y de las inversiones,  que preparaba para lucir ante los Veintisiete y que hasta ahora se le ha nublado. Ros prometía presentar, al menos su plan del espectro radioeléctrico -que contempla la reasignación de la banda de frecuencias de 900 megaherzios- en el Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (CATSI) del 14 de enero, luego fue para el del 6 de febrero, pero ha tenido que dejar pasar ambos de largo. Y, a cambio, pospone el final de la asignación del dividendo digital, aún a costa de dejar en el limbo el horizonte de las inversiones a medio plazo de las operadoras de telefonía móvil. El Gobierno quiere consenso y una resolución jurídicamente intachable. Y eso lleva tiempo; mucho más del que se preveía. Ahora, el sector se conforma con que esté antes del verano.

Por debajo de los 1.000 megahercios, Industria quiere sacar a concurso 15 megahercios (repartidos en tres bloques de cinco Mhz) de la banda de 900 Mhz (de los que 12 provendrán de Movistar, 2 de Vodafone y 1 de Orange), la que actualmente se usa para el servicio GSM y licitará otros 30 Mhz en la banda de 800 Mhz, del dividendo digital. Pero la mayoría de las frecuencias más atractivas, las bandas de 900 y 800 megahercios (Mhz), que tienen mejor propagación y permiten mejor cobertura con menos inversión, no serían plenamente accesibles hasta 2015. Por una parte, porque el Gobierno ha ejecutado la prórroga de 5 años a la que tenía derecho Movistar para 12,5 Mhz de los 16,5 Mhz de que dispone en la banda de 900 Mhz. Por otro lado, porque las frecuencias de 800 Mhz estarán ocupadas hasta dentro de cinco años por las TV privadas.

La SETSI (Secretaría General de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información) se plantea ahora dejar caer antes el concurso por las frecuencias de 2, 6 Ghz. Miguel Sebastián deja entrever la LTE para el próximo semestre, pasará la ‘gorra’ a la licitación de las frecuencias disponibles de la banda de 2.500 a 2.690 megahercios y de la consulta pública sobre el servicio universal, donde se va a incluir la banda ancha, que tendrá en cuenta para la designación del operador que lo preste a partir de 2011. Aunque todavía no está amortizada la tecnología 3G, la cuarta generación golpea ya a la puerta de la regulación española. No es que las operadoras la rechacen, pero piden que su reparto se ejecute sólo cuando cada compañía ya sepa cuánto tiene en la banda de 900 MHz, les gustaría poder tener sobre sus mesas el mapa completo de sus frecuencias, sus posibilidades y, a cambio, sus inversiones necesarias. Más aún teniendo en cuenta que, sólo en función de sus opciones de 3G y 3,5G y del refarming que puedan utilizar sabrán hasta dónde pueden estirar posibilidades como las del HSPA (que permite velocidades de 42 megas, pero no más), antes de lanzarse a una tecnología LTE que todavía no está lista y que no llegará hasta 2011.

Las operadoras móviles y los fabricantes se aferran en España a ‘internet para llevar’ (el segmento con más crecimiento en telecos, cinco veces más que el adsl fijo) a la guerra de velocidades de subida y a la de los contenidos y a las redes sociales. Vodafone y Telefónica acaban de hacerse sitio junto a AT&T, Orange, TeliaSonera, Verizon, Alcatel-Lucent, Ericsson, Nokia Siemens Networks, Nokia, Samsung y Sony Ericsson en el primer acuerdo global Open Voice, que define un estándar internacional para telefonía Long Term Evolution y garantizar con ella la provisión de los servicios de voz y SMS en redes LTE en todo el mundo. Pero aunque Francisco Román, presidente de Vodafone España ha marcado el  2012 en rojo para sus primeras ofertas de banda ancha móvil con tecnología LTE, al sur de los Pirineos, sólo los de Alierta ha empezado hasta ahora a driblar la ‘excepción española’ frente a la cuarta generación de redes móviles, a convertirse en una de las sesenta operadoras mundiales que se suben de facto a la Long Term Evolution y a llegar un paso más allá de las pruebas reales, que ya le han permitido confirmar que podrá alcanzar picos de 147 megas.

Tiene bajo el brazo un acuerdo recién firmado con seis proveedores de tecnología (Alcatel-Lucent, Ericsson, Huawei, NEC, Nokia Siemens y ZTE) para el desarrollo de redes LTE en todas las regiones del mundo en las que la operadora tiene presencia y no quiere que España quede fuera del mapa ni de los calendarios que planean hacer del 2010 el año del despegue global en las redes de la cuarta generación móvil. Mérida, desde finales de este año, se convertirá en el primer ‘escenario real’ de una red LTE en el país. Ya saben que en el laboratorio funciona: un terminal específicamente diseñado por Ericsson, les ha permitido realizar videoconferencias y descargas a una velocidad sostenida de 140 megas por segundo, más de 10 veces la velocidad actual de las redes 3G. Transformarlas en un servicio comercial es otra historia. Una a la que, por ahora, casi todas las operadoras miran de lejos, sólo en los escaparates asiáticos, estadounidenses y de los vecinos del Norte de Europa.

NEC, Fujitsu y Panasonic ya tienen casi listos sus primeros móviles LTE. En China y Estados Unidos, China Mobile y Verizon Wireless tienen previsto dar servicio a partir de finales de este año, la norteamericana se ha fijado un horizonte de 100 millones de clientes en doce meses. De hecho Huawei, que pondrá a la venta el primer módem LTE a finales de año, ha logrado transmitir un DVD de 4 gigabytes de capacidad en menos de un minuto gracias a esta tecnología, lo que supone que la transmisión ha alcanzado los 600 megas por segundo, una velocidad cien veces superior a la que ofrece un ADSL convencional en España. En Japón, Docomo espera poder dar servicio de LTE con velocidades de 32Mbps de bajada a finales de 2010 ir subiendo hasta algo más de 100M durante los próximos años. TeliaSonera, la matriz de la española Yoigo, inició la comercialización de banda ancha móvil de 50 megas sobre LTE en dos de los países donde opera y planea llegar a 29 ciudades repartidas por Suecia y Noruega a finales de año y velocidades de hasta 100 megas de descarga en los próximos trimestres.

Ya Oslo y Estocolmo se han convertido en las primeras capitales del mundo donde la telefonía móvil 4G finaliza su fase beta y empieza a ser una realidad comercial. Nada que Telia pueda reproducir por ahora al sur de los Pirineos: la matriz sueca de Yoigo no deja de retener la respiración del 'refarming' por su ‘brazo español’, es su llave al despegue en banda ancha móvil. No ha podido evitar ver pasar al lado la carrera de la banda ancha de alta velocidad de Movistar y Vodafone, con la tecnología HSPA+ en España para conexiones de 21 megas de bajada y de 5.7 megas de subida. En banda ancha móvil Yoigo cree que habrá 9 millones de usuarios en 2014 y que no será hasta esa fecha cuando empiecen a aparecer las ofertas basadas en redes de cuarta generación con 100 megabits de velocidad y la TV en el móvil y los juegos online como arietes de la explosión de la próxima generación. Yoigo -con frecuencias en la banda de 2100 mhz- se cuela en las redes sociales, suma teléfonos táctiles a su portafolio y en la convergencia 3G, pero suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la banda de 900 Mhz. Tanto como para exigirle a Sebastián que abra pronto el baile y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del refarming. Sabe que el despliegue de la 4G no conocerá su dimensión hasta definir hasta dónde puede estirar las costuras ya en marcha del GSM, el 3G y el 3,5G.

MOVISTAR Y VODAFONE PASAN POR LA TRANSICIÓN DE LA HSPA+

El Informe Sociedad de la Información de la Fundación Telefónica dibuja el perfil del segundo país de la UE con mayor densidad de redes sociales, con casi tres de cada cuatro internautas como usuarios, el segundo con mayor número de usuarios -sólo por detrás de Brasil-, líder en conexión empresarial de banda ancha y uno de los mercados de los Veintisiete con mayor penetración de la banda a ancha móvil, que ha sumado sólo en un año más de medio millón de accesos mediante tarjetas de datos y dispositivos USB. Es un horizonte al que ni Movistar ni Vodafone han querido renunciar, mientras tanto. Hasta la llegada del LTE, las operadoras apuntan que todavía se puede sacar mucho partido de las redes de 3G y 3,5G. Especialmente gracias a las nuevas modalidades como el HSPA+ Dual Carrier. Cuando los servicios de LTE sean una realidad, dentro de tres o cuatro años, HSPA+ podría ofrecer descargas de datos a 80 Mbps, el límite teórico de la actual generación de telefonía móvil sin tener que realizar un cambio completo en la red de antenas.

El despegue del HSPA+ de Vodafone con hasta 21 Mbps en las siete principales ciudades, muy por encima de los 7,2 Mbps que hasta ahora ofrecían sus redes móviles, ha visto la luz al mismo tiempo que el de Movistar, que comenzó desde abril de 2009 el despliegue de HSPA+ en Madrid y Barcelona y durante el 2010 extenderá la cobertura a todas las ciudades con más de 250.000 habitantes. Además la intención de Telefónica es ir aumentando esta capacidad y llegar -mediante un contrato con Nokia Simens Networks- hasta los 42 megabits por segundo a finales de 2010, para multiplicar por seis su conexión en banda ancha móvil. Y el estudio de Movilzona.es y el grupo ADSLzone confirmaba a principios de año que Movistar presentaba los mejores registros en ambas ciudades, con un máximo de 13.323 Kbps. de bajada y 1.280 Kbps. de subida en Barcelona, y 11.727 Kbps. de bajada y 1.242 Kbps. de subida en Madrid. Vodafone alcanza 10.452 Kbps de descarga y 1.165 Kbps. de subida en Madrid. Las velocidades que presenta Vodafone son alcanzables con HSPA, mientras que los 11 y 13 Mbps que llega a alcanzar Movistar requieren necesariamente la modulación 64QAM de HSPA+. Movistar es la compañía más rápida y con mejor cobertura de banda ancha móvil en cinco de las comunidades autónomas de mayor dimensión en España. Vodafone le gana, sin embargo, en once autonomías, algunas de las más dinámicas del país. En estos territorios Telefónica queda en segundo lugar. Telefónica, además, ha introducido la tecnología EDGE en su infraestructura de segunda generación, lo que permite navegar a 400 Kbps -la velocidad del UMTS, la primera versión de la tercera generación- en zonas rurales.

La británica se aferra en España a ‘internet para llevar’  a la guerra de velocidades de subida y a la de los contenidos y a las redes sociales con su servicio 360º. Desde hace dos meses es la primera región del mundo en garantizar el acceso universal a Internet en banda ancha móvil en cualquiera de sus 771 municipios. Vodafone acaba de poner en marcha un proyecto piloto con el que pretende probar que es posible cambiar el acceso a Internet fijo (a través de ADSL o cable por uno móvil): desplegará la red HSPA 14,4 Mbps (10,8 Mbps reales) en San Quirze del Vallés y ofrecerá a más de un centenar de hogares módems 3G HSPA y bases WiFi en lugar de routers ADSL convencionales. Si funciona, será sólo el principio de un modelo que llevará a todos los municipios medianos (alrededor de 20.000 habitantes) con carácter general. Pero si  las carreras de la banda ancha móvil topan con los talones de Telefónica, sus mapas dan en los muros de los planes de Industria: cruza ya los dedos para que Industria no ejerza el derecho que le reconoce la LES a expropiar frecuencias de 900 Mhz y baraje parte de los 12 Mhz de Vodafone para Yoigo o las operadoras de cable.

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