edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
12/05/2010
Cumbre de Valencia

España pierde el liderazgo y la iniciativa en el Plan Solar del Mediterráneo

La presidencia española no consigue planes más detallados para el PSM, Desertec o un híbrido de los dos, como esperan ahora Bruselas, Berlín y París
Francia gana tiempo con acuerdos bilaterales y con el impulso a Transgreen para potenciar bajo el mando de EDF redes desde Túnez, Libia, Marruecos y Egipto a Italia y Grecia
Javier Aldecoa

Tenía un calendario, aliados -creía el ministro- y el impulso de la UE para hacer suyas en la Cumbre las ambiciones de un Plan Solar del Mediterráneo (PSM) llamado a transportar en 2020 desde la otra orilla del Mare Nostrum 20Gw de energías renovables al sur de Europa. Ni en París ni en Berlín negaban las ventajas españolas, con las empresas punteras en el sector solar europeo y la única interconexión eléctrica entre el Magreb y Europa. Tanto que Sebastián le hizo sitio al PSM entre los planes preferentes de la presidencia española, pero en Valencia topa ya con los muros energéticos del Mare Nostrum. La UE y el Banco Europeo de Inversión quieren darle más tiempo a la iniciativa privada y la sintonía regulatoria: Argelia, Marruecos y Túnez aún despegan ahora sus planes de renovables. España sigue teniendo alfombra roja a la presencia empresarial en Desertec y una llave maestra al Plan Solar, pero ya no será la única y si París y Berlín pueden evitarlo, ni siquiera la principal. Sarkozy y Merkel se hacen fuertes en los retrasos, deslucen los resultados de España y dejan a Sebastián entre la pared germana de Desertec y la espada gala de Transgreen. Las exigencias del BEI (que adelanta proyectos con París) le dejan en bandeja el tiempo muerto: el Elíseo y EDF potencian un modelo de red entre Italia y Túnez, Italia y Libia, e incluso Grecia y Egipto que pondrá de largo en la Cumbre de la UPM de junio, en el adiós a la presidencia española de la Unión. Si España quiere tendrá que ajustarse en él, REE tiene ya sitio en los dos grandes planes. Otra cosa será su despegue y su financiación. Francia baraja un banco de desarrollo interregional con banqueros de confianza de Sarkozy.

La UE desgrana su respaldo gota a gota y ya no sólo bajo la lupa de Moncloa. Las carreras para conseguir acuerdos, promesas de planes conjuntos en fotovoltaica y termosolar con Marruecos, Argelia y Túnez -los Estados más avanzados, por delante de Egipto, Jordania y Siria-, y compromisos de financiación han comenzado por igual en las administraciones alemanas que en las galas y las españolas, aunque en el Ministerio de Industria se niegan a verlas así y enarbolan la bandera de la ‘cooperación’ financiera y tecnológica como brújula de España en este proceso. En la Comisión Europea aún no están claros los mapas de la ‘electricidad’ verde del Magreb y mucho menos el papel de las arcas comunitarias. El comisario Oettinger, tan cercano a sus compatriotas de Desertec como al Plan de la UdM, no incluye ningún proyecto de interconexión Magreb-UE en la mayor partida de financiación de la historia para proyectos energéticos. A pesar de que el proceso de identificación de los proyectos que mejor contribuirían al PSM está muy avanzado y la CE, las renovables del Magreb todavía necesitan -en palabras de la Comisión y el BEI- que se “garantice su viabilidad”. Como la CE ha vuelto a reiterar en Valencia, lo único hoy por hoy seguro es que la generación de 20.000 MW de potencia renovable en el Magreb y su transporte y comercialización en Europa costarán al menos millones de euros en proyectos solares y redes (el doble de lo previsto inicialmente) y que la mayor parte tendrán que llegar bajo el paraguas de la financiación privada.

Es el propio vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Philippe de Fontaine el que lo advertía: los financieros tendrán que elaborar orientaciones “nuevas y realistas” y “no se conseguirá nada si el sector privado no se une a las administraciones públicas”. A la institución por ahora, le parecen suficientes los 3.700 millones de euros ya aportados desde 2002 para el desarrollo energético de la cuenca mediterránea que ha permitido financiar desde la hidroeléctrica de marroquí de Tillouguit y el parque eólico de Tánger, hasta el parque egipcio de Gabal el-Zait en Egypte. Y ya el Elíseo -con Henry Guaino como ariete- se trata de asegurar de que sus futuras inversiones para la energía ‘verde’ del Magreb tengan algún apellido francés. Hace menos de una semana el BEI acordaba con la Agencia francesa de Desarrollo (AFD) un fondo destinado a luchar contra el cambio climático, que pasa por financiar mecanismos de inversión renovable desde antes de que se acabe 2010, para proyectos energéticos privados en África. En Paralelo, la Caisse des Dépôts ha creado, al mismo tiempo, un Fondo de Emisiones que acompañará el desembarco de las empresas galas en el Plan Solar del Mediterráneo.

TIEMPO DE DESCUENTO PARA BRUSELAS Y ESPAÑA

En Castellana 160 buscaban haber hecho de esta Conferencia, con la presencia de los 43 representantes de los Estados ribereños, la puesta de largo de la capitanía española para el Plan Solar del Mediterráneo, de un horizonte financiador con plazos y cifras. Desde la primera jornada, Marín ha sabido que no será exactamente así. Ni la ausencia del comisario Gunther Oettinger -sólo ha enviado un mensaje grabado a la capital del Turia- ni los avisos del máximo responsable de la CE presente en Valencia -el director general adjunto de Energía, Fabrizio Barbaso- pueden opacar las dudas y las demoras que el Plan Solar levanta entre el resto de los socios de la UE. Que “Europa necesita electricidad de origen renovable” frente al previsible incremento de la demanda energética en la región  Euro-Mediterránea y a la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se ha convertido en un credo asumido por los Veintisiete. Tanto como para que siga apareciendo entre las dudas de los discursos de Oettinger y en los silencios compartidos de Sarkozy y Merkel.

La CE apoya al Plan Solar como el “buque bandera en cooperación” con el sur del Mediterráneo desde que en julio de 2008 la primera cumbre de la Unión para el Mediterráneo (UpM) lo adoptó como objetivo para 2020. Pero los calendarios de Oettinger, aunque aceleren la  prioridad de alguno de los dos proyectos euro-magrebíes (o los dos), descuentan los primeros proyectos piloto "concretos" para poner en marcha el desarrollo de las fuentes renovables en la cuenca del Mediterráneo y África no arrancarán antes de los próximos 2 ó 3 años. Es el propio Fidel Barbaso el que ha aterrizado la euforia europea y española para los ‘soles’ del Magreb: el proyecto de asistencia técnica para el Plan Solar no comenzará hasta dentro de unos meses; la UE considera que aún los proyectos requieren de estudios de viabilidad fuertes y que no se han terminado de despejar ni los elevados costes económicos que implica el proyecto, ni la necesidad de contar con un contexto institucional estable que favorezca la inversión.

Además, los países del sur del Mediterráneo tienen los precios regulados, lo que -Barbaso dixit- dificulta las inversiones privadas en energías alternativas. Aunque el artículo 9 de la directiva europea de energías renovables contempla la posibilidad de que algún país miembro de la Unión establezca marcos de colaboración con terceros países, “hasta 2020” (según los cálculos del director general adjunto de Energía) no se prevé la exportación de electricidad producida por fuentes de energía renovable desde los países del Mediterráneo. Ésa evidencia -revestida de jarro de agua fría- es todo lo que el Ministerio de Miguel Sebastián ha sacado en claro de la octava Conferencia de la Facilidad Euro-Mediterránea de Inversión y Asociación (FEMIP), celebrada también en Valencia bajo el padrinazgo del Banco Europeo de Inversiones (BEI).

En el Elíseo esperarán, no buscaban grandes anuncios de la Conferencia de Alto Nivel de Valencia, nada que pueda resaltar la ‘capitanía’ ibérica sobre el PSM. El Gobierno de Nicolás Sarkozy se hace fuerte en el tiempo muerto, escoge aliados, calendarios y escenarios. Aunque desde finales de marzo empieza a ser un secreto a voces el respaldo público a la promoción del Proyecto Trangreen -y con él una red liderada por la paraestatal EDF y el regulador galo, TRE- Francia esperará a parir de la Cumbre de la Unión por el Mediterráneo del 25 de mayo en El Cairo -o la del 6 de junio en Barcelona, si no hay más remedio- para ponerla de largo oficialmente Transgreen, cuando pueda detallar sus aliados y sus expectativas. Será ya -confían en el Elíseo- cuando los Veintisiete tengan ya sobre la mesa la propuesta del Parlamento Europeo para relanzar la UPM y nuevas ‘pistas’ sobre la financiación del PSM.

España y Alemania son líderes en tecnología solar, punteros en materia de concentradores solares, cilindros parabólicos, tubos y fluidos de conversión del calor, sales de almacenamiento térmico y turbinas. Mucho más de lo que podía decir Francia: pionera del sector termosolar en los años sesenta, con su central experimental de Odeillo y Targassonne (Pirineos Orientales), trata de recuperar espacio a toda prisa en un sector que había abandonado a mediados de la década de los ochenta. Pero el Eliseo y Moncloa rompen la baraja de la calma, se miden los proyectos y las redes en los espejos de la financiación de Bruselas y del interés de Argelia, Marruecos y Túnez por sumar sus planes energéticos nacionales a cualquiera de los dos intentos europeos por hacer de la solar del Magreb la fuente de generación de un 15% de la energía eléctrica de los Veintisiete, ya sea con el Plan Solar del Mediterráneo o el Desertec.

No es casualidad que, durante las últimas tres semanas, nada menos que el patrón de la fundación Desertec -Gerhard Knies- y el Consejero especial de Sarkozy para la Unión por el Mediterráneo, Henri (el padre del proyecto inicial del Plan Solar) hayan paseado sus promesas y sus requerimientos por los Palacios marroquíes y tunecinos para tratar de que se decanten definitivamente por la iniciativa Trans-Mediterranean Renewable Energy Cooperation (TREC) avalada por Berlín, o por el modelo de Plan Solar del Mediterráneo que Paris vuelve a rediseñar ahora. Si uno tiene el apoyo de Siemens, E. ON y RWE, el otro se articula en torno al epicentro inequívoco de EDF y la estatal RTE (La Red de Transporte Eléctrico Nacional).

ESPAÑA, ‘SEGUNDONA’ TRAS LAS CARRERAS DE ALEMANIA Y FRANCIA

París y Berlín saben que sin la posibilidad de construir largos enlaces de alto voltaje en corriente continua entre Europa y África (la red eléctrica actual se basa en la corriente alterna) no se podría ni empezar a pensar en la viabilidad ni del Desertec ni del PSM. Y, con cada ladrillo en los planes para sus interconexiones, tratan de neutralizar las ventajas -que parecían irrenunciables- de España, con la única interconexión eléctrica intercontinental, de 1.400 Mw. Desde marzo es un secreto a voces que el Elíseo ha encargado a Guaino y EDF articular una red de redes más allá de las infraestructuras. Le hace sitio a las nuevas líneas submarinas entre Italia y Túnez, Italia y Libia, e incluso Grecia y Egipto. Ya le ha puesto un calendario -quiere tener lista la planificación antes de fin de año-, cifras -necesita unos cinco millones de euros, sólo para la fase inicial de su estudio- tiene los aliados justos para un consorcio que se pueda autoproclamar como paneuropeo (entre ellos Siemens, ABB o Areva especializados en redes, los fabricantes de cables Nexans o Prysmian, fabricantes de centrales solares, empresas proveedoras de sistemas de información como Cap Gemini o Atos Origin y gestores de redes eléctricas como RTE) y sobre todo, como adelantaba La Tribune, un capitán: nada menos que el presidente del Consejo Internacional de Grandes Redes Eléctricas, André Merlin, que además preside el consejo de vigilancia de la Red de Transporte de Electricidad de Francia (RTE), filial de EDF para la gestión de las líneas de alta tensión.

Y esta vez le deja claro a la presidencia española de turno que ni siquiera necesitaría financiación comunitaria, no al menos en sus primeros compases: los participantes en el consorcio se encargarían de asumir el presupuesto inicial y, en caso de concretarse el plan, tendrían ventaja sobre sus competidores para hacerse con los contratos para la instalación de las líneas, cada uno de más de 1.000 millones de euros. Transgreen busca hacerle sitio además a las ‘debilidades’ del caso italiano, que deberá importar energía renovable de terceros países para el cumplimiento de objetivo nacional en 2020. Hasta ahora, al sur de los Pirineos los mapas de Atienza caminan por el desfiladero de la neutralidad, REE no quiere quedar fuera de ninguna de las geografías euro-magrebíes, si es que finalmente Transgreen y PSM no integran las arterias de sus redes. Red Eléctrica Española forma ya parte de Desertec, pero ha dejado sobre la mesa de Guaino y  Christian Stoffaës su oferta formal para impulsar las interconexiones del Plan Solar del Mediterráneo, se ajusten o no al perfil exclusivo del Transgreen. Además, ya no están tan claras las fronteras de la rivalidad absoluta entre el PSM de cuna gala y el Desertec de origen alemán, en el que se han hecho sitio la italiana Enel, la española Abengoa, la francesa Saint-Gobain Solar, o la marroquí Nareva Holding, entre una quincena de aliados.

FRANCIA APROVECHA PARA LANZAR TRANSGREEN

El presidente francés ha vuelto a escuchar a su mano derecha en estrategia exterior, Henry Guaino, el mismo que lo empujó a impulsar una Unión por el Mediterráneo un 14 de julio de 2008. El presidente galo ha dejado hacer durante cinco meses a Miguel Sebastián al calor de la presidencia española de turno de la UE, pero vuelve por los fueros de su diplomacia energética. En el Elíseo aún consideran que la Unión por el Mediterráneo (UPM) es una criatura gala, heredera de la Unión nacida en una cumbre en París el 13 de julio de 2008, por más que su sede recién inaugurada esté el barcelonés Palacio de Pedralbes. Trata de cortar todo rastro con el Proceso de Barcelona de 1995. Espera hacerlo por la puerta de los proyectos concretos y sabe que de las seis grandes líneas de trabajo de la organización que agrupa a los 27 países de la UE con sus 16 vecinos de la ribera sur del Mare Nostrum el Plan Solar del Mediterráneo era el que más posibilidades tenía de comenzar a encarnarse en acuerdos empresariales y programas de financiación comunitaria.

No es casualidad que Nicolas Sarkozy dejara desde marzo en manos de Charles Milhaud -ex presidente del Grupo Caisse d’Épargne (GCE) y uno de sus ‘banqueros de ‘cabecera’- el encargo de evaluar la creación inmediata de un Banco de Desarrollo euro-magrebí llamado a inyectar financiación a proyectos tecnológicos y energéticos entre otros, ahora que esas mismas manos barajan la creación de un centro euro-mediterráneo de innovación que Francia y Egipto quieren servir en el menú de la segunda Cumbre de la Unión por el Mediterráneo en junio. Milhaud aún no ha definido si será un banco, una caja de depósitos regionales, o un calco del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), pero ya cuenta con la sintonía de los ejecutivos de Marruecos, Argelia y Túnez y con el ariete de una docena de ‘nombres’ de la banca europea y africana a favor, designados personalmente y trabajando en su comisión, desde Abderrahmane Hadj-Nacer, ex gobernador del Banco Central de Argelia y cofundador del International Maghreb Merchant Bank (IMBank),  a Philippe de Fontaine Vive-Curtaz, vicepresidente de la Banca Europea de Inversión (BEI), o Jean Lemierre, ex gobernador del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y consejero del presidente de BNP Paribas. Los despachos de Milhaud miran a Argel, ahora que acaba de ver la luz el BMCIE, el primer proyecto sólido de banca de intregración magrebí, avalada por el BM y el FMI y con 500 millones de dólares sobre la mesa para impulsar proyectos en los cinco países de la UMA: Argelia, Marruecos, Túnez, Libia y Mauritania.

BATALLA DE ACUERDOS EN ARGELIA, TÚNEZ Y MARRUECOS

Sarkozy mueve las fichas de su diplomacia energética en el tablero magrebí, a cuatro manos con Berlín. Acaba de confirmar que, al menos en Marruecos y en Túnez, ya tiene el viento de popa para las start-up y las energéticas galas. Argel mira de reojo a Marruecos y su Plan Solar, se ha fijado el objetivo de que el 10% de su demanda eléctrica antes de 2025 tenga apellidos solares con una nueva central térmica y dos termosolares de ciclo combinado y no pueden ocultar que le han tendido ya la alfombra roja a los euros españoles tras la senda de la central híbrida de Hassi-R’Mel,  en proceso de construcción y en la que participa la española Abener Energía S.A. (perteneciente a Abeinsa, cabecera del grupo de negocio de Ingeniería y Construcción Industrial de Abengoa) en asociación con AEC, que entrará en funcionamiento a lo largo del año 2010 y estará facultada para producir 150 MW (25 MW de origen solar). Pero Argelia intenta ponerle cara a España la electricidad ‘verde’ del Magreb, busca ser el segundo suministrador extranjero de España; la estatal Sonelgaz tiene 2.178 millones de euros listos para invertir y la voluntad de llegar al corazón de mercado europeo, pero necesita la colaboración ibérica. Madrid quiere un nuevo nodo eléctrico con Argelia y sueña con alimentarlo con hasta 2.000 megavatios. Bouteflika se lo pondrá caro, en precios o en acuerdos. Vincula la suerte del gas, la paz de precios (que trata de elevar un 20% desde 2007) y la tranquilidad de Medgaz con un acuerdo marco de flexibilización de tarifas para España, promesas de inversiones en renovables argelinas y el visto bueno para una interconexión eléctrica entre Argelia y la península ligada al trayecto del gasoducto.

En Moncloa amenazaban en enero bajo la mesa de los recelos de Argel con potenciar el ‘sol marroquí’ en detrimento de la producción renovable argelina. No es casual que desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, haya habido ocho Reuniones de Alto Nivel con Marruecos, por sólo tres con Argelia. Pero si a Zapatero no le acaba de aterrizar el Plan de Cooperación Energética con Argel estrenado en diciembre, en el Palacio de Mohamed VI -después de hacerle sitio al reino alauita en Desertec- han vuelto a mirar a los campos Elíseos y al PSM aún con más intensidad desde la puesta de largo de un nuevo marco regulatorio para renovables, que promete que en 2020 el 14% de su generación de energía procederá de fuentes solares, el 14% de eólicas y el 14% de hidráulica. El 11 de marzo en el Elíseo, Jean Louis Borloo y su homólogo Amina Ben Khadra, consagraban una sociedad técnica y financiera -de Estado a Estado- para el primer Plan Solar Marroquí, un mega-proyecto de seis centrales de concentración solar con una inversión de 9.000 millones de dólares. Pero Marruecos se deja querer por igual por Berlín, Bruselas y París. Hasta el momento, la interconexión eléctrica en el Magreb se limita a Marruecos, Argelia y Túnez, mientras que Libia se encuentra en proceso de unirse a la red. España tiene la llave de la única conexión eléctrica entre Europa y el Norte de África -hoy, sólo hay una línea de alta tensión, que es la que va de Marruecos a España a través del Estrecho de Gibraltar-  pero el apellido marroquí obstaculiza las pretensiones de duplicar la capacidad de los dos cables de 700 megavatios. La financiación y el repudio galo se lo complican a la tercera interconexión prevista con Rabat, que sigue en el congelador.

Como adelantaba Maghreb Confidentiel, en Túnez el Elíseo ha conseguido apadrinar los primeros pasos del Plan solar nacional (PST), que agrupa una cuarentena de proyectos entre 2010 et 2016 bajo el paraguas de 2.000 millones de euros de inversión -la cuarta parte de fondos públicos- entre ellos al menos 50 millones financiados por la Agencia Francesa de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversión. La ADEME (Agencia  de Medio Ambiente y Energía) anunciaba el 23 de enero que tres empresas galas han estrenado durante el primer trimestre del año contratos-marco renovables en la otra orilla del Mare Nostrum, con Egipto, Siria, Jordania, Túnez y Argelia. La propia patronal sellaba con su homóloga Aderee el 26 de abril -después de dos décadas de sintonía- un compromiso de cooperación preferente para los próximos tres años. Y en la 5ª Conferencia de Renovables en Perpignan la semana pasada, consolidaron otra cartera de proyectos franco-marroquíes. Pero sobre todo, el Plan Marroquí vio la luz en ‘sociedad’ nada menos que en París. La nueva ley marroquí fija las condiciones para la obtención de autorizaciones y declaraciones para la explotación de recursos renovables, pero no establece precios de venta, por lo que las empresas productoras tendrán que negociar, caso a caso, con la estatal ONE (Office Nacional de l'Electricité), aunque podrán, a cambio, construir líneas de transporte.

Se lo decía en persona este mes Pierre Lellouche, el secretario de Estado para Asuntos Europeos en su viaje a Marruecos. Las galas Solar Euromed y Sogreah (asociada a Alatec) parten con ventaja y con el apoyo expreso de los ministros  de Energía francés Jean-Louis Borloo, su homólogo alauita, Amina Benkhadra, el director general de la Oficina Nacional de Electricidad (ONE) Ali Fassi Fihri, y el director de la Agencia de Energía Solar, Mustapha Bakkoury ante las otras siete candidatas (entre ellas la alemana Fichtner Solar, la californiana Nexant, la australiana WorleyParsons, o las españolas Astrom, Socoin y la valenciana Ayesen (tras plan de internacionalización de 2009 impulsado por la patronal local), para hacerse con el contrato de Ouarzazate, a pesar de que de Fichtner Solar cuentan con una central similar en  Ain Beni Mathar (Maroc) y ha realizado trabajos preliminares en Hassi R'Mel en Argelia y  Kuraymat en Egipto.

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