edición: 2470 , Lunes, 21 mayo 2018
01/10/2010
Alemania, Italia, China y EE UU pescan en la diáspora española

España pierde ‘sex appeal’ fotovoltaico de vaivén en vaivén y calienta la ‘fuga’ solar

Instaló en 2008 2.511 Mw (el 45,2% mundial), pero en 2010 rondará 100 Mw, frente a 1.500 de Italia o 7.000 Alemania
España ha caído como destino de inversión renovable del segundo al octavo lugar y perdió su liderazgo solar
Javier Aldecoa

Baraja aún. Industria no acaba de ver la ‘luz’ fotovoltaica: no define la retribución para plantas ya instaladas, ni hay balance de la amnistía a las fraudulentas. No hace ni un año, Miguel Sebastián paseó su ‘ego’ solar y los galones de la entonces primera potencia fotovoltaica por la Feria Solar Power en EE UU. Nada que pueda reeditar en la edición de 2010, la próxima semana. España se bebió sus glorias en apenas un año, en el que instaló el 45% del total mundial. Después vino el repliegue. Ahora, la incertidumbre ante el recorte de un 45% de las primas para los huertos que se instalen desde 2012 y el silencio sobre la ‘retroactividad impropia’ y un Decreto de Trazabilidad que le pisa los talones del fraude a 600 Mw. Y, con ellas, una pérdida de valor del mercado español de un 98,5% en menos de un año y medio y una  fuga que ha llevado a los inversores y productores internacionales a instalar menos de 100 mw desde 2009 en España y a las empresas españolas a destinar un 75% de su producción en 2009 a mercados exteriores. Lo justo para que el país con más irradiación solar de toda Europa haya cedido ya el liderazgo que tuvo entre 2005 y 2008. Y -en palabras de ASIF- “esté perdiendo el tren” en el que Alemania, Francia o Italia viajan ya a doble velocidad. Los promotores y fabricantes, tras los pasos de Solaria, Fotowatio, o Isofotón, redoblan sus apuestas por el liderazgo germano -ya con la mitad de los Mw instalados en los últimos doce meses-, el auge italiano, las opciones estadounidenses (donde la fotovoltaica total conectada a la red se duplica cada dos años, pero sin primas), o las opciones de los emergentes chino e indio.

Con los informes de Asif a mano, el sector fotovoltaico ha visto ya pasar sus ‘vacas gordas’en latitudes españolas. Al menos en su primera 'entrega'. No sólo por el efecto ‘frenazo’ que colea aún desde el RD 1578/2008 y su rebaja en un 30% a las primas. Los vaivenes en la regulación llueven sobre mojado con el boom de los vecinos europeos y de China y EE UU y la apuesta de sus administraciones. Moncloa ya ha conseguido el más difícil todavía: el recorte propuesto a la CNE sólo afectaría a 4.000 plantas futuras y no pincha el déficit de tarifa; las primas del régimen especial se incrementaron en 800 millones de euros en cuatro meses. A cambio -según las patronales-, hay 10.000 millones de euros congelados en el tejado de las dudas y, según la CE, en 2009 la inversión en el territorio español fue prácticamente fue nula, el 45% de las fotovoltaicas inscritas en 2009 no se construyeron. La producción industrial busca nuevos oasis en un mercado global aún incipiente, pero acotado por la rebaja de precios en un 30% y la competencia china, con un tercio de los paneles que se fabrican. Las patronales fotovoltaicas buscan aún ‘vacunas’ para la rehabilitación del mercado nacional: aspiran a que Moncloa abra la puerta a la generación distribuida en tejados y el autoconsumo, según el modelo alemán.  La paridad de red puede llegar en cuatro años al sur español, pero requiere un tejido industrial adaptado.

El atractivo fotovoltaico ibérico ha pasado del boom al bluff en menos de tres años. Y lo ha hecho, con el telón de fondo del despegue alemán y francés -primero- y norteamericano, chino e italiano, después. Mientras la CNE indica que en el año 2009 en España se instalaron 5 MW, en Francia se instalaron 185 MW, en Italia 730 MW y en Alemania, líder mundial indiscutible, 3.800 MW. En este 2010, mientras que el mercado español -extrapolando los datos más recientes de la CNE– rondará los 100 MW, en Francia se instalarán 500 MW, en Italia 1.500 MW y en Alemania 7.000 MW, según el rango más bajo de las estimaciones de la European Photovoltaic Industry Association.  Es la propia Comisión la que recuerda que “el drástico incremento de la inversión fotovoltaica vivido en España entre 2006 y 2008 fue fruto del Plan de Energías renovables 2005-2010, que establecía unas tarifas muy generosas y permitía instalaciones sin límite”. Una fiebre que remitió en 2008, cuando ante la posibilidad de que el coste de las primas desbordase al Estado -Bruselas dixit- el Gobierno limitó a 500 Mw la capacidad que se  podía instalar cada año. Según los datos del Instituto de la Energía del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea que manejan las patronales, el atractivo solar está ya muy lejos de Alemania, líder de un  mercado fotovoltaico internacional sigue creciendo por encima del 10% año tras año, con instalaciones en la primera mitad de 2010, estimadas en 3 GWp y uno de cada dos nuevos módulos instalados en los últimos doce meses en el mundo, gracias al horizonte de las modificaciones de las tarifas de introducción del Acta de Energías Renovables (EEG) aprobadas a principios de julio del año pasado, y del ajuste previsto el 1 de octubre de 2009 para promover el segmento de los tejados.

Los inversores internacionales respiran ahora por sus recelos cuando miran al mercado fotovoltaico español. Se lo recordaron ya a las principales empresas en la Cumbre del Sector, la European Photovoltaic Solar Energy Conference (PVSEC), del 6 al 9 de septiembre de Valencia. Londres y París exigen claridad para un modelo en el que los inversores internacionales tienen ya en juego 10.000 millones de euros. Obama amenaza con represalias recíprocas a las inversiones ‘verdes’ españolas en EE UU si las suyas corren peligro. Las fotovoltaicas para empezar, aunque el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, exsecretario de estado de Energía durante el gobierno Clinton, ha ya invitado a las empresas de la AEF a realizar un viaje a Nuevo México para poder avanzar en futuros planes de cooperación financiera e industrial, para seguir inicativas como la de Gestamp Solar, implantada ya en ese estado.

No son sólo los ajustes progresivos en todas las primas renovables -a medida que algunas tecnologías han ido madurando- y el aterrizaje en las expectativas del mercado español de las renovables tras el boom fallido de la fotovoltaica los que explican que en sólo dos años España haya perdido cuatro puestos en el ranking de inversiones mundiales del sector en el conjunto de las renovables. En apenas tres años Moncloa ha cambiado el marco regulatorio de las renovables tres veces, sin aviso, sin negociación y por sorpresa. Se lo ha recordado en julio el último informe “Ernst & Young Renewable Energy Country Attractiveness Index” que esta firma publica trimestralmente desde 2003. Es verdad que sigue ocupando aún el octavo lugar en el ránking  de los mejores países para invertir en el sector de las energías limpias y que aún sostiene un segundo lugar en el segmento de la industria termosolar, pero España, que entre 2004 y 2006 encabezó el ranking mundial y mantuvo el segundo puesto entre 2006 y 2009, en tan sólo dos años ha perdido cuatro puestos en la escala global -por detrás de Estados Unidos, China, Alemania, India e Italia- y le ha dicho adiós a su liderazgo solar.

MENOS ‘BRILLO’ EN EL RANKING GLOBAL

Y en sólo tres meses, desde abril, se dejó otras dos posiciones globales, superada en el ‘ranking’ por Reino Unido y Francia. Como advierte la letra pequeña del informe de la Consultora, no son sólo las iniciativas recientemente aprobadas en Reino Unido, (entre las que destaca la concesión de licencias para el desarrollo de 32 GW de energía eólica marina) o el boom de incentivos asiáticos al despegue de renovables los que han comenzado a erosionar los perfiles del ‘atractivo’ español. El Ministerio de Industria ha hecho méritos propios con las incertidumbres sobre la rentabilidad futura del negocio -especialmente en el caso de la fotovoltaica, que verá rebajadas sus primas en un 45% en huertos y entre un 5 y un 25% en tejados-.

El contexto global tampoco ayuda: el informe de la CE advierte que el mercado global es incipiente, tiene aún mucho recorrido (en la UE, solo el 0,4% de la electricidad total procede de esta tecnología y a escala mundial apenas el 0,1%), pero cada vez más barato y más competitivo. “El mercado, que ha pasado de estar centrado en la oferta a estarlo en la demanda, y el correspondiente exceso en la capacidad de producción de módulos solares, han provocado una drástica caída de los precios de casi el 50% en dos años, quedando el precio medio de venta por debajo de 1,5 euros por vatio. Aunque en 2008 y 2009, muchas empresas del sector anunciaron la reducción o cancelación de sus planes de expansión de producción fotovoltaica en todo el mundo, el descenso ha sido compensado por la aparición de nuevos productores, sobre todo empresas de gran tamaño relacionadas con la energía o con los semiconductores. Un horizonte que se estrecha sobre las expectativas del modelo español. La ASIF le pone cifras en su último informe: el mercado español ha perdido un 98,5% de valor en menos de un año y medio. Y la industria solar fotovoltaica, compuesta por unos 50 fabricantes, después de haber consumado en 2009 una presencia exterior del 50% de las empresas, ya operó en el mejor de los casos al 25% de su capacidad durante 2009 y tuvo que exportar el 75% de su producción ante la inexistencia de mercado interior. El declive nacional de la industria llega además ahora que la producción de paneles fotovoltaicos batía un nuevo record en 2009 con 10.700 megawatios fabricados a nivel mundial, un incremento del 15% respecto al año anterior, pero muy lejos de la euforia de 2008, cuando el crecimiento de la producción de disparó un 89%.

Lo saben la valenciana Siliken, con nuevos módulos que son hasta un 30% más grandes que los tradicionales y con un 5,8% más de potencia (que dedica hasta un 80% de la producción al exterior y busca su futuro en EE UU donde tiene ya una fábrica y en los incentivos de Obama), o Isofoton. La malagueña, tras su venta en junio a Affirma y la coreana Toptec, comienza a superar la crisis con la mirada puesta en otras latitudes y nuevas tecnologías (su nuevo módulo ISF 240 de mayor eficiencia energética). Acaba de batir en septiembre su record de producción, con 9,4 megavatios de módulos fotovoltaicos y anuncia que ya ha comprometido el 100% de su producción hasta enero de 2011 en pedidos con pagos por adelantado. En su anuncio tienen mucho que ver sus 100 principales clientes, con presencia sobre todo de empresas de Alemania, Italia y Asia. La intención de Affirma y Toptec pasa por invertir 50 millones de euros en los próximos tres años para sanear financieramente la empresa y, sobre todo, impulsar un proyecto que incluye la apertura a nuevos mercados en Asia y Estados Unidos, aumentado en un 150% su producción de módulos fotovoltaicos.

Fotowatio se ha subido también al despegue de otros mercados: cuenta con más de 200 megavatios de potencia instalada en operación y construcción y una cartera de más de 1.500 MW en desarrollo en Europa y EE UU, utilizando tecnología fotovoltaica y termoeléctrica. En España, unos 124 MW, de los que 14 MW están en construcción. Ahora se ha aliado con BP Solar para competir en Australia por un concurso solar valorado en 1.066 millones de euros) para la construcción de hasta cuatro plantas solares a gran escala, termoeléctricas y fotovoltaicas. Un concurso en el que ya ha sido preseleccionado Acciona, que tiene intención de construir 200 MW de energía solar termoeléctrica utilizando la tecnología cilindro-parabólica, la misma que ya utiliza en su planta española de Alvarado y ya cuenta con 258 MW eólicos en Australia y está desarrollando otros 46,5MWde esta misma tecnología renovable.

REFUGIOS EN ALEMANIA, FRANCIA, ITALIA Y EEUU

Los fotovoltaicos empiezan a esquivar los ‘soles’ de España. Al menos como prioridad, o con dedicación exclusiva. Frente a la explosión del sector vivida en España, Alemania ha mantenido su tendencia de crecimiento y sigue siendo objetivo de la inversión en el sector. El Deutsche Bank estima que las primas a la producción con renovables impulsaron el 75% de los proyectos fotovoltaicos y el 45% de los parques eólicos en el mundo. Pero en ningún mercado como en Alemania las primas han sido más eficaz en fotovoltaica. En un país donde el promedio de horas solares anuales es escaso, han servido para situar a  Alemania en una posición mundial predominante en número de instalaciones fotovoltaicas, pero sobre todo ha contribuido al crecimiento de la industria de este sector con una repercusión económica en ventas anuales de más de 10 millones de euros (13.000 millones de US$). Y ahora que el país centroeuropeo ha reducido sus primas, lo hace con una legislación a la que los inversores saben a qué atenerse. Si el mercado alemán, con 850 mw instalados en 2006, ha llegado a los 7.000 Mw con los que espera cerrar en 2010, se ha subido al vagón de cabeza de la fotovoltaica mundial, con un crecimiento constante, una instalación anual de 400 Mw en el año más austero y de 1.800 en el año de su boom fotovoltaico (hasta alcanzar el 52% del mercado).

Francia ha llegado a 900 Mw con aumentos sostenidos desde una potencia casi inexistente en 2006 e Italia, con 1.500 Mw previstos al cierre de 2010, ha instalado una media casi exacta de 300 Mw en dos años y 700 en los últimos doce meses (fue el segundo país fue el segundo país con más crecimiento en la UE), los de su despegue. A pesar del anuncio del Ministerio de Medioambiente francés de que duplicará el ritmo de desarrollo de renovables hasta 2020, el Elíseo estudia un recorte sustancial del sistema de ayudas en su política medioambiental, y recortará a la mitad las subvenciones que reciben los particulares para instalar placas foto-voltaicas, como adelantaba Les Echos, para ahorrar un mínimo de 600 millones de euros anuales y frenar los excesos en el ritmo de demandas para colocar placas solares eléctricas en los tejados de las casas: de las casi 10.000 en noviembre pasado se pasó a 26.200, un ritmo que iba a llevar a Francia a alcanzar en 2011 la capacidad instalada que el Ejecutivo se había fijado para 2020. El mercado alpino aún así, sigue siendo ahora uno de los ‘refugios’ para la fuga del mercado español. En él recala la gala Schneider Electric, que ha conseguido un contrato con la compañía AES Solar Energy Limited para la construcción, explotación y el mantenimiento de una planta solar fotovoltaica de una potencia de 43 megavatios una de las mayores plantas fotovoltaicas de Europa.. Hasta OHL ha desembarcado en el mercado de Italia al adjudicarse el contrato de construcción y posterior mantenimiento de una planta solar fotovoltaica de 29 megavatios (MW) de potencia. Solaria se 'enchufará' a la red alemana antes de que acabe el año, con su primera planta germana, en Bavaria, en una de las zonas de mayor radiación solar del país, con una capacidad instalada de 6,1 MWp y  está construyendo dos plantas en República Checa.

Las compañías españolas están buscando nuevos mercados no sólo en Europa -con Francia o Italia como países de referencia además de Alemania- o Estados Unidos. México, Marruecos o India están en el punto de mira. Europa sigue siendo aún el ‘oasis’ global de la solar fotovoltaica. En la UE se instalaron en 2009 más de las tres cuartas partes de los nuevos sistemas fotovoltaicos sumando un total acumulado (equipos nuevos más los ya existentes) de generación de electricidad fotovoltaica de 16 gigavatios, cerca del 70% del total mundial (22 gigavatios). Pero China ya ha logrado empatar en puntuación con Estados Unidos en la primera plaza del ‘ranking’ de producción de paneles, fabrica más de un tercio de las células fotovoltaicas del mundo, aunque aún casi no los instala ‘a domicilio’ más que un 5%. Mejoró su posición tras invertir el último año un total de 34.600 millones de dólares en proyectos de energía limpia, casi el doble que EEUU, un esfuerzo que la convierte ya en el colíder mundial en capacidad eólica instalada en 2009.

Japón, EEUU y Alemania son ya además los países más innovadores en energías limpias, seguidos de Corea del Sur, Francia y el Reino Unido, con el 80% de las patentes ‘verdes’. China, sigue de cerca los pasos de Corea del Sur, especializada en energía solar fotovoltaica. Las ayudas públicas a la tecnología fotovoltaica han contribuido a crear una industria local, pero ha sido incapaz de competir con los costes laborales chinos. El resultado de ha sido que los paneles “made in China” se han aprovechado del crecimiento europeo y han inundado el mercado. Tanto que la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica (EPIA) y la dirección de eficiencia energética e innovación de la Comisión Europea han comenzado a pedir un frente común de fotovoltaicos europeos para hacer frente al ‘golpe’ chino en los mercados solares.

En EE UU, donde la fotovoltaica total conectada a la red se duplica cada dos años, no hay política nacional de primas a la producción. En cambio, los créditos de impuestos federales junto con varios programas estatales y locales, incluidas la cartera de estándares en renovables (Renewable Portfolio Standards, RPS), que exigen que las compañías de servicios públicos adquieran un determinado porcentaje de la electricidad que venden que provengan de energías renovables, han sido los principales motores de crecimiento de fotovoltaica. Con un RPS ordenando un 33% de electricidad renovable en 2020, California tiene 60% del total de 1.260 megavatios fotovoltaicos conectados a la red  y cinco estados duplicaron su fotovoltaica instalada en 2009, incluyendo Florida, hogar de la nueva planta de DeSoto de 25 MW, en la actualidad el parque fotovoltaico más grande del país. Mientras el interés por las instalaciones de pequeña escala sigue creciendo en los países industrializados y en desarrollo, la realidad es que la industria en los países en desarrollo sigue impulsando grandes parques solares a un crecimiento tan acelerado que el mayor parque solar del mundo hasta ahora situado en España, ya ha quedado eclipsado por un parque de 80 megavatios recién instalado (septiembre 2010) en Ontario, Canadá, que ya es la mayor planta fotovoltaica.

Por el momento, España y Alemania, tienen 8 de las 10 plantas fotovoltaicas de mayor potencia, pero esta lista probablemente cambiará pronto si se concretan los ambiciosos proyectos en otros países. Sólo en China, que en 2009 tenía apenas 300 megavatios de energía fotovoltaica instalada, proyecta alcanzar los 12.000 megavatios. Estados Unidos cuenta con 23 proyectos que van desde 100 a 5.000 MW en desarrollo ubicados especialmente en el suroeste árido del país. La India también aspira a convertirse en un jugador importante en el mercado solar, tras el anuncio de su Misión Solar Nacional Jawaharlal Nehru en noviembre de 2009, que pretende instalar 20.000 megavatios de energía solar conectada a la red y 2.000 megavatios más distribuidas en instalaciones autónomas para el año 2022 (mitad en fotovoltaica y mitad en termosolar de concentración). Para después del año 2010, los analistas esperan que el número de instalaciones fotovoltaicas pasen a estar más uniformemente distribuidos en una creciente lista de países con interés en esta energía.

DEL BOOM AL BLUFF FOTOVOLTAICO EN MONCLOA

Sebastián se dejó querer por los halagos de Obama hacia el hace menos de dos años era el primer mercado fotovoltaico más potente del mundo. Sopló y sopló hasta inflar unas expectativas solares a las que ahora intenta expulsar de la mesa de sus promesas. Permitió, después de tres regulaciones en tres años, que se instalasen 2.500 MW entre 2007 y 2008, en vez de los 500MW previstos, e incentivó que, antes del recorte en un 30% a las primas de 2008, se incrementaran las conectadas al sistema hasta en un 300%. La pasividad de Industria chocó con la carrera desenfrenada de los inversores para obtener la retribución del Real Decreto 661/2007, al que se puso fecha de caducidad. España era, con mucho, el mercado más atractivo del momento, tanto como para, al calor del efecto llamada, atraer a la instalación del 45% de la potencia mundial en 2008. Un imán para proyectos no sólo de generación de electricidad, sino también de carácter industrial. Nada que en realidad las renovables no hicieran bajo la ‘ebriedad’ de las expectativas de retribución, pero también bajo un paraguas de legalidad, amparadas en una directiva europea y en los planes de Industria, que sólo tenía ojos para una estimación de demanda eléctrica que nunca llegó y una remuneración a la solar 10 veces superior a la eólica (430 euros por MWh generado). Nada que Sebastián pueda mantener, después de que las primas al Régimen Especial en 2009 se dispararan hasta los 6.200 millones de euros, 2.600 de ellos para la solar.

Hoy los productores e instaladores tratan de interpretar aún el silencio después de seis meses de rifirafes con Miguel Sebastián. Tienden de nuevo -tras más de cinco meses de negociaciones fallidas- la mano del diálogo con el ministro, pero lo hacen con la exigencia pública de una “respuesta precisa” sobre la nueva regulación, que garantice “seguridad y estabilidad jurídica” a los más de 50.000 inversores y promotores, así como “la rentabilidad de las instalaciones ya en uso, de las proyectadas y las pendientes de promover”, en palabras del presidente de la Asociación Empresarial Fotovoltaica (AEF), Juan Laso. El ministro de Industria trata de quitarse las manchas de sus acelerones con el freno de mano de un nuevo modelo de retribuciones a la fotovoltaica y de bajarse, a trompicones, de la nube de sus ensueños solares. Pero le explotan de nuevo a la vez en la mesa todas las ‘burbujas’ fotovoltaicas. Las de la retribución presente -lo reconoce el ministro- son insostenibles; la fotovoltaica fue en 2010 la tecnología de régimen especial que más subvenciones recibió, hasta julio, 987 millones de euros, el 35%, aunque ha producido menos del 6% de la energía de este mercado. Pero el  97% de la potencia fotovoltaica instalada, 3.400 MW, están acogidos al RD 661/2007, blindado por las líneas rojas de la retroactividad. Si no resulta la persecución o la amnistía para las fraudulentas, no consigue cortocircuitar los efectos futuros de la repotenciación y no puede traspasar las líneas rojas de la retroactividad impropia -sea con tarifas o con horas- no le saldrán las cuentas de unos recortes con los que había prometido aligerar las primas solares en 1.000 millones de euros.

Es verdad que los fotovoltaicos llegaron a temer recortes de primas de suelo del 65% y de techo de hasta el 25%. Y que el recorte desvelado hasta ahora afectaría a un máximo de 4.038 plantas que son las que pueden construirse de aquí a finales de 2020, según el cupo legal que el Gobierno estableció a finales de 2008, frente a las más de 51.000 que se han puesto en marcha en apenas tres o cuatro años. Pero la rebaja de primas del 45% para los huertos solares y de entre el 25% y el 5% para las instalaciones en tejados que el borrador de Decreto de Industria remitió a la CNE en agosto, “es un palo muy duro” para el sector que cuantifica así el recorte: donde una instalación cobraba 440 euros por megavatio-hora producido (huertos en funcionamiento antes de septiembre de 2008) se va a cobrar, en nuevas instalaciones, por debajo de 160 euros megavatio-hora.

Una medida que, según el sector, suma y sigue con una rebaja de tarifas de una media del 34,3% desde 2008 -el 41,3% para plantas en suelo- y con lo que consideran "una moratoria de facto" en su actividad desde el RD del año 2008 y, sobre todo, con la incertidumbre de meses de indefinición, que han dejado -según los cálculos de las patronales- más de 10.000 millones de inversión congelados en el tejado de las dudas y han paralizado dos salidas a Bolsa (Renovalia y T-Solar) en el último trimestre. Según estimaciones presentadas por ANPER, en el futuro pueden peligrar otros 60.000 puestos de trabajo en toda España, que unir a los 30.000 que, según la ASIF ya se perdieron desde septiembre de 2008, el 30% de ellos fijos. No es sólo un debate energético. También financiero. Bajo cada proyecto hay créditos, cada planta termosolar cuesta unos 300 millones de euros. La instalación de cada MW eólico, 1,2 millones. La banca y los inversores miran con lupa los ingresos a futuro de cada instalación. Además, las entidades financieras (entre ellas las americanas) con una inversión en el sector que ronda los 15.000 millones de euros podrían sufrir el daño colateral de una cláusula de retroactividad. Según los datos de la patronal bancaria, las entidades financieras que operan en España tienen comprometidos en las renovables más de 40.000 millones de euros, en su mayoría project finance, respaldando proyectos donde la deuda bancaria supone un 85% de la inversión y temen una oleada de ejecuciones en los huertos solares.

A España se le ‘nublan’ todos los soles. El ‘desteñido’ fotovoltaico será el más intenso. Pero no el único en el aura solar del mercado español de las renovables. Es cierto que el acuerdo con el sector para recortar su retribución (retrasa la entrada en funcionamiento de las plantas y también se le impide acceder a la opción de mercado más prima durante un año de operación) ha calmado a los fondos y los inversores internacionales. Al menos tienen un horizonte al que ceñirse. Pero según la patronal Termosolar sólo el objetivo de alcanzar 2.500 megavatios (MW) hasta 2013 exigiría inversiones por 15.000 millones de euros, a razón de una media de 300 millones por planta, de los que sólo el 60% procede directamente de empresas españolas. Al margen de los controles regulatorios que buscan racionalizar la entrada de de las renovables en el sistema y de cómo los consume el Ministerio de industria, si quiere cumplir con el horizonte de un 20% de renovables en 2020, serán necesarios -según el sector- triplicar las inversiones.

EL CONSUELO DE LAS PEQUEÑAS INSTALACIONES AL MODO ALEMÁN

ASIF sugiere revisar ineficiencias en el conjunto del sector eléctrico (como los sobrecostes extrapeninsulares y por restricciones técnicas, o la optimización del sistema tarifario del último recurso) y que en su conjunto podrían tener un impacto de entre 4.000 y 5.000 millones de euros anuales. Junto al trío de grandes asociaciones del sector abogan por la fusión con otros sistemas renovables, como un sistema mixto eólico-solar o solar fotovoltaico-térmico, para obtener un mayor rendimiento a las placas solares fotovoltaicas, o por la energía solar fotovoltaica de concentración, que aprovecha la radiación solar con una eficiencia de un 40%, el doble que las convencionales. Pero sobre todo, la fotovoltaica, intenta facilitar la generación distribuida y abrirle a Sebastián el ‘melón’ del autoconsumo. Podría permitir al mercado -anunciaban desde mayo las asociaciones- crecer un 35% hasta 2020 y alcanzar 17.000 Mw. Ahora, la legislación permite el autoconsumo aislado de luz procedente del sol y, por el contrario, obliga a que la electricidad generada en las 55.000 instalaciones censadas -la mayor parte, huertos solares- se vierta en la red por entero, sólo para venderla.

Pero países como Alemania, Italia y Bélgica permiten que los particulares instalen paneles, utilicen la electricidad generada en sus propias necesidades y vendan el sobrante a la red, lo que conlleva emitir una factura adicional para los autoconsumidores en la que se reflejen los pagos o cobros que correspondan, ya sea la compensación por autoconsumo (cobro) o los impuestos y los peajes a la compañía distribuidora de electricidad (pagos). Según los datos que maneja el sector español, “a mediados de la próxima década podrían llegar a la paridad de red, (antes en el Sur del país) será tan rentable usar la fotovoltaica para autoproducirse la electricidad que para comprarla”. Los particulares podrán autoconsumir entre el 60% y el 80% de su energía generada -y vender a la red sólo el excedente-, mientras las estimaciones para las industrias se reducen a entre el 30% y el 50%.

En ese contexto se proponía incentivar el autoconsumo con regulación desde 2012 (año en el que el vigente real decreto 1578/2008 contemplará la posibilidad de revisiones en la retribución) hasta que se obtenga la paridad de red y empujar, vía autoconsumo  una reducción de los recursos asignados en la tarifa eléctrica a la fotovoltaica, para que pudieran destinarse a incrementar el mercado solar. Por si acaso, el Ministerio apuntala ya una nueva norma que espera ver la luz antes de fin de año para favorecer la implantación de las energías renovables en las viviendas y en las empresas. En cabeza del nuevo Real Decreto de Regulación de la Conexión a Red de Instalaciones de Producción de Energía Eléctrica de Pequeña Potencia, estará la ‘tercera vía’ para la  fotovoltaica, con una serie de normas que facilitarán el autoconsumo mediante la instalación, gestión y explotación de instalaciones de pequeña potencia cuya producción, tras cubrir los propios consumos, podrá venderse en el sistema. Además, para ello España necesita disponer de un tejido empresarial capaz de responder a la demanda . La regulación aún más restrictiva para la tecnología más social -como denuncian las patronales- puede desincentivar ese proceso.

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