edición: 2366 , Lunes, 18 diciembre 2017
30/03/2012
EL DEDO DE MADOZ

España recibe del eurosistema más del 10% de su PIB para sostener la balanza de pagos

La carga de la deuda pública y privada, así como el pago de otras rentas diversas, le costó a España en 2011 una salida neta de capital de 29.186 millones de euros
Carlos Schwartz

El eurosistema ha financiado a España con 124.056 millones de euros en 2011 a través del Banco de España. Si de esta cifra se deducen las reservas y otros activos netos, la financiación final fue de 109.153 millones de euros. Es este flujo el que ha permitido convertir un déficit total de 68.299 millones de euros de la cuenta financiera de la balanza de pagos en un superávit de 40.854 millones de euros. Es este saldo positivo el que ha permitido financiar el déficit por cuenta corriente del conjunto de la economía española en 2011. Lo que es en cualquier caso un signo de alarma es que ese déficit se registre cuando la balanza de servicios compensa casi totalmente a la balanza de bienes.

El déficit entre exportaciones e importaciones fue de 39.954 millones de euros, mientras que el superávit entre pagos e ingresos por servicios fue de 35.311 millones de euros. La pregunta es, entonces, de dónde sale el déficit que enjugan los flujos del eurosistema. La respuesta está en los pagos por rentas al exterior que suponen 65.623 millones de euros contra ingresos por 36.438 millones de euros. Es decir que la carga de la deuda pública y privada, así como el pago de otras rentas diversas, le costó a España en 2011 una salida neta de capital de 29.186 millones de euros.

El origen de estas salidas es el saldo entre los activos y los pasivos de España ante el resto del mundo, que era de 994.500 millones de euros al finalizar el tercer trimestre de 2011 de acuerdo con los datos del Banco de España. Esto quiere decir que es la financiación de los países con excedentes de balanza de pagos del sistema del euro entre los que se encuentra Alemania, Holanda y Finlandia en una primera línea de fuego lo que hace sostenible esta situación. Es decir que la diferencia entre activos y pasivos de España con el exterior tiene un déficit equivalente a un 90% del Producto Interior Bruto (PIB) de nuestro país, y es este desequilibrio el que le ha costa el pago anual de una renta de cerca de 30.000 millones de euros en 2011.

Cuando se quiera hacer una lectura entre líneas de los ataques de la Unión Europea a la política fiscal española lo primero que se debe tener en cuenta es la fuerte posición acreedora de los países con excedentes frente a nuestro país, y la ansiedad por reducir la exposición a nuestra balanza de pagos que en definitiva muestra le verdadero talón de Aquiles de la economía española. Los devaneos del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, respecto de las garantías que quiere para afianzar las posiciones acreedoras de Alemania frente al eurosistema -que son del orden de los 440.000 millones de euros de acuerdo con el sistema de pagos centrales Target2- vienen a cuento precisamente de esta descripción de los desequilibrios. Lo que también corresponde analizar entretanto es que los remedios que el Gobierno piensa aplicar a esos desequilibrios está equivocado.

Buena parte de los pasivos tienen que ver con la inmensa deuda externa privada de España. Las últimas operaciones de financiación emprendidas por el Banco Central Europeo (BCE), además deben haber incrementado de forma sustancial esa posición deudora. Los datos de deuda externa de España a final de septiembre de 2011 -último dato disponible- muestran una deuda exterior de otras instituciones financieras (es decir la banca) de 774.713 millones de euros, cifra que puede haber saltado a un billón entre diciembre y febrero últimos. Aunque la deuda con el BCE no se contabiliza dentro de la deuda externa ya que son operaciones del Banco de España quien finalmente es quien ha prestado el dinero y los datos se encuentran precisamente encubiertos dentro del sistema de pagos centrales, que es lo que precisamente ha venido a descubrir tardíamente el Bundesbank y es lo que le ha llevado a poner el grito en el cielo.

Si se analiza la balanza de bienes de España se verifica que el déficit de 2011 se ha debido a los costes de la energía. Por otra parte las exportaciones han crecido a un ritmo del 2% anual, contra un 10% en 2010. Las exportaciones e importaciones claramente han crecido menos en volumen. El crecimiento de las exportaciones se ha registrado por la vía de los precios. Mientras, la disminución del ritmo de las exportaciones se ha debido a una reducción de la demanda externa, y no a una pérdida de competitividad. Los costes laborales unitarios de España se han reducido. Lo cual quiere decir que la pretensión de que la reforma laboral con su reducción de costes laborales no va a mejorar las exportaciones españolas. Por el contrario va a empobrecer al mercado interno.

Las exportaciones no crecerán por la falta de demanda en Europa. En estas condiciones el empobrecimiento del mercado interior va a agravar la recesión y va a poner mayores limitaciones a la recaudación fiscal por la vía del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) porque van a caer los ingresos de los trabajadores que son más del 70% del IRPF. También va a haber una retracción de los ingresos por el impuesto de sociedades, mientras seguirá subiendo el gasto público por el crecimiento de las prestaciones sociales. La pérdida de rentas salariales y el incremento del paro, inevitables en este contexto de restricciones del gasto público que no compensa el desendeudamiento y la caída de la actividad del sector privado, no se verán aliviados por un incremento de las exportaciones. Muy por el contrario se va a ver agravado por un mayor gasto en energía por el incremento del precio del petróleo.

A estas alturas está claro que los problemas de competitividad de España no se pueden resolver por la vía de las reducciones salariales y la libertad de despido, sino por la vía de la inversión en bienes de capital que incrementen el rendimiento del trabajo y lo coloquen a los niveles del resto de Europa. El Gobierno no parece ni siquiera sospechar que exista una vía de salida distinta de la que ha emprendido. Entre otras cosas porque su mirada no va más allá del muro que forman los intereses empresariales. Por otra parte no es capaz de hacer frente a las presiones interesadas de la UE y su núcleo duro que lo que quiere es reducir los flujos del eurosistema hacia nuestro país a expensas de la recesión pura y dura en España. Ese es el secreto del presupuesto que hoy se debería presentar en sociedad.

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