edición: 2474 , Viernes, 25 mayo 2018
03/04/2009
Guinea busca vestir de ‘Kuwait africano’ la ex colonia española

España se cuela en las urgencias gasistas de Obiang

Guinea Ecuatorial ha pasado en sólo una década de la orfandad del crudo a producir 380.000 barriles por día, sólo por detrás de Nigeria y Angola
Obiang aspira a un hub del gas en África Oriental y quiere dejar en manos de E.On, FENOSA y Galp la llave de sus necesidades
Trabajos previos para la planta de licuefación de gas
Javier Aldecoa

Tiene prisa, quiere romper el maleficio del desencuentro con las empresas españolas y no será suficiente con el nuevo acuerdo bilateral para la protección de inversiones recíprocas. Como dice su hijo, buscan que Guinea sea el ‘Kuwait del gas africano’ y no les importa sacarle brillo a su halo con los euros de FENOSA. Las relaciones de Obiang con Francia y EE UU ya llevan años de erosión  y ahora que Argelia extiende en Medgaz, que Nigeria se entrega en brazos de Sarkozy -a cambio de Areva- y que Gazprom le ha dado la espalda en su ajedrez africano, los de Malabo vuelven a tender la mano -y los tentáculos- a Madrid, Berlín y Lisboa. Busca duplicar el GNL y lo hará con los 3.600 millones de euros del acuerdo recién sellado con FENOSA, E.ON y Galp. Por ahora, será de prospección y un segundo tren de licuefacción, pero es la distribución y la venta a los mercados europeos -el Mibgas y el alemán- lo que está en juego. Han desembarcado, por la esquina de la prudencia. Aún así, Guinea les enseña sus reglas: E.On tiembla con su contrato a golpe de cada desmentido de la estatal Sonagas y los de Gabarró con él.  Exxon y BG les recuerdan el precio de las apuestas energéticas guineanas. El horizonte es junio, pero ya hace más de tres meses que el acuerdo y la alianza están sobre la mesa esperando la concreción. Losada y Moratinos lo acompañarán con las ‘ofrendas de paz’ de España para Obiang en la Cumbre con la Comunidad Económica de África Occidental: un nuevo acuerdo de cooperación guineana, la promesa de despejar la sintonía con Nigeria y Camerún y mayor cuota de mercado europeo.

Teodoro Obiang busca vestir de ‘Kuwait africano’ la ex colonia española, un país en pleno «boom» económico -con una tasa de crecimiento del 11,8% el pasado año- donde empresas estadounidenses, francesas o chinas se reparten gran parte del pastel  del petróleo, las infraestructuras públicas, la vivienda o el turismo. Y del que España -con inversiones reducidas a 6.000 euros en 2007- ha estado muy ausente. Cuando se consume la alianza energética a finales de abril o mayo, con la primera visita a la ex colonia española desde noviembre de 2007, Miguel Ángel Moratinos llevará bajo el brazo nuevas promesas de cooperación, acuerdos en materia de seguridad, la invitación a Guinea a tomar parte de la próxima Cumbre Iberoamericana de noviembre y más de un salvoconducto 'made in Spain' para que Teodoro Obiang pueda desplegar sus intereses con sus vecinos africanos. El dossier guineano vuelve a estar activo en el Palacio de Santa Cruz, tanto como en la mesa de FENOSA. No es casualidad que fuera uno de los temas de conversación en el encuentro entre Moratinos y Hillary Clinton.

La primera Conferencia de gas guineano ha sido la evidencia de que algo ha cambiado, de lado a lado: Obiang quiere ponerle la mano al gas regional y ya no le basta con la apertura inversora que su brazo estatal Sonagas selló desde hace dos años; nada de consumo doméstico. Ha pasado en sólo una década de la orfandad del crudo a producir 380.000 barriles por día, sólo por detrás de Nigeria y Angola. Pero al tercer productor de petróleo africano le saben a muy poco los 3,7 millones de toneladas de gas que exporta su primer tren de GNL: tanto Obiang Lima como su padre creen que -con reservas propias, aprovechando el gas que se quema o con el gas de los vecinos- pueden garantizar recursos para dos trenes más. Y barajan ya los euros del Viejo Continente para hacer realidad su sueño de convertirse en el nodo de una potencia exportadora de GNL. Desde 2008 Guinea se ha subido al carro de suministradores de hidrocarburos del mercado español. Uno muy pequeño, pero presente. Lo suficiente como para que FENOSA se plantee compensar con él el mapa del GNL español, que depende en un 31,27% de Argelia, en un 20,74% de Nigeria y en un 10,73% de Egipto.

Obiang aspira a un hub del gas en África Oriental y quiere dejar en manos de E.On, FENOSA y Galp la llave de sus necesidades: claudica -a cambio de un precio y nada más que por ahora- no sólo porque tienen las inversiones y los tres mercados más golosos para Guinea -el alemán y los dos ibéricos-. Su posición en el resto de África y el liderazgo de la germana (que ya tiene un 5% en la primera planta guineana de GNL) en la carrera por el gas en todo el continente hacen el resto. El proyecto europeo de creación de un mercado de gas interconectado en Europa del Sur es aún papel mojado: en Europa el 50% del gas licuado proviene de la ribera sur del Mediterráneo, en el 2030 esto se irá reequilibrando, porque la ribera sur irá consumiendo más hasta el 58% en el norte y 42% en el sur. Aún hay poco espacio para el sur del continente africano, pero Obiang quiere ya sitio propio en él.

Las lanzas del gas se las llevan las empresas españolas, con el gasoducto Medgaz y la mitad de las plantas de regasificación de Europa a la mano; Sonatrach se las deja en bandeja, aunque le guarde sitio a GDF-Suez y Total en el gas en origen, en el South Stream y en la vía alternativa del gasoducto nigeriano. Lo advirtió, en la que será su última presentación de resultados, el presidente de FENOSA, López Jiménez. El GNL es mucho más que un activo estratégico para las empresas, una llave geopolítica que España tiene en sus manos.  Lo saben E.ON y RWE. Horadan los caminos de Nord Stream, de espaldas a la galería europea de Barroso y le da cuerda a las alternativas nucleares dentro y fuera de Alemania, pero encarnan el signo de los tiempos del gas europeo con el Gas Natural Licuado.

Los ojos de E.ON apuntan a Guinea Ecuatorial, a través de la lente de FENOSA. Repsol-Gas Natural LNG Stream, la compañía conjunta de Repsol y Gas Natural es desde 2005 el tercer grupo a nivel mundial en transporte de GNL. El Plan Estratégico 2008-2012 de Repsol prevé multiplicar por cuatro el volumen de comercialización de GNL, lo que supondrá un volumen equivalente al 50% del gas que consume España en un año. Gas Natural podría desviar además alguno de los envíos de GNL que no necesita en España a Italia, Portugal o Francia. Repsol y GN miran juntas a Nigeria, de la que procede ya el 15% del GNL que llega a España y a Angola con la lupa de la sociedad Gas Natural West África (60% Repsol YPF y 40% GAS NATURAL). Con el gas para Marruecos, que aporta a través de Metrogas, Gas Natural completa el paisaje del primer importador de hidrocarburos argelinos a España. Tiene la llave del gasoducto del Magreb  y el acceso al mercado, no sólo al español, sino al Mibgas.

Guinea huele a petróleo, de lejos aún para España. Repsol se protege en la discreción, sólo con la exploración del pozo Langosta, en el off-shore ecuatoguineano Pero sobre todo, la ‘familia’ Obiang quiere que Guinea emane gas. Obiang mira a los tentáculos egipcios de FENOSA, al posicionamiento de E.ON entre las 15 compañías escogidas para construir tres plantas de gas e invertir en la séptima reserva mundial de gas, la nigeriana, un mar de más de 180 millones de pies cúbicos de reservas que, hasta ahora, la falta de recursos y las trabas locales han mantenido en el limbo. Gazprom, la gasista alemana y Total tienen ya la llave para sacarla del retiro. Guinea Ecuatorial quiere despegar antes que sus vecinos en la carrera regional y el pulso por la producción de GNL y, sobre todo, sus atajos al corazón de Europa. Si en enero la estatal  Sonagas, E.ON Ruhrgas, Unión Fenosa Gas y Galp engendraron una empresa de abastecimiento de gas que será la dueña del Consorcio 3G-Gathering System, ahora el terceto se compromete a construir un segundo tren de licuefacción, en la Isla de Bioko, con una inversión de 3.000 millones de dólares, tres gasoductos que unirán Nigeria, Camerún y los campos petrolíferos de Guinea Ecuatorial con Punta Europa en la isla de Bioko y un polo energético con otras instalaciones complementarias.

La empresa conjunta pretende utilizar el gas que hoy se reinyecta o se quema, para la exportación y el uso doméstico en el país africano. Gran parte del de Nigeria y Camerún que se envía a través de Malabo está más cerca de Guinea Ecuatorial que las plantas en el continente. Por eso Sonagas busca beber de las extracciones vecinas, pero hasta ahora no ha podido esquivar  su violencia. No sólo son los ‘peros’ del presidente y los recelos de Sonagas los que complican su ecuación energética panafricana y la telaraña de su plan maestro para comercializar el gas en la región y llegar al Viejo Continente. Obiang sospecha que los mercenarios que atacaron el palacio presidencial en Malabo el mes pasado provenían de Níger, mientras que Camerún y Guinea Ecuatorial están todavía a un acuerdo sobre su frontera marítima. Las bazas guineanas pasan por la electricidad con los apellidos de FENOSA: las promesas de kilowatios más baratos desde una nueva central en Bioko son la ofrenda de paz que Teodoro Obiang prepara para Camerún.

Pero ha sido el mismísimo Serapio Sima -ex director general de Sonagas- el primero en dejar caer sus dudas sobre la viabilidad del nuevo mapa del gas guineano y en insuflar el miedo a las inversiones de Madrid, Berlín y Lisboa, si no son rápidas y decididas. Lo saben bien ExxonMobil y otras estadounidenses, que perdieron inversiones durante una década en la que se convirtieron en los niños mimados de los planes energéticos de Obinag. Lo ha vivido en piel propia BG, la última caída en el pozo de la desgracia oficial guineana: el heredero y ¡favorito’ de Obinag, su director de orquesta gasista, Gabriel Obiang Lima, promete no contar para nuevos proyectos con la británica BG Group, hoy por hoy el único comprador directo de su GNL, por los desacuerdos sobre su política comercial. Y Malabo estrecha la pinza sobre Exxon Mobil por la quema de gas.

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