edición: 3001 , Jueves, 2 julio 2020
19/03/2012
OBSERVATORIO DE ECONOMÍA

Estados Unidos a vista de pájaro

PwC
Estados Unidos cerró 2011 con una sucesión de noticias económicas alentadoras. Las cifras oficiales de desempleo continuaron disminuyendo, en especial en la segunda mitad del ejercicio y, a primera vista, el crecimiento seguía sin verse afectado por la crisis de deuda en la Eurozona. Los índices que miden la confianza empresarial y de los consumidores se han recuperado gracias a que han mejorado los datos sobre desempleo, y es0 ha motivado un aumento del consumo, el principal detonante del crecimiento económico en Estados Unidos. Nuestra previsión para este año es que la expansión norteamericana siga cogiendo buen ritmo, aunque se sitúe por debajo de la tasa a largo plazo. Prevemos dos posibles peligros sustanciales que amenazan la recuperación económica: (1) incertidumbre en relación con el desenlace de la crisis en la Eurozona, que podría perjudicar gravemente al sistema financiero global; y (2) la falta de un plan fiscal a medio plazo verosímil, que pone en tela de juicio la sostenibilidad a medio plazo y largo plazo del déficit de Estados Unidos.

Transcurridos cuatro años desde el comienzo de la recesión acaecido en 2008, la economía estadounidense todavía no está fuera de peligro. Los últimos datos confirman que la recuperación económica actual ha sido la más lenta de las últimas décadas. Esto puede atribuirse en parte a índices de desempleo persistentemente elevados y al sobreendeudamiento que disuaden del consumo. Las empresas no se han mostrado dispuestas a incrementar la contratación, a pesar de la mejora registrada en las cifras de rentabilidad, y han optado, en cambio, por aumentar el número de horas trabajadas por sus empleados.

La incapacidad de los encargados de formular las políticas en EE. UU. de llegar a un consenso sobre la mejor forma de resolver la situación de la deuda y el déficit estadounidenses a medio plazo, y el temor a un contagio de la crisis de deuda de la Eurozona también han contribuido a un entorno incierto y han infundido miedo a empresas y consumidores a la hora de gastar.

Sin embargo, los recientes datos económicos muestran ahora que las condiciones del mercado de trabajo mejoraron notablemente hacia el final del pasado ejercicio, en especial las relativas al desempleo. En adelante, prevemos que el crecimiento del sector privado continuará cogiendo velocidad y reanudará su función en el impulso de la economía.
El sector privado será crucial para el crecimiento en 2012

A pesar de la inactividad económica, las empresas estadounidenses han continuado saliendo bien paradas tras la recesión. Los últimos datos indican que los beneficios corporativos han aumentado por duodécimo trimestre consecutivo. Esto contrasta con el sector público que, según las previsiones, registrará un déficit de 1,3 billones de dólares en 2011.

En algunos sectores de la economía se observan brotes verdes, con resultados especialmente positivos en el sector de fabricación. De hecho, desde 2010 las empresas estadounidenses han creado más empleo en el sector de la fabricación que el resto de los países del G7 en conjunto.

Esto puede atribuirse a la disminución significativa del valor del dólar ponderado según el comercio, de entorno a un 12% desde el máximo anotado en 2009, que ha dotado de mayor competitividad a los productos de Estados Unidos. La flexibilidad del mercado de trabajo estadounidense y las elevadas cifras de desempleo también han ejercido una presión a la baja sobre los costes: los datos indican que los costes de fabricación en EE. UU. han permanecido prácticamente constantes durante los trece trimestres transcurridos desde 2008, mientras que en la Unión Europea registraron un aumento del 6%.

Las empresas siguen teniendo confianza en que esta tendencia continuará: una encuesta realizada por el Institute of Supply Management indica que, en términos generales, los responsables de compras en el sector de fabricación prevén una expansión en el futuro . Sin embargo, un desafío fundamental para estas empresas será saber si pueden mantener el crecimiento más adelante, en un entorno en el que el dólar probablemente se revalorice, y si los costes de mano de obra pueden mantenerse a raya a medida que la recuperación cobra fuerza.

Para el conjunto de la economía, también será importante que el optimismo del sector empresarial se traduzca en mayores cifras de contratación. Si la recuperación continúa por la senda de la no contratación, o incluso de una contratación escasa, las tendencias positivas del sector empresarial no impregnarán el resto de la economía.

El mercado de trabajo cerró 2011 con una nota positiva, pero seguirá en estado crítico en 2012

Uno de los datos estadísticos más controlados de 2012 será el desempleo, en parte por sus resonancias políticas en año de elecciones y también por las repercusiones de largo alcance que tiene en el resto de la economía. De forma inusual en Estados Unidos, el índice de paro ha alcanzado una cifra muy elevada: prácticamente el doble de la media previa a la recesión, del 5,5%. Sin embargo, el índice de paro oficial parece seguir una tendencia bajista, situándose en un 8,5% a finales de 2011, el índice más bajo desde febrero de 2009.

Los últimos datos publicados en diciembre mostraron una aceleración significativa del empleo. En términos absolutos, las plantillas no ligadas al sector agrícola han aumentado en 200.000 personas durante el mes de diciembre, lo que supone un total de 1,9 millones de empleos nuevos en 2011. Estas son buenas noticias para la economía. Como muestra el gráfico 4, mejorar el empleo está asociado a una mejora de la confianza y el gasto de los consumidores.

La enorme reserva de trabajadores desempleados ofrecerá, para las empresas y hogares de Estados Unidos, oportunidades y peligros en un futuro inmediato.

La principal ventaja para las empresas es que el incremento en los costes de mano de obra continuará siendo reducido en todos los sectores de la economía estadounidense. Esto contrasta con las demás economías de la OCDE, que han experimentado un aumento de en torno al 3% anual desde 2008. De por sí, esto podría brindar a las empresas estadounidenses una ventaja competitiva notable con respecto a sus principales competidores. Sin embargo, un rasgo preocupante de las tendencias actuales es que la duración media del periodo de desempleo es de 40,8 semanas o casi 9 meses. El coste adicional que supone formar otra vez a los trabajadores podría anular las ventajas derivadas de la erosión de los salarios reales.

Dado que 2012 es año de elecciones y todavía son 6 los millones de trabajos perdidos desde el máximo registrado antes de la recesión, esperamos que los políticos inviertan más recursos en el recorte del índice de desempleo. Se han hecho llamamientos para que el Presidente emita una orden ejecutiva que anule el retraso legislativo, a costa de retrasos en la implantación de la Ley de Empleo Estadounidense.

En términos generales, prevemos que los recursos y la atención que se desviarán hacia el mercado de trabajo, antes y después de las elecciones de noviembre, tendrán un efecto favorable en los consumidores y en el conjunto de la economía, y reducirán de forma constante el índice de desempleo oficial.

Preocupación sobre la deuda en la Eurozona

A medida que se intensifican los problemas de la Eurozona, mayor es la probabilidad de que la economía estadounidense se vea perjudicada . La economía de Estados Unidos puede sentir los efectos de la crisis en la Eurozona a través de tres canales.

El primer canal son los flujos de capitales. El deterioro de las perspectivas económicas y la preocupación de los inversores probablemente se traduzcan en una salida de capitales del continente y en una depreciación del euro. Estados Unidos se beneficiará de ello, por ser considerado un refugio seguro para el capital. Eso contribuirá a mantener bajos los tipos de interés, pero también reforzará el tipo de cambio, con el consiguiente respaldo a la demanda interna en Estados Unidos. En este entorno, es mucho más probable que se cumplan las últimas previsiones de bajos tipos de interés hasta finales de 2014, comunicadas por la Reserva Federal.

El segundo canal por el cual podría verse afectado el país es el comercio. Un dólar más fuerte socavará la competitividad de las empresas estadounidenses en los mercados de exportación. Una demanda debilitada en la Eurozona también dañará las exportaciones, sobre todo las destinadas a ese territorio.

Las empresas que obtienen la mayoría de sus ingresos en el extranjero tendrán que practicar ajustes y buscar oportunidades en otros territorios del mundo, como las economías BRIC o la economía nacional. Sin embargo, EE. UU. está relativamente cubierto en caso de una caída del volumen de comercio con la Eurozona, debido a que las exportaciones a ese territorio representan solo el 3,2% del PIB (véase el gráfico 5, más abajo).

El tercer canal por el cual Estados Unidos podría verse afectado son los mercados financieros. Si la crisis de deuda de la Eurozona se intensificara, el conjunto del sistema financiero global podría verse perjudicado. Esto dañaría el crecimiento económico de Estados Unidos, por un deterioro de las condiciones de crédito que limitaría el acceso al crédito para empresas y consumidores por igual. La experiencia adquirida durante la contracción del crédito de 2008-09 apunta a que las pequeñas y medianas empresas serán particularmente vulnerables.

Las elecciones en EE. UU. hacen poco probable la implantación de un plan fiscal a medio plazo

El empate político y los acalorados debates acerca de la magnitud del déficit estadounidenses continuarán siendo un tema destacado en 2012, y una fuente de incertidumbre.

En noviembre se pudo constatar el fracaso del “supercomité presupuestario” bipartidista a la hora de alcanzar un consenso sobre cómo resolver el déficit. En consecuencia, en 2013 se dará inicio a la aplicación de recortes automáticos. Sin embargo, la petición del presidente Obama al Congreso de elevar el techo de deuda en 1,2 billones de dólares ha añadido un punto más de incertidumbre.

La experiencia del pasado verano fue que las empresas se mostraron reticentes a incrementar la contratación, hasta que se resolviera el debate acerca del techo de la deuda. Estados Unidos empieza a registrar una mejora sostenida en su mercado de trabajo y en la confianza de los consumidores, y este impulso podría verse amenazado con otra debacle en el asunto del techo de la deuda. Sin embargo, no es probable que se repita el nivel de drama alcanzado el pasado mes de julio, ya que la Ley de Control del Presupuesto de 2011 otorga al presidente la facultad de elevar automáticamente el techo de deuda en 1,2 billones de dólares, salvo si dos terceras parte del Congreso voten en contra.

Para superar esta incertidumbre y riña política, los políticos de EE. UU. deberán acordar una senda verosímil de consolidación a medio plazo para el gasto público. No es probable que haya consenso hasta pasadas las elecciones presidenciales de noviembre. Dado que los inversores están más atentos a la crisis en la Eurozona, EE. UU. goza de cierto margen de maniobra; sin embargo, con el tiempo los inversores volverán a centrarse en la estrategia de reducción del déficit.

Perspectivas económicas modestas para 2012

En EE. UU., los indicadores económicos más proyectados hacia el futuro son alentadores. Nuestra previsión es que la economía estadounidense seguirá creciendo durante los próximos dos años, gracias a que el mercado de trabajo estadounidense se halla en pleno repunte y al aumento constante del optimismo entre las empresas y los consumidores.

No obstante, existen riesgos: la posibilidad de que la crisis de la deuda en la Eurozona dañe el sistema financiero global y de una trayectoria fiscal descontrolada en los EE. UU. son dos dificultades que es preciso resolver más pronto que tarde.

El modelo económico estadounidense ha demostrado ser, no obstante, más flexible y elástico de lo que muchos le han reconocido durante el pasado año. Prevemos que las perspectivas de crecimiento económico en EE. UU. serán modestas, del orden del 2% y el 2,3%, respectivamente.

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