edición: 2761 , Martes, 16 julio 2019
30/01/2019

Estados Unidos levanta cargos contra Huawei por robar tecnología y violar el embargo contra Irán

La acusación formal coincide con una semana en la que Washington y Pekín negociarán sus diferencias
Carlos Schwartz
El Gobierno de Estados Unidos ha dado un paso más en su ofensiva contra la empresa de material de telecomunicaciones china Huawei. Las dos acusaciones que Washington hace contra la empresa son el robo de propiedad intelectual y la violación de las sanciones contra Irán, impuestas durante el periodo de experimentación nuclear de Teherán. Estas acusaciones van acompañadas de 23 evidencias criminales. Los fiscales que intervienen en el sumario señalan que la empresa ha desarrollado a lo largo de 10 años un patrón de mentiras ante sus socios comerciales y las autoridades estadounidenses. Esta ofensiva se despliega mientras Washington intenta desarrollar una ofensiva internacional destinada a frenar la difusión del material y la tecnología fabricadas por Huawei, el principal productor mundial de equipos de telecomunicaciones y un factor clave en el futuro despliegue de la tecnología 5G de telefonía móvil. 
El anuncio del fiscal general, Matthew Whitaker, se produjo horas antes de la llegada del equipo negociador chino encabezado por el viceprimer ministro Liu He a Washington para conversaciones sobre las relaciones comerciales entre ambos países. De acuerdo con la magnitud que adquieran los cargos, y la forma en que se desarrollen en el proceso judicial, la ofensiva del Departamento de Justicia puede afectar gravemente las operaciones globales de una de las principales empresas de China, y sin duda la más relevante en el sector de las telecomunicaciones.

También podrían llevar a la cárcel a la directora financiera de la empresa, Meng Wanzhou. Esta es la hija de su fundador, Ren Zhengfei, y se encuentra en libertad bajo fianza en Vancouver haciendo frente a un caso de extradición que Washington ha ratificado esta semana. Whittaker dijo ante una conferencia de prensa refiriéndose a las acusaciones contra Huawei que estas son “acciones muy serias por parte de una empresa que aparentemente usa el espionaje industrial y la violación de sanciones, no solo para mejorar su nivel sino además para competir en la economía mundial. Esto es algo que los Estados Unidos no van a tolerar. Esto se remonta a 10 años atrás y afecta a los cargos en la cúspide de la empresa”. Los fiscales señalan que Zhengfei -el ex ingeniero militar que fundó la empresa en 1987- mintió ante el FBI en 2007 cuando afirmó que Huawei no tenía ninguna operación directa con empresas iraníes.

Huawei dijo en un comunicado que estaba decepcionada por el anuncio de los cargos en su contra, afirmando que había intentado aclarar la situación con el Departamento de Justicia tras la detención de la señora Meng, pero que “la solicitud fue rechazada sin explicación”. “La empresa niega que ella o su subsidiaria o afiliada hayan cometido cualquiera de las violaciones de la ley de Estados Unidos desarrollados en cada uno de los cargos, desconoce cualquier actividad incorrecta por parte de la señora Meng, y cree que en última instancia la justicia estadounidense llegará a la misma conclusión”, afirma el comunicado. El Gobierno chino también rechazó los cargos y afirmó que no era “justo ni ético utilizar el poder del estado para desacreditar y atacar empresas específicas sin ninguna evidencia”, de acuerdo con un portavoz del ministerio de Industria. Éste añadió que las empresas chinas eran alentadas siempre para que en su trabajo en el extranjero “respetaran las reglas internacionales sobre la base del cumplimiento de las leyes locales”.

Para los círculos académicos y tecnológicos chinos las acusaciones de Estados Unidos son reveladoras de que el objetivo que tiene la administración Trump es “golpear el desarrollo tecnológicos de China” y retener su posición dominante en los sectores de la tecnología punta, según afirmaciones hechas a la prensa por el experto en relaciones internacionales de la Universidad Renmin de Pekín, Shi Yinhong.

Whittaker afirmó que las investigaciones sobre Huawei y sus actividades se iniciaron hace muchos años. En la documentación presentada por el fiscal se señala que en 2014 las autoridades de Estados Unidos interrogaron a la directora financiera Meng en el aeropuerto internacional John. F. Kennedy y retuvieron su terminal telefónico con el objetivo de obtener información. Mensajes recuperados de ese terminal forman parte del material utilizado para acusar a la ejecutiva de fraude al haber ocultado a los bancos las relaciones de Huawei con Irán. Meng fue detenida por una serie de acusaciones hechas por el departamento de justicia por si constituyeran un delito que determinara su extradición, pero la solicitud formal de extradición anunciada ahora por la televisión canadiense no se hizo hasta esta semana. 

Uno de los indicios obtenidos por la justicia estadounidense para sus cargos contra la empresa fue obtenido del terminal requisado a Meng. Se trata de un archivo que sugiere la existencia de una relación entre Huawei y Skycom Tech Co. al establecer puntos de encuentro entre ambas empresas. Los fiscales aseveran que Skycom era en realidad una filial de Huawei que operaba en Irán violando las sanciones de Washington, algo que la empresa china niega. Esta es la alegación en la que se basa estados Unidos para afirmar que Huawei hacía negocios con Teherán violando las sanciones y que Meng jugó un papel decisivo para ocultar a los bancos la naturaleza de ese negocio.

Respecto del robo de propiedad intelectual por parte de Huawei, el cargo se basa en parte en un juicio de 2017 entre T-Mobile y Huawei por la obtención por parte de la empresa china de información sensible sobre un software de la operadora denominado Tappy, que emula el uso del teclado por los usuarios. La información se habría utilizado para mejorar su propio emulador llamado “xDeviceRobot”. T-Mobile ganó el juicio y recibió en compensación 4,8 millones de dólares por una apropiación indebida de la tecnología robótica de Tappy y la ruptura de contrato entre las empresas. Respecto de otra acusación sobre robo de secretos comerciales, el jurado dijo que había evidencias pero no adjudicó a T-Mobile daños. Este juicio es la base de la actual acusación por robo de propiedad intelectual del fiscal general de Estados Unidos.

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