Europa se olvida de Grecia y sus reformas
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
13/09/2015
Tolerancia con el inmovilismo

Europa se olvida de Grecia y sus reformas

La tregua de calma y sosiego se rompe para los gobernantes griegos con las elecciones del próximo domingo
Juan José González
Mientras media Europa se centra en la urgencia de la crisis de los refugiados, o incluso los trabajos para conocer qué piensan los administrados europeos sobre el futuro de la Eurozona, la presión sobre las reformas en Grecia parecen haber caído en el olvido. Lo cierto es que la crisis griega ha sido relegada a un segundo o tercer plano de las preocupaciones generales, y ha dejado de ser -por el momento- el principal motivo de desequilibrio e inestabilidad que traía de cabeza a Gobiernos y mercados. El "no hay mal que por bien no venga" puede aplicarse en este caso y situación porque encaja a la perfección. Y todavía en los centros de poder siguen preguntándose cómo es posible que el verano haya conseguido borrar de un plumazo la tan crítica situación de la economía griega y hasta el futuro a corto plazo de la Eurozona. Menor presión que se convierte en dejación de control sobre las reformas en Grecia y su Gobierno, que utiliza la cita electoral como coartada.
Porque es seguro que el "low profile" impuesto a las reformas estructurales y, sobre todo, a su calendario -asunto de tratado confidencial entre la UE y el Estado griego- le haya servido para ganar tiempo y trabajar con menor presión política y mediática. Y tanto una como otra pueden ser ahora mismo el bálsamo que sirva para que las autoridades helenas trabajen y pongan en orden con un sosiego y calma que hace tan sólo un mes y medio les negaban Europa y los mercados financieros. Sin aquella fuerte presión mediática que caracterizó todos los movimientos del Gobierno de Syriza en junio y el referéndum final a principios de julio, el Ejecutivo no podrá demandar ni más tiempo ni más calma ni menos presión para trabajar en el programa de reformas.

La presión del Gobierno de Tsipras se encuentra ahora en su propio Estado y, en concreto, en su propio partido y equipo de gobierno. La situación puede ser tan comprometida como que el Ejecutivo está ahora tan obligado a presentar algún avance en las reformas estructurales comprometidas, como que estas no deben causar demasiados daños a un electorado que en el plazo corto de una semana -el próximo domingo día 20- deberá pronunciarse sobre quién va a dirigir el futuro del país. El Ejecutivo, puede decirse que en apuros, se presenta ese día ante la castigada población griega para solicitar su confianza sobre futuras -pero muy próximas- decisiones que le van a afectar.

Porque si en principio el acuerdo entre el Eurogrupo y el Gobierno griego sobre el tercer tramo del rescate liberaba -por el momento- al Ejecutivo de acelerar de forma inmediata la consolidación fiscal, no sucedía lo mismo con el programa de reformas estructurales, sobre el que debería volcarse con intensidad. Hablar de reformas estructurales significa tomar decisiones duras y comunicarlas a la ciudadanía para su aplicación urgente. Decisiones en materia de pensiones, impuestos, privatización de servicios públicos, etcétera. Todas ellas de doloroso impacto social en un a población castigada y que todavía sigue preguntándose hasta qué punto merece la pena seguir dentro de la disciplina del euro.

En este ambiente y en este escenario es donde se juega la partida del día 20. La cita prácticamente se convierte en un referéndum que otorgará la legitimidad a los gobernantes que, según las propuestas, recojan en su ideario cumplir con los compromisos acordados con el Eurogrupo, o bien, todo lo contrario, abandonar el euro y continuar rompiendo lazos económicos y políticos. Es probable que en este segundo supuesto, el asunto de Grecia terminaría por convertirse en urgente, haciendo que otro como el de los refugiados, pasara a la sombra.

Entretanto pasan los meses, y la crisis de los refugiados continúa centrando el interés de los medios de comunicación y la preocupación de los gobiernos implicados -los de casi toda Europa- la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional -en la parte que le corresponda- deberían ejercer un mayor control sobre los plazos y reformas comprometidos, y ser comunicados a los acreedores y a la opinión pública. Porque algunas informaciones al respecto estarían indicando que las autoridades helenas se están tomando el calendario de reformas con excesiva placidez, cercana a la impasibilidad.

Tan importante es haber alcanzado un acuerdo para ayudar a un socio europeo en tan complicada coyuntura, como relevante y obligado conocer y tener la certeza de que la otra parte, Grecia -el Gobierno griego- cumple sus compromisos con lealtad y seriedad. Aunque esto último dependa de unas elecciones como las del próximo domingo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...