edición: 2511 , Martes, 17 julio 2018
14/07/2015
Reacciones al fin de la negociación

Los internautas hablan de una Europa dividida y frágil a pesar del acuerdo entre Grecia y Eurozona

Los medios de comunicación analizan las diferencias que separan a los distintos Estados miembros y acusan la debilidad del pacto
ICNr
Fin del ‘culebrón’ griego. Las negociaciones entre el Gobierno heleno y el Eurogrupo han tocado a su fin, y la prensa recogió ayer a toda página los pormenores del acuerdo que tanto ha costado alcanzar. Es el fin de meses de tensas negociaciones con la amenaza latente de una salida de Grecia de la zona euro que hasta ayer no se descartaba. El referéndum de hace pocos días en el que el pueblo griego dio su ‘no’ a las medidas de Europa y, en definitiva, al propio concepto de Europa, fue uno de los grandes exponentes del conflicto. La opinión pública, por su parte, respira tranquila tras meses de tensión, aunque lamenta la demora y las tácticas griegas que han llevado el problema más lejos de lo que nunca debió haber llegado.
La amenaza de expulsión del euro ha sido, finalmente, el detonante del acuerdo. El análisis de los medios concluyó ayer que el miedo griego a dejar la Eurozona resultó finalmente más fuerte que el miedo alemán a forzar la salida. Sin embargo, el acuerdo alcanzado se describe como frágil e incierto, y de un enorme coste político y económico para ambas artes. Así, se salva el principal escollo, pero la imagen de Europa ha sufrido sin duda uno de sus grandes varapalos desde que se forjó el proyecto comunitario. Eso sí, nada mejor que salvar la situación evitando una escisión que, sin duda, hubiera supuesto un lastre mucho mayor.

El momento decisivo llegó en el tenso Eurogrupo del sábado, cuando el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, puso sobre la mesa algo que hasta ahora había sido tabú: una salida de Grecia del euro aunque fuera 'solo' durante un periodo de cinco años.

De este modo, Alemania aceptaba el órdago implícito de Alexis Tsipras, primer ministro heleno, y colaba el Grexit en las negociaciones. Según describió estos días el Financial Times, la atmósfera de la reunión llegó a ser "extremadamente dura, violenta", hasta el punto de tener que suspenderse cuando el propio Schäuble "se lanzó a la yugular" de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), quien también participó en la reunión, durante un "tenso cara a cara". "No soy idiota", espetó el alemán al italiano, momento en que el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, dedició dar por concluida la sesión.

La bronca entre Schäuble y Draghi escenifica además la ruptura de la troika, con posiciones evidentemente enfrentadas entre todas las instituciones. Alemania y su eje ya se había enfrentado con el FMI (y de paso EEUU) y con la propia Comisión Europea, y ahora, sin embargo, deberán cooperar en la difícil supervisión del programa griego.

Por otro lado, los medios analizaron cómo la división también parece más que evidente entre los países miembros. A pesar de los esfuerzos de la canciller alemana, Angela Merkel, y del presidente francés, François Hollande, ya no se ocultan las diferentes visiones sobre Grecia. Desde el país galo se ha filtrado que "la mala fe ha llegado ahora desde los acreedores", una postura que parece compartir Italia, el otro gran defensor de Grecia ante una pléyade de países exigiendo cada vez más mano dura con Tsipras.

Además, la postura de la línea dura no se limita a Alemania. Merkel y Schäuble cuentan con el apoyo de Holanda, Finlandia, España y Portugal, así como de miembros más pequeños como los países bálticos, Eslovenia o Eslovaquia. Muchos de ellos por razones de política interna (gobiernos sostenidos con aliados de extrema derecha o euroescépticos) y otros porque apuntan que solo el hecho de negociar un tercer rescate ya es demasiado.

Así, aunque en la práctica se hable de una clara victoria de Alemania, la realidad es que en el camino se ha mostrado la “debilidad de la Eurozona, pendiente de un acuerdo frágil que todavía tiene que pasar muchos obstáculos para convertirse en realidad, tanto en Grecia como en el resto de Europa, donde cada vez hay más voces que abogan directamente por la expulsión”, tal y como recogió la prensa.

LA MALA POSTURA DE GRECIA

La debilidad de Europa es algo de lo que los internautas están más que convencidos, acrecentada por la postura de Grecia, que sigue tachándose de egoísta: “Total, que Tsipras ha llevado la prima de riesgo de Grecia a tope, ha arruinado a las generaciones presentes y a varias de las venideras, y todo para acabar cediendo”, resumió un lector. ¿Cuánto apuestan a que antes de que nos demos cuenta Tsipras a convocado elecciones generales, dilatando con ello el problema?”, auguró otro.

De hecho, se comentó cómo “antes del referéndum las propuestas europeas eran menos duras que las que, finalmente, se han aceptado”. “¿Quién es el culpable? Alemania no, Tsipras y su Gobierno populista ha jugado con fuego y se ha quemado, dejando a su pueblo en pésimas condiciones”, sentenció un lector. Así, se comentó que “Alemania solo ha hecho lo que debe: asegurarse que el dinero no cae en saco roto y que no volverá a plantearse un cuarto rescate”. La posición de España también salió a relucir: “Nuestro país deberá aportar otros 10.000 millones adicionales a los 26.000 ya prestados, ¿cómo no tomar todas las medidas posibles para asegurar que no es un dinero tirado?”, aseguró un lector.

Los detractores de la postura de los ciudadanos griegos y del no a Europa, por su parte, aseguraron que los términos del acuerdo alcanzado recientemente deben servir como ejemplo de que el “sí se puede” tiene realmente “las patas muy cortas”. “Se podrá, hasta que te topas con el IV Reich de cara, y entonces ya no se puede. A ver cuántos votos acumula ahora Tsipras. La realidad es que, para ser “libre” en Europa, “sólo existe una solución: la disolución inmediata de la UE y del euro, o tragar la dictadura alemana in saecula saeculorum”.

De vuelta al problema de la fractura de Europa, los internautas aseguraron que “esto no es un punto y final, sino un punto y aparte”. “Si los modos y maneras han sido tan feos, se nos avecina un horizonte muy peligroso. Si ya había partidos que literalmente recogían en sus programas electorales sacar a su país del euro, y si me apuras de la UE, después de este fin de semana la cosa se va a poner peor”, aseguró un lector. “Hemos avanzado un estadio en el conocimiento de qué significa estar dentro de la eurozona y de la UE; pues bien, con la lección aprendida, yo mismo no descarto que en la siguiente elección vote a quien diga que mejor fuera que dentro. Como unos cuantos se sumen a esto, la UE se va al garete en cero coma”, aseguró otro internauta.

En cuanto a la situación de los ciudadanos griegos, los internautas reconocieron que Grecia “necesita reformas, y muchas, pero necesita también mano tendida”. “Lo de hoy ha sonado a puño de hierro en malla de acero, nada de guante de seda. Más nos vale arreglar este tinglado, porque a parte del conflicto íntergeneracional, volvemos a las batallas entre países”, auguró un lector. Para muchos lectores, la gestión del partido que dirige Tsipras no ha sido la óptima, ni muchísimo menos, sobre todo viendo el resultado final: “No se puede ir de chulo por la vida. La lástima es cómo en tan pocos meses este tipo ha conseguido la mayor prima de riesgo de la historia, el mayor índice de paro, la mayor de las mayores desconfianza de los mercados, la peor herencia para hijos y nietos.. Y todo porque no quería pagar”.

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