edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
10/07/2010
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Europa emergente: recuperación clara, a pesar de la marejada financiera

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'

Europa emergente consolida el escenario de recuperación que se viene manejando desde hace unos meses. Con los datos del primer tramo de 2010 ya publicados, se constata que el ritmo de actividad se ha acelerado. Así, los resultados en términos de crecimiento del PIB en el primer trimestre fueron positivos y, en general, mejores de lo previsto. Entre los países para los cuales se dispone de datos, cabe destacar el fuerte avance intertrimestral de Hungría y Eslovaquia. Incluso en los países en los que todavía retrocedió el PIB, como Rumania o Lituania, la cifra revistió menor intensidad de lo esperado. La trayectoria de los índices de sentimiento económico disponibles del segundo trimestre apunta a que el repunte de la actividad se prolongó en abril.

¿Qué patrón de crecimiento están exhibiendo las economías de Europa emergente? A falta de disponer del desglose por componentes que proporciona la contabilidad nacional, la evolución de indicadores señala que la demanda interna sigue faltada de impulso en la mayoría de estos países y que el grueso de la recuperación viene de la mano del sector exterior. La situación reviste especial intensidad en Rumania, una economía que, como consecuencia del fuerte ajuste de las cuentas públicas, está registrando un retroceso de la demanda interna entre los peores de la región. Según estimaciones que maneja el Institute of International Finance, su demanda interna habrá caído, en tasa interanual, del orden del 4% en el primer trimestre.

Junto a la propia debilidad contemporánea de la actividad rumana, el nuevo paquete de medidas de austeridad, anunciado recientemente por el Gobierno y que tiene como medidas centrales el recorte de los salarios de los funcionarios y de las pensiones, conllevará probablemente un crecimiento menor de lo esperado.

En el lado opuesto del abanico se encuentra Polonia. Todo apunta a que, prolongando la tendencia de 2009, el consumo privado del país con elevada probabilidad se habrá mantenido en expansión en el primer trimestre. En este caso el Institute of International Finance estima que la demanda interna en su conjunto podría haber alcanzado una cifra de avance interanual de un 4% aproximadamente, por encima de las modestas cifras de crecimiento que la institución espera para la República Checa y Hungría.

En este contexto, el principal motor de la actividad en la región viene, como decíamos anteriormente, del sector exterior. Aquí presenciamos una doble coyuntura favorable que incide en las balanzas comerciales de los países de la región. En primer lugar, la mejoría de los mercados de exportación de referencia (en particular, la zona del euro) está contribuyendo a una notable recuperación del pulso exportador. Adicionalmente, el débil tirón de la demanda interna está contribuyendo a que las importaciones crezcan a un ritmo menor que el de las ventas al exterior. Los casos de Hungría y la República Checa son paradigmáticos de esta situación.

Todo parece circular, por tanto, por los derroteros previstos: en 2010 la mayor parte de las economías deberían dejar atrás la fuerte recesión de 2009, prolongándose a 2011 dicha expansión. Y, sin embargo, la preocupación sobre la región se ha acrecentado durante las últimas semanas. El motivo, totalmente externo a la dinámica interna de la zona, es el riesgo de un hipotético contagio de la crisis de la deuda soberana griega. ¿Se trata de un factor que deba alterar las previsiones de actividad a la baja?

La respuesta es, por ahora, negativa debido a tres aspectos distintos. En primer lugar, por las lecciones que se pueden extraer del episodio de tensiones de mayo en sí mismo. Así, de entrada, conviene destacar que el grado de traslación de dichas tensiones financieras fue claramente contenido, lejos del empeoramiento que exhibieron Grecia y otras economías. Además, los niveles actuales de los indicadores de riesgo-país son en todas las economías de la zona inferiores a los existentes en enero pasado.

Un segundo factor de tranquilidad es que la situación de las finanzas públicas en Europa emergente es notablemente saneada, mejor que la de muchos de los miembros de la eurozona. Los volúmenes de deuda a ser emitidos en 2010 son relativamente reducidos incluso en países como Polonia y Hungría, con una situación presupuestaria un tanto más expuesta. Se está, en definitiva, lejos de escenarios de ajustes presupuestarios no deseados más habituales en otras latitudes.

Las tensiones financieras se han saldado con un grado de contagio reducido, que no altera las positivas perspectivas de la región.   Finalmente, y en una perspectiva más amplia, cabe recordar que las economías de referencia para Europa emergente en términos de exposición financiera y de comercio internacional –en particular, Alemania– no han visto empeoradas sus previsiones de recuperación. En definitiva, cabe concluir que el episodio de contagio fue contenido, que las bases fiscales son razonables y que el entorno económico relevante se mantiene bajo las coordenadas de expansión esbozadas meses atrás. Tres motivos para, sin dejar de escudriñar la evolución financiera de la Unión con suma atención, mantener una apuesta de crecimiento al alza en Europa emergente para los dos próximos ejercicios.

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