edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
08/01/2009
Rusia necesita urgentemente aumentar los ingresos por gas

Europa paga ahora el entreguismo de París, Berlín y Roma a Moscú

Gazprom se pone a Europa por montera porque Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña siguen negociando un acuerdo de asociación con Moscú a pesar de los cortes de suministro
Putin y Berlusconi
Javier Aldecoa

Prometió mirar desde el burladero la guerra del gas, pero Rusia le ha recordado a la UE el tamaño de su neutralidad por el camino de la asfixia. Y Gazprom aprovecha que su venganza pasa por Ucrania para refrescarle a la UE la vulnerabilidad de sus murallas. El gigante ruso ha ahogado a E.ON, RWE, GDF-Suez y Eni con la misma alfombra roja con la que ellas le adornaron sus atajos comerciales y accionariales al corazón de Europa. París, Roma y Berlín no han querido manchar el cordón umbilical al 47% de su gas: disfrazan de espanto los puentes a Moscú, pero los han tendido. Pero ni la ‘cláusula Gazprom’ -aprobada a pesar del desencuentro entre los Veintisiete- ni la mano tendida de Merkel, Sarkozy y Berlusconi y los acuerdos recién firmados dan para mucho más que la servidumbre. GDF-Suez, E.ON y ENI siguen dispuestos a ser sus introductores de embajadores. Y los atajos centroeuropeos, magrebíes y asiáticos le han demostrado a Moscú que todos los caminos rusos del gas conducen a Europa. Poco para Médvedev, que no se resiste a pasar nuevas facturas conjuntas a los Veintisiete y a engrasar a golpe de miedo la pinza de precios sobre Europa que necesita con urgencia.

Durao Barroso amenaza a Rusia y Ucrania con calificarlos de "socios no fiables". Eso es todo. Bruselas sólo ha conseguido enviar a ambos países observadores que controlen el suministro de gas natural hacia el territorio comunitario por parte de Naftogaz y Gazprom. Sus armas son comerciales: Gazprom necesita a sus clientes tanto como los Veintisiete a su gas. Bruselas ha buscado un atajo sahariano-nigeriano y promete acciones conjuntas ante la dependencia del gas ruso. Pero ni en París, ni en Berlín, ni en Roma, ni siquiera en Londres quieren afearle la foto a la gasista rusa y menos aún poner en cuestión -o meter al congelador- las negociaciones para un nuevo acuerdo de asociación con Moscú, que retomaron los Veintisiete justo después del ataque ruso a Georgia. Ni siquiera aunque 16 países europeos -11 de ellos de la UE- se hayan visto afectados en plena ola de frío. Y auque no sean sólo Bulgaria- que depende en un 90% de la energía rusa-, Rumania y Eslovaquia los que están en estado de excepción energética.

Gazprom ha presionado con la pinza ucraniana en las espaldas de sus aliados: la austriaca OVM -el mayor suministrador de Europa Central- sólo recibe el 10% del gas ruso previsto. Y Moscú ha respondido a las pretensiones de GDF-Suez de bajar los precios a los consumidores galos en abril con el recorte del 70% del gas a Francia. Ni la firma de acuerdos que van hasta el 2036 y el 2046 con el consorcio  E-ON y con la filial Wintershall de BASF han impedido que Gazprom baile la danza de guerra con Ucrania asfixiando a Alemania. Tampoco la alianza con ENI ha vacunado al mercado italiano, a pesar de que la compañía alpina se ha convertido en el zapador del Gasoducto del Sur para Gazprom, que llevará a Italia el gas de Siberia Occidental que transita ahora por Ucrania. Rusia restablecerá el flujo de gas a Europa en cuanto los observadores europeos se hayan desplegado en la frontera ruso-ucraniana para verificar su tránsito. Pero no es -no sólo- el suministro, sino las tarifas y las vías de distribución lo que está en cuestión. El presidente de Gazprom ha comenzado una gira por la UE para cosechar los resultados de su campaña de miedo, en precios, acuerdos y promesas de consumo. Las puertas para renegociar estarán más abiertas gracias al duelo entre Naftogaz y Gazprom. Más gas y más caro para compensar la anemia bursátil  del coloso ruso. Y, gracias al ‘bálsamo’ de las amenazas,  E.ON, RWE, GDF y Eni, dispuestas para darle cuerda de nuevo a su sintonía con Moscú.

ALFOMBRAS ROJAS A MOSCÚ

El Kremlin juró hacer de Gazprom su embajadora energética y expandir su telaraña por las grietas europeas. Tiene reservas, ambiciones y el 70% del gas mundial y un tercio del que consume Europa a la mano gracias a una OPEP del gas con piel de alianza, llamada a hacerle valer la energía a sus compradores. Mejor garantizar el gas -aunque más caro- que seguir la senda ucraniana. Con esa consigna y el chovinismo en ristre, por mucho que París, Roma y Berlín pongan el grito en el cielo y el miedo en las restricciones de Gazprom, sus alfombras rojas y el beneplácito de Eni, Enel, E.On, Total y GDF han seguido abriéndole las grietas de la UE para Gazprom, las mismas que Moscú conoce y horada a ojos cerrados una y otra vez. Con Gerhard Schroeder y Silvio Berlusconi convertidos en los  “Rasputines” del gas  de Vladimir Putin y Dimitri Médvedev, cualquier grieta es trinchera para una compañía llamada a suministrar a Europa hasta 30.000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural nigeriano a través de Níger y Argelia a partir de 2015.

 Gracias al canje de acciones recién sellado con la alemana E.ON atesora ya en sus manos la participación del 49% que E.ON Ruhrgas -su principal accionista extranjero- tiene en la compañía rusa ZAO Georoosgaz. Acaba de anunciar la formación de una empresa conjunta con las italianas A2A e Iride para el suministro del gas natural a Italia entre 2009 y 2022. Si Total tiene en cuenta nuevos proyectos será con Gazprom, con la que ya comparte trabajo en el campo de Shtokman, en el Ártico. Enel produce ya el 5% de toda la electricidad que se genera en Rusia y está decidida a que lo que ha unido Serve  no lo separe nadie. Su compromiso con el Gobierno de Vladimir Putin es realizar inversiones a largo plazo de 8.000 millones. Barra libre de gas desde 2010 a cambio de la llave al atajo europeo sobre la Vieja Europa. No sólo con una participación en una de sus centrales en Italia -probablemente la del Adriático- sino por una mayor cuota del pastel accionarial -del 20 al 40%- en Seve Energía, a favor de la rusa.  Conti le despeja las puertas. Hasta la cocina de la italianidad. Que no es poco, a la vista de las turbulencias en el proyecto para la construcción del gasoducto que unirá Rusia con Alemania a través del mar Báltico tras la crisis por el conflicto de Georgia y las pataletas de Polonia y compañía, que se niegan en rotundo a recibir el gas de Putin y a ser la correa de transmisión de sus condiciones.

Francia hace ojos ciegos a las arremetidas diplomáticas de Sarkozy. Gazprom se ha cobrado los favores futuros en las carnes de Alstom -que ha firmado el acuerdo más jugoso con Transmashholding- de Total -con la explotación conjunta de Stockman- y EDF, que estrecha lazos con Inter Rao. Y Gazprom ha afinado sus encantos incluso con los tories británicos. No es casualidad que David Cameron y su secretario financiero, Alan Duncan, hayan visitado varias veces en los últimos meses los predios del gigante energético ruso.

SIN ALTERNATIVAS

La UE no ha hecho más que enseñar sus grietas. Ni los esfuerzos por marcar las distancias y las promesas de no entrometerse en un conflicto comercial, ni las lagunas de la cláusula Gazprom engañan a Moscú. La UE se ha conformado hasta ahora con pelearle a Moscú el atajo nigeriano con el proyecto de un gasoducto transahariano hasta Europa y con tratar de arañarle concesiones a Gazprom y Lukoil en sus propios predios. El conflicto de Georgia ya dejó claro que lo de los atajos para esquivar el gas ruso no será para hoy. StatoilHydro es la primera en reconocer que Noruega, segundo exportador de gas a la Unión Europea (UE), carece de capacidad para aumentar su producción y compensar los zarpazos de Gazprom. Tampoco para ir mucho a medio plazo más lejos del 17% del gas de la UE (un 30% en Alemania, Francia y Gran Bretaña): tanto la larga duración de los contratos de suministro como las limitaciones de la capacidad impiden un incremento sustancial de la producción. Propuestas como la del puerto belga de Zeebruges, que asegura ser capaz de aprovisonar Bélgica y Europa Occidental con Gas Natural Licuado (GNL) son aún un espejismo. Lo sabe RWE, que ha tenido que recurrir a Noruega para hacer frente a una caída del 5% de su suministro. Y París: no es casualidad que un Sarkozy recién  defenestrado del trono europeo se apreste a ser embajador de buena voluntad con Moscú y Alexei Miller. Todo con tal de que sus promesas en las narices de GDF-Suez no se cumplan. Al menos no tan pronto.

Sólo el gasoducto Nord Stream se le puede complicar a Gazprom. Todos los países de Europa centromeridional han firmado acuerdos bilaterales con Rusia sobre suministro energético. Gazprom tiene en sus manos la principal arteria gasista de Europa, los 1.200 km del Nord Stream, la llave de su tranquilidad en cinco países y el 51% del accionariado de una tubería llamada llamado a cubrir hacia 2015 hasta el 25% de las necesidades de la Unión en las importaciones adicionales del gas natural, por mucho que el Parlamento Europeo y los países bálticos se opongan a su avance.

Y, si nadie lo impide, Moscú también ejerce la pinza con la que cortar el bypass de Nabucco, un proyecto de 8.000 millones auspiciado por Bruselas y Washington, que no necesitaba ya de la crisis georgiana para poner a dudar a sus inversores, a la vista de su origen azerbayano y de los riesgos de su paso por las fronteras turco-georgiana o iraní hasta Austria. Nabucco está diseñado para reducir, bajo el paraguas estadounidense, la dependencia europea de Rusia pasando por Azerbaiyán, Georgia, Turquía, Bulgaria, Rumania, Hungría y Austria. Pero no comenzará su despegue hasta 2013. Y con el 70% del gas mundial en la mano, la ‘troika’ del gas le garantiza aún más la llave para cortarle el oxígeno -o al menos ponérselo caro- al Gasoducto Nabucco. Gazprom negocia además aliarse con la argelina para construir a cuatro manos el gasoducto transahariano que conectará Nigeria con el Mediterráneo, llamado a transportar 25.000 millones de metros cúbicos desde 2015, en concreto para repotenciar el acuerdo que Sonatrach firmó en 2002 con la nigeriana NNPC, para construir la mayor parte de los 4.200 kilómetros, que transcurren por el país centroafricano.

EL PRECIO DEL ENTREGUISMO

Cártel y presiones. Moscú estrecha la llave en su mano. Gazprom hace valer sus galones de mayor productor mundial de gas con Europa: provee el 26% del gas que consume el continente y tiene en sus manos la llave energética de 22 países, entre ellos Alemania, Italia, Francia y Turquía. Pero las entregas del gas ruso al mercado alemán disminuyeron en un 30% en  2007, así como el volumen de suministros a otros usuarios europeos: Hungría (44%), Bélgica (37,5%), Francia (20,69%), Italia (16,56%) y Austria (15,07%). Sólo el aumento de precios ha permitido un incremento del 31% de su beneficio en 2008. A la vista de esa evidencia, Moscú se lo juega todo a la carta de más gas y más caro: prevé que sus exportaciones a Europa aumenten un 37,8% hasta el 2015 y asciendan a 165.000 millones de metros cúbicos de gas en el 2009, frente a los 161.000 millones de metros cúbicos de este año.

Ni Miller -el presidente de la compañía- ni Medvedev y Putin esconden sus intenciones para la Vieja Europa. Para empezar, promete triplicar su distribución en suelo galo para hacerla pasar de 1,5 a 3 millones de metros cúbicos en cinco años. Angela Merkel ya conoce el precio de esa ‘seguridad’. Alemania -con un volumen de intercambio anual de 50.000 millones de euros con Moscú-, le ha reabierto las puertas a la gasista rusa con la oposición franco-germana a la segregación de las energéticas y le tiende la alfombra roja a la arteria de su penetración en la Vieja Europa. Moscú, con la ampliación de su alianza con E.ON, avanza en el proyecto de gaseoducto submarino báltico, a pesar de las críticas de Polonia y Suecia. Pagan ya las facturas, desde hace meses,  los consumidores y las empresas teutonas: tras la última subida de un 25% en 2008, el precio del gas -dependiente de la armada energética rusa-  podría subir este año un 40%, y un 75% en 2009 según los cálculos de la Cancillería. Y BP, si se consuma la entrada de Gazprom en el 50% del capital de KPN, pagará su alianza con el incómodo compañero de viaje.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...