edición: 2110 , Lunes, 5 diciembre 2016
02/09/2008

Europa se examinará en la Cumbre de Niza

La debilidad alemana puede jugar a favor de una baja de tipos
Juan José González

Los países de la Eurozona tienen que presentarse a mediados de septiembre a un duro y comprometido examen: la cumbre de Niza, convocada por la presidencia francesa para esas fechas, entre el 15 y el 20 del presente mes. La ansiada cita, por muchas razones, ya contará con un anuncio previo: los tipos de interés seguirán en el mismo nivel que en los últimos meses, en aplicación de la política de mano dura contra la inflación que mantiene el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, cuyo objetivo de precios sigue estando en el 2%, muy lejos aún del actual 4% de inflación armonizada de julio. Este anuncio se producirá, seguramente, en la reunión que los responsables europeos de la política monetaria mantendrán este jueves.

En esta ocasión hay dos razones, contrapuestas, que deben estar jugando su papel en el proceso de razonamiento de Trichet. De un lado, la situación de Alemania, que por esta vez puede jugar a favor, es decir, la debilidad de su economía aleja (más que acerca) la posibilidad de que el BCE suba los tipos de interés, incluso, opinan, que hasta podría jugar en la dirección contraria, una bajada (para nuestro déficit y restricción de crédito nos vendría al pelo). Curiosamente, el resto de los europeos podemos llegar a “alegrarnos” de que Alemania ya no sea “locomotora”.

Por otro lado, la otra razón, tiene que ver con el sentimiento de los mercados. Sumidos como están en el pesimismo de las cifras y de la realidad que llega diariamente, ese ente abstracto e inconcreto al que llamamos mercado, necesita más que nunca signos positivos, necesita “optimismo responsable”.  Por ello, los tipos de interés pueden ser llamados al auxilio de la economía en un momento clave, en el que numerosos expertos señalan que las caídas en algunos mercados ya han tocado fondo.

La situación a día de hoy, teniendo en cuenta las declaraciones de responsables políticos, empresariales y alguna autoridad monetaria, es sospechosamente ambigua. Nos movemos, en este sentido, en una fútil dialéctica terminológica, similar a la que manejaba el Gobierno español meses atrás (nadie pronunciaba el término crisis), y que consiste en adjetivar al estado de las economías de los países de Europa según quién, dónde y cómo.

En este sentido, las palabras de Joaquín Almunia en la Comisión Europea en una reciente comparecencia, apuntaban el “limitado impacto” de la crisis en la Eurozona, en la que otros institutos financieros alemanes pronostican que se producirá una “fuerte desaceleración”, excepto para aquellos países que han sufrido la crisis inmobiliaria, es decir, España y Reino Unido. Para estos el adjetivo utilizado es “recesión”.

Contrastan con esta ácida opinión, las palabras del presidente José Luís Rodríguez Zapatero cuando al término del Consejo de Ministros en agosto sacaba pecho para decirnos que “hemos resistido mejor que la zona euro”. Estas mismas palabras nos traen a la memoria unas declaraciones de hace exactamente un año. Era Pedro Solbes, vicepresidente del Gobierno y ministro de economía, que afirmaba que la crisis de las subprime norteamericanas tendría un impacto limitado en nuestra economía, ¿recuerdan aquello de la desaceleración moderada?

También recientemente, un empresario, financiero, analista y experto con los pies en la realidad como Roland Berger, presidente de la empresa del mismo nombre, afirmaba convencido y sincero que España, Italia, Grecia e Irlanda lo iban a pasar verdaderamente mal en esta coyuntura económica, e incluso, que les iba a costar más trabajo que a otros países.

Pues bien, Berger señalaba que “en España la fiesta económica ya había durado demasiado” y remataba demandando que “había llegado la hora de tomar medidas”, uniéndose así al numeroso grupo de seguidores liberales, partidarios de grandes reformas que den mayor flexibilidad a la economía española, que equivale a decir que España tiene graves problemas estructurales, lo cual es obvio. Y si la productividad se mantiene en el nivel actual, la economía española “no será muy dinámica y la recesión será más profunda que en el resto de Europa”, apunta Guillermo Calvo, de la Universidad de Columbia.

Finalmente, cuesta trabajo hacer un análisis tan parcial y subjetivo como el que realiza Financial Times en su artículo de ayer lunes sobre varias economías europeas, entre ellas la española, para decir que los “cerdos realmente volaban” por la geografía ibérica hace ocho años, cuando entramos en la Eurozona. La misma lateralidad que les hace conducir por la izquierda les debe haber jugado una mala pasada con la imaginación (o tal vez la vista) para ver cerdos volar. Lo cierto es que Reino Unido cuando tiene problemas recurre a su insularidad y cuando le conviene tiende puentes en el continente, una política de doble cara a la que ya nos tiene acostumbrados.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2016 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...