edición: 2844 , Martes, 12 noviembre 2019
25/01/2016

Europa y Estados Unidos intentan cerrar la brecha continental en compensación de derivados

Las divergencias en las normas pueden encarecer la operativa a los partícipes europeos en América
Carlos Schwartz
De acuerdo con fuentes del mercado, la Unión Europea (UE) ha accedido a efectuar algunas modificaciones en las normas de compensación y liquidación de derivados en las entidades centrales de contrapartida
(ECC) que tienen por objetivo homologar las operaciones entre Europa y Estados Unidos para evitar que la divergencia de las regulaciones creen una brecha entre ambos mercados que fragmentaría de forma persistente un mercado de 700 billones de dólares de nominal. La UE tiene previsto que en 2016 adquiera plena vigencia la obligatoriedad de compensar y liquidar los contratos de las operaciones bilateral de derivados, los denominados Over The Counter (OTC), en ECC que se interponen entre las partes del contrato dando la garantía del buen fin de la operación. Esto supone que la entidad de contrapartida asume un riesgo contra el cual se dota de un capital y de las garantías aportadas por los partícipes en cada entidad central.
El proceso ha sido largo y tortuoso. Hace ya un año que los reguladores de las UE y la CFTC estadounidense acordaron el doble registro de las ECC en el país de origen y en el mercado diferenciado en el que operen, es decir en Estados Unidos. Por contrapartida la CFTC modificaría algunas de sus reglas para que Europa las pueda homologar.

El problema de fondo es que si los bancos europeos actúan en mercados no homologados, es decir toman posiciones en derivados a través de entidades de contrapartida en Estados Unidos, se verían obligados a provisionar los riesgos inherentes a esas operaciones de acuerdo a las normas bancarias de la UE. Esta situación implicaría el abandono de esos mercados y la ruptura de los flujos financieros en lo sectores afectados provocando la fragmentación de la que se quejan las entidades financieras que operan a ambos lados del Atlántico. Por añadidura esta situación implicaría que el negocio de las ECC, como la del Chicago Mercantile Exchange de un lado y la de London Clearing House del otro perdieran volumen y vieran afectados sus resultados. Una posibilidad que amenaza en realidad a los grandes centros financieros de Europa, como Londres. Pese a que de uno y otro lado se ha sostenido desde finales de 2014 que el acuerdo era un hecho, el documento final sigue sin firmar.

La CFTC afirmó a finales de 2015 que el proceso quedaría cerrado a final de este año. Sin embargo las autoridades de la UE quieren que el asunto quede zanjado como tarde en abril porque la obligación de pasar los contratos de derivados a través de las ECC entra en vigor a finales de ese mes. Para evitar que la fragmentación se materialice la UE quiere que el acuerdo se cierre en abril.

Las cuestiones centrales que separan a los reguladores de Europa y Estados Unidos son concretas. Una de ellas es la magnitud de las garantías que los operadores deben consignar en la ECC. En Estados Unidos el orden de magnitud es inferior para un mismo contrato de derivado que en Europa. Esto hace que a los bancos europeos les interese operar en Estados Unidos pero no puedan hacerlo porque están penalizados por la falta de homologación. Por el contrario a los bancos estadounidenses les resulta caro operar en Europa.

El “punto de encuentro” acordado sería una reducción en Europa de la cuantía de las garantías. Estados Unidos por su parte aumentaría las garantías aportadas por los partícipes de las ECC. Más en detalle este acuerdo implicaría una revisión de los márgenes iniciales, de la cantidad de recursos necesarios para cubrir un quebranto en el caso de las ECC más grandes en cada mercado, y del colchón anticíclico para los márgenes en las ECC europeas entre otros. Una de las soluciones que se podría poner en práctica del lado estadounidense es que las ECC modifiquen sus reglas internas para que la CFTC no deba modificar las normas nacionales. Para que esta solución encaje en un acuerdo Estados Unidos debería garantizar a la UE la posibilidad de hacer un control eficaz de las normas de las ECC estadounidenses.

Las partes admiten haber concretado un marco global pero no los detalles operativos para el mismo lo cual quiere decir que hay todavía obstáculos en el camino que limar y las negociaciones pueden desbordar las previsiones de la UE que quiere que el acuerdo esté en marcha al comienzo del segundo trimestre de este año. Mientras los analistas del sector resaltan que Estados Unidos y Japón ya tienen en funcionamiento esta red de seguridad desde hace al menos dos años.

Tras la decisión del G20 de forzar a que una parte significativa de los derivados a nivel mundial se haga a través de las entidades de compensación y liquidación para evitar una mayor inestabilidad de los mercados en periodos de crisis y mantener ese riesgo bajo control ambos países lograron poner en marcha una legislación acorde con la exigencia. La Unión Europea tiene previsto ponerla en marcha en abril de este año con un retraso considerable respecto de los otros dos mercados.

El gran problema es que Estados Unidos y Europa representan el 90% del mercado global de derivados, por lo tanto la exposición internacional al riesgo está en estos momentos del lado europeo. La UE tenía previsto establecer la regulación pertinente en 2012, con lo cual lleva más de tres años de retraso respecto del objetivo inicial lo cual choca contra la celeridad mostrada por Japón y Estados Unidos que ya pusieron en marcha sus propias soluciones a este riesgo. El comisario para Estabilidad Financiera, Servicios Financieros y Mercados, el británico Jonathan Hill, anunció en agosto del año pasado que la regulación entraría en vigor en abril de este año. Esto obliga a las partes a entenderse a la brevedad posible, el problema es que Estados Unidos que admite haber alcanzado un acuerdo con Europa no parece tener prisa y sigue hablando de finales de 2016.

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