edición: 3004 , Martes, 7 julio 2020
27/05/2020

Europa adelantó a China el año pasado en las inversiones para el desarrollo de vehículos eléctricos

El impulso es el resultado de la política de emisiones de la UE que entró en vigor en enero de 2020
Ahora que las medidas para la recuperación se despliegan en Europa éstas deben asegurar que los fabricantes de coches den prioridad a la fabricación de vehículos eléctricos
Carlos Schwartz
Las cifras de inversión en el desarrollo de vehículos eléctricos en Europa reflejan un incremento sin precedentes en 2019, de acuerdo con el informe de la ONG Transport & Environment (T&E) con sede en Bruselas. Los datos, sin embargo, lo que reflejan es la iniciativa del primer fabricante mundial de automóviles, Volkswagen, que destinó al desarrollo de estos vehículos la mayor parte de los 40.000 millones de euros que se volcaron el año pasado en este esfuerzo en Alemania. El otro fabricante que contribuyó al lugar destacado de Alemania es Tesla, que construyó una planta para producir sus coches cerca de Berlín. El segundo país en la lista es la República Checa, domicilio de la marca Skoda propiedad de Volkswagen, que recibió de la matriz 6.600 millones de dólares para el desarrollo de este tipo de vehículos. La empresa alemana tiene previsto completar 75 modelos de coche eléctrico rodando para 2029. El grupo alemán también ha invertido en el desarrollo de baterías, que constituyen un cuello de botella significativo para la industria. VW participa con 900 millones de euros en un proyecto europeo conjunto asociado con la sueca Northvolt, mientras que el proveedor chino CATL tiene en desarrollo una inversión de 1.800 millones de euros en una planta en la ciudad alemana de Erfurt para la producción de baterías.
VW ha comprometido inversiones por 33.000 millones de euros en el desarrollo de vehículos eléctricos en los próximos cuatro años. Los fabricantes europeos de automóviles se encuentran bajo la presión de la nueva regulación de la Comisión Europea (CE) que establece un límite de emisiones, medido por  la huella de carbono para la flota global de un fabricante de coches con un promedio de 95 gramos de CO2 por kilómetro para 2021. De no hacerlo quedarán sujetos a fuertes multas. Las asociaciones de fabricantes de coches han solicitado a raíz de la pandemia de Covid-19 una mayor tolerancia, pero mientras tanto los grandes fabricantes europeos han dicho que cumplirán con las nuevas normas. La ONG señala que el objetivo de emisiones se fijó hace diez años y se ratificó en 2014, y que pese a ello la industria europea del automóvil no había hecho ninguna inversión significativa para prepararse ante este cambio de escenario.

Por el contrario, señala, las inversiones europeas destinadas al vehículo eléctrico fueron canalizadas hacia China. De acuerdo con el informe T&E calculó en 2018 que las inversiones para los dos años 2017 y 2018 en China para el desarrollo de vehículos eléctricos, alentada por una decidida política de Pekín para el desarrollo de este tipo de locomoción, llevó a las empresas europeas a volcar en ese país 21.700 millones de euros, comparado con los 3.200 millones de euros invertidos con el mismo objetivo en Europa en ese periodo. La tendencia se revirtió el año pasado con una inversión de 60.000 millones de euros en Europa para la fabricación de vehículos eléctricos. De acuerdo con T&E las ventas de coches eléctricos han mostrado un fuerte crecimiento en el último trimestre del año pasado logrando una cuota de mercado del 4,4% en ese solo trimestre.

La ONG señala que con la paralización de las ventas de coches en el primer trimestre de este año como resultado de Covid-19 las ventas de coches eléctricos en Francia lograron una cuota de mercado del 12%. Este dato hay que mirarlo en perspectiva porque la realidad es que la caída de las ventas de coches en el primer trimestre de 2020 ha sido del 25,6% en promedio en Europa, dato que modera cualquier cuota de mercado que se estime. Las ventas de coches eléctricos en Alemania en el mismo período registraron una cuota de mercado del 9,2% y en Reino Unido del 7,3%. T&E interpreta estas cuotas de mercado como un resultado de la política de emisiones de la CE y señala que tras estos resultados la Covid-19 ha hecho estragos en la industria del automóvil con cierres de plantas, paralización de las ventas y alteración de las cadenas de suministro del sector. 

Su conclusión, sin embargo, es que la fabricación de vehículos eléctricos va a sufrir menos que la de los vehículos convencionales, porque la mayoría de los fabricantes tenían ya previsto un incremento de la producción de vehículos eléctricos en la segunda mitad de este año. “Ahora que las medidas para la recuperación se despliegan en Europa éstas deben asegurar que los fabricantes de coches den prioridad a la fabricación de vehículos eléctricos”, señala T&E, afirmando que se deberían dar avales de créditos y apoyos a la liquidez condicionados a la inversión en vehículos sostenibles.

En la medida que los estándares de emisiones de CO2 de la UE están ponderados por las ventas, el número de coches vendidos no va a impactar sobre el cumplimiento de objetivos. La caída de las ventas va a requerir menores ventas de vehículos eléctricos para cumplir con los coeficientes de emisión. La pregunta central que se hace T&E es quién va a comprar coches en una economía en recesión tras la Covid-19. En respuesta a esta cuestión señala que el 57% de las ventas en el mercado de coches en 2019 fue corporativa. Son las adquisiciones hechas por las empresas de leasing para flotas corporativas de grandes y pequeñas y medianas empresas, y coches de empresa en general. 

Las matriculaciones de este sector representaron nueve millones de coches el año pasado en Europa, comparado con las ventas al sector privado que fue inferior a los siete millones de unidades en 2019. Este último mercado es probablemente el que más va a sufrir con la recesión que la crisis desatará ahora, apuntan. En el canal corporativo se matricularon el doble de vehículos eléctricos que en el privado en 2018, porque el sector corporativo es más sensible al coste total de propiedad y muchos países dan incentivos fiscales especiales para las empresas que compran vehículos eléctricos. Por este motivo T&E arriesga la hipótesis que en la crisis post Covid-19 la tracción de la demanda en materia de ventas de coches será el canal corporativo.

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