edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
05/06/2020
Motivos fundados y documentados

Europa tiene dinero para España pero desconfía de la eficacia de la gestión del Gobierno

Ahora hay que esperar para ver los resultados en Europa que, seguramente, no serán los mismos ni tan rápidos como los conseguidos por Estados Unidos
Juan José González
El Banco Central Europeo confirmó que hay dinero suficiente en tesorería para salir de la crisis, al menos para intentarlo. Ampliar el Programa de Compra de Emergencia para Pandemias (PEPP) de medio billón previsto inicialmente hasta los 750.000 millones de euros significa muchas cosas, da varias pistas sobre la el estado de las mismas y abre la especulación a muchas valoraciones. Con el anuncio de la ampliación, una auténtica propina para las 27 economías europeas, en particular para Italia, España y Alemania (que no ha dejado escapar la subvención) ya van 1,29 billones de euros los apostados por el BCE y la Unión Europea para la recuperación, reconstrucción o salida de la crisis consecuencia de la pandemia. Una primera valoración sugiere la idea del tamaño de la respuesta, pues se trata de una macromagnitud a la que sólo nos tiene acostumbrados la Reserva Federal norteamericana, quizá el referente más cercano en el tiempo y en la situación para una Unión Europea que intenta protegerse del golpe que se avecina. Es interpretada la medida del regulador financiero europeo con división de opiniones, como siempre, entre optimistas y pesimistas. Estos últimos valoran en términos cuantitativos el tamaño de la respuesta, un Programa de Compras de Emergencia que en buena lógica debería responder en calibre al que se espera del enemigo, es decir, una recesión costosa en términos de deuda, déficit y empleo equivalente a todos los programas que se están construyendo actualmente.
Sería por tanto el razonamiento de los pesimistas el que establecería la obligación de una proporcionalidad en la respuesta a un por ahora presunto y probable problema económico. Los optimistas tienen otra visión del movimiento del BCE y de la Unión Europea. Confían en el control de la situación, la macroeconomía va a aportando la información necesaria para calcular el golpe que se espera recibir; tan sólo habrá que calibrar el tamaño o la potencia de la respuesta. 

Pero la situación está bajo control. Basan su posición, y no se sabe si eso es bueno o malo, en la creencia de la efectividad de una fórmula ya probada como son las medidas contra crisis de la Reserva Federal norteamericana. Salvando la distancia entre las economías y recursos de unos y otros, casi similares a la oceánica, la FED es más poderosa, más ágil y libre y como aseguran algunos economistas europeos "no tiene límites": ponen el dinero necesario para corregir las desviaciones y todo solucionado.

El último dinero de la Fed, aún fresco, ha provocado una reacción de recuperación de los índices bursátiles en apenas 48 horas, y el mercado del petróleo han vuelto a respirar y apuntar subidas en dirección a los precios de hace unos meses. La Fed ha conseguido relanzar su economía en plena crisis pandémica y con fuertes problemas sociales en la calle. Eso sí, todo hay que decirlo, en un ambiente administrativo e institucional que se sabe en campaña electoral, lo que facilita el apoyo del Estado a la causa económica.

Ahora bien, que la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el BCE entiendan que la estrategia de la Fed puede servir para sacar del atolladero a las 27 economías de la Unión, es depositar demasiada confianza en una misma apuesta; es altamente arriesgado, lo que implica a su vez que el tamaño y el rigor de las condiciones y controles de ejecución, así como los instrumentos a utilizar serán proporcionales y adecuados. De lo contrario, es fácil adelantar el fracaso de las políticas de ayuda, base de la estrategia para salir de la crisis.

La otra cara de la moneda de los planes y programas de emergencia tiene que ver con la condicionalidad, los requisitos de las aportaciones. En la misma cara se encuentran los gestores locales, los Gobiernos que, como el caso del español atraviesa una dura singladura, una legislatura de extremo desgaste político, quizá excesivo e insoportable carga para acometer los cambios que antes de fin de año (octubre) deberán acompañar, a modo de respuesta, como condiciones, a las ayudas y programas europeos. Pero en el caso español, surge, sin embargo, una cuestión producto de la desconfianza histórica hacia la Administración española. Recelos sobre la eficacia de la inversión pública y del control del gasto, todas estas, materias en las que no consiguen los gobernantes españoles alcanzar siquiera un aprobado, lo que hace dudar sobre el destino de los fondos que llegarán de Europa como también cabe dudar de la reconstrucción de la economía española.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...