edición: 2788 , Viernes, 23 agosto 2019
05/11/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Euskaltel, R, Telecable y Ono reviven sus opciones móviles al calor del ‘efecto PNV’ y las urgencias de Salgado

El pacto PSOE- PNV y el interés de Economía por una subasta de frecuencias reñida presionan a Sebastián, partidario de abrir sólo los 2,6 Ghz a licencias regionales
Necesitan frecuencias móviles propias: pierden cuota en banda ancha, los 10.000 millones invertidos en redes tienen una rentabilidad siete veces menor que las de las ope
Ana Zarzuela

Se destapan, ya del todo. R, Euskaltel, Telecable y Ono compartían hasta ahora la urgencia de trascender su perfil como operadoras de cable, saltarse sus feudos geográficos, conseguir frecuencias móviles propias y hacerlo cuanto antes. También, la negativa del Ministro de Industria a hacerles sitio en el reparto de frecuencias más allá de 2,6 y 2,1 Ghz, nada de dividendo ni refarming con apellidos regionales, nada de fragmentar el mercado. Un muro que intentan driblar de nuevo, ahora que sus planes estratégicos se juegan el doble o nada de su crecimiento en la mayor licitación de espectro, 310 Mhz. Si el pacto entre PSOE y PNV reabre las aspiraciones de frecuencias autonómicas que Euskaltel ya creía despejadas en 2008, los esfuerzos de la ministra Salgado por imponer un concurso con la competencia de más operadoras por la banda de 800 y 900 Mhz podría abrirles una puerta colateral a las pretensiones de las cableras. R, Telecable y Euskaltel suman fuerzas con Ono por primera vez para hacer del ‘todos a una’ la ganzúa ante los recelos de la SETSI.

Lo necesitan, pierden cuota en banda ancha, los 10.000 millones que han invertido en redes han tenido una rentabilidad siete veces menor que los de las cuatro grandes operadores móviles. Ya contaban con el respaldo expreso de la CNC y la complicidad silente de la CMT, no veía mal la posibilidad de licencias regionales de móvil, menos aún si las cuatro cableras optan a una sola voz a la licitación.

Sus pretensiones chocan sables con Vodafone, Movistar y Orange -las llamadas a la mesa de los 900 Mhz-, pero sobre todo con Yoigo, por partida triple: Asturias, País Vasco y Galicia se han convertido en los graneros de crecimiento móvil de Yoigo y las OMV. Y si consiguen frecuencias y redes móviles propias, además, quedaría en la cuneta la pretensión del brazo español de Telia Sonera de convertirse en la mayorista para las OMV de la asturiana, R y Euskaltel y hacerse con los más de 300.000 clientes indirectos de las tres cableras regionales a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.

Desde la llegada de Rosalía Portela a Ono, las cuatro cableras tejieron su sintonía y barajaban fórmulas para abaratar su ‘peaje’ como operadoras móviles virtuales con el alquiler o despliegue conjunto de la red de Yoigo, pero sobre todo tanteaban una candidatura nacional conjunta a la subasta de frecuencias móviles. Era la única opción para poner el pie en las frecuencias de 800 y 900 Mhz, que Miguel Sebastián no quiere trocear por Autonomías. Hoy apresuran sus presiones. Saben que se juegan el ‘ahora o nunca’ en las bajas frecuencias y el refarming. No sólo porque el concurso definirá el mapa móvil para las próximas dos décadas (no habrá nuevas frecuencias jugosas ni espectro en grandes cantidades disponible hasta 2030) sino porque el futuro de sus planes estratégicos y sus posibilidades de crecimiento pasan por el acuerdo -inédito en el mercado español- entre las cuatro operadoras de cable regionales y Ono y la urgencia de bautizar un quinto operador móvil con red propia en España. 

Los resultados semestrales de los operadores regionales de cable les han encendido las líneas rojas en abonados y perspectivas de crecimiento. R opera únicamente en Galicia, Telecable lo hace en Asturias, controlada por Cajastur, con un 92% del accionariado y Euskaltel lidera el mercado en País Vasco y Navarra, con un núcleo duro formado por las cajas BBK y Kutxa, que en conjunto tienen un 56% del capital. El resto de España, sigue siendo el reino ‘cablero’ de Ono. El estancamiento del sector de la banda ancha fija en nuevas altas, con sólo 694 nuevas líneas en agosto afectaba, más que a las operadoras de adsl, a las cableras, que han visto cómo, -según los resultados de la CMT de agosto-, acaparaban un 1,21% de las nuevas líneas. A pesar de la recuperación de septiembre, cuando consiguieron un 8,27% del total de las nuevas altas,  no han podido evitar ajustar su cuota de mercado conjunta, desde el 20,50% de las conexiones de banda ancha, al 19,47% (frente al 27% de los alternativos y un 53% de Telefónica), lastradas por las limitaciones de cobertura y precio, -a pesar de las altas velocidades de su cable, que es ya la segunda red física fija en España - y por la avalancha de ofertas a las que no pueden replicar. En plena guerra de tarifas de adsl y convergencia fijo-móvil, sólo Movistar -que captó en septiembre un 32,2% de los nuevos clientes de banda ancha, frente al 20%, pudo revertir la tendencia, en detrimento de los operadores alternativos, que descendían en septiembre del 75% al 59% de las nuevas altas.

El mercado de telefonía fija, en el que sólo Euskaltel tiene sitio en la cola del ranking de la CMT de las cinco mayores operadoras del mercado, la cablera vasca no ha podido aprovechar la contracción de Telefónica y FT. Euskaltel sostiene una cuota de mercado del 1,7, frente al 1,6 ya de 2008. Vodafone ha ganado espacio, pasó al 3,3% desde el 2% del año anterior, y se coloca en tercera posición por detrás de Telefónica, que baja al 76,5% frente al 78,6% anterior, y de Ono, con un 8,5% frente al 8,6% de 2008, muy por delante de France Telecom, que con un 2,3% de la cuota en 2009 frente al 2,9% de 2008, pierde un puesto y se coloca en cuarta posición en el listado de los cinco principales operadores en telefonía fija. En televisión, después de sumar en total casi 20.000 altas nuevas en el tercer trimestre de 2009 (la mitad para las filas de Euskaltel), en el segundo trimestre de 2010, mientras Euskaltel ganaba más de 10. 000 clientes, hasta 105109, Telecable crecía en el primer semestre hasta cerrar con 137571 clientes, pero ya a mucho menor ritmo de lo que venía haciéndolo, acaricia el estancamiento. La televisión de R perdía por primera vez en los últimos meses clientes, aunque el resultado neto es de 500 clientes menos y R finalizó junio con 90. 526 clientes.

Por eso, Euskaltel, Telecable, R y Ono han afinado de nuevo las armas de su lobby con Industria, intentan hacer valer sus inversiones, su cuota de mercado y la competencia intraregional que han potenciado. Desde que se liberaron las telecomunicaciones en el mercado español, las cableras han invertido cerca de 10.000 millones de euros. Sólo durante el periodo 2003-2009 5.000 millones para el despliegue de su red de cable, una cifra superior a la realizada por cualquiera de los cuatro operadores móviles durante el mismo periodo. Pero como reconoce el documento de reivindicación dirigido por las cableras a Industria- la inversión de las operadoras móviles ha sido mucho más rentable. Por cada euro que han invertido desde 1997, han recibido vía ingresos de interconexión regulados 1,66 euros y generaron 7 euros de ingresos de operaciones, mientras el sector del cable ha visto cómo por cada euro invertido tan sólo ha recibido 0,1 euros de ingresos de interconexión (y 1,8 euros de ingresos de operaciones).

ÚLTIMA OPORTUNIDAD A CONTRAPIÉ EN CABLE Y MÓVIL

Para Ono (tras haber refinanciado su deuda) y para la gallega R, la ‘hora de la verdad’ del móvil llegará además en plena recomposición de sus planes estratégicos. Con un incremento del Capex de un 15% y 13.000 nuevos clientes de banda ancha entre abril y junio de 2010, Ono acaba de lanzar sus 100 megas, pero no quiere perder la brújula de los paquetes convergentes: está alcanzando los ratios más altos de su historia en paquetes Triple play, con cifras de 37,2% en el segundo trimestre de 2010, frente a un porcentaje de estos paquetes sobre la base de clientes del 34,1% en el mismo periodo del año anterior. Para Euskaltel y Telecable, el ‘baile de las frecuencias móviles’ llegará en pleno proceso de expansión supraregional. El operador controlado por Cajastur estira sus costuras, pero ni el crecimiento fuera de Asturias -ya ha comenzado con adsl en Extremadura, única comunidad en la que no hay desplegado ningún operador de cable- ni la posibilidad de desplegar servicios de satélite opacan sus pretensiones de una red propia de móvil. Con más de 30.000 líneas activas, Telecable apunta a  100.000 clientes de telefonía móvil en los próximos dos años. El desembarco de CVC Capital Partners con el 35% de R, opción a hacerse con el otro tanto en manos de Caixanova y sus 1.500 millones de euros de inversión prevista hasta 2015 -330 de ellos en exclusiva para latitudes gallegas- despiertan sus expectativas globales: no descarta compras y se expandirá al mercado nacional. Pero espera con más de una decisión ‘embargada’ hasta que pueda conocer el futuro mapa móvil y su peso en él. El objetivo desde ahora: traspasar la geografía de su ‘galleguidad’, pero también el perfil que la define aún como una cablera regional.

Tiene sobre la mesa de Arturo Dopico, su Director General, todas las opciones de crecimiento, desde dedicarse a la compra de empresas fuera de Galicia, sean o no de cable, a la adquisición de frecuencias de móvil en los concursos que va a convocar el Gobierno o al despliegue de redes de cable en las regiones donde no está presente. Más de 250.000 gallegos han optado ya por contratar sus servicios de teléfono, internet o televisión por cable con la firma autóctona, que llega a 74 localidades, en donde más de 1,5 millones de personas, repartidas en 760.000 hogares y locales empresariales. Pero a la vista de una penetración del cable que llega aún sólo al 50% de los hogares en el conjunto de España, R le pisa los talones a la trayectoria de Ono. Le ha puesto cifras a sus aspiraciones en fibra -llegar a 900.000 hogares con fibra óptica en 2010 (desde los 780.000 con los que empezó el año)- y en móvil superar las 60.000 líneas activas que ha conseguido sumar su OMV desde 2006, hasta las 84.000 a lo largo de 2010.

Euskaltel, que ha desplegado ya  más de 285.000 kilómetros de fibra óptica por toda la geografía vasca, es hoy líder en banda ancha, con una cuota de mercado en Euskadi del 48% y 217.000 líneas -un 7% más que hace un año-; ha sostenido el crecimiento de la telefonía fija -un 3%, hasta 373.00 líneas y 323.000 clientes- y se sube a un auge del 65% en televisión digital, hasta los 80.321 clientes. Suman fuerzas con Ono por primera vez para hacer del ‘todos a una’ la ganzúa ante los recelos de la Setsi. Euskaltel, R y Telecable han conjugado las fuerzas y las geografías hasta convertir a las tres operadoras de cable de alcance regional en las líderes en Galicia, País Vasco y Asturias. Se han saltado desde 2009 las fronteras de sus feudos geográficos y aprovechan el despegue del adsl indirecto, pero en el peor año de evolución de los ingresos del sector global de las telecomunicaciones desde su liberalización, Galicia, Asturias y País Vasco quieren nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’. Por eso Euskaltel, R y Telecable se intentan mirar desde hace dos años en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y han tratado durante meses de resucitar la fragmentación regional del espectro de la telefonía, no sólo las frecuencias de 2.100 o 2.600 Mhz, sino las inferiores. El reparto de la banda de 2,6 Ghz por autonomías al que finalmente parece haber accedido la Setsi para los concursos de 2011 les sabe a poco. Piden que se les faciliten frecuencias tanto en las bandas bajas de 800 (dividendo digital) y 900 Megahercios, las más demandadas, ya que permiten una alta calidad de los servicios y suponen bajos costes.

Saben que sólo con ellas, si consiguen cruzar la puerta de la convergencia y prestar servicios tradicionales de voz junto a los nuevos de banda ancha móvil podrán hacer frente a la competencia, incluso en sus propios feudos del cable, y ser más competitivas a la hora de ofrecer combinaciones de telefonía móvil y fija e internet a altas velocidades y precios atractivos en  un mercado telefónico cada vez más convergente en servicios y tecnologías. Al fin y al cabo, la banda de 2,6 Gigahercios, aunque ofrece mucha capacidad y es ideal para zonas muy pobladas de las ciudades (en un mercado maduro), obliga a un despliegue muy denso y muy caro y aún queda fuera de la configuración actual de la mayoría de los smartphones. Y las OMV -incluyendo las de Euskaltel, R, Telecable y Ono- enfrentan en inferioridad de condiciones la avanzadilla de Vodafone, Movistar y Orange, ahora que reviven el ‘maridaje’ con el móvil y la banda ancha y buscan la excepción del mercado español, donde un 80% de los hogares conservan línea de fijo, pero su facturación cayó un 8% en 2009.

Las operadoras alternativas buscan sitio, con servicios conjuntos fijo-voz en ristre, en un mercado en el que el 59% de las líneas de voz y el 96% de los accesos de banda ancha a internet desde los hogares están ya empaquetados (un 68,3% en los clientes de negocios). Saben que el 8% de los clientes residenciales contrata el cuádruple play (Internet, TV, fijo y móvil), y el 35%, el triple play. Telefónica trata de fidelizar a 13,4 millones de clientes; Vodafone y Orange, combatir el avance en adls de Jazztel y en móvil de Yoigo y las OMV, sin líneas fijas. Las tres lanzan modelos de ‘oficina convergente’ para compensar la rebaja de consumo y de líneas fijas corporativas. Nada que puedan replicar las cuatro cableras. Con un descenso del 10% de los ingresos por voz y un ascenso del 40% en los de datos, todas las OMV se juegan sus nuevas escaramuzas low cost en las tarifas planas de internet, la convergencia fijo-móvil y los smartphones de consumo intensivo pero bajos precios, justo los espacios más peleados por Vodafone, Movistar y Orange. Tras unos meses de verano en los que R y Telecable se convertían en reinas de la portabilidad celular, septiembre llegaba –como para el conjunto de las OMV- con el ‘aterrizaje’ de su tendencia a manos del contraataque low cost de Vodafone y Orange. Lo sabe Euskaltel, ha visto cómo la CMT incorporaba al Operador Móvil Virtual Lebara, con una cuota del 0,4%, en su ranking de cinco primeras telecos móviles, mientras excluía al operador vasco.

R, euskaltel y Telecable cuentan en sus aspiraciones autonomistas con la complicidad silente de la CMT, no veía mal la posibilidad de licencias regionales de móvil, menos aún si las cuatro cableras optan a una sola voz a la licitación. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le ha quitado hierro al pacto político que Euskaltel, R y Telecable buscaban encarnar. “En otros sectores -recordaba Reinaldo Rodríguez- como el de la televisión o el cable las licencias ya se adjudican a nivel territorial “y no ha ido tan mal”. Los avala un con un resquicio entreabierto por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), que advierte -aunque sin carácter vinculante- que no debe suponerse en las bases de la subasta o el concurso de espacio radioeléctrico que los operadores establecidos (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo) tengan ya garantizado el principio de acceso a las frecuencias, además de abogar porque se dé prioridad a los operadores que en estos momentos no disponen de frecuencias.

EL MINISTERIO, RECELOSO

Nada que en Castellana 160 hayan sido proclives a impulsar. No, al menos por sí mismos. Miguel Sebastián ha sido hasta ahora más receptivo a los recelos que Redtel -la asociación que reúne a Vodafone, Movistar, Orange y Yoigo- que acaba de recordarle a la SETSI los riesgos del troceo regional del móvil: la rivalidad se intensificaría también en el nivel regional, la fragmentación podría entorpecer la gestión y retrasar el sector, como sucedió en EE UU y suponer una distorsión de la competencia y una diferencia de velocidades de desarrollo autonómico. Como adelantaba Cinco Días, aportan además informes de la Comisión Europea y varias consultoras sobre la posibilidad de liberar espectro adicional en la banda 470 a 862 MHz. Un espacio que Industria podría aprovechar más sin trocear con criterios autonómicos el refarming y los 900 Mhz.

El ministro ya dejó pasar de largo las presiones peneuvistas en 2008 por mano del entonces vicepresidente Pedro Solbes, pero como entonces, en el ‘menú’ de las filas de Pedro Aspiazu e Iñigo Urkullu vuelven a buscarle sitio a mucho más que la transferencia de las políticas activas de empleo al País Vasco. Sobre la mesa de la negociación con Ferraz y Moncloa, de nuevo, las exigencias en tecnología y telecomunicaciones vascas. Y con ellas, las opciones de la alianza de las cableras. No es naca nuevo. Es la propia Salgado la que rescataba en sede parlamentaria los acuerdos de investidura del ex presidente Aznar en 1996 con CiU y PNV y la voluntad de facilitar los galones como segunda operadora vasca móvil de Euskaltel. Pero tampoco se trata de nada que Industria pueda esquivar por mucho más tiempo. Paradojas de la política autonómica, la operadora que preside el ex lehendakari peneuvista José Antonio Ardanza, puede terminar convertida en el ‘padrino’ que hermane a los intereses industriales de CVC y Caixanova tras R, Cajastur tras Telecable y BBK y Kutxa tras la operadora vasca y en la ‘llave’ para el derecho a concurso de la alianza de las tres cableras autonómicas más Ono por otras frecuencias más allá de las de 2,6Ghz.

Hace dos años, en octubre de 2008, Sabin Etxea le había despejado a Euskaltel, también a cambio de respaldo en los PGE, la posibilidad de luz verde por primera vez en el mercado español al otorgamiento de licencias de telefonía móvil de ámbito regional. Pero en el Ministerio, consideran suficiente a cambio del apoyo del PNV a los PGE 2011 no sólo la ‘ayuda’ mediante una aportación extraordinaria de 6 millones de euros a Euskaltel para mejorar la cobertura de su red en Álava y la aportación con cargos a los Presupuestos del Estado de algo más del 13% de lo invertido por Euskaltel para mejorar sus infraestructuras durante el año pasado. Además,  R, Euskaltel y Telecable se han podido beneficiar de su ‘piel autonómica’, ahora que la CMT ha decidido que los operadores que mantengan más de un 75% de los ingresos brutos procedentes de una única comunidad autónoma estén exentos de contribuir a la tasa de RTVE, que grava a los operadores de telecomunicaciones con un 0,9% de sus ingresos brutos.

Industria, desde que el 15 de junio abrió formalmente el proceso de consulta para el reparto de nuevas frecuencias móviles, se ha aferrado al criterio de reequilibrar las redes de los cuatro operadores móviles con red propia actuales. Además, el ministro Sebastián -poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional- se resiste aún las licencias regionales en otras bandas, alega obstáculos jurídicos para dejarles llave al concurso de la banda de 900 Mhz -la más cara y la más reñida entre Movistar, Vodafone Orange y Yoigo-, busca poner pronto sobre la mesa el concurso de las frecuencias de 2,6 Ghz. Ya el Ministerio les adelantó en su día el aviso para navegantes: tenía informes jurídicos que apuntaban a que habría problemas en “quitarles porciones de frecuencia 900 adjudicadas ya a los operadores actuales”.

ÚLTIMA OPORTUNIDAD EN EL MODELO RECAUDATORIO DE SALGADO

Bernardo Lorenzo tomaba las riendas de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones en septiembre poniéndole fecha al mayor de sus desafíos con el sector: el llamado (al menos según el criterio de su antecesor Ros), a despejar el horizonte de la telefonía móvil española y, con él, a espantar los nubarrones que han seguido enfrentando a la Setsi con las operadoras de telefonía estará concluido en 2011. Las urgencias del dividendo digital (parte del espectro en la banda de 790-862 MHz que dejaron libre las televisiones con el apagón analógico), las necesidades de reparto de frecuencias (especialmente las más valiosas, de 900 Mhz) y sobre todo las expectativas del ‘refarming’ de la banda GSM -la recalificación de la banda de 900 Mhz y 1.800 Mhz para poder utilizarlas en 3G- justifican la urgencia de un concurso de frecuencias móviles que tanto la CMT, como Bruselas y Redtel le apremian desde hace semestres: hay que colocar 200.000 nuevas antenas y quieren saber quién, cómo y con qué coste.

Por primera vez está casi a punto un calendario para la reordenación de las frecuencias móviles pendientes. Pero De la Vega y Salgado le envenenan el tiempo muerto al ministro de Industria. Salgado quiere sitio en la ‘caja’ del espectro radioeléctrico. Una grieta en la que buscan, también cobijo las aspiraciones de Ono y las cuatro operadoras de cable regionales. Saben que, aunque aún sopesa el modelo definitivo de reparto de frecuencias y sus condiciones, Industria ha destapado la ‘caja de los truenos’ móviles. Primero, porque desde hace meses sabe que su ecuación, sobre todo en la banda de 900 Mhz, (la más solicitada), no soluciona el status quo de frecuencias móviles entre las tres principales operadoras móviles -Telefónica posee 16 MHz, Vodafone 12 MHz y Orange 6 MHz en la banda de 900 Mhz-, las pretensiones de Yoigo, que exige 5 Mhz en 900 Mhz (y asegura que intentará conseguir alguna licencia para desplegar de forma masiva en España la LTE) y las aspiraciones, por primera vez de operadores de cable y regionales.

Pero, también -y no menos presión para las ecuaciones de Sebastián- porque en Castellana 160 aún sopesan si seguir las indicaciones de Elena Salgado y pisarle los talones al modelo alemán de subasta -que permitió ingresos al Estado de 4.300 millones de euros a cambio de 330 Megahercios de nuevo espectro radioeléctrico- o suscribir sus propios credos técnicos y la preferencia de las principales operadoras agrupadas en Redtel y apostar esta vez por un modelo de concurso, que  prime los compromisos de inversión frente al pago al Tesoro, “menos productivo a medio plazo”. En el entorno de Sebastián no quieren que la ‘fiebre recaudatoria’ pueda frenar las inversiones del sector, como en el año 2000 con las subastas del UMTS. En palabras de Lorenzo, uno de los objetivos de la secretaría de Estado es que “las empresas con deseos de invertir y que ahora no poseen espectro, lo consigan”. Aunque R, Telecable, Ono y Euskaltel son más proclives a que España siga la tradición de concursos que permiten destinar la inversión a redes y no a su cupo en la subasta, el modelo de puja con puertas abiertas a más operadoras que Salgado apadrina podría abrirles una puerta colateral a sus pretensiones.

En España, el mecanismo tentativo que presentó en junio Industria fijaba en las bandas de 900 y 800 Mhz un tope de 20 Mhz por operador y más accesibles, con un límite inicial de 55 Mhz, en las bandas de 1.800 Mhz, 2.100 Mhz y 2,6 Ghz Un techo que, según los analistas desembocaría en el probable horizonte de 10 Mhz en 900 y en 800 para Movistar, Vodafone y Orange -lo justo para mantener a grandes rasgos su status quo en el mercado y 20 Mhz cada una entre ambas-. Las demás querrían, al menos, disponer de frecuencias en el refarming -si lo hay- de la banda de 2100 Mhz (hoy se usa para servicios UMTS/3G), que se repartió entera en el año 2000 y está en manos de los tres grandes y Yoigo. A pesar de la puerta abierta a Yoigo en los 1.800 Mhz, el brazo español de Telia Sonera pelearía con Jazztel, la alianza de los cableros  (Ono, R, Telecable y Euskaltel), o algún’espontáneo’ los otros 5 Mhz en la banda de 900. Pero los sables recaudatorios de Salgado resuenan ya en los oídos de Lorenzo. En Londres la Ofcom sigue de cerca el antecedente germano con una subasta que trata de estimular la competencia en 800 Mhz por el camino de la escasez, con sólo tres licencias para cuatro grandes operadores. Desde Economía verían con buenos ojos fijar un monto inicial para sentarse a la mesa del concurso, establecer un precio mínimo para los bloques de frecuencias más demandados, ampliar él tope que puede acumular cada operador, especialmente en las bandas bajas para ‘calentar’ aún más una potencial puja por el espectro de 800 y 900 Mhz.

En todo caso, la licitación en su primera ‘entrega’ para 2011 incluye 310 MHz de espectro en varias bandas, lo que hace posible que se usen distintas fórmulas: por ejemplo la mixta para el espectro más importante -en las bandas de 800 y 900 MHz- y la subasta en la banda más alta, la de 2,6 Ghz, o en la de 2,1. Al fin y al cabo, Industria ya ha asumido que tendrá que financiar con esos ingresos los ajustes para la segunda transición audiovisual a la TDT y la tv interactiva. Además, Lorenzo tendrá que decidir si hace suya la herencia de su antecesor: Ros era partidario de algún “ajuste monetario megahercio-banda-año” y de ‘hacer caja’ con el refarming: las operadoras tendrían que ceder parte del espectro actual para permitir un concurso en esta banda y, a cambio, se les prologará una parte de sus licencias hasta 2030, pero en este proceso, todas tendrán algo que pagar.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...