edición: 2513 , Jueves, 19 julio 2018
03/10/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Euskaltel, R y Telecable reabren la batalla por las licencias de móvil regional

Buscan valedores y un acuerdo que reavive las promesas autonómicas al calor de los nuevos Presupuestos
Las tres quieren trascender su perfil como operadoras de cable, potenciar el móvil y hacerlo con red propia cuanto antes
Saltan más allá de su piel regional y negocian el alquiler de redes con Yoigo para mejorar su perfil OMV
Ana Zarzuela

Será ahora o nunca Lo advertía la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones: la última palabra sobre las concesiones móviles regionales no estaba escrita, por más que el acuerdo entre Solbes y Ajuria Enea lo intentó en su momento. Pero deberá estar sobre la mesa ya antes de 2010, ahora que Moncloa ha destapado el ‘refarming’ y tras él, viene la carrera por las frecuencias de 2,6Ghz y la alfombra roja a la banda ancha móvil y la cuarta generación.  Euskaltel, R y Telecable insisten en calentar una lucha en la que chocan sables Sebastián, Salgado, Ferraz y el PNV. Las tres le han sacado brillo a su doble faz de operadores de cable y OMV, pero en el peor año de evolución de los ingresos del sector desde su liberalización, Galicia, Asturias y País Vasco quieren nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’ y cogen posiciones, antes de que el terremoto autonomista pueda sacudir la geografía de la telefonía móvil y el mapa de nuevas frecuencias. Por eso Euskaltel, R y Telecable se miran en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y tratan de resucitar, en las espaldas de Elena Salgado y Patxi López, la fragmentación regional del espectro de la telefonía prometida en su momento por el pacto PNV-PSOE. No sólo sería la puerta a una rebaja de alquiler de redes; les permitiría entregarse a sus galones de operadores integrados (con fijo, móvil y acceso a Internet y televisión en un paquete) y hacerlo en exclusiva, sin pasar por el peaje de las cuatro grandes operadoras móviles nacionales. Por si acaso, las alternativas están ya sobre la mesa: control del espectro por el Estado y la mera licencia por los Gobiernos autonómicos. R, Telecable y Euskaltel corren la carrera de los contrapesos regionales, pero estiran la piel de sus aspiraciones móviles: si no llegan las nuevas licencias, buscarán abaratar el precio de su ‘peaje’ como operadoras virtuales. Yoigo puede ponerle apellidos al alquiler de sus redes, pelea ya para hacerse con sus más de 300.000 clientes indirectos a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.

Manuel Chaves lo ha dejado caer: no habrá mejor aliado que la necesidad, de parte y parte, sobre todo si el PNV apoya los Presupuestos Generales del Estado de nuevo. Chaves sabe que el Gobierno sigue en minoría después del debate, y el portavoz del PNV, que a su partido le quedan, al menos, cuatro años de oposición en Vitoria y que fuera del poder hace mucho frío. José Antonio Ardanza al frente de la operadora de cable vasca pretende consumar ahora sus presagios, ésos que auguraban que los socialistas acabarían pidiendo apoyo al PNV y que en ese paquete volverían a brotar las expectativas ya acordadas con Ferraz. Euskaltel va ya en el paquete (junto el blindaje al Concierto Económico) ahora que el PNV vuelve a tener en su mano el apoyo al ‘sudoku’ de Elena Salgado. Las nuevas licencias de cuarta generación móvil están de nuevo fuera del congelador del mapa de los pactos regionales. Sin Lehendakari peneuvista y ahora que Pedro Solbes ya es historia y que  Miguel Sebastián no está por la labor, faltan los padrinos que hagan valer el acuerdo de otros tiempos.

Pero el Gobierno de Patxi López ha permitido mantener las sillas del PNV en los entramados empresariales e industriales del Gobierno vasco. Ardanza puede buscar puentes en el consejero de Economía,  Carlos Aguirre, que fue su director de Economía cuando era lehendakari. Al menos, la operadora ya recibió de Ibarretxe el último espaldarazo con la primera convocatoria de subvenciones para ayudar a las empresas de servicios y grandes comercios a euskaldunizar su actividad. La operadora vasca le tendrá que ‘hacer ojitos’ al Secretario de Estado Francisco Ros, tímido desde hace dos meses, pero más abierto a las nuevas licencias.

Euskaltel sigue teniendo la fortaleza en cable y tv, con un crecimiento del 15,5%, frente al incremento del 14% del mercado. Y la contratación de su Televisión Digital crece el doble que el sector, un 20%, con un total de 48.633 abonados. ONO consigue los mejores resultados en líneas y operadores de cable en aquellas Comunidades donde ofrece servicio a excepción de Galicia, y País Vasco, donde lideran R y Euskaltel. Sin embargo, a la vista de la parálisis en las inversiones en el último semestre, parece haber llegado a un punto en el que no le queda mucho cable por tender. De hecho, el operador vasco tiene el 2,2% de los clientes de banda ancha de todo el Estado, tan sólo por detrás de Telefónica (56,4%), Ono (15,3%), Orange (12,7%), Vodafone (4,3%) y Jazztel (4,2%).

Euskaltel ha encontrado sitio en el 'top 10' de operadores de telefonía fija y, con más de 200.000 clientes, está entre las cinco grandes OMV que se reparten el 86% de los usuarios de operadoras móviles virtuales. Además, ha captado al 2,1% de los usuarios de acceso directo, con lo que se sitúa casi al mismo nivel que Orange y Jazztel y sólo por detrás de Telefónica (75,7%) y Ono (12,1%). R, el operador de cable gallego, sobrepasa su propia red de fibra y cable coaxial, iniciará la venta de ADSL indirecto, utilizando la red de Telefónica, en aquellas zonas de Galicia en las que aún no ha llegado con su propia red. 

Juan García Conde ha tendido la alfombra roja de sus aspiraciones en telefonía móvil con su llegada a la presidencia de Telecable. Estira sus costuras, pero ni el crecimiento fuera de Asturias -ya ha comenzado con adsl en Extremadura, única comunidad en la que no hay desplegado ningún operador de cable - ni la posibilidad de desplegar servicios de satélite opacan sus pretensiones de una red propia de móvil. Con más de 30.000 líneas activas, Telecable apunta a  100.000 clientes de telefonía móvil en los próximos dos años. Y arañando clientes a la competencia, la gallega R ha conseguido superar, en lo que va de año, las altas de móvil que logró en todo 2008. Más de 17.000 usuarios decidieron cambiarse a la compañía sin modificar su número de teléfono, una media de 2.125 usuarios mensuales, el 20% de todos los clientes que cambian de móvil, lo que la inviste como la tercera operadora de España con mayor crecimiento de portabilidades de móviles.  Entre enero y agosto, uno de cada cinco móviles que cambiaron de operador lo hicieron para contratar sus servicios. Con 270.000 líneas contratadas, fue la primera de Europa en ofrecer llamadas gratuitas a todos los móviles desde el teléfono fijo.

COMIENZA LA CARRERA DE LAS FRECUENCIAS

No va más. Lo ha reconocido el secretario de Estado Francisco Ros: ni las líneas rojas de Bruselas -seis meses de plazo máximo a cada país según su directiva-, ni el vencimiento en febrero de 12,5Mhz de los 16,5 de Telefónica, dan más margen a la reasignación de frecuencias que Industria ha sostenido bajo la mesa de las operadoras desde hace casi un lustro. Industria pasará la ‘gorra’ antes de la del dividendo digital, de la licitación de las frecuencias disponibles de la banda de 2,6 Ghz, adecuada para el uso de la tecnología LTE a finales de año o principios de 2010 y de la consulta pública sobre el servicio universal, donde se va a incluir la banda ancha, que tendrá en cuenta para la designación del operador que lo preste a partir de 2011.

El ministro Sebastián no dudó en meter durante el WMC el dedo en la llaga del reparto del GSM: el Gobierno no acaba de dar con el marco regulatorio con el que liberará nuevas frecuencias para los servicios móviles de tercera generación (3G) en 2009. La demora deja a algunas áreas rurales de espaldas a la convergencia en muchos servicios y sólo se sabe que la guerra del LTE está casi a punto. Aunque todavía no está amortizada la tecnología 3G que emplean actualmente los operadores de telefonía móvil, la cuarta generación, llamada a velocidades de hasta 1GB, golpea ya a la puerta de la regulación española, de la mano de la concesión pendiente de la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios. El Ministerio de Industria fue el primero en domar las prisas de un proceso que en su génesis esperaba estar en marcha para marzo, pero que congela las hojas de su calendario. La mayoría de las compañías se lo han recordado a Miguel Sebastián: consideran que los primeros equipos capaces de trabajar con LTE no llegarán hasta dentro de un año, como pronto, y rechazan la posibilidad de que el Gobierno otorgue licencias territoriales para la banda de 2,6 Gigahercios.

Aviso para navegantes, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros avisaba en febrero que aún no se había dicho la última palabra sobre las concesiones regionales. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le ha quitado hierro al pacto político que Euskaltel buscaba encarnar. En otros sectores -recuerda Reinaldo Rodríguez- como el de la televisión o el cable las licencias ya se adjudican a nivel territorial “y no ha ido tan mal”, pero la Comisión marca las líneas rojas a las que el equipo de Sebastián se aferra: las telecomunicaciones cuentan con un marco normativo de ámbito nacional, por más que los pactos que sellaron Solbes y Blanco en su momento lo obvien. En otros países ya ha pasado, pero todas las regiones se licitaron al mismo tiempo y se dieron las mismas oportunidades de participación a las operadoras que querían dar servicios en un segmento del espectro. Ni las advertencias de los operadores tradicionales -la concesión de licencias regionales retrasaría el sector, como sucedió en EE UU, y duplicaría los organismos de supervisión- ni el antecedente de la telefonía móvil de tercera generación acompañan. El Gobierno concedió en 2000 cuatro licencias de telefonía móvil UMTS, pero con un estándar inmaduro, sin redes ni terminales adecuados y en un entorno poco propicio a la inversión; hubo que esperar cuatro años para los primeros servicios. No arrancó hasta diciembre de 2006.

De R y Telecable, si fuera por Industria, por ahora, ni hablar. Sus pretensiones complican aún más la ecuación y el duelo final entre los intereses de Salgado las urgencias pactistas de Ferraz y la bandera ‘jacobina’ de Miguel Sebastián, poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional. Tanto que pueden condicionar las pretensiones de Euskaltel, si, a golpe de presiones, Moncloa busca la tercera vía -control del espectro por el Estado y de la licencia por el Gobierno vasco-, o acepta la propuesta que R y Telecable venden ya en los despachos de la Xunta y el Principado y que Ardanza podría estar dispuesto a avalar como mal menor: auditar el espectro en busca de huecos vacíos en la banda 800-900 MGz y dar opción a otro operador que se trocearía.Así se mantendrían las tres de Vodafone, Movistar y Orange y se colaría en el hueco la propuesta por los operadores de cable.

LAS ‘CABLERAS’ REGIONALES SACAN PECHO

El operador vasco de telecomunicaciones Euskaltel ha conseguido hacer frente al primer año de la crisis manteniendo su nivel de beneficios y aumentando ligeramente su facturación gracias a la mayor implantación en las conexiones de la red fija de banda ancha segmento en el que es líder en la CAV y tiene previsto mantener el plan de inversiones de 200 millones de euros en el periodo 2008-2010. Con 313.000  clientes de telefonía fija y más de 260.000 en telefonía móvil, tras una década en el mercado, la operadora capitaneada por José Antonio Ardanza ha superado ya la ruptura del pacto con Amena a cambio de Orange y quiere crecer en toda España, más allá del País Vasco y Navarra, de la mano de Viva Mobile, su nuevo operador móvil virtual apoyado en la corporeidad de la red y las licencias de Orange. Ardanza espera "un menor nivel de ingresos" para este año, pero un mantenimiento de sus resultados. Después de haber invertido más de 1.300 millones en el desarrollo de su red de fibra óptica, con más de 255.000 kilómetros desplegados, y en su red de telefonía móvil, ya a finales de 2007 conseguía ocupar la cuarta posición en telefonía fija a nivel nacional en cuota de mercado sobre ingresos y convertirse también en cuarto operador en ingresos y líneas en telefonía móvil a finales de 2007.

La compañía está obteniendo los frutos de las inversiones realizadas en años anteriores y el crecimiento de las líneas de telefonía fija por red propia de la compañía vasca ha aumentado en 2008 un 5 por ciento, frente al 0,8 por ciento del mercado. Los ingresos en servicios de telecomunicaciones fijas de la compañía crecen más de un 2%, mientras que en telecomunicaciones móviles se mantienen. La TV Digital de Euskaltel ha celebrado sus cien meses con un crecimiento en 2008 de su cuota de mercado hasta el 38%, frente al 33% que presentó en el ejercicio anterior. Y la contratación de su Televisión Digital crece el doble que el sector, un 20%, con un total de 48.633 abonados. Pero necesita una baza en el mercado del móvil. En el segmento de banda ancha, Euskatel ha experimentado un crecimiento del 15,5% (con más de 202.000 líneas), una décima por encima de crecimiento de banda ancha del mercado. Pero el acceso a la banda ancha de cuarta generación (LTE) es exclusivo, tanto que, por ahora, sólo el pacto de Moncloa y los de Sabin Etxea se lo ponían a tiro. Para ello se utilizará la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 Mhz, hoy sin uso, pero reservada para introducir los nuevos servicios de telecomunicaciones móviles de cuarta generación a través del nuevo estándar tecnológico LTE, la continuación de la tecnología actual 3G/UMTS que aún se encuentra en pruebas para los propios proveedores de infraestructura.

Ni Caixanova -que acaba de hacerse con un 33% de R de manos de Fenosa- ni Cajastur -con las riendas de Telecable- quieren quedar fuera de la fiesta. R apuesta por recuperar el fijo y captar a nuevos usuarios, con el anzuelo de llamadas fijo-móvil por coste cero. La solvencia con la que le adquirió a FENOSA el 35,4% por 150 millones de euros no sólo habla de la soltura económica de  Caixanova, tambien de que las pretensiones de Julio Fernández Gayoso pasan por mimar su apuesta estratégica en el tejido industrial y el 66,5% en la operadora, que tiene mucho que ver con el beneficio neto de 115 millones de euros (un 39,6% más) desde 2008. R mantiene su cuota de cable, a pesar de sus piruetas en la guerra de precios; se acaba de lanzar a una oferta de conexión a internet  que elevará hasta 100 megas la capacidad de acceso a la red. No oculta sus aspiraciones a llegar al 60% de la población gallega en los próximos años (a pesar la orografía y la dispersión poblacional del territorio) y a intentará "operar con tecnología radio si consigue alguna de las nuevas licencias". Y no se resiente del lanzamiento de su línea de telefonía móvil, Móbil R, a pesar de que  tendrá una contribución negativa durante los primeros años de explotación.

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