edición: 2787 , Jueves, 22 agosto 2019
10/01/2011
Las deseadas bandas de 800 y 900 Mhz serán de ámbito nacional

Euskaltel, Telecable, R y Ono consuelan sólo a medias con Sebastián sus expectativas móviles

Industria reedita el modelo que barajó en junio y esquiva el pacto PSOE-PNV: sólo permitirá licencias regionales en los 2,6 Ghz
Las cableras harán valer por primera vez su alianza, estaban dispuestas a un quinto operador móvil con red propia sumando frecuencias y territorios
Necesitan frecuencias propias para superar sus costes como OMV; los 10.000 millones invertidos en redes tienen siete veces menos rentabilidad que los de operadoras móviles
Ana Zarzuela

Hace ondear casi a punto un calendario llamado a definir el mapa móvil de las próximas dos décadas. Y con él, el ministro de Industria deja sobre la mesa de las cableras regionales y Ono -a modo de ofrenda de ‘paz’- la reserva por primera vez de una parte del espectro para su explotación en el ámbito autonómico. Euskaltel, R, Telecable y Ono podrán tener frecuencias móviles, lo justo para aliviar las facturas de sus OMV, desembarcar en el LTE y aspirar a ofertas convergentes con medios propios. Pero será en la banda de 2,6 Ghz. Nada que no hubiera adelantado ya Industria en el primer borrador que utilizó para la consulta pública el 15 de junio de 2010. Un muro que las cableras intentan driblar por última vez durante este semestre. Han buscado la catapulta de su primera alianza estratégica, el lobby autonómico de manos peneuvistas, el impulso de sus cambios accionariales y el pulso del modelo más monetarista y más competitivo por la banda de 800 y 900 Mhz avalado por Economía. Pero ni las grandes operadoras tendrán más restricciones para comprar las nuevas frecuencias, ni las cableras han conseguido que las principales bandas de frecuencias -las de 800 y 900 MHz- se vendan en ámbitos inferiores al nacional.

Las pretensiones de las cableras  chocan sables sobre todo con Yoigo, por partida triple: si hay una candidatura conjunta de ámbito nacional para optar a los 5 Mhz en la banda de  1.800 mhz será con Yoigo con la que choquen sus intereses. Asturias, País Vasco y Galicia se han convertido en los graneros de crecimiento móvil de Yoigo y las OMV. Y si consiguen frecuencias y redes móviles propias, además, quedaría en la cuneta la pretensión del brazo español de Telia Sonera de convertirse en la mayorista para las OMV de la asturiana, R y Euskaltel y hacerse con los más de 300.000 clientes indirectos de las tres cableras regionales a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.

Las cableras empiezan a ver por primera vez, las líneas rojas de la letra pequeña de un modelo que el Ministerio retrasará en su versión definitiva, como poco, hasta el segundo semestre de 2011. Industria reserva 15 MHz de la banda de 2,6 GHz para uso exclusivo en las Comunidades Autónomas y deja en bandeja, a mano de Euskaltel, R y Telecable la adquisición de 15 MHz de la banda de 2,6 GHz (divididos en dos bloques, uno de 10 MHz y otro y de 5 MHz) en sus respectivos territorios de actuación. La misma avanzadilla que Ono podrá reeditar en sus zonas de influencia si opta por acudir a la licitación por los recursos de ámbito territorial de 2,6 GHz para la Comunidad Valenciana, Cataluña, Murcia, Andalucía, Castilla León, Castilla La Mancha, Baleares, Canarias, Cantabria o Navarra. Aunque la solución provisional bocetada por Industria no obligaría a las cableras a presentar una oferta conjunta, sí tendrían que unirse si quieren pujar por las frecuencias de otras bandas, entre ellas la porción que devolverán Movistar, Vodafone y Orange en el rango bajo del espectro, el que se utiliza actualmente para prestar servicios de voz, el más rentable para las compañías.

Han sumado fuerzas con Ono para hacer del ‘todos a una’ la ganzúa ante los recelos de la Setsi, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones. Euskaltel, R y Telecable han conjugado las fuerzas y las geografías hasta convertir a las tres operadoras de cable de alcance regional en las líderes en Galicia, País Vasco y Asturias. Se han saltado desde 2009 las fronteras de sus feudos geográficos y aprovechan el despegue del adsl indirecto, pero en el peor año de evolución de los ingresos del sector global de las telecomunicaciones desde su liberalización, Galicia, Asturias y País Vasco quieren nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’. Por eso Euskaltel, R y Telecable se intentan mirar desde hace dos años en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y han tratado durante meses de resucitar la fragmentación regional del espectro de la telefonía, no sólo las frecuencias de 2.600 Mhz, sino las inferiores.  Ya contaban con respaldo expreso de la CNC y la complicidad silente de la CMT, no veía mal la posibilidad de licencias regionales de móvil, menos aún si las cuatro cableras optan a una sola voz a la licitación.

Ahora, el proyecto de real decreto no resuelve ninguna de las grandes incógnitas del proceso. No desvela si el espectro se venderá en subasta o en concurso y tampoco si el espectro que se reserva para un ámbito inferior al regional se licitará por comunidades, por provincias o por metros. Pero destapa las líneas rojas, tras las huellas de la propuesta del 15 de junio en los topes máximos de espectro para las operadoras de móvil y en el ámbito de las bandas a la venta. Y en ambos, lo hace a contrapié de las expectativas de las cableras: ni las grandes operadoras tendrán más restricciones para comprar las nuevas frecuencias, ni han conseguido que las principales bandas de frecuencias -las de 800 y 900 MHz- se vendan en ámbitos inferiores al nacional. 

Solo la banda de 2,6 GHz se ha dividido en regiones, las mismas que llevan los apellidos de R, Euskaltel, Telecable y ONO: “Galicia, Asturias, País Vasco y Extremadura, así como para el resto de España". Para evitar desequilibrios indeseables, el Gobierno establece unos límites por operador de 20 MHz en las bandas bajas y de 55 MHz en las bandas altas. Movistar, Vodafone y Orange devolverán espectro de 900 (dos bloques de 2,2 MHz actualmente de Telefónica, otros dos bloques de Vodafone de 2 MHz y dos bloques de Orange de 1 MHz) y 1.800 MHz, aunque a cambio, se amplían los plazos de sus concesiones hasta 2030 y podrán beneficiarse del refarming. Junto con Yoigo también podrán optar a las bandas altas de frecuencias, aunque estarán obligados a ofrecer un servicio con cobertura nacional. Podrán pujar por 12 concesiones de la banda de 2,6 GHz distribuidos en tres bloques, dos de 10 MHz y uno de 5 MHz. Industria prevé licitar 15 Mhz en la banda de 900 Mhz en tres bloques de 5 Mhz, de forma que, en uno de ellos, no podrán competir ni Telefónica ni Vodafone. También mantiene el límite de 55 Mhz por operador entre las bandas de 1800, 2100 y 2600 Mhz y reserva los 15 Mhz que pueden licitarse en la banda de 1800 Mhz (que ahora se usa para voz con la tecnología GSM) para Yoigo y los grupos de cable, aunque tendrán que acudir unidos, ya que se trata de una licencia nacional) ya que veta su acceso a los tres grandes operadores.

El reparto de la banda de 2,6 Ghz por autonomías al que finalmente parece haber accedido la Setsi para los concursos de 2011 les sabe a poco. Piden que se les faciliten frecuencias tanto en las bandas bajas de 800 (dividendo digital) y 900 Megahercios, las más demandadas, ya que permiten una alta calidad de los servicios y suponen bajos costes. Sus pretensiones chocan sables con Vodafone, Movistar y Orange -las llamadas a la mesa de los 900 Mhz-, pero sobre todo con Yoigo, por partida triple: Asturias, País Vasco y Galicia se han convertido en los graneros de crecimiento móvil de Yoigo y las OMV. Y si consiguen frecuencias y redes móviles propias, además, quedaría en la cuneta la pretensión del brazo español de Telia Sonera de convertirse en la mayorista para las OMV de la asturiana, R y Euskaltel y hacerse con los más de 300.000 clientes indirectos de las tres cableras regionales a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.

ESTIRAN TODAS SUS COSTURAS Y QUIEREN SITIO PROPIO EN EL MÓVIL

Saben que sólo con ellas, si consiguen cruzar la puerta de la convergencia y prestar servicios tradicionales de voz junto a los nuevos de banda ancha móvil podrán hacer frente a la competencia, incluso en sus propios feudos del cable, y ser más competitivas a la hora de ofrecer combinaciones de telefonía móvil y fija e internet a altas velocidades y precios atractivos en  un mercado telefónico cada vez más convergente en servicios y tecnologías. Al fin y al cabo, la banda de 2,6 Gigahercios, aunque ofrece mucha capacidad y es ideal para zonas muy pobladas de las ciudades (en un mercado maduro), obliga a un despliegue muy denso y muy caro y aún queda fuera de la configuración actual de la mayoría de los smartphones. Y las OMV -incluyendo las de Euskaltel, R, Telecable y Ono- enfrentan en inferioridad de condiciones la avanzadilla de Vodafone, Movistar y Orange, ahora que reviven el ‘maridaje’ con el móvil y la banda ancha y buscan la excepción del mercado español, donde un 80% de los hogares conservan línea de fijo, pero su facturación cayó un 8% en 2009.

Las operadoras alternativas buscan sitio, con servicios conjuntos fijo-voz en ristre, en un mercado en el que el 59% de las líneas de voz y el 96% de los accesos de banda ancha a internet desde los hogares están ya empaquetados (un 68,3% en los clientes de negocios). Saben que el 8% de los clientes residenciales contrata el cuádruple play (Internet, TV, fijo y móvil), y el 35%, el triple play. Telefónica trata de fidelizar a 13,4 millones de clientes; Vodafone y Orange, combatir el avance en adls de Jazztel y en móvil de Yoigo y las OMV, sin líneas fijas. Las tres lanzan modelos de ‘oficina convergente’ para compensar la rebaja de consumo y de líneas fijas corporativas. Nada que puedan replicar las cuatro cableras. Con un descenso del 10% de los ingresos por voz y un ascenso del 40% en los de datos, todas las OMV se juegan sus nuevas escaramuzas low cost en las tarifas planas de internet, la convergencia fijo-móvil y los smartphones de consumo intensivo pero bajos precios, justo los espacios más peleados por Vodafone, Movistar y Orange. Tras unos meses de verano en los que R y Telecable se convertían en reinas de la portabilidad celular, septiembre llegaba –como para el conjunto de las OMV- con el ‘aterrizaje’ de su tendencia a manos del contraataque low cost de Vodafone y Orange. Lo sabe Euskaltel, ha visto cómo la CMT incorporaba al Operador Móvil Virtual Lebara, con una cuota del 0,4%, en su ranking de cinco primeras telecos móviles, mientras excluía al operador vasco.

Como le advertía al Ministerio de Industria Redtel, -la patronal que agrupa a Movistar, Orange, Vodafone y Ono- el despliegue de la nueva tecnología LTE obligará a las compañías a triplicar el número de antenas instaladas en España -70.000- si quieren lograr la misma cobertura que en la actualidad. Un estirón que los principales operadores móviles con red propia, con más de 3.500 millones de euros ya a mano, están dispuestos a dar, aunque conlleve para las compañías incrementar un 50% las inversiones, que para el despliegue de la actual red supusieron más de 2.000 millones anuales. Pero no lo harán sin señales y un mapa claro. No, en ningún caso, antes de 2013, una vez que las pruebas hayan avanzado en 2011 y 2012, según las previsiones de Miguel Canalejo, el presidente de Redtel. No, tampoco, sin que desde Castellana 160 empiecen a despejarles al menos algunas de las barreras que pueblan aún el camino al 4G español. Para empezar, el del reparto y la redistribución de frecuencias móviles.

Lo saben en los despachos de Arturo Dopico, el consejero delegado de R. Como avanzaban los medios locales, el acceso a 2,6 Ghz permitirá a Galicia -como a las demás CCAA por las que liciten las cableras- contar con una red móvil de cuarta generación. R -en ‘números verdes’ por primera vez tras subir su beneficio un 34% durante 2010- invirtió 67 millones para cerrar el ejercicio con un incremento del 10% en los ingresos; la cablera cuenta con 262.200 clientes y una red que abarca 76 localidades gallegas, que podría dar servicio al 56% de la población gallega (unos 1,58 millones de personas) y tiene a mano -tras el desembarco en su accionariado del fondo de capital riesgo británico CVC- un plan de inversión de 330 millones de euros durante los próximos cinco años para extender la red de fibra óptica de la cablera a un total de 191 núcleos de población y desembarcar con antenas propias en el mercado móvil si se hace con unas frecuencias que -en palabras de Dopico- “permitirán llevar Internet de banda ancha al rural, sorteando la barrera de la dispersión de población”.

APUESTAS EN TELEFONÍA CELULAR Y CONVERGENCIA

Ono, con más de 40.000 usuarios incorporados sólo durante el último mes al servicio de velocidades ultrarrápidas de cable, empieza a amortizar el despliegue de su ‘diferencia’ en fibra, una red en la que la operadora que pilota Rosalía Portela ha invertido más de 9.000 millones de euros; comienza a ‘pescar’ con los 50 megas, que ya están disponibles para el 70% de sus siete millones de clientes y en 2011 lo estarán para el 100%. Pero pasada la página de la refinanciación de su deuda, junto a la alta Definición, TiVo y los 100MB es la telefonía móvil una de las grandes apuestas para 2011 del equipo de Rosalía Portela. Empezaba en el mes de diciembre de 2010 a potenciar su oferta de móvil con terminales libres a un precio subvencionado, como complemento a su oferta de tarifas planas de voz para llamadas desde el móvil y a una  nueva tarifa de navegación en el móvil con hasta 200 megabytes gratuita para las tarifas planas. Telecable ha hecho del estirón de la fibra en Extremadura el motor de su nuevo perfil: prevé la construcción de una red de fibra óptica que cubrirá la región en un horizonte de 10 años.

Pero la operadora asturiana presentaba en julio un plan estratégico 2010-2014 al que destinará 137 millones de euros con el que quiere conseguir un beneficio neto de 26,3 millones de euros,  170 millones de euros en facturación y alcanzar 180.000 clientes y conseguir 600.000 servicios en 4 años, de ellos, 100.000 líneas serán de telefonía móvil, cuatro veces más que las que espera sumar en televisión y telefonía fija y el doble, incluso, que las nuevas conexiones de banda ancha en los próximos cuatro años. Euskaltel, tras aumentar sus beneficios en casi un 25% durante 2010, gracias (en un 80% según sus propios cálculos) a la eficiencia de costes, a pesar de lo que el consejero director general, Alberto García Erauzkin, llama "en el segundo peor año de la historia desde la liberalización" -con un sector que ha caído un 3% en 2010- prevé invertir 150 millones de euros en los tres próximos años en aumento de capacidad de la red (entre otros, un despliegue hasta 300.000 km de fibra en País Vasco) y el desarrollo de productos innovadores, como la televisión de alta definición, la incorporación del 3D o las redes inteligentes. Tendrá que hacerlo con la vista puesta en las líneas rojas de su expansión móvil.

Por primera vez en su historia, son los líderes en la TDT de pago en Euskadi, con más de 130.000 clientes -más de 2,5 veces de incremento en 2 años- y un crecimiento del 57% respecto al ejercicio anterior. Telecable y R mantienen sus cifras de abonados a sus respectivas plataformas de televisión de pago, mientras la televisión de Euskaltel consigue seguir creciendo un trimestre más. Pero si la compañía vasca ha acabado el año con 373.000 líneas de telefonía fija con red propia, lo que supone un aumento del 1%, en banda ancha supera las 227.00 líneas, con una subida del 4,3%, pero en móviles ha alcanzado los 225.000 clientes, "un incremento aún muy ligero" y que además ha supuesto una disminución de los ingresos en este segmento. Y ni Yoigo, ni Orange ni OMV estatales lideran la carrera de los clientes churners: como avanzaba Silicon News, fueron R y Telecable las reinas de la portabilidad si se restringen a sus respectivas Comunidades Autónomas -Galicia y Asturias- y en términos proporcionales, en la comparativa de altas y bajas. R consigue una proporción de 9 a 1 y Telecable de 8 a 1, superando a las demás OMV y a Yoigo en equivalencias, tal y como recoge el Análisis de portabilidad móvil mensual de Lleida.net.

SEBASTIÁN RECELOSO AÚN

R, Euskaltel y Telecable cuentan en sus aspiraciones autonomistas con la complicidad silente de la CMT, el regulador no veía mal la posibilidad de licencias regionales de móvil, menos aún si las cuatro cableras optan a una sola voz a la licitación. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le ha quitado hierro al pacto político que Euskaltel, R y Telecable buscaban encarnar. “En otros sectores -recordaba Reinaldo Rodríguez- como el de la televisión o el cable las licencias ya se adjudican a nivel territorial “y no ha ido tan mal”. Los avala un con un resquicio entreabierto por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), que advierte -aunque sin carácter vinculante- que no debe suponerse en las bases de la subasta o el concurso de espacio radioeléctrico que los operadores establecidos (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo) tengan ya garantizado el principio de acceso a las frecuencias, además de abogar porque se dé prioridad a los operadores que en estos momentos no disponen de frecuencias.

Nada que en Castellana 160 hayan sido proclives a impulsar. No, al menos por sí mismos. Miguel Sebastián ha sido hasta ahora más receptivo a los recelos que Redtel -la asociación que reúne a Vodafone, Movistar, Orange y Yoigo- que acaba de recordarle a la SETSI los riesgos del troceo regional del móvil: la rivalidad se intensificaría también en el nivel regional, la fragmentación podría entorpecer la gestión y retrasar el sector, como sucedió en EE UU y suponer una distorsión de la competencia y una diferencia de velocidades de desarrollo autonómico. Como adelantaba Cinco Días, aportan además informes de la Comisión Europea y varias consultoras sobre la posibilidad de liberar espectro adicional en la banda 470 a 862 MHz. Un espacio que Industria podría aprovechar más sin trocear con criterios autonómicos el refarming y los 900 Mhz. Industria, desde que el 15 de junio abrió formalmente el proceso de consulta para el reparto de nuevas frecuencias móviles, se ha aferrado al criterio de reequilibrar las redes de los cuatro operadores móviles con red propia actuales. Además, el ministro Sebastián -poco partidario de cualquier opción que suponga fracturas del mercado nacional- se resiste aún las licencias regionales en otras bandas, alega obstáculos jurídicos para dejarles llave al concurso de la banda de 900 Mhz -la más cara y la más reñida entre Movistar, Vodafone Orange y Yoigo-, busca poner pronto sobre la mesa el concurso de las frecuencias de 2,6 Ghz. Ya el Ministerio les adelantó en su día el aviso para navegantes: tenía informes jurídicos que apuntaban a que habría problemas en “quitarles porciones de frecuencia 900 adjudicadas ya a los operadores actuales”.

Hace dos años, en octubre de 2008, Sabin Etxea le había despejado a Euskaltel, también a cambio de respaldo en los PGE, la posibilidad de luz verde por primera vez en el mercado español al otorgamiento de licencias de telefonía móvil de ámbito regional. Pero en el Ministerio, consideran suficiente a cambio del apoyo del PNV a los PGE 2011 no sólo la ‘ayuda’ mediante una aportación extraordinaria de 6 millones de euros a Euskaltel para mejorar la cobertura de su red en Álava y la aportación con cargos a los Presupuestos del Estado de algo más del 13% de lo invertido por Euskaltel para mejorar sus infraestructuras durante el año pasado. Además,  R, Euskaltel y Telecable se han podido beneficiar de su ‘piel autonómica’, ahora que la CMT ha decidido que los operadores que mantengan más de un 75% de los ingresos brutos procedentes de una única comunidad autónoma estén exentos de contribuir a la tasa de RTVE, que grava a los operadores de telecomunicaciones con un 0,9% de sus ingresos brutos.

La otra ‘gatera’ en la que agotan sus expectativas las cableras es la de la vicepresidenta Salgado: quiere sitio en la ‘caja’ del espectro radioeléctrico. Una grieta en la que buscan, también cobijo las aspiraciones de Ono y las cuatro operadoras de cable regionales. En Castellana 160 aún sopesan si seguir las indicaciones de Economía y pisarle los talones al modelo alemán de subasta -que permitió ingresos al Estado de 4.300 millones de euros a cambio de 330 Megahercios de nuevo espectro radioeléctrico- o suscribir sus propios credos técnicos y la preferencia de las principales operadoras agrupadas en Redtel y apostar esta vez por un modelo de concurso, que  prime los compromisos de inversión frente al pago al Tesoro, “menos productivo a medio plazo”. En el entorno de Sebastián no quieren que la ‘fiebre recaudatoria’ pueda frenar las inversiones del sector, como en el año 2000 con las subastas del UMTS. Tampoco, en realidad, ninguna de las operadoras que podrían pugnar por las frecuencias en liza. Aunque R, Telecable, Ono y Euskaltel son más proclives a que España siga la tradición de concursos que permiten destinar la inversión a redes y no a su cupo en la subasta, el modelo de puja con puertas abiertas a más operadoras que Salgado prefería podría abrirles una puerta colateral a sus pretensiones. Nada que inviten a esperar las condiciones a las cuatro grandes operadoras con red propia para el acceso a 900 Mhz y 800 Mhz reflejadas en el borrador del proyecto de Real Decreto sobre Actuaciones en Materia de Espectro Radioeléctrico para el Desarrollo de la Sociedad Digital.

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