edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
23/07/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Euskaltel, Telecable, R y Ono se juegan su futuro móvil con el órdago al reparto de frecuencias de Sebastián

Ni el desembarco de CVC en R y sus planes nacionales ni la transición de Ono y sus expectativas impiden una alianza de la que puede surgir el quinto operador móvil
Asturias, País Vasco y Galicia se han convertido en los graneros de crecimiento móvil de Yoigo y las OMV
Ana Zarzuela

Estiran sus costuras. Han conjugado las fuerzas y las geografías hasta convertir a las tres operadoras de cable de alcance regional -R, Euskaltel y Telecable- en las líderes en Galicia, País Vasco y Asturias. Compartían hasta ahora la urgencia de trascender su perfil como operadoras de cable, saltarse sus feudos, potenciar su sitio en el negocio móvil, conseguir frecuencias propias y hacerlo cuanto antes. También, la negativa del Ministro de Industria a hacerles sitio en el reparto de frecuencias móviles más allá de 2,6 y 2,1 Ghz, nada de dividendo ni refarming, ni apellidos regionales. Pero ahora que sus planes estratégicos se juegan el doble o nada de su crecimiento en la mesa de la telefonía móvil, las cuatro cableras le sacuden a Sebastián la puesta en escena de la mayor licitación de espectro, 310 Mhz, que comenzará el próximo semestre. Suman fuerzas con Ono por primera vez para hacer del ‘todos a una’ la ganzúa ante los recelos de la Setsi.  Tienen mucho que decir en el servicio universal de banda ancha, ahora que Industria busca priorizar el modelo de concurso a cambio de inversiones. Cuentan con el respaldo expreso de la CNC y la complicidad silente de la CMT, no veía mal la posibilidad de licencias regionales de móvil, menos aún si las cuatro cableras optan a una sola voz a la licitación.

Pero cualquier estirón celular de Telecable, R o Euskaltel compite, antes de nada, con las operadoras low cost, que han encontrado en las CCAA de base de las tres cableras su horizonte más intenso de crecimiento. Su desafío choca por partida triple con Yoigo. No era otra que la OMV de Johan la que desde hace más de un año sopesaba con Euskaltel, R y Telecable fórmulas de acuerdo para aligerar el peso de las OMV por las que pagan a Vodafone, Movistar y Orange. Más aún: si la alianza de las cuatro operadoras de cable les permitiera obtener frecuencias del refarming o el dividendo digital para disponer de redes propias, serían los planes de despliegue móvil de Yoigo los más afectados.

Ni los planes globales de R tras la compra por CVC de un 32%, ni la promesa de 1.500 millones de euros de inversión hasta 2015 para seguir creciendo en segmentos de mercado y en territorios, incluso fuera de España han echado por tierra el frente común de las cableras. Tampoco, la refinanciación de la deuda de Ono, por más que incremente sus opciones para participar a solas en subastas o concursos nacionales. Desde la llegada de Rosalía Portela a Ono, las cuatro tejieron su sintonía y barajaban fórmulas para abaratar su ‘peaje’ como operadoras móviles virtuales con el alquiler o despliegue conjunto de la red de Yoigo, pero sobre todo tanteaban una candidatura nacional conjunta a la subasta de frecuencias móviles. Era la única opción para poner el pie en las frecuencias de 800 y 900 Mhz, que Sebastián no quiere trocear por Autonomías. Tampoco está dispuesto a favorecerlo ahora, por más que el ministro sepa que si aún queda espacio para acuerdos con el PNV al calor de los PGE, la resurrección de los concursos de espectro radioeléctrico móvil regional -tras las huellas de Euskaltel- puede estar, otra vez, en el menú de las exigencias peneuvistas.

Euskaltel, R y Telecable buscaron sitio, una por una, en la senda de las frecuencias móviles regionales que el pacto para sacar adelante los PGE en 2008 con el PNV parecía haber despejado y que el silencio de Sebastián no se había atrevido a enterrar hasta ahora. En adelante, lo hacen a una sola voz, lo justo para aspirar a convertirse en quinta operadora móvil. Si en los planes de la SETSI pensaban que contentarían sus aspiraciones con algún sitio en las frecuencias de 2,6 Mhz, o que la ecuación con sitio para Yoigo, que exige 5 Mhz en 900 Mhz (con la posibilidad de participar en el concurso de las segundas frecuencias del refarming) sería suficiente para dar por zanjada una ecuación de frecuencias, inversiones y compañías que en dos años no ha podido despejar, Euskaltel, R, Telecable y Ono le han sacudido la quietud. Y, por primera vez -al menos públicamente- lo hacen al unísono. Se lo han dejado claro y por escrito, a Industria: “tiene la oportunidad de mejorar las condiciones de equilibrio competitivo si asigna de manera eficaz y eficiente el espectro radioeléctrico, factor determinante en el desarrollo de la competencia en el mercado”.

Industria, desde que el 15 de junio abrió formalmente el proceso de consulta para el reparto de nuevas frecuencias móviles, se ha aferrado al criterio de reequilibrar las redes de los cuatro operadores móviles actuales. Pero las cableras buscan sitio en la amplitud del espectro -310 Mhz- a la variedad de frecuencias disponibles y a las numerosas fases progresivas -desde el primer semestre de 2011 hasta 2014-. Sobre todo, buscan aupar su desafío en los criterios de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), que advierte -aunque sin carácter vinculante- que no debe suponerse en las bases de la subasta o el concurso de espacio radioeléctrico que los operadores establecidos (Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo) tengan ya garantizado el principio de acceso a las frecuencias, además de abogar porque se dé prioridad a los operadores que en estos momentos no disponen de frecuencias.

EL ‘ESTIRÓN’ MÓVIL COMO PUNTO DE TRANSICIÓN

R, Euskaltel, Ono y Telecable piden que se les faciliten frecuencias tanto en las bandas bajas de 800 (dividendo digital) y 900 Megahercios, las más demandadas, ya que permiten una alta calidad de los servicios y suponen bajos costes, como en las más altas de 2,1 y 2,6 Gigahercios (GHz). Saben que sólo con ellas, si consiguen cruzar la puerta de la convergencia y prestar servicios tradicionales de voz junto a los nuevos de banda ancha móvil podrán hacer frente a la competencia, incluso en sus propios feudos del cable, y ser más competitivas a la hora de ofrecer combinaciones de telefonía móvil y fija e internet a altas velocidades y precios atractivos. En  un mercado telefónico cada vez más convergente en servicios y tecnologías, el horizonte móvil sigue siendo el del doble o nada de sus apuestas, la metamorfosis en la que coinciden por igual Ono y las tres operadoras de cable regionales. Ni en Telecable, ni en Euskaltel, ni en R o pierden de vista que, al fin y al cabo, no son otras que Galicia, País Vasco y Asturias las tres CCAA con mayor crecimiento y los mejores registros para Yoigo y la veintena de las Operadoras Móviles Virtuales (OMV). El último informe anual de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) sobre 2009  publicado esta semana ha evidenciado mucho más que la brecha tecnológica entre provincias, que separa a las 26 líneas por cada cien habitantes de Madrid, o las 22 del País Vasco, de las 13 de Orense y Lugo. Las tres autonomías del norte se han convertido no sólo en tres de las que mejor penetración de banda ancha tienen -muy por encima de la media estatal de 20,7 líneas por cada cien habitantes- sino en la geografía de la principal expansión del brazo español de Telia Sonera y de las OMV. En el País Vasco, con una cuota del 14,5%, es donde Yoigo y las OMV cuentan con la mayor cuota de mercado. En Asturias están en el 7,1% y en Galicia en el 6,1%. Un oasis para la telefonía celular low cost con el que buscan desde hace dos años compensar las zozobras del mercado de adsl. Mucho más ahora, que aterriza su ritmo de crecimiento.

En el primer año en una década en el que la crisis ha rebajado el negocio de las telecos españolas -una caída del 5,4% en su facturación en 2009 según la CMT, hasta llegar a ingresos de 41.765,3 millones de euros - la banda ancha- con 600.000 líneas nuevas en un año- es el único segmento en el que la facturación creció. En mayo, según la última nota mensual de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), se dieron de alta un 17% de líneas más que en mayo de 2009. Sin embargo, la cifra es inferior a la de mayo de 2008. Y por lo que respeta a operadoras, el 72,4% de las nuevas altas fueron para los operadores alternativos, seguidas por el cable con el 15,2% y Telefónica con el 12,4%. El descenso ha tenido algo que ver en que las telecos pierdan ingresos por primera vez en la década, una caída en la que las grandes ganadoras son Vodafone en telefonía fija, Yoigo y las OMV en móvil y los alternativos en banda ancha. El informe de la CMT revalida a los operadores de cable como líderes en Asturias, donde Telecable ocupó un 44% del total del mercado de la banda ancha, en el País Vasco, con Euskaltel (43,7%), Cantabria (Ono) (39,6%), Galicia, R (38,8%) y Valencia (Ono), con el 32,2%.  Pero las tres cableras regionales empiecen a avizorar que su doble piel -regional y cablera- se les queda pequeña. 

Se destapan. R opera únicamente en Galicia y sigue teniendo en Caixanova (y CVC) a sus accionistas de referencia; Telecable lo hace en Asturias, controlada por Cajastur, con un 92% del accionariado y Euskaltel lidera el mercado en País Vasco y Navarra, con un núcleo duro formado por las cajas BBK y Kutxa, que en conjunto tienen un 56% del capital. El resto de España, sigue siendo el reino ‘cablero’ de Ono. Pero desde hace dos ejercicios, Euskaltel, R y Telecable quieren hacer valer su sitio en el negocio móvil. Enseñan la bandera de sus pretensiones -por primera vez completa- a medida que se acerca el ‘ahora o nunca’ del reparto de las frecuencias de telefonía celular pendientes de concurso o subasta públicos.

Le acaba de poner cifras Telecable en la presentación de un plan estratégico con el que pretende alcanzar en el plazo de cuatro años los 170 millones de facturación y llegar a los 180.000 clientes. Para una operadora líder en cable asturiano, buena parte de la ejecución de esas promesas pasan por ampliar su capacidad de su banda ancha (donde cuenta ya con una cuota de mercado del 48%) y fortalecer su oferta de televisión (ampliada ya con internet y en la que cuenta con una cuota del 80% del marcado asturiano); al fin y al cabo, son las que han contribuido al 80% de los 11,7 millones de euros de beneficios y 106 millones de euros de facturación (un 10,8% más que el año anterior) en 2009. Pero no es casualidad que, de los 180.000 clientes que espera haber sumado hasta 2014, 100.000 sean de telefonía móvil. Un mercado en el que comenzaron a operar en 2008 y cuenta con 40.000 clientes en el que -en palabras de su presidente, Juan García-Conde- “la compañía aún tiene un amplio recorrido”. De hecho, ya ha consolidado “como el cuarto operador de telefonía móvil en Asturias, tras haber adelantado en las últimas semanas a Yoigo”. Tampoco es casualidad que, mientras prevé hacer un esfuerzo inversor durante los próximos años en Asturias ascenderá de 137 millones, vaya  a destinar 150 millones durante la próxima década en desplegar -a imagen y semejanza de su red asturcón- la red de fibra óptica en Extremadura, su primer paso fuera de la región asturiana.

Con R sus accionistas mayoritarios se han comprometido a inyectarle 1.500 millones de euros hasta 2015, (más del doble de lo invertido desde que obtuvo su licencia en 1998), 330 de ellos en exclusiva para latitudes gallegas. Más de 250.000 gallegos han optado ya por contratar sus servicios de teléfono, internet o televisión por cable con la firma autóctona, que llega a 74 localidades, en donde más de 1,5 millones de personas, repartidas en 760.000 hogares y locales empresariales. El objetivo desde ahora: traspasar la geografía de su ‘galleguidad’, pero también el perfil que la define aún como una cablera regional. Las opciones de crecimiento no están decididas todavía: los recursos pueden dedicarse a la compra de empresas fuera de Galicia, sean o no de cable, a la adquisición de frecuencias de móvil en los concursos que va a convocar el Gobierno o al despliegue de redes de cable en las regiones donde no está presente. A la vista de una penetración del cable que llega aún sólo al 50% de los hogares en el conjunto de España, R le pisa los talones a la trayectoria de Ono. Le ha puesto cifras a sus aspiraciones en fibra -llegar a 900.000 hogares con fibra óptica en 2010 (desde los 780.000 con los que empezó el año)- y en móvil superar las 60.000 líneas activas que ha conseguido sumar su OMV desde 2006, hasta las 84.000 a lo largo de 2010.

El operador vasco de telecomunicaciones ha conseguido hacer frente a los dos primeros años de la crisis del sector manteniendo su nivel de beneficios y aumentando su facturación gracias a la mayor implantación en las conexiones de la red fija de banda ancha segmento en el que es líder en la CAV y tiene previsto mantener el plan de inversiones de 200 millones de euros que fijó para el periodo 2008-2010. Euskaltel , en palabras de José Antonio Ardanza, le han hecho “OPA a la crisis”, para rentabilizar la captación de 50.000 nuevos servicios y haber cerrado el año pasado con ingresos sostenidos -una facturación de 325,3 millones, en línea con la cifra de 2008 y un 3,1% más de beneficio. Euskaltel, que ha desplegado ya  más de 285.000 kilómetros de fibra óptica por toda la geografía vasca, es hoy líder en banda ancha, con una cuota de mercado en Euskadi del 48% y 217.000 líneas -un 7% más que hace un año-; ha sostenido el crecimiento de la telefonía fija -un 3%, hasta 373.00 líneas y 323.000 clientes- y se sube a un auge del 65% en televisión digital, hasta los 80.321 clientes.

Tras una década en el mercado, la operadora está obteniendo los frutos de las inversiones realizadas en años anteriores, de hecho, el operador vasco tiene el 2,2% de los clientes de banda ancha de todo el Estado, tan sólo por detrás de Telefónica (56,4%), Ono (15,3%), Orange (12,7%), Vodafone (4,3%) y Jazztel (4,2%). Pero ahora que ha superado ya la ruptura del pacto con Amena a cambio de Orange, quiere crecer en toda España, más allá del País Vasco y Navarra, de la mano de Viva Mobile, su nuevo operador móvil virtual apoyado en la corporeidad de la red y las licencias de Orange. Le sigue doliendo su piel como OMV. Ni sus campañas -un año de internet gratis en el móvil para sus nuevos clientes-, ni el repunte del 8,8% en el segundo semestre del año 2009 pudieron opacar que el móvil es aún su negocio con una peor evolución, debido al menor consumo de minutos por parte de los usuarios, que ha llevado a una caída de los ingresos del 8% y a cerrar el año pasado sólo "en línea con el sector", con 225.000 clientes.

LA ALIANZA DRIBLA LOS ‘PEROS’ REGIONALES DE SEBASTIÁN

La alianza de las cableras busca hacerse fuerte en su doble excepción inversora: en un año en el que la inversión total se situó en 4.277 millones, un 17,3% menos que en 2008,  ni siquiera las redes de última generación de móvil se han zafado del recorte. Pero aunque cualquier operador puede realizar inversiones en redes fijas, pero no móviles. Lo saben las cuatro operadoras de cable por experiencia propia y se lo hacen saber a Industria: con 10.000 millones de euros de inversión en nuevas redes en la última década aseguran disponer de músculo financiero como para destinar esta vez, además, otro monto similar en el mercado móvil. Una percha a la que al Ministro de Industria le costaría decir no, a la vista de su prioridad por las compensaciones en el modelo de concurso de frecuencias -en lugar de subasta pura- y de las urgencias de Industria por despejar el servicio universal de banda ancha a un mega antes de 2011. Además, la red trocal de las operadoras de cable llega a muchos rincones del país y puede servir para interconectar sus propias estaciones base de telefonía móvil.

Euskaltel, R y Telecable le han sacado brillo a su doble faz de operadores de cable y OMV, hacen valer la ‘excepción’ de sus inversiones (más de 10.000 millones junto a Ono en una década a contrapié de la retracción de las grandes telecos, se saltan las líneas de sus feudos geográficos y aprovechan el despegue del adsl indirecto, pero en el peor año de evolución de los ingresos del sector global de las telecomunicaciones desde su liberalización, Galicia, Asturias y País Vasco quieren nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’. Por eso Euskaltel, R y Telecable se miraban en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y han tratado durante meses de resucitar la fragmentación regional del espectro de la telefonía prometida en su momento por el pacto PNV-PSOE. Sabían que contaban con la luz verde, o al menos la no beligerancia, de la CNC y la CMT: a lo largo de los últimos dos años, los dos reguladores habían despejado ya el camino a la posibilidad de concesión de licencias regionales de móvil. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones le ha quitado en más de una ocasión hierro al pacto político que Euskaltel, R y Telecable buscaban encarnar. Y ahora, a la posibilidad de que -incluso al unísono- las cuatro cableras se hagan sitio y redes propias en el móvil.  “En otros sectores -recordaba Reinaldo Rodríguez- como el de la televisión o el cable las licencias ya se adjudican a nivel territorial “y no ha ido tan mal”.

Pero el ministro Sebastián se resiste a las licencias regionales, alega obstáculos jurídicos para dejarles llave al concurso de la banda de 900 Mhz -la más cara y la más reñida entre Movistar, Vodafone Orange y Yoigo-, busca poner pronto sobre la mesa el concurso de las frecuencias de 2,6 Ghz y sólo en ellas deja abierta la puerta a las cableras, aunque las operadoras -Euskaltel no es la excepción- le advierten de que aún es pronto para la madurez tecnológica que las explote. Ya el Ministerio les adelantó en su día el aviso para navegantes: tenía informes jurídicos que apuntaban a que habría problemas en “quitarles porciones de frecuencia 900 adjudicadas ya a los operadores actuales”. La letra pequeña de la Ley de Economía Sostenible le despeja ahora a industria la posibilidad de expropiar esas frecuencias, una opción que los estudios de Euskaltel ya habían tanteado. Otra cosa será que, incluso con esa baza, puedan componer el nuevo sudoku de las frecuencias móviles. En otros países ya ha pasado, pero todas las regiones se licitaron al mismo tiempo y se dieron las mismas oportunidades de participación a las operadoras que querían dar servicios en un segmento del espectro.

OTRA SACUDIDA A LA CAJA DE PANDORA DE LAS FRECUENCIAS

Las urgencias del dividendo digital (790-862 MHz), las necesidades de reparto de frecuencias (especialmente las más valiosas, de 900 Mhz) y sobre todo las expectativas del ‘refarming’ de la banda GSM -la recalificación de la banda de 900 Mhz y 1.800 Mhz para poder utilizarlas en 3G, en banda ancha móvil- le marcan las prisas al Ministerio de Industria y justifican la urgencia de un concurso de frecuencias móviles que tanto la CMT, como Bruselas y Redtel le apremian desde hace semestres. Ha empezado la cuenta atrás al periodo de consulta pública, pero ya ha marcado las líneas rojas del modelo de nuevas frecuencias y de refarming. La Setsi (la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones) propone sacar a licitación pública un total de 310 Megahercios (MHz), cuya disponibilidad iba a ser en principio 230 MHz en 2011, 60 MHz antes del 1 de enero de 2015 y 20 durante 2015 MHz. Actuará además sobre un total de 630 MHz. Una cesión en los mapas de Francisco Ros, que considera a España “el primer y único país con un plan completo para la gestión de la totalidad del espectro para tecnologías móviles”  y el que más rápido ha accedido al refarming entre los vecinos.

En cuanto, al dividendo digital (790-862 MHz) -parte del espectro que dejaron libre las televisiones con el apagón analógico-la licitación se realizará como “muy tarde” a partir de enero de 2015-, serán 30 MHz en seis bloques de 5 MHz cada uno. También se licitará espectro en la banda de 2,6 GHz, para los accesos inalámbricos de banda ancha ultrarrápida, en los que Industria estaba dispuesta a abrir, por primera vez, la llave a operadores de cable hasta ahora de ámbito regional. Su demora topa con el repudio de todas las telecos españolas, aún recuerdan la ola del 3G en 2003 y 2004 y esta vez no quieren tener que profesar un ‘acto de fe’ con el 4G: ni que las frecuencias lleguen antes de la tecnología, ni quedarse en fuera de juego con la UE -como con la fibra óptica-. Antes de desembarcar en la cuarta generación celular esperarán a conocer el resto de frecuencias, las dimensiones del refarming, la posibilidad de combinar GSM y 3G y el techo del dividendo digital al que pueden aspirar. Por ahora, sólo Movistar se atreve a estrenar el LTE, driblar la ‘excepción española’. Junto a Vodafone, estirará mientras tanto la transición del HSPA+, hasta al menos 42 megas. Han empezado a multiplicar por seis la velocidad de conexión de sus clientes de banda ancha en movilidad.

Industria ha destapado ya desde junio la ‘caja de los truenos’ de las frecuencias móviles. Primero, porque desde hace meses sabe que su ecuación, sobre todo en la banda de 900 Mhz, la más solicitada, no soluciona el status quo de frecuencias móviles entre las tres principales operadoras móviles -Telefónica posee 16 MHz, Vodafone 12 MHz y Orange 6 MHz en la banda de 900 Mhz-, las pretensiones de Yoigo, que exige 5 Mhz en 900 Mhz y las aspiraciones, por primera vez de operadores de cable y regionales. Pero, también -y no menos presión para las ecuaciones de Sebastián- porque en Castellana 160 aún sopesan si seguir las indicaciones de Elena Salgado y pisarle los talones al modelo alemán de subasta -que permitió ingresos al Estado de 4.300 millones de euros a cambio de 330 Megahercios de nuevo espectro radioeléctrico- o suscribir sus propios credos técnicos y la preferencia de las principales operadoras agrupadas en Redtel y apostar esta vez por un modelo de concurso, que  prime los compromisos de inversión frente al pago al Tesoro, “menos productivo a medio plazo”.

En todo caso, la licitación incluye 310 MHz de espectro en varias bandas, lo que hace posible que se usen distintas fórmulas: la mixta para el espectro más importante -en las bandas de 800 y 900 MHz- y la subasta en la banda más alta, la de 2,6 GHz. Además, el propio Ros ha advertido que habrá algún “ajuste monetario megahercio-banda-año” y que se puede ‘hacer caja’ con el refarming: las operadoras tendrán que ceder parte del espectro actual para permitir un concurso en esta banda y, a cambio, se les prologará una parte de sus licencias hasta 2030, pero en este proceso, todas tendrán algo que pagar.

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