edición: 2662 , Viernes, 22 febrero 2019
09/06/2015
El BCE quiere que el mercado las califique

Las ex cajas, en la dicotomía entre acelerar las fusiones o salir a Bolsa

La fase final de la reestructuración bancaria, pendiente de los últimos movimientos corporativos
Juan José González
Tarde o temprano, pero habrá compras, fusiones y operaciones de concentración, de todo. La afirmación parece ser compartida al día de hoy por la mayoría de los responsables de las entidades bancarias españolas. Eso sí, sin determinar el plazo ni la forma ni mucho menos concretar parejas, tríos u otros. Desde el Banco Central Europeo no desaprovechan la ocasión para subrayar el interés del supervisor en que todas las entidades estén sometidas al control del mercado, y que sus actividades se desarrollen atendiendo a criterios también de mayor transparencia. El BCE insiste ahora en la necesidad urgente de cambios en las entidades que supervisa pero que todavía no cotizan en el mercado bursátil. El supervisor parece estar indicando la vía directa de obligado cumplimiento para que el conjunto del sector funcione bajo las mismas reglas, algo que todavía está pendiente. Pero ha llegado la hora de moverse: fusiones o cotizar en bolsa.
Es posible que, mientras tanto o hasta entonces, la reestructuración financiera no esté completada porque aún quedan seis entidades excajas que viven en una zona intermedia que al parecer dificulta la supervisión del BCE. En la actualidad, el supervisor tiene el control y seguimiento de catorce entidades financieras españolas, si bien, permanecen fuera del mercado bursátil seis entidades locales como Unicaja, Ibercaja, Kutxabank, Abanca, Cajamar y BMN. Las seis mantienen en la actualidad conversaciones más o menos avanzadas, para establecer alianzas regionales, principalmente, de colaboración en la distribución de productos y costes de servicios. Sin embargo, en ninguno de los seis casos se prevé un desenlace corporativo ni en el corto ni en el medio plazo.

El enfriamiento de las relaciones entre esta media docena de entidades, ha dejado en evidencia la falta de interés en alcanzar el cierre de algunas operaciones de fusión que en algunos medios se daban como seguras. Es probable que el año de elecciones autonómicas, locales y para rematar las generales que se producirán a final del año, hayan jugado en contra de algunas de esas operaciones, aunque hay motivos suficientes para sospechar lo contrario. De ahi que la presión del BCE de las últimas semanas, para animar a que se inicie el proceso que las situaría en el mercado de valores, deba ser interpretado en base al enfriamiento provocado por la actividad electoral.

Probablemente con todo el conocimiento de causa las seis entidades financieras todavía al margen del mercado bursátil, conozcan su irregular situación jurídica dado que aún no se está cumpliendo la norma que obliga a los bancos procedentes de las antiguas cajas y fundaciones, las propietarias, a reducir su participación por debajo del 50% en el plazo de cuatro años, so pena de dotar un fondo de reserva. Lo cierto es que la mayoría de las entidades comunicaron en su día, para salir del paso, sus planes para cotizar en los mercados, estableciendo unos calendarios excesivamente amplios para evitar compromisos concretos, lo que a todas luces parece una forma de ganar tiempo a la espera de encontrar una alternativa previa como es una fusión.

La libre cotización de las acciones, la propuesta que hace el BCE, no sólo facilitaría las fusiones en el grupo de las seis entidades señaladas, sino que además, por la misma razón, quedaría abierta la puerta para que los grandes bancos pudieran `presentar sus credenciales´ mediante la adquisición de paquetes de acciones, como paso previo para una integración. Esta parece ser la idea pretendida por el supervisor europeo o `prueba de contraste´ que serviría para terminar con la falta de transparencia de las seis excajas y también para concentrar un poco más el número de entidades del mercado bancario español.

Ahora la decisión final parece estar en manos de las propias excajas. Pueden optar por seguir avanzando en la reestructuración interna y a continuación salir al mercado, o bien, salir antes al mercado -cotizar- para llegar posteriormente a una fusión, momento en el que se llevaría a cabo una reestructuración profunda de las dos entidades. Con independencia de la elección que haga en el futuro cada uno de estos actores, muy condicionados, seguramente, por la futura conformación del arco parlamentario local, las seis excajas, ante la probabilidad de caer en la órbita de influencia de los más grandes (BBVA, Caixabank, Santander, Bankia, Popular y Sabadell) tratarán de llegar a acuerdos entre ellos, algo que no han logrado hasta ahora. Aunque si el resultado de una mayor concentración se circunscribe al ámbito de la acumulación del poder, entonces, de poco habrá servido el esfuerzo y la salida a Bolsa sea la mejor idea para resolver la situación de las excajas.

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