edición: 2408 , Viernes, 16 febrero 2018
14/07/2010

Expectativas exageradas sobre China

Carlos Schwartz
La expectativa generalizada de que China siga sosteniendo la demanda internacional comienza a universalizarse a tal extremo que la situación empieza a ser poco creíble. Financial Times destacaba ayer en primera página que la agencia del Estado chino que maneja la inversión de parte de las reservas del país, Safe por sus siglas en inglés, había participado en la subasta de obligaciones del Estado a 10 años efectuada el 6 de julio con peticiones por 1.000 millones de euros, de los que se había adjudicado 400 millones, un 6,66% de los 6.000 millones subastados.

El dato relevante es que la demanda china ha constituido la mitad de la asiática, y esta fue en total del 13%. En contraste, los inversores del Reino Unido se han adjudicado el 20% de la subasta, lo cual quiere decir que sólo ellos se han quedado con un tercio de lo que adquirieron todos los inversores extranjeros (un 60% del total). Finalmente, un 34% de la subasta se ha quedado en casa.

La subasta fue un éxito, pero no parece que se deba a un milagro hecho por Safe, sino más bien que a Safe le ha parecido un buen negocio invertir 400 millones de euros a 10 años al 4,874%. No está mal, desde luego. Otra cosa es que, en materia de política de diversificación de divisas gestionada por la inversora estatal, se haya optado por mantener la presencia en el euro en un plazo largo. Lo cual no deja de ser un voto de confianza.

Entretanto, la realidad es que los principales exportadores del mundo de materias primas, entre ellas las alimentarias, siguen haciendo caja con sus ventas a China. El caso estadounidense es uno más... el año pasado ha vendido productos agrarios a China por valor de 13000 millones de dólares. No cabe duda de que es esta demanda acoplada a la de India y otros países asiáticos lo que sostiene el nivel de ingresos de muchas de las economías en desarrollo, como la de Brasil y en menor medida de Argentina. Estados Unidos se ha visto especialmente beneficiada por la caída del dólar. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que el Gobierno de China está haciendo esfuerzos denodados por frenar el incremento de precios en ciertos mercados en los que hay verdaderas burbujas. Entre ellos, el inmobiliario.

La política económica oficial ha intentado frenar la escalada del precio de los pisos pero sin ajustes violentos porque aspira a hacer un aterrizaje suave para la economía recalentada. Los precios de la propiedad inmobiliaria en un conjunto de 70 ciudades de China han caído entre mayo y junio el 0,1%, la primera caída en los últimos 18 meses. Pero esta no es la única señal de un crecimiento menos acelerado; las cifras difundidas el pasado fin de semana muestran que se han reducido las importaciones y las magnitudes monetarias.

Las estimaciones de crecimiento de la economía china para 2010 se han reducido de un 11% a un 7% a medida que las decisiones de política económica adoptadas para desacelerar la economía comienzan a surtir efecto. Los observadores de la economía de China consideran que este proceso de menor crecimiento se va a agudizar durante 2011. El empuje de la economía China en los últimos dos años se ha debido de un lado a la reposición de stocks, y del otro al paquete de estímulos oficiales aplicados por el Gobierno al conjunto del país. Uno de los problemas es que la construcción, de un lado, y la especulación inmobiliaria del otro se han conjugado una vez más con un desenlace potencialmente arriesgado. Pero lo que es indudable es el hecho de que la construcción es una de las locomotoras del crecimiento económico del país.

Mientras, China sigue siendo el mercado contemporáneo de coches de crecimiento más explosivo, y su demanda no ha sido de utilitarios solamente. Mercedes Benz, BMW y otras marcas de gama alta han tenido un ejercicio excepcional en 2009 y este año van por el mismo camino. Es probable que el mercado de coches de alta gama en China no se seque a consecuencia de una caída en la actividad económica. Un pequeño grupo de fabricantes, especialmente europeos y japoneses, han tomado en este sentido al toro por las astas. Puede que incluso este mercado de alta gama se sobreponga a una caída en la actividad económica en 2011 y 2012, que puede causar serios trastornos a otras empresas automovilísticas en Europa.

El clima social en el país ha ido cambiando de forma acusada y la pasada obsecuencia de los trabajadores hacia las empresas y los sindicatos oficiales han pasado a la historia. Este año se han lanzado las primeras huelgas salvajes de relevancia en el país, como ha sido el caso de Honda. Sin embargo, uno de los elementos que más incomoda a los analistas es la presencia de crecientes conflictos entre la Administración china y algunas grandes multinacionales de Estados Unidos como Google, General Electric o el banco Goldman Sachs.

Mientras, Estados Unidos no ha cejado en su presión para que China haga un ajuste real en su moneda. Estados Unidos espera que un aumento en el tipo de cambio en el renminbi forme parte de un proceso de reactivación de la demanda interna de China. Pero como es lógico una política de esta naturaleza no será fácilmente adoptada por ese país. Este aspira a moderar las tasas de crecimiento retirando parte de los incentivos y controlando precios como los de la vivienda, pero de momento no ha mostrado la más mínima señal de que vaya a replantearse su modelo productivo orientado a la exportación.

La idea de encaminar el modelo hacia el consumo interno, abandonando una política de tipos de cambio favorables a las exportaciones no parece que se vaya a poner en funcionamiento a corto plazo pese a los gestos que parecían encaminados a dejar flotar con mayor libertad a la moneda nacional frente al dólar y el euro.

El temor extendido es que la economía de China se siga debilitando y que esto tenga por efecto una caída de la demanda del país asiático. Si se reduce la importación de materias primas y energéticas, que son su mayor dependencia internacional, un conjunto de países sufrirán las consecuencias. Entre ellos Estados Unidos.

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