edición: 2910 , Viernes, 21 febrero 2020
12/02/2020
Fundación Naturgy

Expertos reclaman una mejora en la regulación de la biomasa para usos domésticos

ICNR
Representantes de la Administración, empresas y el mundo académico coinciden en la necesidad de seguir implementando medidas para reducir los índices de contaminación en las ciudades.
El uso doméstico de la biomasa, principalmente en calefacciones, reduce las emisiones de dióxido de azufre, pero contribuye a incrementar otros contaminantes causantes del deterioro de la calidad del aire en los entornos urbanos.

Este fue uno de los principales mensajes que surgieron en la jornada “Cambio de modelo energético para mejorar la calidad del aire”, organizada en Sevilla por la Fundación Naturgy en colaboración con el Capítulo Español del Club de Roma.

Jesús de la Rosa, catedrático de la Universidad de Huelva, afirmó que “la biomasa tiene su cara y su cruz con el medio ambiente y la calidad del aire; mejora las emisiones de CO2 pero empeora la calidad del aire”. “En general, aunque la tendencia es a la mejora, hay casos extremos relacionados con fuentes de tráfico, combustión de biomasa e industrial principalmente, que afectan tanto a grandes ciudades como a pequeños municipios”, explicó de la Rosa, que recordó que Andalucía desarrolla en estos momentos distintos Planes de Calidad Ambiental con objeto de mejorar cada vez más la calidad del aire de sus ciudadanos.

Por su parte, el presidente de INERCO, Vicente Cortés, también sostuvo en su intervención que, mientras la producción eléctrica renovable tiene un claro efecto beneficioso sobre las emisiones de contaminantes en la UE, el uso doméstico de biomasa influye negativamente en las emisiones de partículas respirables. 

“La generación eléctrica de origen renovable supuso aproximadamente el 32% de la generación eléctrica en la UE en 2018, sin embargo, el empleo de biomasa en usos domésticos y residenciales reduce las emisiones de SO2 en la UE en un 3%, pero origina incrementos de los restantes contaminantes primarios, como los óxidos de nitrógeno y las partículas”. 
A diferencia del empleo de biomasa para generación eléctrica, sujeto a límites de emisión muy estrictos, el empleo en instalaciones pequeñas, poco eficientes y sin sistemas de tratamiento de gases explica estas cifras, según Cortés. En este sentido, afirmó que una contribución a la reducción de emisiones de CO2 a escala global puede derivarse en un empeoramiento de la calidad del aire a escala local.

El director gerente de la Agencia Andaluza de la Energía, Jorge Jiménez, que intervino en la inauguración del seminario, explicó que “desde la Agencia Andaluza de la Energía, estamos trabajando para el desarrollo de un sistema energético más sostenible, donde juegan un papel muy importante las energías renovables y donde llevamos años poniendo en marcha líneas de incentivos para apoyar la eficiencia energética y el transporte sostenible.”

Desde el ámbito municipal, la directora general de Desarrollo Sostenible, Financiación y Acción Exterior del Ayuntamiento de Sevilla, Esperanza Caro, que también participó en la apertura de la jornada, afirmó que “es necesario un cambio del modelo energético que mejore la calidad del aire de las ciudades; desde el Ayuntamiento de Sevilla apostamos por ello mediante una serie de líneas de actuación como una movilidad más sostenible, la rehabilitación de viviendas para hacerlas más eficientes y el tratamiento de los residuos", dijo Caro.

Por su parte, el director de Financiación, Fomento y Proyectos Estratégicos de la Agencia Andaluza de la Energía, Cristóbal Sánchez Morales, hizo una breve síntesis del enfoque energético y ambiental de la política energética, así como del marco estratégico para la transición ecológica y del principio de energy efficiency first, como posición estratégica para mitigar el impacto ambiental de los usos energéticos. En este sentido, hizo un repaso de las principales medidas de mejora energética en las ciudades desde la óptica de su impacto en la mejora de la calidad del aire, incluido el uso eficiente de las energías renovables y, particularmente de la energía de la biomasa.

En el seminario también habló Jaime Briales, jefe de Servicio de innovación, Energía y Nuevas Tecnologías del Ayuntamiento de Málaga, que explicó, entre otras cuestiones, los retos de la movilidad en esta ciudad, que pasan no solo por la reducción de emisiones de CO2, sino también por la disminución de la contaminación acústica y atmosférica, la recuperación de los espacios para el ciudadano, la reducción de modos de transporte no sostenibles y la reducción de tiempos de los desplazamientos. Para todo ello, la apuesta del consistorio malagueño pasa por aprovechar las oportunidades que brindan el vehículo eléctrico, el vehículo conectado, el vehículo autónomo y el vehículo de movilidad personal.

Juan Azcárate, director general adjunto de Energía y Cambio Climático del Ayuntamiento de Madrid, explicó los planes de calidad del aire que se están implementando en la capital española. Entre otras cuestiones, destacó la importancia de contar con un inventario de emisiones para poder respaldar el diseño, implementación y seguimiento de las políticas ambientales. Azcárate también habló de la necesidad de ir hacia un cambio de modelo energético, con la movilidad, la edificación y los residuos como palancas principales de actuación

En la inauguración de la jornada, la directora general de la Fundación Naturgy, María Eugenia Coronado, explicó que “hace ya tiempo que la Organización Mundial de la Salud nos advierte los efectos de la contaminación local en la salud humana: el 91% de la población mundial respira aire contaminado, lo que provoca 7 millones de muertes al año, de las cuales 3,8 millones son causa del aire que respiramos en el interior de los edificios y 4,2 millones del aire exterior”, afirmó. 

“La influencia de la energía en la calidad del aire es decisiva” dijo Coronado, que añadió que “si nos centramos en el aire exterior y en la calidad del aire en las ciudades, los principales agentes emisores de esta polución y derivados de la actividad humana son el transporte, la industria, los edificios, y en especial, la climatización con biomasa, la construcción y algunas actividades agrarias”. Coronado también recordó que es importante destacar los efectos de la contribución de fuentes naturales, “como las intrusiones de masas de aire africano que llegan de manera significativa a esta tierra donde estamos”.

La Fundación Naturgy, creada en 1992 por la compañía energética, también desarrolla programas de acción social, tanto en el ámbito nacional como internacional, incidiendo especialmente en actuaciones destinadas a paliar la vulnerabilidad energética. 

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