edición: 2741 , Martes, 18 junio 2019
21/10/2015
Con la misma moneda

Arabia Saudí aprende de las constructoras a autofinanciarse con facturas

FCC, ACS, OHL, Sacyr, Ferrovial, acostumbradas a financiarse a costa de los proveedores, a quienes cobran a 84 días y pagan a 500
Juan José González
¿Quién iba a pensar que Arabia Saudí llegaría algún día a formar parte de una lista de morosos? Seguramente pocos si el motivo del impago respondía a una carencia de fondos, problemas de caja, etc. Hace poco más de treinta años, cuando los financieros de la City movían en Occidente el dinero del inversor estatal kuwaití, un alto cargo de su Gobierno relató a los analistas el carácter prohibido que su religión y cultura asignaban a las deudas, una regla que el tiempo parece haber revisado o, al menos, sufrido alguna adaptación a la realidad. Según algunas versiones más analíticas, Arabia Saudí estaría `poniendo a prueba´ los sistemas que rigen las relaciones mercantiles básicas entre empresas, es decir, los retrasos, las prórrogas, jugar con los vencimientos, como también experimentar con los déficit, la renegociación contractual, en suma, la `occidentalización´ de la praxis habitual en los negocios.
Por tanto, que el segundo productor del mundo de petróleo haya comenzado a retrasar algunos pagos a grupos empresariales internacionales privados, no responde necesariamente, como suele ser habitual, a problemas puntuales de liquidez o tesorería, si no que puede estar más cerca de ser una política `nueva´ de pagos a proveedores. Así que es probable que su estancia se prolongue en el tiempo debido a que los saudíes han descubierto que la lista en cuestión es algo más que una relación de deudores que no cumplen en plazo sus obligaciones de pago: es una herramienta potente de presión y, por ello, de negociación con los acreedores. Por otro lado, medios financieros dan por hecho que los árabes también saben aprovechar la liquidez y sacarle ganancia a la tesorería ¿no iban a ser menos?

Pero la agitación en el mundo empresarial occidental es de tal magnitud, y en particular en las compañías españolas del sector de las infraestructuras, en contratas de gran volumen económico en Oriente Próximo y norte de África, que la alarma por los retrasos de seis meses ha entrado en terreno diplomático, uno de los últimos recursos que se suelen utilizar para evitar quiebras o impagos de gran calibre. Dos empresas españolas afectadas por los retrasos (180 días) ya han pasado por la embajada española en Arabia Saudí y hasta es probable que en los próximos días el ministerio de Exteriores español reúna en Madrid a los responsables comerciales de los países de la zona `morosa´.

Hasta ahora, la versión de las empresas afectadas -constructoras españolas con contratos en el Golfo Pérsico- señala a la caída de los precios del crudo como principal problema que justifica la caída de los ingresos y la estrechez de la caja de Arabia. El mercado, sin embargo, pone en tela de juicio que el desplome en los precios del crudo sea el verdadero origen de los impagos (de 180 días) porque, entre otras razones, el `moroso´ saudí cuenta con unas reservas exteriores cercanas a los 800.000 millones de dólares y una deuda externa que no alcanza al 1,7% de su Producto Interior Bruto. Con esta carta de presentación, el país ha comenzado a hacer sus pinitos en los mercados financieros con la emisión de bonos, probablemente para comprobar qué es eso de la deuda.

Pensar en que el impago de deudas a 180 días que sufren las empresas españolas en Arabia Saudí responde a estrecheces financieras es sólo una forma de desviar la atención sobre la verdadera estrategia de éste Estado, que no es otra más que ejercitar la presión para que las empresas constructoras cumplan en fecha y calidad con las obras contratadas. Así las cosas, se da por seguro que ningún acreedor se atreverá a aplicar sanciones al deudor árabe ante el riesgo de no cobrar nunca la deuda como de pasar a integrar su lista negra de clientes.

Recordar también -aunque muy reciente- la protesta de una plataforma formada por pequeñas empresas y autónomos del sector de la construcción que delataron la práctica que llevan a cabo empresas como ACS, Sacyr, FCC, OHL, Ferrovial y Acciona en una práctica ya consolidada de financiar su negocio a coste de facturas en mora, retrasos de pagos que exceden en mucho los 180 días del moroso saudí. Todas ellas empresas del Ibex que cobran a 84 días y pagan a 500 días, cuando el plazo legal limita a 90 días el período máximo de pago. Por eso no debe extrañar ni tampoco alarmar que las constructoras tengan un moroso de 180 días como el Estado saudí quien, por otro lado, parece haber aprendido también a autofinanciarse.

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