edición: 2326 , Jueves, 19 octubre 2017
27/05/2010

Firme respaldo de Estados Unidos a Corea del Sur mientras China se opone a sancionar a Corea del Norte

Pedro González
Ha saltado en pedazos todo lo conseguido en la laboriosa política de acercamiento entre las dos Coreas. Los transportes entre los dos territorios a un lado y otro del paralelo 38 han quedado definitivamente suspendidos, los intercambios comerciales también han quedado anulados y vuelven las acciones e imágenes de la guerra fría: instalación de potentes altavoces a ambos lados de la frontera para hostigar a las respectivas guarniciones, y lanzamiento de octavillas propagandísticas, que acusan a los máximos dirigentes de enfrente con todo tipo de descalificaciones y exabruptos. La ruptura, pues, es total y de consecuencias imprevisibles, habida cuenta de la probada tendencia de Pyongyang a elevar la tensión al máximo con sus vecinos. Kim Jong-Il ha amenazado ya con la “guerra total” al presidente surcoreano, Lee Myung-bak, que ya ha mandado desplegar fuerzas navales y terrestres en las inmediaciones de la frontera y en aguas que Corea del Norte no reconoce como territoriales de su homóloga del Sur.

El hundimiento de la corbeta  surcoreana “Cheonan” por un torpedo norcoreano, que causó la muerte a sus 46 marineros, ha sido el detonante de una crisis que va en aumento. Pyongyang desmiente la autoría del disparo, pero la investigación realizada por Seúl arroja evidencias incontestables. La correspondiente petición de enérgicas sanciones internacionales contra el régimen norcoreano ha sido respondida por una cascada de amenazas, que han desembocado en la escalada de la tensión actual.

Estados Unidos, principal apoyo de Corea del Sur, respalda la adopción de fuertes sanciones comerciales a Corea del Norte, pero ésta, apoyándose en el respaldo de China, más que su principal su único aliado, promete “la guerra total” si dicho expediente sancionador llegara a consumarse, una probabilidad cierta teniendo en cuenta que al frente de Naciones Unidas está el ex ministro surcoreano de Asuntos Exteriores Ban Ki-Moon. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, intenta rebajar los ánimos apelando a una “respuesta equilibrada”, un grado menos siquiera de lo que reclama Seúl ante “una provocación que busca arrastrarnos a una fase de guerra”. Antes de hacer una escala en Seúl de regreso a Washington, Clinton y otros 200 altos funcionarios norteamericanos habían celebrado en Pekín su anual Diálogo Estratégico y Económico, una cita que poco a poco va modelando un G-2 como verdadero gobierno decisorio del mundo por encima de otras instancias.

Con respecto a este nuevo conflicto intercoreano, las discrepancias son evidentes: Clinton manifestó haber obtenido de China su aceptación a “colaborar” con Estados Unidos y la comunidad internacional “para poner a punto una respuesta eficaz y apropiada”. Sin embargo, el comunicado chino no dice lo mismo, puesto que en él se subraya solamente que China “está presta a trabajar con Estados Unidos y otras partes” de cara a rebajar las tensiones. Es más que dudoso que Pekín acepte unas sanciones económicas que redunden en un incremento de las hambrunas que sacuden a la población de Corea del Norte. Todos los años son millares los refugiados norcoreanos que cruzan la frontera con China huyendo de la miseria de su país. Un brusco aumento de este flujo de refugiados alteraría sustancialmente las tensiones sociales en las regiones fronterizas que se extienden a lo largo de 1.300 kilómetros.
 
La evolución de este contencioso condicionará sin duda la geopolítica asiática, ya que Japón sigue dispuesto a rearmarse seriamente para defenderse de hipotéticos ataques norcoreanos. Su propio primer ministro ha tenido al fin que reconocer que la base norteamericana de Okinawa seguirá como hasta ahora albergando a los marines de Estados Unidos, desmintiendo así su promesa de no renovación del acuerdo. Hillary Clinton ha tenido que volver a oír de los dirigentes chinos los habituales reproches por la venta de una nueva remesa de armas a Taiwan. En sus conversaciones con los norteamericanos, los chinos no se andan con remilgos y califican a Taiwan de “provincia renegada y rebelde”, del mismo modo que apuntan al Dalai Lama como el “instigador de los disturbios en el Tibet”.
 
Al margen de estas cuestiones político-militares, Hillary Clinton y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, han conseguido acuerdos con China sobre 26 capítulos, que van desde la no exclusión de las empresas extranjeras en proyectos de obras públicas hasta la seguridad en los reactores nucleares, pasando por la cooperación en operaciones de búsqueda y rescate marítimos, o la preparación de una conferencia para acabar con el tráfico ilegal de maderas exóticas. Por el contrario, China sigue sin ceder a las pretensiones tanto de Estados Unidos como de Europa para que adopte un cambio más realista del yuan, cuya baja cotización favorece a sus exportadores, prácticamente imbatibles con tales tasas frente a sus competidores internacionales no asiáticos.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...