edición: 2618 , Martes, 18 diciembre 2018
04/07/2014
Detectan aumento de riesgo

FMI y FED acuerdan más supervisión para prevenir la próxima crisis

La clave, aseguran, estará en adelantarse y cortar los excesos de los mercados
Juan José González

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen y la directora general del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, escenifican en los últimos meses encuentros y hacen visibles sus reuniones. Son conversaciones técnicas las que mantienen dos instituciones en teoría opuestas, aunque con muy coincidentes en algunos objetivos. Un periodista preguntó a la dos responsables por los motivos de los últimos encuentros, a lo que contestaron que su preocupación es el desempleo pero también la "firme determinación de prevenir una crisis futura". Crisis futura, dos palabras que se bastan y se sobran. Dos palabras que sirven para dar título a una carpeta de trabajo que mantiene ocupadas a las dos máximas responsables de la Fed y del FMI. Son las dos personas, se puede decir que, más influyentes en la economía global, en la economía `nueva´ y endeudada que sobrevive tras la crisis. Yellen y Lagarde hablan de equilibrio obligado, de estabilidad financiera, precios, empleo, tipos. Y futuro.

Para comenzar advierten un aumento del riesgo, de la volatilidad; 200.000 millones de euros en Europa y un billón sueltos por el mundo, una liquidez procedente de los emergentes que ven una garantía de ganancia en el continente, una vez redoblado el interés por mantener la moneda común. El dinero se va a los bonos, luego la burbuja sigue haciendo su trabajo en silencio hasta que alcance su punto óptimo de explosión. Luego, ya veremos.

Esto es lo que preocupa a las dos damas. Una piensa en su economía norteamericana, y la otra en el resto del mundo y en la norteamericana. Ninguna de las dos quiere dar el primer paso, romper el silencio y tomar alguna decisión sobre el precio del dinero, los tipos de interés que están condicionando que la salida de la crisis sea lenta y que la presión sobre los precios enorme, al alza, por supuesto. Hablan de la crisis, de lo que queda de esta y sobre todo, aseguran, de la próxima; cómo será, cuándo puede estallar, por dónde puede comenzar a romper... muchas dudas. Y dudan las dos responsables, lo cual invita a pensar que hay riesgo, que ya existe: hay riesgo evidente.

Se deduce de las palabras y de los gestos de ambas, que una y otra, en equipo y/o por separado, trabajan en la fase de prevención de la próxima crisis. Por lo tanto, es obvio que ya han detectado algunos síntomas que evidencian la próxima crisis. Lo cierto es que los inversores aprovechan las oportunidades y cambian su dinero de escenario. Los emergentes, pasados de moda, migran a Europa en busca de bonos. Es liquidez en bruto, volumen desconocido de dinero que, seguro de la pervivencia del euro, apuesta por algunos buenos rendimientos de deuda, pública y privada. Si esto es así, como así parece, es obvio que el riesgo ya no es una sospecha sino una evidencia.

Sin embargo, la situación de normalidad que se desea transmitir desde los Gobiernos de muchos países, no se corresponde con las evidencias que parecen tener las dos responsables. En su debate, Yellen y Lagarde continúan sin decidir qué hacer con los tipos de interés, lo que convierte a estos en un punto esencial del debate. Es un pulso entre las necesidades de la economía norteamericana (interés de Yellen) y lo conveniente para el resto del mundo, siendo el mundo, en este caso, Europa. A Lagarde le preocupa todo porque su responsabilidad es el todo, y advierte a Yellen sobre el riesgo de mantener artificialmente los mercados locales y los efectos letales que esta política puede tener sobre la economía: la creación de burbujas.

Para las dos damas, la nueva etapa post crisis conlleva una situación diferente a la anterior de 2007. Las dos manejan a su antojo el tópico "ya nada será como antes". Pero entretanto, a Yellen y a Lagarde les preocupa el desempleo, están unidas por el objetivo de lograr a través de varios estímulos monetarios y económicos, que se cree empleo y que sea estable, sostenible. En su opinión (de ambas) la futura o próxima crisis llegará por la vía de los excesos de los mercados, algo que no es nuevo y que como en la anterior crisis se manifestará en la volatilidad de los bonos corporativos y otros activos. Lo que sí es nuevo es la pretensión de vigilar más de cerca los mercados para evitar excesos, que es tanto como avanzar que para que no vuelva a suceder otra crisis como la de 2007 las autoridades se volcarán en la supervisión. Ahora, sólo falta por ver cómo se articulará esa nueva supervisión que preparan las dos responsables en un escenario igualmente nuevo, todo un experimento, puesto que "ya nada será como antes".

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