edición: 2804 , Lunes, 16 septiembre 2019
23/04/2019
Los organismos aprenden las lecciones de 2008

FMI y BCE crean el escenario de cobertura para protegerse de futuras críticas

Optan por alertar de posibles peligros, curarse en salud, con un clima de preocupación psicológica, mientras los políticos españoles, indiferentes ante el freno de la actividad económica, evitan tratar en campaña medidas negativas y dolorosas
Juan José González
Casi de la noche a la mañana surge una lista de innumerables y potenciales problemas que por si misma podría justificar la llegada inminente de una nueva crisis económica. Se suceden las intervenciones de los primeros responsables de las instituciones económicas y financieras trasnacionales, de los bancos centrales y de un sinfin de foros que sigue habitualmente los acontecimientos, presentaciones e informes que emiten con regularidad incontestable los organismos públicos. La táctica parece sencilla, es evidente. Se lanzan a los cuatro vientos de la corriente informativa mundial algunos elementos de preocupación destinados a crear un clima de recelo, de previsión, tales como la caída del índice de producción industrial o el estancamiento de las exportaciones en economías clave para el desarrollo mundial. Aquí se ponen en marcha las deliveraciones que en forma de opiniones emiten a través de los medios de comunicación y cientos de foros, expertos y analistas interesados.
Poco después, la táctica, en una segunda oleada de preocupaciones, señala con claridad los efectos de los datos que no parecen ir del todo bien y para lo que los organismos supranacionales aportan pruebas, información `tangible´ y hechos concretos. Así aparecen los primeros datos de la guerra comercial, el impasse del Brexit y el bajo rendimiento de las economías mundiales que tiran del resto: China y Alemania. Si no fuera suficiente, Japón entra en el guion con amenazas de recesión permanente.

Las tácticas negativas, desalentadoras, preocupantes, van provocando desasosiego e inquietud, es decir; la estrategia parece estar funcionando porque muchos países -entre ellos España- ya hablan y comienzan, a su manera, a cubrirse ante futuros eventos de crisis económicas. Estrategia institucional de FMI, BM, OCDE, BCE y otros bancos centrales mundiales que ya han logrado mediante los mensajes negativos y preocupantes, cubrirse y protegerse frente a posibles acusaciones futuras de falta de visión o de mala valoración de la realidad. 

Cobertura de posiciones que la crisis de 2008 les brindó como enseñanza, aquellas turbulencias económicas que fueron la avanzadilla de un tsunami financiero que, según parece, las instituciones económicas mundiales y bancos centrales no supieron identificar a tiempo. Tiempo en el que los problemas económicos se situaban en otros lugares del Planeta, pues nada advertían los vientos ni las nubes cargadas que finalmente concluyeron en tormenta tropical. De esta forma, adelantadas las preocupaciones, señalados los riesgos y mostradas las pruebas que indican y constatan problemas de fondo, las instituciones se consideran justificadas y los países socios advertidos de los riesgos posibles.

El escenario sobre el que FMI, BCE y bancos centrales del mundo llaman la atención se ve completado, a diferencia de aquel infausto 2008, por una suerte de conjunción astral que ha querido colocar a la política entre los elementos de la zozobra económica colectiva. No en vano sucede la concurrencia de numerosos eventos plebiscitarios en Europa -cuna del Brexit y con la locomotora alemana al ralentí- y puntualmente el próximo domingo en España. En y para España figuran en los informes institucionales de FMI y BCE, entre otros, algunos elementos de preocupación, inquietud y peligro que los contrincantes en la batalla electoral no parecen estar considerando. Desempleo, industrialización, sostenibilidad del Estado del bienestar (pensiones, sanidad, educación) son algunos de los temas que no parecen estar afectados por las inquietudes ni preocupaciones que señalan y advierten las instituciones supranacionales.

Si los problemas económicos citados no están presentes en los debates políticos, habrá que interpretar que no son problemas o que no revisten gravedad. En todo caso, su deliveración en los debates públicos podría haber servido a los responsables políticos para cubrirse y protegerse ante futuras críticas por complacencia o desidia. Sus homólogos institucionales del FMI -Christine Lagarde- y del BCE -Mario Draghi- lo han visto más claro.

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