edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
25/11/2016
banca 
Gilinski y Del Valle pinchan en hueso

Fracasa la `pinza latina´ para echar a Ron del Popular

Colombianos y mexicanos juegan su última baza provocando una crisis de consejos en un intento desesperado por reducir sus pérdidas
Juan José González
Jugaban a la reestructuración bancaria y colocaron una muy pequeña parte de sus fortunas en España: el colombiano Jaime Gilinski en el Sabadell y el mexicano Antonio del Valle en el Popular. Pero los avatares financieros han convertido sus objetivos de ganancias en mares de pérdidas, tanto financieras como societarias, y la consiguiente pérdida de poder e influencia empresarial, como corresponde a la salida de los consejos de Sabadell y Popular respectivamente. Así son los negocios, aunque resta por conocer el desenlace final, el último capítulo del culebrón latino, que ahora termina la serie en el Sabadell pero que aún se proyecta sobre el Popular. Los dos amigos y socios, a la par que inversores, intentan en el golpe final que el Popular caiga en manos del Sabadell para que el colombiano recupere una parte de su inversión fallida, al tiempo que el mexicano Del Valle salve su menguada inversión en el Popular. La carambola se antoja difícil, improbable. La `pinza latina´ para echar a Ron se rompe.
La jugada que comenzó en 2013 con la llegada de los inversores latinos, tenía como primer objetivo `desinteresado´ obtener una ganancia a medio y largo plazo en dos entidades que, como Sabadell y Popular estaban (y están) llamadas a desempeñar un papel activo en la reestructuración de la banca española. Por el camino en estos tres años intensos de relación societaria entre los inversores latinos y sus respectivas apuestas, parece haber quedado al descubierto que las intenciones de ambos no era otra si no propiciar el acercamiento de los dos bancos hasta alcanzar el beneplácito de las autoridades, europeas y españolas, y cerrar la operación de fusión.

Tres años de relaciones con varios altibajos, distanciamientos puntuales pero también muy productivos para el Sabadell con la compra de un pequeño banco en Miami, propiedad de Gilinski y de una participación del 5% del colombiano GNB Sudameris, también propiedad de Gilinski. En cualquier caso, y una vez conocidas las intenciones de Gilinski en el Sabadell y de Del Valle en el Popular, la estrategia de los españoles se centró en poner freno al avance de los latinoamericanos. Se sucedieron las ampliaciones de capital en Sabadell y Popular con el consiguiente efecto dilutivo en el accionariado y la reducción de las posiciones en los bancos españoles. 

La `batalla dilutiva´ -así lo reconoce la fuente colombiana- sirvió para "enojar a los inversores y dar por perdida la guerra con los españoles". Y en el verano pasado los latinos decidieron cambiar la estrategia: salir de España, plegar velas en Sabadell y Popular, aunque no sin hacer una última intentona, un golpe final. Y así a partir de septiembre, con las participaciones mermadas por la venta de paquetes, colombianos y mexicanos ponen a prueba a varios miembros de los dos consejos para comprobar su capacidad de arrastre hasta lograr que una mayoría del consejo en el Popular eliminase la barrera considerada como más hostil a los latinos; el presidente Ángel Ron. En este trabajo de acoso para el derribo, han contado con la colaboración de varios medios de comunicación, si bien, tampoco han conseguido el éxito esperado de la pinza sobre el presidente del Popular.

Entre Gilinski y otro colega mexicano, David Martínez llegaron a controlar el 10% del capital de Sabadell (sólo Gilinski el 7,5%, lo que le convirtió en primer accionista del banco). Una posición que ha ido reduciendo con el tiempo -hasta el actual 2,05%- por dos razones, según explica una fuente próxima del colombiano: "por necesidades imperiosas de capitales y efectivos, unido todo ello a la baja ganancia de las acciones". Explicación que suena, en parte, a coartada de retirada, de tocata y fuga del escenario bancario español.

Pero la aventura de Gilinski en Sabadell toca a su fin y a tenor de los números que maneja el fondo -a través del cual adquirió el colombiano la participación en la entidad española- terminará en rojo. Una aventura que le puede haber costado la pérdida del 50% de su inversión, apesar de que el precio medio de las últimas ventas, las realizadas en el actual mes de noviembre -a la baja- se han podido compensar con las ventas de los primeros paquetes en el período de los últimos 20 meses. Como también hace las maletas la familia Del Valle en el Popular, donde alcanzó el 4,16% del capital y que tras la ampliación del 2.500 millones se redujo al 4%.

En medios del mercado, sin embargo, desmienten que las ventas de paquetes del Sabadell, propiedad de Gilinski, se hayan saldado con ganancias; "ningún inversor cualificado ha comprado por debajo de los índices", de ahí que las cuentas ofrezcan minusvalías en todos los plazos. Aunque más difícil -pérdida espectacular- lo tiene Del Valle al que ni una pirueta del destino puede evitar el fiasco de su aventura española. Como en la tauromaquia, fallado el primer estoque, pinchazo en hueso, restan todavía dos o tres estocadas para el descabello. Porque la faena aún no ha terminado.

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