edición: 3028 , Viernes, 14 agosto 2020
05/03/2009

France Telecom se abraza a la ‘excepción española’ con Orange

España, uno de sus dolores de cabeza hasta ahora, se ha convertido en un granero de beneficios en el último trimestre
Orange, con un saldo neto positivo de 12.000 líneas en el tercer trimestre de 2008 ha conseguido pescar con la portabilidad y hacerse con el 84,5% de las nuevas altas móviles
Didier Lombard, presidente de France Telecom
Ana Zarzuela

Han mirado durante meses de reojo al otro lado de los Pirineos, pero Didier Lombard  sube ya a FT a la ‘ley del espejo’ en España: no son su mercado matriz ni los emergentes los que mejor aguantan el temporal de consumo que le ha hecho perder un 34% de su beneficio en Francia. A la tercera operadora europea se le encogen las costuras en Reino Unido y la mayor factura fiscal le amarga los nuevos clientes en casa. Con el iPhone en ristre, su marca móvil ha sumado un millón de usuarios. España, uno de sus dolores de cabeza hasta ahora, se ha convertido en un granero de beneficios en el último trimestre, aunque Orange sea la excepción a sí misma y su propia piel de operadora móvil: no es la voz, sino sus 1.164.000 clientes de ADSL, el fijo, la Tv móvil y el alquiler a los 533.000 clientes de operadores móviles virtuales (OMV) los que la nutren. Y el área de servicios la pértiga para tratar de saltarle el cetro de la banda ancha móvil y la zanja de los 100 megas a Telefónica.

Orange ha crecido un 4,3% en la unidad de telefonía fija -que recaudó 736 millones de euros- y un 0,4% en la de telefonía móvil. Se ha quedado huérfana de altares para pelearle a Alierta los 100 megas. Busca consuelo en el internet móvil -que ha registrado un incremento de beneficios del 1,4%- y en los servicios  de VoIP y de televisión por ADSL, que han nutrido un crecimiento del 14,5% en ADSL. Juega a sacudir el mapa de las frecuencias GSM para colar en ellas las mejoras de la 3G y saltarse la brecha que la separa de Telefónica y su liderazgo en el sector. Y disfraza su naturaleza: quiere dejar atrás la imagen de compañía de móviles y promover la de una empresa de telecomunicaciones en sentido amplio: fortalece su área de servicios, a la fuerza ahorcan. El 60% de los ingresos de Orange procede de las pequeñas y medianas empresas y parte con la ventaja de sus servicios globales en 220 países y con una nueva tarifa plana de banda ancha móvil diseñada para los clientes de empresa y autónomos. Pero, empeñada en darle la vuelta a un ajedrez muy consolidado, a la crisis del sector y a sus desventajas de precios puede pisarle los talones a BT en Europa, que se lastra con los servicios globales, los que estaban llamados a ser su salvavidas.

Orange, con un saldo neto positivo de 12.000 líneas en el tercer trimestre de 2008 ha conseguido pescar con la portabilidad y hacerse -junto con Yoigo y las OMV- con el 84,5% de las nuevas altas móviles. Pero la portabilidad interanual la ha dejado arrinconada, del lado de las operadoras que pierden clientes de móvil. No ha podido impedir que Movistar siga siendo hasta ahora la reina de la banda ancha móvil. Y ahora que los ingresos de los operadores móviles se retraen por primera vez en la historia de España, se le agota el ímpetu de la telefonía celular en los servicios de voz. Sólo supone un 7% de su perímetro, pero para Didier Lombard y el Elíseo -con un 33% de FT- España se ha convertido en pionera de la sangría de clientes, erosión de ingresos y orfandad del iPhone, justo ahora que la convergencia y el ajuste de los mercados europeos llaman a la hora de la verdad. Un hijo caro. Uno que sólo la pértiga de internet móvil puede impulsar. Ha comenzado a hacerlo ya duplicando los clientes 3G, hasta alcanzar los 3.256.000, el 29% de la base total de clientes.

Telefónica pesca en las aguas de los clientes profesionales -la mayoría de los que se suben al carro del Internet móvil-con el iPhone en ristre, las ventajas de su posición como líder en el mercado de móviles, la fidelización de sus clientes y la corona como reina de la portabilidad. Ventajas en redes y límites de descarga, las líneas rojas que aún frenan esa expansión del ‘móvil para llevar’. Las que Orange y Vodafone tratran de sortear por la puerta de las licencias de GSM. Quieren aprovechar la nueva regulación del espectro de frecuencias radioeléctricas para usar las que tienen en la banda de los 900 megahercios -hasta ahora destinadas al servicio GSM- con las nuevas redes 3G. Un atajo que les permitiría ahorrar en inversiones de red, mirar cara a cara a Telefónica -sigue siendo líder en el sector pero el 75% de sus licencias GSM caducan en 2010- e instalar menos antenas en zonas rurales para lograr la misma cobertura. Pero por mucho que consigan que la CMT redistribuya las frecuencias de 900 Megahertzios y aunque lograran que Yoigo renunciara a sus pretensiones o pudieran arañar a Alierta alguna de las frecuencias que vencen en 2010, todos sus caminos conducen a la inversión. Y a Moncloa, que debería recalificar un espectro vinculado jurídicamente al servicio GSM, para el que se le concedió.

TRAS LA FIBRA

La gala necesita en España afinar los anzuelos de la portabilidad y la banda ancha. Pero en el adsl, como la mayoría de los operadores, amasa el humo de sus promesas, pero retoca hasta su publicidad: ya no habla de adsl a 20 megas, ha cambiado el nombre del producto por el de “Máxima velocidad”, que promociona con el “hasta 20 Mbps”, y tan sólo Ya.com (propiedad de Orange), mantiene un producto con el reclamo de los 20 Mbps.  El despliegue de las redes de fibra FTTH de Telefónica será sólo una palada más en el foso de las debilidades de Orange y Vodafone en la península. La CMT y Bruselas les han roto sus lanzas en la guerra de las redes de nueva generación. Ahora que la UE deshoja la margarita de los 400.000 millones que necesitan sus redes y que ha zarpado ya la locomotora de los 100 megas de la FTTH de Telefónica, ni la filial de France Telecom en España ni los de Vittorio Colao quieren perder su rastro.

Echan cuentas y barajan alianzas. La gala juró que no invertiría hasta que la CMT diera su regulación definitiva sobre las redes de nueva generación. Ya la tiene sobre la mesa. Y con ella, las pértigas que buscaba. Orange, como todas las alternativas, puede revender la oferta mayorista hasta los 30 megas, configurar la velocidad de sus ofertas de fibra hasta ese tope con libertad, acceder a las canalizaciones y conductos de Telefónica (lo que les permite ahorrarse un 80% de sus costes) e incluso a la fibra desplegada dentro de los edificios (que el primer operador en desplegar debe alquilar a sus competidores). En Francia, opta por compartir SFR y Numericable. En España sólo comenzará las pruebas de 100 megas velocidad en ‘hilos’ prestados.

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