edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
23/12/2008

France Telecom se enreda con la ley del embudo

O todos a la mesa o todos al suelo. Lo dice Didier Lombard. Y ahora que el regulador francés le quita de las manos la exclusividad del iPhone y le amarga su campaña navideña, quiere que Telefónica, Deutsche Telekom y O2 se vayan con ella al sótano de los smartphones. Su ventilador sólo da aire a la norma de doble faz por la que se rige France Telecom. Lo sigue haciendo con la guerra de la fibra y con el fondo de ayuda para el servicio universal. Mientras que Telefónica critica la presencia del Estado francés, que controla un 25% de FT -y enfrenta por ello un juicio en Estrasburgo- la gala carga contra Alierta y pide en el mercado español lo que niega en terreno galo. Se expande fuera de sus fronteras, en sus aventuras africanas, a golpe de una exclusividad que hace del internet asiático y africano los más caros del mundo. Se ofrece a aplicarla ‘ley guillotina’ contra el pirateo en España. Y se atrapa sola en su propia guerra de internet a alta velocidad, denunciada por la máxima autoridad gala, la Arcep, por bloqueo sobre el cableado terminal. Ya lo decía la Comisaria Reding: lo de Francia es diferente. Por mucho que sepan que sus caminos en España, conducen, antes o después, a la inversión en fibra y hayan sellado la paz judicial con Telefónica, por si acaso.

Orange esconde el ‘pedrigrí’ galo bajo el faldón de sus intereses, pero la cruz de lanzas en ristre no perdona. No dudó en salvarse del estallido de la burbuja telecom gracias a la inyección de  los francos del Estado: 9.000 millones de euros del Estado en marzo de 2003, dentro de una macroampliación de 15.000 millones de euros para salvarse de unos gastos de 56.000 millones de euros en comprar empresas, otros 13.700 en licencias para operar en telefonía móvil 3G, y 11.700 en el plan de inversiones para desarrollarlas. Bebe aún del padrinazgo del Elíseo gracias a su 25%, fue la primera teleco europea en nutrirse del reparto de los gastos del servicio universal (aunque junto con Vodafone se han ido de la mesa española sin pagar los 50 millones por el mismo concepto) y se aferra a la exclusividad de la fibra en Francia.

Los tentáculos más españoles de la gala tratan de pescar en aguas de Alierta los trofeos que France Telecom se guarda en aguas caseras. Para escándalo de Free, su acuerdo con SFR le garantiza que el presidente de cada comunidad escogerá un operador que cablée el exterior de un edificio y que  alquilará luego la infraestructura a los demás. Eso, será en Francia, donde Lombard defiende los galones de los ex monopolios y se resiste al debate recién abierto en Bruselas sobre el acceso a la banda ancha  y la fibra. Orange cierra filas con la patronal española de las low cost y alternativas, la Astel -personada ya junto con ella en la Audiencia Nacional-, pero France Telecom afila los cuchillos ante el desfile de la ECTA, la matriz europea de Astel. Pero trata de doblarle el brazo a la ETNO y a la mismísima ERG -el grupo de reguladores comunitarios- que cierra filas con los borradores de la CMT española y no quiere ponerle puente de plata a la pasividad de las low cost con los ladrillos a la inversión de las grandes operadoras en fibra.

En la lotería de la FTTH española ya no sacará mucho más que la pedrea, no podrá desplegar su red antes que Telefónica, ni arrugarle el estreno del Plan Futura. Pero no se resiste a patalear y pedir lo que no suelta en tierras galas. Por más que sabe que todos los caminos conducen a la fibra y todos los atajos a la inversión. Sus lanzas están preñadas, en realidad,  de argumentos a favor de Telefónica. Lo sabe tanto que selló la paz con Alierta y cruza, en realidad, los dedos para que Telefónica complete la inversión de 1.000 millones de Futura y el despliegue de la fibra de alta velocidad. Aunque no la obligue Bruselas a poner a mano ofertas mayoristas, las canalizaciones las tendrán cubiertas Orange y Vodafone. Y sólo eso, les permite ahorrarse un 80% del coste del despliegue de la fibra. Por eso exigen saber de Alierta si apostará por la fibra óptica o el VDSL. Vignolles y Román tendrán que ir echando cuentas si no quieren perderse el tren de la fibra de altar en altar. Si algún grupo quiere competir en serio en banda ancha en España sin pegarse sustos a largo plazo, o compra Telefónica –algo bastante complicado– o compra Ono, o invierte. Pero fieles a la tradicional falta de inversión de los alternativos, sólo algunos operadores de cable- que  han invertido desde 1998 un total de 9.000 millones de euros en redes de fibra -se han planteado el lanzamiento de ofertas de 100 megas.

Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. La inversión es muy elevada- 1.000 euros por casa, el triple que un ASDL-. Es posible que -como Telefónica advierte- ni siquiera la puerta de la obligatoriedad de abrir las redes invitara a Orange a desplegar su fibra y sólo replicase sus ofertas sin invertir ni arriesgarse. No lo ha hecho hasta ahora, aunque son conscientes de que su crecimiento en el futuro dependerá de esta red si no quieren descarrilar lejos de los 100 megas y perder el tren de la televisión de alta definición (HDTV), el videoteléfono (cuatro megas), o la telefonía IP. Los bandazos de la portabilidad en el móvil y la banda ancha ya le han enseñado a Orange que puede morir ahogada por sus propios torpedos, los que lanza a la línea de flotación de Telefónica y ahora el abismo de las nuevas redes de fibra pueden rallar aún más sus cuentas de las operadoras menores y engordar el cuento de la lechera de una portabilidad que ha sacado ya fuera de su alcance a más de 30.000 clientes en 2008.

De este lado de los Pirineos, Orange se enfrió en su paseo tras los pasos de Telia Sonera y no consigue entrar en calor en su mercado matriz, ya maduro, ni en sus operaciones tradicionales. Aunque España sólo supone un 7% de su perímetro, es en tierras ibéricas donde han empezado los síntomas de su gripe, la misma que ha llevado a Vodafone a las orillas del 'profit warning'. FT sólo vale 7.000 de los 13.500 millones de euros invertidos, ha perdido 3.000 millones en dos años y en España, ni en sueños espera salir de rojos antes de 2010.  Para Didier Lombard y el Elíseo -con un  33% de FT- España se ha convertido en un hijo caro. Un vástago imposible de compensar con el comodín del mercado polaco y que pone velas en todos los altares judiciales para no perder el tren de la nueva fibra. A años luz de su época dorada en Bolsa, allá en los primeros meses de 2000, en segunda fila tras BT y Telefónica y lastrada por su pasivo, la primera operadora gala está limitada por la elevada tasa de penetración de la telefonía fija y móvil en Europa y abocada a la rebaja de las perspectivas de crecimiento por la presión competitiva y del entorno regulatorio. Obligada a pescar en aguas ajenas, constreñida por las dificultades de coste, la reducción de sus beneficios, el castigo bursátil y la competencia creciente, France Telecom -profeta castigado en su propio mercado matriz- busca expandir sus costuras para tratar de consolidar su negocio europeo y abrirse la puerta a mercados emergentes. Los predios de la francesa no están para muchos disparos fallidos en tierras ibéricas.

Orange afila, además, su ‘guillotina’ para España. Está dispuesta a saltarse los Pirineos. Y todas las demás fronteras de los Veintisiete. Ya se ha ofrecido también a aplicar en España el ‘Modelo Sarkozy’, la ley guillotina, que desconecta a los usuarios que descargan contenidos en las redes de intercambio P2P, a pesar de que Bruselas sólo deja tiempo muerto a los gobiernos de los Veintisiete y pista a los legisladores nacionales.  Y de que Industria torea a dos manos: Sebastián estudia el modelo galo y anuncia “medidas antipopulares” contra el pirateo, pero los operadores -agrupados en Redtel- y el sector audiovisual -representado por la Coalición de Creadores e Industria de Contenidos- consideran que la medida más urgente es implantar el sistema de avisos para quienes realicen mayores descargas de contenidos protegidos; sólo con eso la "piratería" se reduciría en un 70%.

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