edición: 2914 , Jueves, 27 febrero 2020
16/04/2010

Francia y Alemania producen coches en Pekín; España aspira a colocar el jamón ibérico

“Habemus locomotora”. Li Xiaochao, funcionario del Gobierno chino, natural de una aldea próxima a Pekín, donde alemanes y franceses producen automóviles para los chinos, fue el encargado de leer un largo comunicado en el que se detallaban los diez componentes de mayor aportación al IPC del país –siete décimas abajo en marzo- junto a un crecimiento de la producción industrial de 14,5 puntos, y un PIB que a esta altura del año se sitúa en el 11,9%. Nada que ver con el mundo civilizado -ni falta que hace- pero más claro no puede estar; el mercado más grande del mundo, al menos por millones de potenciales –sólo y por ahora potenciales- consumidores, es la nueva locomotora económica del mundo. El tren se le ha escapado a Miguel Sebastián, dejando en solitario a la ministra de Agricultura que, al menos, tiene la posibilidad de subir a alguno de sus vagones varias remesas de jamones ibéricos.

Pero España es poco socio, por tamaño, por volumen y, lo peor de todo, por actitud. El comercio con China arroja un saldo que deja en evidencia la vena emprendedora de nuestras empresas y empresarios –privados y públicos-. Saldo históricamente deficitario –cada año que pasa lo es más- y que en 2009 lo fue por valor de 12.500 millones de euros, diferencia de venderles a los chinos 2.000 millones y comprarles 14.500 millones. China es el cuarto país origen de nuestras importaciones, en torno al 7% del total, detrás de Alemania, Francia e Italia. Un déficit que fue justificado en la mesa del Consejo de Ministros como un “problema histórico-cultural de difícil solución”, lo que le valió varios ‘chascarrillos’ de otros responsables del Gobierno.

Bien visto, se podría pensar que se trata de una buena oportunidad para, al menos, aprovechar que el ‘río amarillo’ pasa por un gran momento para mejorar el saldo de la balanza deficitaria. En pocas palabras; ‘la ocasión la pintan calva’ para que el comercio exterior español se vuelque como nunca en aquel mercado, el cual ha pasado a ponderar desde un 5% del producto mundial hasta el 9% de la actualidad, de ahí que la presión y el interés por los movimientos que las autoridades chinas realicen con su divisa, nos interesen, también, más que nunca.

Pero no debe llevarnos a engaño la cifra de población china, unos 1.200 millones, ya que no significa que todos consuman, ni muchísimo menos. Se estima que la clase social mejor situada para acceder al consumo es de unos 50 millones de chinos, de los que tan sólo 12 millones pertenecen a las nuevas clases altas, las que más consumo demandan. Los chinos quieren comprar un coche nuevo y de marca, es signo de ostentación y poder. Pero las grandes multinacionales ya están instaladas y además España ya no cuenta con industria propia en el sector, salvo en componentes, en cuyo caso difícilmente se podría competir con la mano de obra autóctona. No existe una clase media consolidada y el consumidor chino no es mayoritariamente consumista, sino ahorrador, nada menos que un 60% es la última tasa de ahorro de 2009.

Cuestión diferente es que las previsiones apuntan a que China será un país claramente consumista, allá por 2020 se estima que una recién consolidada, aunque inmadura, clase media aporte unos 500 millones de consumidores y que la clase adinerada, acomodada o alta aporte 100 millones. En vez de pensar que para entonces las empresas españolas deberían contar con una mayor implantación, y que la balance comercial hispano-china debería, también, exhibir otra cara, habría que pensar en que éste es el momento más adecuado para poner en marcha todas las iniciativas posibles para ganar presencia en la nueva locomotora económica mundial.

Por todo ello, el ministerio de Industria, Turismo y Comercio español acertaría plenamente si orientase su estrategia comercial exterior hacia aquel inmenso mercado, en el que parece que únicamente se fijan bancos privados, energéticas, operadoras y constructoras, y la acción en solitario de la ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, encargada de representar el mandato del Gobierno español empeñado en conquistar China a golpe de toneladas de jamones y derivados del cerdo ibérico, empeño que va para cuatro años y que tiene por reto que el Gobierno chino acepte de una vez por todas los derivados del apreciado cerdo ibérico; el jamón.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...