edición: 3005 , Miércoles, 8 julio 2020
28/05/2020
banca 
Recomendaciones post Covid-19

Fusiones, venta de filiales y más provisiones, la receta del BCE para la banca española

El supervisor bancario europeo propone medidas de choque para que el sector bancario pueda hacer frente a una caída del PIB prevista del 12% para España
Juan José González
El Banco Central Europeo enviará la próxima semana una nueva modalidad de test de estrés al sector bancario para recabar nuevos datos que puedan afectar a los balances de las entidades como consecuencia de la crisis originada por la pandemia. El objetivo del supervisor es identificar las posibles debilidades de dichos balances en la coyuntura actual pero sobre todo localizar los puntos más vulnerables del negocio bancario así como, de paso, establecer un mapa de riesgos europeo localizando las entidades que podrían sufrir un mayor impacto de la nueva situación económica. La iniciativa del supervisor no es nueva, ya que cuenta con un antecedente fallido en la crisis de 2012, cuando el BCE envió un cuestionario a la gran banca que no encontró contestación alguna. Ahora el mecanismo es diferente y el nuevo test pretende otro objetivo más razonable como es, sencillamente, prever las posibles consecuencias para los balances bancarios, en particular de los más grandes, ante la situación que se presentará a lo largo de los próximos trimestres. Se persigue adelantarse al previsible impacto de la crisis para que el supervisor proponga una serie de medidas defensivas en previsión de males mayores. Desde alguna entidad ya se adelanta que las posibles medidas que recomiende el supervisor bancario europeo ya se vienen debatiendo en los consejos de administración desde hace meses y que algunas medidas de carácter defensivo ya están en marcha.
Es decir, las grandes entidades bancarias ya se han adelantado a la decisión europea puesto que el negocio les obliga a ser más reactivos que el supervisor. "Parece haber unanimidad patronal" en este sentido, apunta una fuente para contestar a los test o encuestas que enviará el BCE. Hay, sin embargo, otras opiniones al respecto. Una de ellas subraya que la intención de las autoridades bancarias sigue siendo la misma: "apretar y presionar", esto es, aplicar la reiterada receta que el BCE no cesa de recalcar en cada una de sus comunicaciones trimestrales al Consejo Europeo sobre la necesidad de reformar, reestructurar y consolidar el sector bancario.

De nuevo se esperan en los cuarteles generales de los bancos españoles "recomendaciones pertinentes" al sector que cumplirán la lista de medidas defensivas que propone el supervisor para pasar el temporal. No se trata sólo de recomendar la adopción de medidas puntuales y coyunturales, sino de adoptar decisiones de calado corporativo que seguramente provoquen modificaciones de los planes estratégicos. Un asesor bancario resta importancia a la iniciativa del BCE, "ya se sabe de su empeño por considerar el negocio bancario en declive estructural".

La opinión coincide con la evaluación del supervisor europeo sobre el camino que deberá seguir el sector en adelante, y con mayor razón a partir de ahora si se tiene en cuenta que el golpe de la crisis y posterior etapa de recesión económica, va a ser más fuerte de lo previsto y quizá de lo que cabe esperar dado su carácter novedoso. El BCE pretende, en definitiva, subrayar la necesidad de limpiar carteras de activos que todavía, a doce años de la crisis financiera de 2008, continúan pesando sobre algunos balances. 

Cambio o desinversión en negocios que no son estrictamente financieros, reestructuración orgánica de filiales, venta de participadas con muy aportación al negocio. Y por supuesto, el supervisor no se cansará nunca de recomendar la salida para todas las situaciones comprometidas del sector como son las fusiones. Hacia este punto de destino se orientan y piensan todas las iniciativas y medidas que el BCE va a proponer en adelante. Esta es una de esas recomendaciones imposibles en el corto y medio plazo que pretenden en Frankfurt, se diría que incompatible con el carácter de urgencia que pretende el BCE.

Los presupuestos sobre los que el supervisor ha construido el test que recibirán los grandes bancos la próxima semana parten de una caída del PIB en función de cada mercado local, que en el caso español rondará el 12%. Para calcular la ratio de vulnerabilidad de una entidad el supervisor necesita conocer la exposición actual a los sectores más dañados por la crisis así como de las empresas relacionadas con estos sectores más expuestos en los que el sector bancario tiene comprometido un importante volumen de préstamos. En otras palabras, en función del riesgo corriente asumido por los bancos en estos sectores, el supervisor recomendará medidas de choque y, por supuesto, el nivel de provisiones si fueran necesarias.

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