edición: 2515 , Lunes, 23 julio 2018
05/12/2008

Gaddafi también quiere un sitio en la ´foto´ de Repsol

Javier Aldecoa

Espera en el banquillo, pero quiere un papel. Será una participación complementaria, u puente entre Moscú y Madrid con escalas en Trípoli o un simple cambio en las condiciones de Repsol en Libia aprovechando que su fondo soberano Labico pasa por allí y que Repsol -la primera petrolera privada del país- acaba de anunciar uno de sus mayores descubrimientos en tierras libias. Las presiones de Gaddafi le ayudan en todos los escenarios. No aspira a ser la reina del tablero, sólo acaricia una porción como mucho del 10%, pero quiere sacarle punta a su rol como posible alfil energético. Tiene petrodólares, la mano del Estado libio una relación previa con Sacyr, una compañía mixta en común y empatía con algunos de los directivos y accionistas de la petrolera española. Y la necesidad de penetrar en las grietas de Europa, con o sin la alianza que selló hace un mes con Gazprom. Sus pretensiones combinan igual con la bandera rusa, o con las intenciones apenas esbozadas de los fondos soberanos KIA y Adia que con cualquier otra enseña.

Gaddafi se hace valer. Querer no. Ya lo ha demostrado en Italia con Eni e Interbank. Como siempre, adorna cada nuevo galón para Repsol en tierras libias con ‘abrazos del oso’. Ahora que cuenta con el beneplácito de Washington y Bruselas, el Gobierno libio ha decidido aprovechar la crisis financiera y crediticia  para realizar inversiones en los mercados extranjeros. Es mucho más que las riendas de la Juventud de Turín lo que busca Lafico, mucho más que las glorias del balompié europeo y de la banca italiana lo que Gaddafi ha mandado a buscar por la UE a su hijo Al-Saadi, la cabeza visible del Lafico (Lybian Arab Foreign Investment Company). El primer ministro, Baghdadi Mahmudi, le ha puesto cifras a ese caramelo; asegura que su país, envalentonado por los precios de los 1,5 millones de barriles que exporta cada día, dispone desde hace seis meses de 100.000 millones de dólares para adquirir todo tipo de activos en el extranjero. De ellos, 8.000 millones de dólares están aún calentitos, recien retirados de la baca suiza por el despecho de Gaddafi y otros 2.000 aún en la mano preparados- jura la diplomacia libia- para desembarcan en Telecom Italia si les hubieran dejado.

Gazprom intenta entrar en los mercados ibéricos y, a la vista de su fracaso en la compra de Indeza y de las dificultades de los caballeros blancos del Kremlin para coger sitio en Repsol,  reconoce que sólo a través de África podrá. Negocia aliarse con la argelina para construir a cuatro manos el gasoducto transahariano que conectará Nigeria con el Mediterráneo, llamado a transportar 25.000 millones de metros cúbicos desde 2015, en concreto para repotenciar el acuerdo que Sonatrach firmó en 2002 con la nigeriana NNPC. Muanmar el Gaddafi está dispuesto a ayudarle con la venta de reservas, ductos y la alfombra roja a ENI en Italia. Sólo hace un mes que el coronel libio viajaba por primera vez a Moscú desde la caída del telón de acero. Desde entonces, Gaddafi, el gerente ejecutivo de Gazprom, Alexei Miller, y el presidente de la Corporación Nacional del Petróleo de Libia, han acordado ya la creación de dos empresas mixtas: una se encargará de la construcción y modernización de refinerías y la otra trabajará en terceros países, especialmente los de África. Gazprom- que provee una cuarta parte del gas europeo- también aceptó la oferta libia de construir oleoductos desde ese país norafricano a Europa, una medida que se ajusta a la estrategia rusa de hacerse de fuentes de abastecimiento fuera de su base. Gazprom estaría dispuesta a ´comprar a precios competitivos todo el gas natural, GLN y petróleo que Libia destina a la exportación´. Gaddafi lustra sus galones.  Se hace valer. Con Moscú y Bruselas por igual. Es poco probable que Libia se quiera comprometer a vender todo su petróleo a un comprador único. Es muy posible que siga vendiendo el crudo en el mercado abierto. Pero se sabe un alfil estratégico -por reservas y por ubicación- en el ajedrez entre las necesidades europeas y la dependencia rusa.

LOS CAMINOS AL CORAZÓN DE EUROPA

La Clásula Gazprom y las avanzadillas rusas le han mostrado la fortaleza de las almenas europeas, que no es mucha. Madrid cede el apellido -´Proceso de Barcelona´- y comparte sillón con aliados de ambas orillas a cambio de la corona euromediterránea para Barcelona. Con Trípoli, Argel y Rabat el precio será más caro. Quieren hacer de España un padrino para sus pretensiones ante Bruselas. España se juega mucho en tierras de Gaddafi, que ya vende a los españoles un 10% del crudo que consumen. Hasta ahora, ducho en un vínculo indisoluble entre los proyectos de estado y la voluntad de Gaddafi, el gobierno de Trípoli ha sabido aprovechar el vacío de la UE para nadar a sus anchas con las empresas internacionales y gestionar el patio de sus intereses según sus reglas. Nada en petróleo y gas -es el segundo productor de crudo africano, tras Nigeria, tiene las primeras reservas de petróleo y una de las mayores de gas- y acaba de abrir sus puertas a los inversores, ávido por recuperar su retraso tras una década de embargo.

Hace apenas un año, el Coronel libio paseaba por al Andalus los encantos de su poderío energético y la necesidad de inversiones para sus proyectos millonarios. Y se hacía de rogar con las manos repletas del caramelo libio: 155.000 millones para proyectos locales de construcción, energía y comunicaciones. De aquellos paseos, Sacyr Vallehermoso sacó los galones de pionera, con la asociación con el Gobierno de Libia para constituir una empresa con la estatal Lybian Company for Development and Investment para participar en el plan de infraestructuras previsto en el país africano. Una nueva sociedad, denominada SV Ledico Libya, controlada en un 60% por Sacyr y un 40% por la estatal libia.

Brufau mueve ficha en el Magreb. Repsol ya tiene presencia en los negocios de distribución y comercialización en Marruecos a través de la filial Repsol Maroc, así como en los de gas a través de National Gaz of Morocco. Pero el desembarco por primera vez en su historia en un pozo petrolero en Marruecos – el Anchois- no es más que la confirmación de que Repsol se blinda mirando al Este. Con Oriente en la proa. Sus alfiles americanos seguirán en pie, pero Brufau reorganiza un tablero que en 2012 espera tener el 55% de sus activos en la OCDE. No pierde de vista Oriente Próximo, acaricia las nuevas reservas en Líbano; ha reservado 700 millones de inversión para las extracciones de crudo en las áreas de Genghis Khan y Shenzi.redobla su posición en Libia; se atreve a seguir mirando de reojo a Irán y a cogerle el guante a Al Maliki en Irak. Todo con tal de reducir riesgos, diversificar la producción, reponerse de la pérdida de reservas latinoamericanas -un 25% en dos años- y amortiguar los sustos de Bolivia, Ecuador y Venezuela y los requiebros de los Kirchner a la ‘argentinización’ de YPF. Si la exposición en Latinoamérica en 2004 suponía el 52% de su negocio, en 2012 no pasará del 31%.

EL HORIZONTE LIBIO DE REPSOL

Pero es en el norte del continente donde la española despliega sus expectativas más tangibles.  El Coronel Muanmar el Gaddafi no le quita el ojo a Repsol, el primer operador del país, presente en Libia desde los años 70, que tiene en sus manos la llave de las reservas y a la que acaba de dar luz verde a sus contratos de exploración y producción hasta el 2034 con la compañía nacional Libyan National Oil Company (NOC). La compañía que preside Antonio Brufau ha aprendido a nadar en las arenas del desierto político libio, ha superado la baja intensidad de las relaciones bilaterales y hasta las décadas en las que Madrid dio la espalda a Trípoli y se ha convertido en la primera compañía privada en producción de petróleo en tierras de Myanmar el Gaddafi, con 250.000 barriles al día del crudo de la mayor calidad (de un total de 2 millones) y unas reservas superiores a los 70 millones de barriles.

El plan estratégico 2005-2009 de Repsol la considera una de las zonas con alto potencial de crecimiento en las actividades de exploración y producción por el valor de sus activos y su rentabilidad.: 58 pozos exploratorios con los que incrementar la producción de hidrocarburos en un 15% hasta 2010. Pero, para espantar las tentaciones de Trípoli de reeditar pinzas como la argelina, la petrolera acaba de comenzar la producción en el campo I/R, el mayor descubrimiento de petróleo en Libia de la última década, realizado por Repsol en 2006, que duplicaría su producción y reservas en el país magrebí. Repsol se queda con el 10% de la producción, unos 25.000 barriles. El resto corresponde a impuestos, que en parte paga en crudo y a los socios con los que comparte los negocios, la estatal libia NOC, la austriaca OMV, la francesa Total y la noruega Hydro.Libia puede ser, además, el puente al atajo saharaui que la UE quiere desbrozar y que, más que a nadie, le queda a la mano a Repsol. En tierras saharauis espera ya, explorando desde hace meses la estatal libia Tamoil. Invertirá de 100 a 150 millones de dólares en el Sáhara Occidental y doblará la cifra si descubre petróleo.

Pero Gaddafi también quiere su pinza con Repsol y Total. Se hace valer. Tiene buenos maestros ahora que Gazprom y Sonatrach van de su mano en territorio libio y que horadan juntos las grietas magrebíes y subsaharianas por las que llegar a Europa. Las ansias de presionar para que Sarko y Moratinos saquen del horno el acuerdo e libre comercio con la UE también le impulsan. Casi tanto como las promesas de Washington de tenderles la mano con la que remplazar a los saudíes y los rusos. La propuesta de proyecto transahariano que la UE empieza a engendrar para esquivar a Medvedev hace tan poca gracia en Trípoli como en Moscú, ambos quedarían excluidos de la ecuación si Nigeria entrara finalmente en el juego. Por eso- entre otras cosas- el líder libio le marca a Total, Repsol y la noruega Statoil Hydro todas las líneas rojas cada vez que avanzan un paso en tierras magrebíes. Lo hizo hace un año dándole aire a una supuesta trama de sobornos que acabó esfumada en el viento. Y repite ahora la operación con el ruido de rumores.

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