edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
12/01/2009

Gadonneix busca con urgencia compañeros de viaje y garantías para EDF

Iberdrola, E.ON, Eni y RWE se colocan en la salida
Ana Zarzuela

Pone la ‘tirita británica’ antes de que sangren también en British Energy unas heridas que no se cierran en Francia y Finlandia. Bautiza la puesta de largo de su operación sobre BE a toda velocidad. Se lanza a la piscina de las nucleares británicas con el lastre de 15.750 millones al cuello, de amortizar los costes crecientes de las ocho viejas centrales de British Energy y de compensar el precio desbordado de sus reactores EPR. Y quiere más que el salvavidas de Centrica, ahora que la Comisión fuerza a la gala a soltar activos energéticos, a abrir el acceso de la tarta nuclear a otros competidores y a renunciar al anzuelo de la subida de tarifas eléctricas. Areva se frota las manos con sus acuerdos para la construcción de centrales EPR en suelo británico. Sánchez Galán afina sus pretensiones: Iberdrola está entre los posibles invitados a la mesa nuclear londinense. Pueden cazar enlas debilidades de EDF, pero Gadonneix pisa el acelerador de los favores debidos con su 12,5% de participación en el nuevo reactor que se está construyendo en Flamanville.

Bruselas le ha aguado los planes y ha puesto líneas rojas a su despliegue, sobre todo el británico. Los precios, el retraso de la EPR y hacen el resto. No quiere repetir lo que le ha pasado en Finlandia. Ni en Francia. Y menos aún si Downing Street - al que las fanfarrias de Gadonneix y la sombra de Sarkozy tras el 85% de EDF le recuerdan por qué rechazaba la garra gala durante ocho meses, hasta que lo convenció David Hutton en septiembre.- revive los recelos al desembarco frnacés en su barco nuclear y le pasa las facturas por ello. Por eso busca en tierras de su ‘británica majestad’ lo que no consigue en su propio patio, ni de manos de Bruselas: la definición antes de año de todas sus necesidades energéticas, garantías para sus inversiones, un marco legal no hostil, socios dóciles y un colchón tarifario. O, al menos, el silencio en el que ampararse si – como comienza a advertir Gadonneix- las centrales EPR no llegan de la mano de Electricité de France antes de 2017 o no lo hacen con el coste previsto.

Empacho para Gadonneix, que desde su llegada a EDF en octubre de 2004 ha hecho de la conquista británica “cueste lo que cueste” la bandera de su chauvinismo. La gula atraganta su hambre atómica. Areva le pelea las centrales ERP y le amarga el calendario a EDF en casa: el reactor en Normandía no entrará en servicio hasta 2013, un año más tarde de lo previsto. A los de Anne Lauvergeon les atrasa el reloj. Ya lo hizo en Finlandia, acumulan un retraso de entre dos años y dos años y medio en su central EPR. EDF le da cuerda a sus EPR, pero a golpe de euros: abordará otro procedimiento para el Reactor de Flamanville. GDF-Suez promete aprovechar las grietas y demostrar que las empresas públicas no son las únicas llamadas a la apuesta nuclear europea.Justo el escenario que Electricité de France no quiere reproducir al otro lado del Canal de la Mancha.

Soñó con un desembarco triunfal, capaz de compensar las pérdidas de EDF Energy -su filial británica-. Pero las urgencias financieras y los recelos de Downing Street obligaron a Gadonneix a llamar a la mesa a Centrica. Y Bruselas le recuerda que el viaje no será en solitario, ni por el camino que buscaba: son mucho más que 15.750 millones de euros el peaje de las filas de Pierre Gadonneix. Engolosinado con  BE ha tenido que dejar pasar a Iberdrola. Con las dentelladas en la mesa de la energía británica, la mayor adquisición de la historia de EDF atraganta hasta el recuerdo de los analistas, que previenen a Gadonneix: puede acabar reeditando la ofensiva de su antecesor François Roussely en Latinoamérica y encallar -como él hizo en Brasil- en las barreras del techo de precios al consumo.  Inútil, muy arriesgada y, sobre todo, carísima -como la califican los seis sindicatos del Consejo- la voracidad de  EDF sobre BE ni siquiera era un plato imprescindible en la mesa de su buffet energético: la gala disponía ya de terrenos en Gran Bretaña que podían acoger los reactores y de galones suficientes como para que BE y Downing Street hubieran acudido a ella y a sus reactores para el despegue nuclear.

Pero BE sigue siendo prioritaria para la gala, está llamada a reforzar el abastecimiento de su filial EDF Energy -que suministra los dos tercios de la electricidad de Londres pero no produce más que el 50% de sus necesidades y ha dejado más de una mancha en sus cuentas globales en 2008- y a darle  un sillón preferente en el relanzamiento de la energía nuclear en Reino Unido. Pero la Comisión Europea no permitirá que los planes galos envenenen ya la mesa de Downing Street. Bajo el paraguas de EDF, British Energy tendrá que abastecer de ciertos volúmenes mínimos de electricidad en el mercado mayorista británico y poner fin a uno de los tres acuerdos de conexión a la red con National Grid. No podrá desprenderse de electricidad, aunque esa hubiera sido la única fórmula segura para combinar la cartera de generación de EdF y la base de la generación de la carga de cartera de las centrales nucleares de BE y aumentar así el precio de la electricidad retirando parte de su suministro.

El banquete de Britih Energy y la avidez de compras comprometen sus cuentas y emponzoñan la confianza de los analistas, los inversores, sus socios y los británicos, que no están por la labor de que Francia abrillante sus galones en las espaldas de la Pérfida Albión. Gadonneix traga rápido para no degustar el amargor de una operación dilutiva, que le exige limitar su paraguas británico y abrir la puerta a sus competidoras europeas. EDF llama a la legión de Centrica, una pareja aliada de los ‘anfitriones’, con buena ‘digestión’, interés nuclear (podría equilibrar su negocio) y dispuesta a hacerse con el 25% de la empresa resultante. A la vista de los 35.000 millones que promete invertir antes de 2010 y del empeño en embriagarse con sus ansias napoleónicas, no da para muchas alegrías más. Quiere ser el perejil de todas las salsas nucleares. Pero el malabarismo puede acabar con más de una pelota en el suelo. Por si acaso, llama a los que descartó.

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