edición: 2556 , Martes, 18 septiembre 2018
24/10/2008
BBVA, Gas Natural y Telecom, condenadas a la participación estatal
Kirchner & Kirchner coleccionan ahora papelitos

‘Gallegos’, ¡a cubierto!

Las empresas españolas no hacen las maletas sino las trincheras, blindan sus inversiones y buscan cómo cobrarle los daños a los Kirchner
Ana Zarzuela

La presidenta argentina entona el mantra de la seguridad jurídica para las empresas españolas, pero su ‘revolución’ del sistema de pensiones agita las aguas ya oscuras que separan a Buenos Aires y Madrid. Se ha afilado las garras y, ya puestos, no ahorra zarpazos, sólo los dosifica. Con la nacionalización de las AFJP no sólo se convierte en la jardinera de la avidez estatal, la madrina de la desconfianza y la invocadora al fantasma del default. Condena a las multinacionales españolas a bailar el tango aún más apretado con los Kirchner, al compás con el Estado como principal accionista minoritario, entre otras en Gas Natural BAN (un 23,5%), el Banco Francés (filial de BBVA) con el 6,6%, o Telecom con un 2,8%. Será la inquilina accionarial de 40 grandes empresas, aunque la mano de la Casa Rosada no mecerá más del 27% de ninguna.  Puede ser la mejor garantía de su rentabilidad o la peor de sus pesadillas; si prefiere saltar por la borda, se entrega al tango de ‘la bolsa o la vida’ y abre el mercadillo accionarial para hacer caja. Y olvida el rol de ‘lubricante’ de los proyectos empresariales y aporte de recursos que hasta ahora las AFJP han ejercido. Lo han comenzado a calcular ya Salvador Gabarró, Francisco González e indirectamente César Alierta -por la parte que le toca a Telecom-. Lo de Aerolíneas Argentinas y Austral, ahora que los Kirchner buscan una bandeja para servir la ‘expropiación forzosa’, es caso aparte.

Los teléfonos en Buenos Aires de Repsol YPF, Telefónica, Endesa, Gas Natural o Abertis siguen al rojo vivo. Han bailado durante años el tango más feroz; soportaron el ‘Cuesta Abajo’ de principios de los 2000 y la milonga de la indiferencia y las zancadillas que Néstor Kirchner les acostumbró. Con CFK prometía ser diferente. Pero no. Las españolas no quieren- Díaz Ferrán dixit- que las ‘echen a gorrazos’, pero tampoco repetir de nuevo los requiebros del ‘Volver’ por la senda del default, el castigo bursátil, la desconfianza de los inversores y el precio de un jardín acotado por las subvenciones, la congelación de tarifas, los límites a la exportación, la inflación, los problemas energéticos y el ritmo de las ilusiones peronistas.

Han aguantado y se blindan para seguir. No hacen las maletas, pero sí las trincheras: las del accionariado, los resultados, las inversiones y, por qué no, las de las relaciones diplomáticas. Desde el burladero, las compañías españolas dosifican la prudencia ante un baile que ya les cobra el castigo bursátil en el Ibex y el Merval. Amueblan la trinchera y buscarán cómo cobrárselo a la Casa Rosada. Telefónica, dispuesta a exigir una subida de tarifas más adecuadas a las inversiones -ahora que el despliegue del 3G y las limitaciones estatales al triple play se imponen- y a fumarse la pipa de la paz de Franco Bernabé y Telecom Italia con la pipa de la paz de los Werthein. Endesa –con Edesur en cuarentena tras meses de azote kirchneriano- aprieta los dientes ante una zozobra energética que tiene otros padres. Y Repsol –que ha sufrido el mayor castigo del Ibex- se cubre las espaldas de su 84% de YPF en la ‘argentinidad’ y el escudo de la vicepresidencia de Enrique Eskenazi.

TRANQUILIDAD Y ZARPAZOS
 
Cristina Fernández entona el mantra de la tranquilidad para las multinaciones españolas, en público y de uno en uno- a Eskenazi para Brufau y a Caride para Alierta- y lo aliña con algunos gestos: subida de tarifas para Gas Natural, una bocanada de paz para Endesa, contratos con las provincias petroleras para Repsol y la posibilidad de ayudarles a participar en la futura salida a Bolsa del 20% de YPF. Pero es el informe del Defensor del Pueblo argentino el primero que acaba de recordar la habilidad de los Kirchner para castigar con el incumplimiento: ya existen 15 contratos, entre los que se encuentran los de las eléctricas Edenor, Edesur y Edelap, el de Gas Natural BAN y los de transportistas de electricidad, en los que se realizaron ajustes parciales de tarifas y se fijaron compromisos de inversión, pero nunca se llegó a la revisión tarifaria integral.

Lo de los ‘bombones’ de paz de Cristina Fernández para FG será más difícil. Con su empeño por someter a pericia contable la documentación secuestrada en las sedes de las AFJP, investigadas por presunto fraude, (entre ellas Consolidar del grupo BBVA) y por cerrarle las puertas de la libertad (no podrán operar en el mercado en el plazo de siete días para no modificar la composición de su cartera de inversiones, equivalentes a 22.700 millones de euros), sólo agita las aguas que separan a la Casa Rosada de los gestores nacionalizados. Lo de FG será, junto con las demás, de juicio. Eso prometen, al menos, el conjunto de las AFJP.

Cristina lo ha llevado a esos términos. Si se decide a viajar a Madrid después de hacer de Lawrence de Arabie en su periplo magrebí, tendrá mucho que explicar en Moncloa. Antes, se verá las caras con ZP en la Cumbre de El Salvador. La sintonía con la que  era acogida por Zarzuela y Moncloa hace más de un año, esa empatía con la que trataba de pasar página a cinco años de desencuentros de Néstor Kirchner con las multinacionales, tiene ahora más de una grieta en el edificio de las inversiones españolas, que han hecho de Argentina el primer destino americano de sus euros  (26.000 millones en los últimos 15 años), pero que cubren cada vez con más prudencia su presencia en la tierra del tango. Para Moncloa, ya se sabe, por ahora es suficiente con las explicaciones de la Casa Rosada, el botafumeiro de la paciencia y las promesas de aquí no pasa nada.

Dice el defensor de los jubilados que la nacionalización de las AFJP será como el zorro cuidando de las gallinas. Sus credenciales al frente de los fondos de pensiones no son las mejores. Con su iniciativa, la Casa Rosada reedita un ´deja vu´ que ya llevó a los pensionistas a entregarle al Estado el 65% de sus aportaciones a cambio de la promesa de un CER -coeficiente de estabilización de referencia- que nunca llegó y se perdió con una inflación aún nebulosa. Y a las aseguradoras, a comprar bonos públicos que acabaron en el default. En el pecado, la Casa Rosada llevará la penitencia. Sacrifica el futuro en el altar del presente. Si la medida prospera, el Estado se hará con un flujo mensual de unos 1.000 millones de pesos y del fondo que administran las AFJP por unos 97.000 millones. Pero se perderá parte de las colocaciones: el 55% de las carteras está invertido en títulos públicos. Como socia minoritaria, puede ser otra cosa.

Si los Kirchner optan por un rol más activo del Estado en las empresas con participación de las aseguradoras, aprovechando que acumula en sus manos el total -algo que las APJP limitadas a la tenencia individual no pudieron hacer- le resultará muy difícil a la ANSeS nombrar un director o hacerse con el bastón de mando, en el contexto argentino de limitaciones a los minoristas: en estas grandes empresas el grupo de control se reserva la totalidad de los asientos del directorio y exige el  33% del paquete accionarial para nombrar director. Pero los 10.500 millones de dólares que los fondos de pensiónes poseen en las compañías generaron, en algunos casos, que casi la totalidad de su free float esté en manos de ellas. Si se produce el traspaso de las carteras, la ANSeS pasaría a controlar 93% de los papeles de Consultatio que cotizan en Bolsa; el 85% de Metrovías; el 80% de Banco Patagonia, o el 81% de Gas Natural BAN.

Gas Natural se conforma con sostener el cetro accionarial del 51%. Y eso, hoy por hoy, no tiene capacidad de erosionarlo ninguno de los planes del Gobierno argentino. Un Ejecutivo con el que, hasta ahora, la compañía presidida por Salvador Gabarró -presente en Argentina desde 1992, con cerca de 1.380.000 clientes y responsable de la distribución de gas natural en la provincia de Buenos Aires Norte- ha sabido encontrarle el ritmo y despejar el camino a revisiones tarifarias en 2007 y septiembre de 2008. Para Gas Natural BAN, el terremoto del sistema de pensiones llega en plena celebración por la subida de las tarifas, esta misma semana, entre el 10% y el 30% para clientes domésticos e industriales y para el gas natural vehicular.

La tormenta no les pilla por sorpresa. Acciona encara los requiebros de la Casa Rosada con el fichaje aún caliente del que era embajador de España en Chile, Osvaldo Puccio, para que despeje sus caminos en el cono sur. Repsol -que obtiene de su filial el 15% de sus ingresos- ya blindó la argentinidad con YPF desde 2007 y aprovechó el empeño de Kirchner y Eskenazi en retomar sus posiciones en YPF para soltar lastre y pescar en las aguas de su vis más argentina, con los resultados, los aliados, la liquidez para diversificar sus inversiones. Y la expectativa de las provincias petroleras, que han comenzado a tenderle la alfombra roja con la concesión para la construcción del gasoducto de Neuquén y el coqueteo al desembarco en sus acciones, al que a pesar de las distancias, no se resisten.

Telefónica ha comenzado ya a negociar un aumento de hasta un 15% (segmentado y ajeno a la población de menos recursos) en las tarifas que los Kirchner no sacaron hasta ahora del congelador en el que las metió en 2002. No quiere ser menos que Gas Natural y Repsol YPF, que se sirven a la mesa actualizaciones tarifarias, después de casi un lustro de sequía. César Alierta ha tejido lazos de sintonía con los Kirchner y con el ministro de Planificación, Julio De Vido. Tanto que la mano derecha de la Casa Rosada llamó a la filial argentina para dar explicaciones y recibió, en medio de la tormenta, al presidente de TA, Eduardo Caride. Telefónica pisa fuerte en la tierra del tango, de la que en el primer trimestre de 2008 recibió un 1,6% de su beneficio total: sostiene el cetro del liderazgo en telefonía fija desde 2004 y un tercio de la banda ancha. Y junto con Telecom Italia tiene una participación significativa en el mercado de telefonía móvil- también con  tarifas congeladas-. Pero todos los caminos de sus zozobras pasan ahora por Telecom y las ansias del Consejero Delegado de TI, Franco Bernabé. Bernabé saborea. Niega tres veces la influencia de Alierta: la fusión, el derecho de Telefónica a conocer sobre Telecom Argentina y sus posibilidades de ir a más en tierras del tango, al menos del brazo de Gabriele Galateri. Si echar a los leones de los Werthein a César Alierta es el precio a pagar para consumar el divorcio entre Telecom Italia y Telefónica, poner puente de plata a la salida de la operadora española de Argentina y despejar su derecho al total restante de Telecom Argentina, Franco Bernabé está listo para comenzar a pagarlo. En manos de los Kirchner y de sus amigos los Whertein está la paz por territorios para Alierta. Más aún si el 2,8% de Telecom Argentina acaba en manos de la gestión de los Kirchner, hasta ahora reacios a que Telefónica pueda tener dos manos en el mercado argentino.

BBVA Y SANTANDER

Ni los analistas ni los interesados contemplan nada parecido a la deriva de una nacionalización en cadena. Pero el látigo de la casa Rosada, golpear, golpea, por mucho que el azote de los Kirchner y los vientos del miedo en la tierra del tango, sólo afecte a un 3% del resultado consolidado dell BBVA y un 1,3% del beneficio neto del Santander. Francisco González se consuela. Pero es mucho más que el 0,01% de los beneficios del BBVA lo que cercenan lo Kirchner con la estatalización de Consolidar y los 3.500 millones de dólares que gestiona. Quizá Cristina Fernández no lo sabe, pero con su arremetida a FG le ha amargado la fiesta del Plan Global de Ecoeficiencia, la  recomendación de Morgan Stanley, la paz bursátil y la corona del liderazgo latinoamericano en pensiones. Los taconeos de su tango no están solos en las zozobras de las pensiones latinas de FG. Sigue los pasos de Evo Morales en Bolivia, que en 2007 ordenó comenzar la nacionalización de la cartera de pensiones del BBVA a cambio de nada. Las nubes argentinas sobrevuelan a FG y Botín muchos meses después de que los dos bancos se hayan entregado al blindaje de un ‘refugio’ latinoamericano.

Con  el Banco Real -a punto de integrarse, un año antes de lo previsto- el Santander duplica su presencia en tierras cariocas y se convierte en el tercer banco de Brasil. Y la integración de ABN en Uruguay, prevista para finales de mes, bautiza la mayor entidad financiera privada, con el 20% del negocio bancario y reamuebla el bunker regional del Santander. El cántabro, que soltó el negocio de gestión de pensiones en Argentina a ING por 280 millones de dólares, se ha librado del impacto directo de la nacionalización. En 2007, el Santander Río creció a una tasa del 60%, aumentó su participación de mercado en un 0,7% y consolidó sus galones como primer banco privado de depósitos, desplazando al Francés del tercer lugar, a partir del fuerte crecimiento de sus depósitos, muy superior al promedio del sistema. Hasta junio ganó 247 millones de euros, un 37% más que en el mismo periodo de 2007. Pero ni la rentabilidad y la cuota de mercado impiden que, desde hace meses –al igual que pasó en Venezuela antes de la oferta de ‘compra’ de Chávez- las filas de la filial porteña del Santander estén abiertas, al menos, a un estudio de desinversión. Lo saben los empleados del Santander Río, que desde 2007 se empeñan en descifrar los mensajes que preludia la oleada de adioses de algunos ejecutivos locales. 

Con Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, la guerra está servida. Cristina Fernández jura que no tiene lista para servir a la mesa la nacionalización definitiva de Aerolíneas y Austral que pasará por el aro de la compra de acciones. Pero su paciencia se le ha acabado casi tres semanas antes de lo previsto. Y sin pasar ni por el Congreso ni por la tasación independiente con la que el acta de acuerdo con Marsans el 17 de julio prometía resolver las diferencias sobre el valor del activo, que siguen intactas. Sustentado en una evaluación del Tribunal de Tasación, el Gobierno dice que, si se descuenta la deuda, Aerolíneas y Austral tienen valor neto negativo: 832 millones de dólares. Marsans, en cambio, sobre la base de un estudio del banco Credit Suisse, afirma que el valor de la ex línea de bandera es de 60 millones de dólares, y el de Austral, de entre 280 millones y 430 millones. Sólo la urgencia de rearmar a la Evita Perón kirchneriana para pasar página ayudarán a la digestión a la presisenta argentina , dispuesta a jugar el juego de Aerolíneas Argentinas, entre otras cosas para -populismo obliga- gestionar el futuro de sus 8.500 empleados y utilizar la compañía para comunicar destinos que difícilmente alcance otra compañía. La escasez de vuelos afecta a las provincias australes y CFK no quiere tener que jugar de chivo expiatorio de las demandas crecientes de los gobernadores que ganan peso en el Partido Justicialista, ni asumir el costo político de no tener aviones, o no ponerle coto a un régimen improductivo alentado por los sindicatos.

VUELTA AL FANTASMA DEL ‘DEFAULT’

No hacía falta un informe de JP Morgan -pero lo ha emitido- para certificar la exposición a los vientos argentinos de las multinacionales españolas en un país en el que han recalado el 12% de las  414 empresas españolas que participan en sociedades de Latinoamérica. El reloj le atrasa al Gobierno argentino siete años, justo hasta el momento en que los bonos, el riesgo país, el pánico, las deudas, el default y la descapitalización bancaria abonaron el jardín del corralito. Las constantes vitales, los primeros pasos, evocan otra vez el deja vu del mismo tango, ése que en el último trimestre de 2001 y el primer semestre de 2002 llevó a Telefónica, Repsol, BBVA, Santander, Endesa, Gas Natural, Agbar, OHL y Dragados a encajar un impacto superior a los 14.000 millones de euros en sus cuentas en forma de provisiones, menores beneficios por la devaluación del peso, y pérdida de valor del patrimonio neto, entre otros ajustes.

La Casa Rosada hiere de muerte al mercado de capitales y a la Bolsa de Comercio. Las AFJP capturan el 95% de las emisiones de obligaciones negociables, el 75% de las acciones, el 50% de los fideicomisos y el aumento de los depósitos. Con la nacionalización, el gobierno argentino le pone al cuello el collar de la ineficiencia a unas pensiones que gozan de una importante liquidez por los aportes mensuales de sus afiliados, tras cinco años de crecimiento del empleo. Y remata el purgatorio argentino con el tridente de la revolución de las pensiones.

Los Kirchner han querido maquillar las grietas con el color de las administradoras de fondos de pensiones. Cualquier bolsillo es bueno, si, como éste, promete darle 15.000 millones de pesos en un año. Aunque haya que montarse en el caballo de la guerra contra el mayor inversor institucional y el cliente más fiel del mercado local. Pero el empeoramiento del riesgo país hasta los 1.900 puntos, los bonos a precios de liquidación -con tasas de retorno cercanas al mismo 30% de 2001- y los temblores del Merval- que se deja un 50% en el año- redefinen las líneas rojas de la desconfianza. Y es que a los ojos de analistas, bonistas e inversores, las urgencias sólo arrojan más luz sobre las grietas que la Casa Rosada trataba de esconder: el pánico de las bolsas, la incertidumbre de cuatro millones de pensionistas y la tocata y fuga del capital. Un modelo fallido en el que ya hace semanas se dispararon las alertas: el milagro que Néstor Kirchner prometió está atrapado en el purgatorio de su sucesora. Y cava el foso de su laberinto con cada palada nacionalizadora, ahora que los tres motores de su nave -el consumo interno, el superávit comercial y el gasto público- dan señales de ahogo.

Hay carreras en Buenos Aires. El oficialismo está decidido a no prolongar el debate de esta iniciativa: la próxima semana arrancará la labor en las comisiones de Previsión y de Presupuesto para llevar la iniciativa al recinto de la Cámara baja en dos o tres semanas más. Luego, será el turno del Senado, para ultimarlo antes de fin de año. Kirchner tiene de cara el viento de los sindicatos- aunque alguno se pilla los dedos en las pensiones- el colchón de 145 escaños  y el huracán de la necesidad. Pero hasta el Partido Radical abandona una de sus banderas históricas, con tal de no verla empuñada en manos de Cristina Fernández. Néstor Kirchner retoma las riendas bajo la mesa. El ‘Rasputín’ de la Casa Rosada estudia ya terapias de urgencia que sirvan de bálsamo a los efectos de la nacionalización, al menos a la psicosis de su anuncio. No habrá intangibilidad de los fondos y no quiere reformar el proyecto, pero varios ministros sí, y se quejan de que el jefe político del PJ y del Gobierno no reacciona para salir del atolladero. Sólo pide tapar sus efectos y despejar la pista a una huida hacia delante con un aumento a los jubilados, un plan de obras públicas y medidas contra el desempleo que, al menos, apaciguen a la ‘afición’ peronista. Si repite el efecto Cobos -que dio al traste con la guerra del campo– y el Congreso no avala su huída hacia delante, la presidenta pagará la factura por partida doble.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...